Capítulo 20

Crónicas de una noche tormentosa





“Noche bochornosa
Como el cuerpo interno de los demonios.
Verano sin fin,
Como el aroma de la muerte”

(Self Portrait N42)






Se dirigieron hacia un parque, no demasiado cerca del departamento de Hyde, pero tampoco demasiado lejos. La noche avanzaba a gran velocidad sobre las calles de Tokio y, al bajar del automóvil y caminar entre las áreas verdes y juegos infantiles, Tetsuya casi sintió nostalgia de aquellos años en que sus relaciones juveniles habían comenzado o acabado en parques como ése.

Sonrió, no sin cierta tristeza. Ayana iba a su lado, callada, fría como la noche que se extendía en torno a ambos. No habían hablado durante el transcurso en automóvil, tampoco es que Tetsu esperara que lo hicieran. Ya le había quedado bastante claro desde el primer momento: su aún esposa no había ido a hacer una visita de cortesía, ni mucho menos.

“Estás adoptando las costumbres de mi madre” pensó el bajista de pronto, de forma amarga y algo sarcástica. Jamás había esperado aquel desdén de Ayana, las palabras cargadas de ironía que le había dirigido momentos antes. Sobre todo, al referirse a Hyde como “su amante”, aunque el vocalista ciertamente lo era. Al menos, en lo legal lo era.

En este punto de sus pensamientos, Tetsuya sintió que la culpa volvía a obstruirle la garganta. No le agradaba la idea de que Hyde fuese sólo un amante al que tenía que esconder, al que tenía que callar… no podía concebir que hubiese algo mal en su relación con Hyde. Una relación que había resistido al paso de los años, a los errores de Tetsu, a su infidelidad con Ayana y su posterior matrimonio e intento de tener hijos y formar una familia.

 De todo lo que podría arrepentirse, lo que más le dolía era pensar en Rei y en Hyde, las dos personas que amaba más que a su vida y a las que más había afectado con sus múltiples errores.

Se detuvieron luego de unos segundos de silencio, en una banca iluminada por la luz anaranjada de un farol cercano. A su lado, un par de columpios vacíos se mecían con la brisa nocturna, produciendo un sonido metálico y constante que se mezclaba con el rumor de los autos que pasaban en las calles adyacentes. Ayana se sentó y se arregló la chaqueta de terciopelo que usaba sobre su vestido negro. Ella no solía vestir con colores tan apagados. Tampoco solía tener esa mirada tan fría, ni hablar de forma tan resentida…

Resultaba más que obvio que ya todo había cambiado.

Tras titubear un poco, Tetsu optó por tomar asiento en la misma banca, pero a una distancia relativamente prudente. Miró hacia el entorno. No le gustaba la idea de hablar con Ayana en un lugar tan abierto, tan público. Aún seguía en pie su constante recelo a los acosos de la prensa. Hyde también se lo había advertido: quizás, aún rondaban cerca.

Hyde…”

- Bien, no te quito más tu tiempo. Supongo que tienes prisa por regresar en compañía de tu amante, así que iré directo al grano.

- Si vamos a hablar, hagámoslo sin insultos, ¿quieres?- Tetsu bajó la vista y apoyó los antebrazos sobre sus rodillas. Le envió una mirada cansina- Créeme que no quiero discutir contigo, Ayana.

La mujer sonrió con displicencia.

- Eres bastante considerado - repuso, de forma amarga- Es una lástima que no lo seas siempre.

Sin darle tiempo de agregar nada más, Ayana abrió su cartera y buscó en ella hasta sacar un sobre grande, amarillo. Tetsuya lo vio con extrañeza. Ella se limitó a sonreír de manera despectiva y le tendió el sobre con un gesto seco.

Por algún motivo, mientras lo tomaba y lo abría para ver su contenido, el mal presentimiento que el bajista sentía en la boca del estómago se incrementó. 

Y no fue en vano.

- ¿Pero qué…?

Su pregunta se perdió en medio de la sorpresa. Al instante de observar la primera foto, Tetsu sintió que un escalofrío le recorría la espina dorsal y la impresión lo dejaba estático en su asiento. No podía ser cierto… pero lo era. Una escena vivida semanas atrás, en un parque cercano a la casa donde había vivido con Ayana, tras la discusión con su madre… ahí estaba, plasmada, aunque las fotografías eran oscuras y no se distinguían mayores detalles. Aún así, el bajista pudo reconocerse a si mismo captado por el ojo de la cámara, y también supo de inmediato que la persona con quien se besaba era Hyde.

Pasó con rapidez cada foto hasta llegar a la última.“Maldita sea”, pensó con furia e impotencia. Ni Hyde ni él se habían dado cuenta que esa noche habían sido seguidos y fotografiados, juntos… Corrección. Hyde sí había pensado en esa posibilidad, se lo había advertido en algún punto de la noche, pero Tetsuya, siempre orgulloso, siempre confiado en manejar la situación, había escatimado en prevenciones.

