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Bodas de Sangre
Cap 11
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El
teléfono comenzó a sonar mientras Tetsu estaba en la ducha. Hyde se
apresuró a contestar, pensando que quizás podría ser la linda esposita
de Tetsu que llamaba para fastidiar tal como el día anterior. Sin
embargo, la voz que le contestó del otro lado de la línea era del todo
diferente a la voz de Ayana.
Y mucho más desagradable, de cierta forma…
- Señor Takarai, ¿cómo está?.
Hyde miró alrededor brevemente. Se oía el rumor de la ducha desde el baño. Se acercó un tanto hacia la ventana y habló bajo.
-
Bien, gracias –su respuesta fue algo seca.- Le pedí que no me llamara
si no era estrictamente necesario, señor Hayashi. ¿Mi amigo fue a
entregarle lo que acordamos?.
- Sí, no se preocupe. Y gracias por
su generosidad, señor Takarai. Me da gusto ver cómo no repara en gastos
para elogiar mi trabajo.
“¿Elogiarlo? Te estoy pagando para que hagas lo que yo quiera, estúpido. No porque me importe tu trabajo”.
Hyde se obligó a controlar su aversión. Mal que mal, aquel hombre le estaba sirviendo de mucho en sus planes.
- Sin embargo… me temo que no todos sus amigos están de acuerdo con usted. Debería tener cuidado.
- ¿A qué se refiere?.- Hyde hizo un gesto de extrañeza.
-
Me acabo de topar en la entrada del restorán con sus otros compañeros
de banda, Kitamura y Awaji. Y me temo que no fueron demasiado amables
conmigo.
Hyde sintió que su corazón se saltaba unos cuantos latidos.
- ¿Ken y Yuki?...¿pero… cómo fue que llegaron ahí?.
-
No lo sé. Me estaban esperando afuera del estacionamiento…- el hombre
del otro lado de la línea suspiró- Tengo que advertirle que su amigo
Kitamura no tiene muy buenos modales, pensé que me iba a golpear en
cualquier momento y…
- Espere un segundo, ¿ellos lo vieron junto a Sakura?.
- No creo. Ya le dije que estaban afuera esperándome.
- ¿Y sabe si vieron salir también a Sakura?.
- No, me fui rápido... El señor Kitamura parecía dispuesto a golpearme, ¡tiene muy malos modales ese hombre!.
- Maldita sea…
Hyde se recostó en el ventanal. Esto era lo último que le faltaba.
-
Mire, señor Takarai.- el tono de voz del otro hombre se hizo más rudo.-
Para mí es un placer hacer tratos con usted. Pero si no controla a sus
amigos, me temo que no podremos hacer negocios en el futuro.
-
Sí… lo siento, no volverá a pasar- Hyde respondió con los labios
apretados.- Tengo que cortar ahora. Si hay alguna novedad, me avisa de
inmediato.
No esperó a que el otro contestara. Con premura, Hyde
salió al balcón y cortó la comunicación. Y marcó rápido el número del
móvil de Sakura, un número que se sabía casi de memoria.
-Yachan, por favor, contesta…
Miró
hacia adentro a través del vidrio del ventanal. Tetsu no salía aún del
baño, pero Hyde ahora sólo estaba sumido en la preocupación de lo que
estuviera pasando con Sakura.
Porque, si Ken descubría a Sakura…
“¡Maldición, Kitamura!… ¿por qué tienes que ser tan entrometido?”.
- ¿Bueno?.
-
¡Sakura!- la voz de Hyde sonó más alta de lo que pretendía.- ¡Sakura,
gracias a dios!... no salgas del restorán, no se te ocurra salir ahora…
- ¿Qué te pasa?. ¿Por qué te escuchas tan alarmado?.
- El muy… idiota de Ken anda cerca. No sé cómo pudo localizarlos, pero está afuera. No salgas. No te puede ver…
- Muy tarde.
Se hizo un silencio del otro lado de la línea. Y por segunda vez, Hyde sintió que su corazón se saltaba unos cuantos latidos.
- Sakura, ¿qué pasa?.
- Nada… te llamo luego.
La
línea se cortó antes de que Hyde pudiera agregar nada más. Y casi
presintiendo lo que había pasado, Hyde se apoyó en la baranda del balcón
y lanzó maldiciones entre dientes.
Todo estaba saliendo tan bien…
“Te mataré Ken, lo juro… si es que no descubres la verdad antes, y tú seas el que quiera matarme.”.