- ¿Cómo las conseguiste?- fue lo primero que pudo preguntar, en tono serio, tras unos segundos de silencio pesado. Ayana volvió a sonreír de forma desagradable, como si la pregunta le hubiese caído en gracia.

- Por supuesto que no te lo diré. Pero no te preocupes, no mandé a alguien para que los espiara. Ni más faltaba.

Tetsu le devolvió una mirada sombría. De pronto, sentía tanta rabia contra sí mismo… ¿por qué mierda había sido tan irresponsable?

- No creo que tengas el descaro como para inventar que las fotos están trucadas. ¿O acaso vas a negar que son Hyde y tú los que aparecen en ellas?

- Claro que no puedo negar eso- la voz se le oía extremadamente ronca. El bajista se aclaró la garganta, mientras hacía un intento por atrapar ideas en el aire- No sé cómo habrá llegado esto a tus manos, pero por supuesto, tengo que hacerme cargo de mi propia negligencia. Tú no mereces… tener que pasar por bochornos como éstos…

-¿Acaso crees que las fotos me afectan?- Ayana lo observó rayando la incredulidad. Resopló, de nuevo arreglándose el cabello de forma innecesaria. Pétrea, como una estatua fría e indiferente-  Todo esto no hace más que confirmar lo evidente. Que no tienes ni una pizca de preocupación ni mesura cuando se trata de Haido… y que te importa muy poco que todo el mundo se entere que me dejaste por estar con otro hombre…

Desvió la mirada para no dejar traslucir su resentimiento. Todo era una fachada, por supuesto, porque esas fotografías sí le habían afectado y mucho, desde el momento en que Sakura las había puesto en sus manos.  Aún así, Ayana sabía que no iba a arreglar nada si lloraba por la evidencia de una infidelidad que, en el fondo, sabía que iba a llegar tarde o temprano. No…  Era hora de actuar. Tomar las riendas de su matrimonio y adoptar una actitud mucho más firme.

Porque, si antes no había tenido las fuerzas necesarias para impedir que Tetsu se fuera detrás de Hyde, ahora sí las tenía para presionarlo a quedarse con ella. Tanto si el bajista quería como si no.

“Da igual cuán encaprichado esté con ese tipo, tú le diste una hija, eres su esposa y es su deber quedarse a tu lado” le había dicho su suegra hace unas semanas, en cuanto había llegado desde Osaka tras saber el escándalo del divorcio del único hijo varón de la familia. “No seas tonta. Entiende que no puedes aceptar que te abandone… ¿o acaso quieres que comiencen a hablar de ti a tus espaldas? ¿Quieres que el día de mañana Rei se entere que su padre las dejó por irse a encamar con otro hombre?…”

“Si no lo haces por ti misma, al menos hazlo por tu hija…. Debes colocar a Tetsuya entre la espada y la pared. Él es mi hijo, lo conozco, yo lo traje al mundo y yo lo crié… y por eso, sé perfectamente que cuando logres hacerlo entrar en razón va a terminar cediendo. Independiente de cuánto ame a ese tipo…Tetsuya va a terminar cediendo”

Un pequeño suspiro se escapó de sus labios, en tanto su esposo le sostenía la mirada con un dejo claro de culpa. La madre de Tetsu tenía tanta razón… y aunque su corazón la traicionaba porque seguía amándolo, seguía doliéndole verlo triste y atormentado, Ayana sabía que era hora de hacerse cargo del problema, exigiendo los derechos que, sabía, aún tenía.

Tetsuya podía amar con devoción a Hyde. Pero ella era su esposa, la madre de su hija. Y eso era un hecho con que Hyde jamás podría luchar.

- Pensé que eras más cuidadoso, pero me equivoqué de nuevo, Tetsuya… ¿te imaginas si estas fotografías hubiesen sido publicadas en algún medio de comunicación? A estas alturas, todo el país sabría que me dejaste por irte a vivir con un hombre, que ni más ni menos, es el vocalista de tu banda… Y eso es algo que nadie va a olvidar; que podría costarte todo lo que te queda… tu carrera como músico, tu fama… todo

Tetsu se pasó las manos por el rostro, en un signo de descontrol puro.

 - Lo imagino… Claro que lo imagino, y te sigo pidiendo disculpas por ello… jamás quise que tuvieras tantos problemas por mi culpa...

- Demasiado tarde, tus disculpas ya no me sirven.

- ¿Qué más quieres que haga?

- Ya sabes cómo puedes remedir todo esto- con alevosía, Ayana se inclinó hacia él y bajó el tono de voz, hasta hacerlo un susurro casi confidente- Quemaré las fotografías y retiraré la contrademanda si me lo pides… pero antes, debes cancelar los trámites del divorcio. Regresa a nuestra casa. Con tu familia… Eso es lo correcto.