:::::::::::::::::
Sakura cortó la comunicación. Se guardó el móvil en el bolsillo de la chaqueta de cuero y sonrió.
- Ken, Yukihiro…- su voz sonó bastante calmada. Amplió la sonrisa.- Es una sorpresa… Acabo de desayunar, pero si quieren…
El
movimiento inesperado de Kitamura interrumpió sus palabras. Y a una
velocidad bastante rápida, el guitarrista llegó hacia él, lo aferró por
la chaqueta de cuero y se acercó peligrosamente a su rostro.
- No
te hagas el chistoso con nosotros…- dijo, en un tono bastante bajo.
Susurros como los silbidos de una serpiente.- Estabas con ese tipo,
¿cierto Sakura?... ¡Maldita sea, tú fuiste quién le contó todo!.
- ¡Suéltame, Ken!. ¡No sé de qué mierda me hablas!.
-
¡Claro que lo sabes!-. Ken subió el tono de voz, y ahora sí parecía
completamente enfadado.- ¡Tú serías capaz!.... ¿Cómo no me di cuenta
antes?. Odias a Tetsu, lo suficiente como para vender su vida privada,
¿no?. ¡Te voy a partir la cara por traidor, imbécil!.
- ¡Ken, suéltalo!.
-
No puedo creerlo… - Ken casi escupió las palabras. Estaba mitad
enojado, mitad dolido.-… y yo que pensaba que no serías capaz de hacer
algo así…
- ¡Suéltame, AHORA!.
- ¡Basta!. ¡Por dios, no se
comporten como animales!… suéltalo, Ken- Yukihiro miró a Kitamura con
clara autoridad. Y aunque no quería hacerlo, Ken soltó el agarre y
Yukihiro se ubicó entre ambos, para que no se atrevieran a golpearse.
Entonces, su mirada se topó con la de Sakura.
Y con una petición muda… le rogó que aclarara todo, que lo que decía Ken no era cierto…
“Odias a Tetsu… pero no te atreverías a hacer algo tan bajo, ¿cierto?”.
Sakura le devolvió la mirada a Yuki y sonrió con amargura.
-
Te estás equivocando mucho, Kitamura- dijo, arreglándose la chaqueta de
cuero.- Sí, estaba con ese tipo… ¿pero sabes qué hacía?...
- ¡Claro!. ¡Le estabas contando todo, maldito traidor..!.
Sakura negó con un gesto.
-
No… lo cité aquí justamente para lo contrario. ¡Claro que detesto a
Ogawa!. Pero no soy estúpido… Hyde se va a enterar en cualquier momento
de que la noticia salió en los diarios, y que por el divorcio de Tetsu
ustedes están metidos en problemas… Conozco a Haido, sé cómo se va a
poner, y quería prevenir eso.
Ken hizo un gesto de confusión e incredulidad.
-
Sí, aunque no lo creas… cité a ese tipo con la esperanza de que dejara
de lanzar noticias sobre ustedes. Pensé que pagándole podría comprar su
jodida discreción. Pero bueno… con esos periodistas no se puede. Y no me
funcionó.
Se hizo un pequeño silencio. Sakura pasó su mirada de
Ken a Yukihiro nuevamente, y se quedaron unos segundos así, mirándose.
Hablando de forma muda.
Ken por su parte, se fijó en la conexión que había entre ambos y su expresión se hizo más sombría.
- ¿Tú qué crees, Yukihiro?.
Nunca
solía nombrarlo así, siempre le decía “Yuki” o a veces “Awaji”, cuando
simulaba estar enojado con él. El baterista en cuestión desvió la mirada
hacia Kitamura, un tanto sorprendido.
- Yo… creo que él está
diciendo la verdad- respondió con voz bastante más calmada que la de los
otros dos hombres. Yukihiro miró a Sakura de nuevo, y casi le sonrió-
Sakura no tiene porqué hacer esto…. ¿Qué ganaría?. Él y Tetsu no se
llevan muy bien, pero de ahí a pensar que pueda estar dándole
información a ese tipo…
- ¿Qué ganaría?. ¡Por favor, Yukihiro, eres el único que aún no se ha dado cuenta!.
La voz de Ken sonó muy irónica. Sonrió sin humor, y su mirada negra taladró a Sakura.
- ¿Se lo dices tú, o lo digo yo?.