- ¿Y pretender que somos una pareja feliz?- ahora fue el bajista quien sonrió. Apartó las manos de su rostro y observó a su esposa, totalmente incrédulo- ¿Accederías a que regresara contigo, sabiendo que sigo enamorado de Hyde?

- Aunque me duela, sí, lo haría… A pesar de todo lo que ha pasado,  Rei te necesita… y yo también te necesito.

Ayana bajó la mirada. Por primera vez, estaba hablando de corazón. Aunque tuviera que tragar su propio orgullo, lo haría… y quizás no tanto por su hija, sino más por sí misma. Porque no quería quedarse sola, no podía quedarse sola… ser objeto de miradas y de burla…

- No puedes pretender que me deshaga de mis sentimientos tan fácilmente- prosiguió Tetsu de pronto, de nuevo serio, la seguridad regresando paulatinamente a su semblante- Entiende que ya tomé una decisión… amo a mi hija, siempre estaré aquí para lo que Rei necesite. Pero jamás podré ser feliz lejos de la persona que quiero, y tarde o temprano, Rei notará mi amargura… nuestra amargura, Ayana. Porque incluso si regreso contigo, este matrimonio jamás funcionaría.

- Cállate – ella apretó las manos bajo su cartera negra. Su rostro totalmente tenso- Cállate, Tetsuya…  ya no sigas…

- Tienes todo el derecho a sentirte molesta conmigo. Pero no quiero mentirte, ni quiero que estemos juntos solamente por compromiso… Sé que soy un maldito por hacerte esto, pero lo menos que te debo es la verdad. Y esa es mi verdad, Ayana. Lo siento muchísimo.

Movido por el instinto, se puso de pie y la observó desde una nueva perspectiva. Claro que lo sentía… ella no había sido más que una víctima de sus múltiples errores, la que ahora pagaba las consecuencias de sus miedos y equivocaciones. Porque, aunque Tetsu jamás se arrepintiese de haber tenido una hermosa hija, al final, su matrimonio no había sido más que un escape desesperado por huir de los miedos que lo aquejaban estando con Hyde.

  Esos miedos que el vocalista aún no terminaba de conocer.

“Eres mi único hijo varón, contigo, el apellido muere… A mi ya no me queda mucho tiempo, pero tú, en vez de darme algo de tranquilidad, vas y te paseas con otro hombre… ¡con qué cara vienes a verme!”

El recuerdo le dolió en lo más profundo. Un recuerdo amargo, pero que aún podía hacerle estremecer como si hubiese ocurrido hace poco, como el niño de quince años que una vez había sido, culpable por traicionar la confianza de su padre… Su padre, el tan-altivo señor Ogawa, su modelo a seguir. Ahora, viejo y enfermo, postrado en una cama, viéndolo ya no con orgullo, ya no con afecto por ser su único hijo hombre… observándolo con odio, con asco, con vergüenza y con reproche. Verbalizando aquellos temores que Tetsuya sentía en lo más hondo, siempre en silencio.

Un silencio que había terminado asfixiando el amor que sentía por Hyde.

“¿Es esto lo que quieres de tu vida? Mírate… ¿Qué pasará cuando seas tan viejo como yo, cuando estés tan enfermo como lo estoy yo ahora?... Sin esposa ni hijos, te quedarás solo. No habrá nadie que esté al pendiente de ti, nadie que te quiera.  Te hundirás en la tristeza, el abandono y el arrepentimiento… porque entonces sabrás que yo siempre tuve razón. Que, sea lo que tengas con el tipo con que te acuestas, sólo durará hasta cuando se canse de ti, hasta que dure la juventud… sólo entonces, cuando ya no seas famoso y ya nadie te admire, la familia no estará para ti. Ya no tendrás una… y ni tu dinero ni la fama que alguna vez lograste podrán evitar que te quedes irremediablemente solo, Tetsuya…”

- Haz lo que quieras, pero no sabes el error que estás cometiendo- la voz de Ayana tenía el mismo matiz de presagio que la de su padre. Tetsu sentía que era una maldición pregonada una y otra vez, por las personas que más había querido en la vida.

Su esposa levantó la mirada hacia él. También se puso de pie, se arregló la chaqueta y su vestido, y carraspeó un par de veces, quizás en un afán por alejar la tristeza de su rostro y de su voz.

Un intento que no obtuvo buenos resultados.

- Si te quieres quedar junto a tu amante, hazlo. Ya me cansé de darte oportunidades, no merezco que me hagas pasar por esto…- entornó los ojos con un claro brillo de tristeza- Ni tú hija ni yo merecemos que nos hagas pasar por esto… pero te lo advierto, Tetsu. Si tú no quieres ponerle un alto, yo sí lo haré. Y deberás atenerte a las consecuencias.

- Sigues con la idea de no dejarme ver a Rei- el vocalista concluyó con voz críptica. Más que una pregunta, era una afirmación. Su esposa sonrió de forma amarga, signo elocuente de la respuesta.