-
No sé de qué mierda estás hablando- respondió Sakura en el acto,
encarando el desafío.- Déjate con tus juegos de detective, Ken. ¿Acaso
me crees tan mala persona?. ¡Kitamura, nos conocemos de años, somos
amigos! ¿Qué te pasa?.
- No, Sakura, ¿qué demonios te pasa a ti? -
Ken estrechó los ojos. Su expresión volvía a estar dolida.- Yo también
pensé que te conocía, pero ahora ya no sé que creer.
“Sólo
ahora me vengo a enterar que tienes algo con Yukihiro, imbécil...
¿Como me pudiste ocultar eso?. ¡Como no me di cuenta antes!”
-
Dime algo, y si eres mi amigo, como yo creía… me responderás con la
verdad- Ken hizo una pausa y se puso totalmente serio.- Sientes algo por
Hyde, ¿no?. ¡Y no me vengas con el rollo de que son amigos!... Él te
considerará como tal, pero empiezo a creer que Tetsu tiene razón. Y tú
sientes algo más por el enano... ¡él es el motivo de todo esto!.
Las
palabras de Ken parecieron resonar por el lugar. Yuki sintió como si su
pecho doliera, Ken estaba verbalizando de alguna manera sus propios
miedos. Se volvió hacia a Sakura, con la esperanza de que se riera con
las ideas a veces descabelladas de Ken…
Pero Sakura no reía.
Sakura
se había quedado serio, con la mirada en el piso, en un instante de
debilidad que decía más que mil palabras. Y de pronto, Yukihiro sentía
que no podía estar un segundo más ahí.
Y que por supuesto, no quería escuchar su respuesta.
- Hyde me es muy especial. Y eso tú lo sabes.
Las palabras de Sakura se oían un tanto ahogadas. Levantó la mirada hacia Ken, con mucho enojo.
-
¿Cómo te atreves a hablar así?...Yo he sido el que he estado estos tres
años a su lado, mientras ustedes lo iban a ver de vez en cuando,
mientras seguían apoyando al maldito de Ogawa… y sí, lo detesto, y me
importa una mierda si él o su esposa están en la boca de todos… pero te
voy a decir algo, Kitamura, y que te quede bien claro porque no pienso
volverlo a repetir. Quien más sufrirá con toda esta situación es Hyde.
Él… siempre seguirá sufriendo por Ogawa, y nosotros somos unos idiotas
por aceptar a que jueguen a ser la pareja perfecta de nuevo… ¡No lo
son!. ¿Y sabes porqué?... Porque Hyde no perdona las traiciones, como no
las perdono yo. Yo soy el que más se le parece, el que más lo
comprende… y no haría nada para contribuir a que sufra…
“Excepto si él me lo pide… porque soy débil a sus caprichos, maldita sea…y sí, lo amo”.
Sakura
apretó los labios en una línea fina. No debía seguir hablando, la
situación se le estaba escapando de las manos, y más que por él, debía
pensar en Hyde. No podía poner a Hyde en riesgo.
Era cierto, no
estaba de acuerdo con los actos del vocalista, porque Sakura lo sabía
desde el principio, su determinación de venganza sólo terminaría
haciéndolo sufrir aún más… ¡pero, demonios!. Tampoco podía ir en contra
de él. Porque Sakura lo entendía, sabía cómo era la clase de
resentimiento que Hyde sentía por Tetsu, y sabía también que él era el
único que podía apoyarlo. Él único que amaba tanto a Hyde, como para
inmolar sus creencias por un rato, y ser cómplice de aquellas absurdas
decisiones.
Ken sonrió de nuevo sin una gota de humor. Se colocó las manos en los bolsillos y miró a Sakura con guasa.
-
No dijiste nada en concreto, y a la vez dijiste mucho… que bueno,
Sakura, veo con satisfacción que al menos, sigues siendo el mismo tipo
complicado de siempre…- la sonrisa desapareció un poco.- Ey… dame tu
palabra de que no fuiste tú quién le dio la información a ese tipo.
Ahora, fue Sakura quien sonrió un tanto, y suspiró con cansancio.
- No fui yo quien le dijo sobre el divorcio de Ogawa. Tienes mi palabra.
- Bien.
Ken
atenuó un tanto su expresión. Sakura no se sintió mal, después de todo,
no estaba mintiendo. El que había hablado con el periodista había sido
Hyde, Sakura sólo estaba siendo… intermediario en algunos detalles.
- ¿A qué te referías con eso de que Hyde no perdona las traiciones?.