- Ya me diste motivos y herramientas para hacerlo. Mira tus manos: esas son sólo copias de las fotografías originales. Los negativos ya están en manos de mi abogado, listas para el juicio en tu contra… Yo solamente venía a darte una última oportunidad. Pero ya me quedó claro que no deseas más oportunidades.

Lo miró por última vez, de frente. Sus facciones de niña recrudecidas por la férrea determinación de la mujer dolida. Luego, Ayana apretó los labios en una línea fina, la cartera siempre contra su pecho, y miró hacia el piso. El sonido de sus tacones resonó cuando se dio la vuelta y caminó hacia el lado contrario al del bajista.

Una escena simbólica. Desde entonces, tomaban caminos separados.

- Si sigues obstinada en alejarme, no conseguirás nada más que hacer a Rei infeliz- susurró Tetsu a sus espaldas, en un último intento desesperado por hacerla entrar en razón. Ayana hizo un alto, por supuesto que lo había escuchado-  Sé que me detestas, no te voy a pedir que no lo hagas. Pero al menos piensa en el bienestar de nuestra hija, no en el mío ni en el tuyo.

- Eres tú quien debió pensar en el bienestar de Rei antes de destruir nuestra familia- respondió ella de forma tajante. Y ya sin mirar atrás, tomó el sendero del parque y se fue caminado por él, hasta que su figura oscura y delgada se perdió entre las sombras de la noche. Y hasta que sus pasos dejaron de oírse, resonando en los parajes vacíos, en el propio corazón de Tetsu.

Acribillando su temple, su seguridad. Todas sus certezas.

El bajista se mantuvo de pie, sin sentir el valor suficiente para seguirla. Entre sus dedos apretaba con fuerza el sobre amarillo con las malditas fotos, esas que amenazaban por hacerlo perder todo… [i]“¿Qué mierda voy a hacer ahora?”[/i], pensó con impotencia, las buenas palabras totalmente olvidadas. Aunque una parte de él aún se resistía a creer que Ayana podría ir tan lejos, eran esas fotografías, esas malditas fotografías todo lo que ella necesitaba para negarle ver a Rei.

Y si así era… Tetsu no podría soportarlo.

Comenzó a caminar sin darse cuenta. Hacía frío, pero ese frío ahora parecía colarse entre su ropa, traspasar las barreras de su piel e inundarle hasta el alma. Por primera vez desde que había tomado la decisión de divorciarse de Ayana, el bajista tomó real peso de las consecuencias que el divorcio conllevaría. No, aún más que eso… era su decisión de estar con Hyde la que había desencadenado todo aquel agresivo ataque por parte de Ayana. De su madre… y probablemente, también desencadenaría el juicio y el escándalo público si aquella evidencia se divulgaba en los medios de prensa.

Si alguien más veía las fotos.

Yo no voy a dejarte, si es eso lo que te preocupa” Tetsu le había asegurado a Hyde hace no mucho tiempo. Un par de días antes… Que seguridad tan envidiable y tan ingenua había tenido entonces… “No me voy a sentir mal por estar contigo, porque eres lo más verdadero que siempre he tenido”

Entró a su auto luego de pagar la hora de estacionamiento. Abrió, se sentó en el puesto del conductor, sacó las llaves, todo mecánicamente. De pronto, recordaba una y otra vez, como una película averiada, la conversación que había mantenido con Hyde tan sólo días atrás. El día en que Tetsu, una vez más, le había jurado que ya no haría marcha atrás. Que quería estar con él, que iba a ser todo lo posible para estar con él. Y esta vez, para siempre.

“Aún no lo entiendes.  Éste es tu gran problema: tienes demasiado arraigado que debes cumplir tus promesas, al punto en que terminan por asfixiarte”
  
Las palabras que Hyde le había dicho esa tarde, tan sólo una hora antes, le parecieron una burla que presagiaba el curso de sus acciones. El vocalista tenía tanta razón… Maldijo entre dientes, tanto por la culpa que lo asaltaba, como por sus intentos frustrados por prender el motor del automóvil. Las manos le temblaban de pura impotencia. “Cálmate, desesperándote no conseguirás nada” se dijo en voz baja, pero más que por el asunto del auto, lo decía por lo sucedido con Ayana. Tenía que calmarse, pensar con la mente en frío... Mañana iba a concertar una cita con el abogado. Sí, eso era lo mejor… quizás, si se asesoraba tan bien como hasta ahora, podría impedir que lo inevitable llegara…

“Rei es mi hija, ni mil fotos podrán impedir que yo la vea… así como nadie podrá impedir que Hyde y yo tratemos de ser felices. Lo merecemos… la vida no puede ser tan injusta como para cerrarnos todas las posibilidades de que lo seamos, dos veces…”

Se reclinó pesadamente sobre el volante. Cerró los ojos y respiró profundo. ¿Qué estaría pensando Hyde sobre su retrazo? Sacó su móvil e intentó marcarle de nuevo, pero nada, sólo el buzón de voz que contestaba del otro lado. Tetsu ahogó rápidamente un nuevo acceso de ira y desesperación. Lo mejor sería regresar al departamento, comer algo, darse una ducha y hablar con Hyde. De seguro él comprendería el motivo de su salida.

Para el bien de sus nervios, el motor sí encendió al momento en que trató por segunda vez. El automóvil se puso en marcha, permitiéndole salir con cuidado de los alrededores del parque y conducir hacia el departamento de Hyde, en todo momento tratando de dejar sus problemas de lado y concentrándose sólo en el tráfico. La última vez que había manejado tan alterado, Hyde y él habían acabado en un hospital, producto de un accidente de tránsito. Ciertamente, no necesitaba repetir la experiencia, aunque al menos, esta vez iba solo en el auto.

En algún punto del trayecto, Tetsu miró el asiento del copiloto y sus ojos captaron un brillo perlado que llamó su atención. Al llegar a un semáforo en rojo, rebuscó en la separación del asiento y el respaldo hasta confirmar que aquel brillo se trataba de las llaves de Hyde. Las guardó en el bolsillo de forma rápida, antes de que le diera la luz verde. Sin embargo, una extraña desazón se apoderó de sus pensamientos.

Otra vez, aquel maldito mal presentimiento tomaba control de sus instintos.

 Esperaba que Hyde hubiese encontrado la forma de entrar al departamento, porque, de otro modo, se sentiría más culpable que nunca…





* * *


-          ¿Hyde?

Silencio. Las luces estaban apagadas y se advertía un ligero aroma a encierro. Dejó las llaves en un colgante al lado de la puerta, encendió las luces y cerró la puerta tratando de no hacer mucho ruido. Quizás el vocalista estaba durmiendo. O quizás, los temores de Tetsu se habían hecho realidad, y el vocalista no había podido ingresar a su propio departamento.

Lo llamó de nuevo, pero tampoco obtuvo respuesta. Suspiró… Hyde no estaba en la sala, tampoco en la cocina, el baño o las habitaciones contiguas, como Tetsu pudo comprobar en su rápido recorrido a través de los diferentes ambientes del hogar. Intentó contactarse con él de nuevo por teléfono, pero nada, solamente aquel mensaje vacío con voz monótona donde aseguraba que devolvería el llamado en cuanto pudiese, el mismo buzón que escuchaban todas las personas que lo llamaban sin éxito… tal como él.

Sin poder contener más aquel pesado ambiente de incertidumbre, Tetsuya abrió el ventanal de la sala y dejó que un poco de aire frío bañara sus pensamientos. Sintonizó la radio en cualquier estación, se dejó caer en el sofá de cuero negro. Miró el cielorraso… De nuevo, las preocupaciones estaban inundándolo, llenando todo el espacio que Hyde había dejado, ahogándolo con su propio aliento… Se le había quitado el hambre. Esperaría a que el vocalista llegara de donde quiera que hubiese ido, para ir a la cocina a preparar algo.

El sonido del reloj de la sala parecía estar en sincronía perfecta con sus latidos. Se sentía un idiota, dependiente y muy infantil, pero en ese momento y mucho menos en ese lugar, Tetsu no podía ni quería estar solo. Quería que Hyde llegara pronto. Necesitaba abrazarlo, contarle sus problemas y que el vocalista le diese ánimos para enfrentarlos. Incluso si mentía, si Hyde le aseguraba que todo estaría bien, Tetsu le creería.

No podía ser de otra manera.

 “Debí ser más cuidadoso… ¿Tú también me lo reprocharás algún día, Rei?”

Suspiró de nuevo. No sacaba nada haciéndose mudos reproches, lo sabía, pero tampoco podía evitarlo. No en aquella soledad que exacerbaba sus temores. La voz del presentador de radio anunció el single de un grupo que no conocía, una canción monótona y sin gracia, pero que al menos  aplacaba un poco aquel tenso silencio que se extendía a su alrededor, un silencio tormentoso, porque evidenciaba que Hyde no estaba a su lado.

¿Dónde había ido?

- Basta. No puedo dejar que este círculo de paranoia me consuma. Ya me contarás dónde fuiste, así como yo te contaré todo lo que pasó con Ayana- se dijo entonces y le dijo a un Hyde no presente, en tanto se ponía de pie e iba a la cocina a hacer algo, cualquier cosa que lograra distraerlo de aquella incertidumbre.

No le gustaba la idea de hablar solo, sin embargo, así conseguía ordenar un poco los pensamientos que se interponían uno sobre el otro, como en una montaña inquebrantable que dejaba caer el peso del mundo sobre sus hombros.

El aseo de la cocina le sirvió como distracción por un par de minutos que se hicieron demasiado pocos. Un tanto resignado, Tetsu optó por darse un baño y ahogar bajo el agua  la preocupación de no tener a Hyde cerca, al menos de momento. “No es un niño, puede cuidarse solo… terminaré hartándolo si lo sigo manteniéndolo acá, atrapado” reflexionó en un minuto dado, en tanto se sacaba la ropa y sus pies descalzos caminaban por la cerámica fría del baño. Miró su reflejo en el espejo arriba del lavamanos. En efecto, lucía tan cansado como se sentía.

“No te pido nada, sólo un llamado… ¿dónde estás, Hyde? ¿Por qué no te quedaste a esperarme?”

Pese a sus deseos, no recibió llamada alguna ni en los siguientes cinco minutos ni en la próxima hora y media. No era tan tarde, un poco más de las once de la noche. Aún así, cuando el silencio se convirtió en un velo demasiado tortuoso, Tetsu optó por aquello que había estado postergando desde el principio: llamar a las personas con las que Hyde podría estar acompañado, aún sabiendo que el vocalista lo odiaría por eso.

- No quisiera tener que preguntártelo, pero… ¿ya le hablaste a Sakura?- le preguntó la voz de Ken Kitamura desde el otro lado de la línea, con cautela. Pese a la discusión que había tenido con Hyde durante la tarde, era el tercero en la lista de posibilidades de Tetsu.  
  
- No. Y créeme que tampoco quiero hacerlo.

- Entiendo tus razones, pero si utilizas el torcido razonamiento de Haido, es más que seguro que esté junto a él.

 - Lo sé…- el bajista se pasó una mano por el cabello todavía húmedo.- Pero Sakura y yo no tenemos una buena relación. Y por lo demás… creo que no me haría demasiada gracia confirmar que Haido está con él.

El guitarrista carraspeó, haciéndolo fruncir el ceño con sospecha.

- ¿Qué pasa?

- Nada. Bueno… se trata de Sakura- titubeó- Tetsu, sé que apoyas la idea de incluirlo con nosotros en el concierto aniversario, pero ten cuidado… más bien, mantén un ojo puesto en Sakura, sobre todo cuando esté cerca de Hyde. A mí esa amistad me gusta tan poco como a ti. Y créeme… tengo mis razones para no fiarme de él.

- ¿De qué hablas? ¿Qué razones?

- Nada que se pueda decir por teléfono- la voz de Ken fue rotunda- Mira, Tetsu… sé que es muy maldito de mi parte decir las cosas a medias, pero por ahora quédate con eso. Desconfía de Sakura. Sobre todo cuando se trate de Hyde, ¿estamos claros?

La seguridad en la voz de Ken lo hizo levantar la guardia. Sin embargo, y aunque presentía que el guitarrista sabía mucho más de lo que aparentaba, Tetsu optó por murmurar un simple “gracias” y dejar los interrogatorios para el día siguiente.

- En cuanto el niño llegue a su casa me avisas, ¿vale? A pesar de que el muy idiota y yo nos agarremos de las greñas de vez en cuando… ya sabes, en el fondo lo quiero - le pidió finalmente Ken antes de cortar la comunicación, causando que sonriera, aunque fuese un poco.

Tetsu alejó el teléfono de su oído de forma pensativa. Por unos segundos, la conversación con Ken había logrado que no se sintiera tan solo como realmente estaba. Quizás, hubiese sido conveniente relatarle también su encuentro con Ayana. Pero, por otra parte, sentía que no era el momento ni el medio adecuado para hacerlo.

Como el mismo Ken había dicho, algunos asuntos, sencillamente, no se podían tratar por teléfono.

Luego de unos instantes de reflexión, decidió seguir consultando a los amigos más cercanos de Hyde hasta tener noticia alguna del vocalista. “Realmente, me vas a querer matar cuando te enteres” pensó Tetsu al iniciar la comunicación con Yasu, uno de los cantantes que declaraba abiertamente su admiración por Hyde y que aparecía casi por arte de magia en los eventos en que él estuviera. El chico no le inspiraba mayor confianza, pero no era una opción que Tetsu pudiera descartar de momento.

-Le diré que te llame si pisa la puerta de mi casa, no te preocupes- le aseguró el joven cantante con algo de hilaridad en la voz. Y por algún motivo, Tetsu tuvo el mal presentimiento que la oportunidad de flirtear con Hyde lo haría olvidar todas esas promesas.

Al momento en que se le acabaron las opciones, el bajista se obligó a tragarse su orgullo y sus celos, y marcar el bendito número al que no había llamado en años. “Carajo… ¿qué tan mala suerte puedo tener el día de hoy?” susurró con desesperación e impotencia cuando llamó un par de veces, sin obtener buenos resultados. Lo más lógico sería pensar que Sakura había cambiado el número. Aunque sus pensamientos tomaron de inmediato un rumbo diferente. 

“Hyde está contigo y es por eso que no quieres contestarme, ¿no es cierto, Sakurazawa?” murmuró, mientras marcaba una última vez, apretando los labios en una línea fina. Para beneplácito de sus celos, tampoco entonces obtuvo respuesta.

Al final, no le quedó más remedio que colgar el teléfono con ira. Ya eran casi las doce de la noche… no pedía demasiado, solamente que Hyde se contactara de alguna forma. Que le dijera que estaba bien, que se había ido porque no tenía las llaves y Tetsu no llegaba… Pero que no estaba con Sakura. Con cualquiera, menos con Sakura.

Se puso de pie y caminó hacia el ventanal de vidrio, rozado la guitarra acústica que Hyde dejaba al lado del sillón, con las cuerdas vueltas hacia la ventana, bañada por la luz nocturna. La luna estaba en su último cuarto creciente coronando una de las peores noches que Tetsu había tenido en el último tiempo. Una noche tormentosa que parecía no querer acabar, porque aunque el cansancio le estaba martillando las sienes, Tetsu se conocía lo suficiente como para saber que le tocaba desvelarse hasta tener noticias del vocalista. Como años atrás, cuando eran pareja y vivían juntos. Y cada vez que discutían, Hyde se iba por un par de horas sin decirle dónde, para enfriar sus ideas y atenuar su enfado.

Una de las últimas veces que habían discutido de esa manera, había sido la noche exacta antes de que Tetsu terminara la relación. Y se fuera a vivir con Ayana, la futura madre de su hija y también, su futura esposa.

- Dios… no necesitas pensar en eso ahora- se dijo nuevamente, en tanto cerraba los ojos y se pasaba el dorso de la mano sobre ellos. Ese día en especial, los fantasmas del pasado parecían querer atormentarlo sin darle tregua alguna. Quería descansar, necesitaba descansar…pero ese descanso no llegaba… Y Tetsu temía que no llegaría pronto.

Sin ya nada más que hacer, apagó la radio y caminó hacia la habitación que Hyde y él compartían desde que habían vuelto a dormir juntos. Ese lugar le traía un montón de recuerdos, algunos felices, otros amargos…. Muchas veces se había preguntado porqué Hyde no había vendido aquel departamento, sobre todo después de la fatídica ruptura y posterior separación de años. Porque si bien ahí habían compartido los momentos más felices de su vida, también era el lugar donde se habían acunado los miedos de Tetsu, conforme veía a su alrededor y se daba cuenta que todo era tan jodidamente perfecto… a excepción de aquel dolor que traía por siempre en el nido de serpientes que era su pecho. 

Se quedó en el umbral de la puerta del cuarto principal, mirando la estancia en penumbras, salvo por la lámpara sobre la mesita de noche, que sólo conseguía generar más sombras con su luz escasa y espectral. Miró por largos minutos la cama de sábanas negras. Y por un segundo, su mente desatendió sus órdenes y se trasladó a otra imagen del pasado.

Cuatro años antes.

- Estás así porque quieres viajar a Osaka, ¿no es cierto?- la imagen de Hyde, de pie al lado de la cama, pareció como una luz reverberando sobre la superficie del pozo negro que eran sus memorias. Con el rostro preocupado y tan solícito como siempre, Hyde le colocaba una mano sobre el hombro y se sentaba a su lado, del todo respetuoso de su silencio.

- Estoy atado a Tokio por lo de la película, pero entiendo si quieres irte unas semanas para estar con tu hermana y tu sobrino. Se trata de tu familia, suficiente ya has hecho con enemistarte con parte de ella por querer estar conmigo… Anda, Tetsu. Vete y no te sientas culpable.  Aunque me gusta que te preocupes por mí, te prohíbo que eso afecte este momento tan especial en tu vida, ¿te quedó claro?

El Tetsu de aquel entonces solamente había podido sonreír en respuesta. El nacimiento de su primer sobrino, hijo de su hermana mayor, tan sólo había provocado que la eterna tristeza en su pecho se expandiera de forma más y más corrosiva. Pero eso Hyde no tenía porqué saberlo… por aquel entonces, el trabajo con la banda, sus proyectos en solitario y la película que Hyde se había obstinado en firmar lo mantenían al borde del colapso, con un agotamiento que se traducía en malestares físicos y extraños desmayos que no dejaban de preocupar a su amante.

Y que se sumaban al gran peso que Tetsu cargaba sobre sus hombros desde ya mucho tiempo. A esa fatídica, estúpida necesidad que tenía por escapar de todo cuanto habían construido. Juntos.  

- Sólo me iré por unos días, te lo prometo- había pronunciado el bajista finalmente, acercándose a sus labios para darle un beso culpable, un beso que buscaba aplacar en algo aquella inmerecida amargura que sentía contra Hyde. Y contra sí mismo.

“Eres como uno de los objetos de cristal azul que coleccionas. Tan frágil y tan hermoso, digno de la admiración de cualquiera… si supieras todo lo que me impide ser feliz contigo, Hyde, podrías trizarte hasta romperte...”

Pestañeó un par de veces. De nuevo en el presente, pero saboreando los temores del pasado, Tetsu entró en el cuarto ahora vacío y se sentó en la cama, observando las cortinas cerradas y el suave ondular del viento nocturno pasando entre ellas. No se lo había preguntado aún, pero intuía que las continuas pesadillas de Hyde tenían que ver con los fantasmas que lo aquejaban, los que habían reaparecido hace días… No. Los fantasmas habían estado viviendo con ellos desde hace años. Pero a veces se hacían sentir con mayor o menor fuerza.  

Tal como ahora.

Miró su entorno. Cuántos recuerdos… no había tenido la oportunidad de volver a rememorarlos, la alegría producto de su reconciliación con Hyde había actuado como pantalla y torniquete para muchos de sus pensamientos. Sin embargo, ahora que estaba solo, Tetsu sentía que los fantasmas lo merodeaban y buscaban golpearlo de forma más cruenta y más certera. Como si hubiesen ocupado esos tres años y algunos meses de separación para recobrar nuevas y renovadas fuerzas. Y para acumular cada uno de los errores por los que Tetsu debía ser juzgado.

De pronto, el sonido del reloj de la sala parecía llenar aquel silencio exasperante y retumbar dentro de sus propios oídos. Una y otra vez… el juicio comenzaba de nuevo…

- Lamento haber venido sin avisar antes.  Pero si quieres, puedo volver en otro momento.

- Pasa.

 Una simple palabra que encerraba todo el vacío que sentía. Esta vez, el Hyde que visualizó producto de sus recuerdos era uno pálido e impasible. Un muñequito que lo veía con indiferencia, sin un rastro de amor en aquellos fríos ojos castaños.

Al final, el cristal sí había conseguido trizarse. Hasta romperse.

Tras un corto instante de titubeo, el bajista había entrado a aquella recámara compartida con Hyde durante tanto tiempo, evitando mirar la cama en todo momento. No quería recordar las veces que habían recibido el amanecer haciendo el amor sobre las sábanas, como a Hyde tanto le gustaba… Evitaba mirarlo también a él, porque siendo horario en que debía estar en su propia disquera, Tetsu había esperado y casi rogado no encontrarlo cuando tuviera que ir por los últimos papeles que, en un descuido, había olvidado llevar consigo tras su salida de la vida del vocalista.

Como siempre, existían un montón de detalles que escapaban al control de sus manos.

Cinco minutos, quizás un poco menos. No demoró tanto en hallar los papeles y disponerse a salir de aquel departamento, esta vez, para siempre. El corazón le golpeteaba en el pecho con cada segundo que pasaba dentro del cuarto, compartiendo el mismo aire con el hombre que había sido su mejor amigo por años. Su posterior amante… El hombre que lo miraba de forma impasible, y que ya no era nada más que un recuerdo velado y silencioso, uno que Tetsu evocaba por las noches.  Todas las malditas y angustiantes noches.

- ¿Es cierto?

 La pregunta en voz baja lo tomó por sorpresa y logró estremecerlo. Tetsuya se detuvo en el umbral de la puerta, papeles ya en mano. No había esperado que Hyde le volviese a hablar de nuevo. Pero haciendo alarde de su capacidad para sorprenderlo, el vocalista sí lo había hecho.

Miró hacia el piso. Ni siquiera podía reunir el valor para verlo a la cara… si aparentaba tranquilidad, era sólo eso, una mascarada. Una forma de rehuir a todas sus culpas y su necesidad de besarlo, abrazarlo, hacerle el amor.

Una utopía, naturalmente.

- ¿Es cierto que te vas a casar?... dímelo. Al menos, merezco saberlo.

 La voz de Hyde se oía firme, pero vacía. Del todo carente de expresión… Tetsu cerró los ojos. No quería tener que escuchar la respuesta que saldría de sus labios.

- Sí… es cierto.

“Voy a tener un hijo, es eso lo que he estado deseando por años”

“Aunque tuve que perderte para conseguirlo”

Suspiró. Abrió los ojos. De nuevo, había vuelto a su presente. Ya se había casado, ya había tenido una hermosa hija… ya se había sentido culpable por el engaño, ya Hyde lo había perdonado, ya habían jurado reconstruir su relación dejando atrás los rencores.

Pero Tetsu seguía sintiéndose culpable.

Y seguiría sintiéndose culpable siempre, dijese lo que dijese. Porque desde el momento en que le había sido infiel a Hyde con la estúpida ilusión de escapar del amor que sentía por él, sus errores habían provocado otros sucesivos, como un efecto dominó que duraba hasta el día de hoy.

 Y si aún le quedaba algo de fe, rezaba para que ese efecto no durase por siempre.

El reloj marcaba las campanadas de la medianoche cuando, como en sus últimos recuerdos, Tetsu avanzó con pasos silenciosos hasta la cama y se sentó sobre ella. Y miró a su alrededor, con el corazón golpeteándole dentro del pecho.

- ¿Dónde estás, Hyde?- murmuró de nuevo. Aquella noche amenazaba con ser eterna.






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