La
voz de Yukihiro lo trajo de vuelta a la realidad. El baterista se había
mantenido callado por un rato, y ahora miraba a Sakura con una seriedad
bastante extraña. Y algo desconocida.
- Bueno… eso. Hyde no perdona las traiciones, y lo que le hizo Ogawa fue lo peor…
- ¿Crees que Hyde ya no quiere a Tetsu?.
- No…- “Maldita sea, Yukihiro… ¿porqué siempre eres tan observador?”. Sakura
trató de parecer impasible.- A pesar de que no me gusta la idea, es
indudable que lo quiere. Y eso que Ogawa no se lo merece.
- Te molesta mucho su relación. Ya veo.
-
Espera… ¿qué insinúas?- Sakura entornó los ojos.- Ya Ken me hizo
preguntas estúpidas acerca de lo que yo sentía por Hyde, y yo…
-
Tú no le respondiste claro, te oí. También estaba aquí- la voz de
Yukihiro fue innegablemente tajante. Y ahora, hasta Ken se sorprendió.
- ¡Claro que no estoy enamorado de él!. Hyde es como mi hermano…
Yukihiro sonrió y negó con un gesto. “Entonces… sientes una tendencia hacia el incesto”,
pensó con algo de humor, aunque en el fondo sentía como su ridículo
corazón se estrujaba en su pecho. Dolía bastante… La sonrisa era una
hipocresía, hace mucho tiempo que no se sentía tan mal… porque él no era
estúpido, y había captado muy bien el mensaje.
Algo que ya sabía. Pero que se había rehusado a creer del todo.
“Amas a Hyde, y yo no puedo ir en contra de eso… lo siento”.
Con
todo lo que dolía, tampoco pensaba mostrarse débil ante Sakura, no iba a
llorar… aún podía conservar un poco de dignidad. De pronto, le daba las
gracias a dios el no haberle confesado nunca a Sakura sus verdaderos
sentimientos.
“Porque, después de todo, lo que teníamos era sólo sexo, nada más”.
Tampoco
podía culparlo del todo, él era quien se había enamorado de Sakura sin
querer… pero cuánto lo odiaba ahora, cuánto lo detestaba la parte no
racional ni calmada de su mente…
- ¿Nos vamos, Ken?. Ayer le
prometí a Hyde que iríamos a verlos…- Yukihiro le sonrió a Kitamura,
quien lo miraba con cierta sorpresa todavía.
- Sí, claro… Bueno,
Sakura… - Ken miró de nuevo al otro baterista- Perdona si me equivoqué
en acusarte, hermano… pero ten claro una cosa. No me trago del todo tus
excusas. Ándate con cuidado.
Sakura asintió. Ken le hizo un gesto
de despedida y caminó hacia fuera del estacionamiento, a donde había
dejado el auto. Cuando Yukihiro lo siguió, sintió como Sakura lo tomaba
del brazo, para detenerlo un poco.
- Ey… gracias por creerme-
Sakura le dijo, en un tono mucho más gentil que el empleado en su
conversación con Kitamura. Yukihiro se deshizo con suavidad del toque, y
trató de no mirarlo a los ojos.
- No tienes porqué agradecer.
Ni
siquiera quiso despedirse. Siguió a Ken a través de la calle, sintiendo
que aunque no la verbalizara, todo gritaba en el ambiente la despedida.
Sentía, también, la mirada siempre penetrante de Sakura a su espalda…
Yukihiro sonrió de nuevo. ¿Sakura se daba cuenta que ese era el final?.
O quizás… el final ya había sido antes, y él no se había dado cuenta…
Entró en el auto y se ubicó en el asiento del copiloto, luchando más que nunca con la urgencia de ponerse a llorar como un niño.
-
Te juro que no termino de creerle…- masculló Ken entre dientes,
mientras encendía el motor. Entonces, notó que su acompañante estaba muy
callado, y se le hizo un nudo en la garganta al verlo con los ojos
cerrados, apoyado en el vidrio de la ventana.
¿Cómo podía ser
tan insensible a veces?... Sakura casi había dado por hecho que quería a
Haido, en frente de Yukihiro… y Ken en parte había provocado todo eso…
- Yuki… ¿estás bien?.
“Genial, que pregunta más brillante, Kitamura”, se
regañó de inmediato. Era evidente que Yukihiro no estaba bien. Y Ken
sentía nervios, porque aquella era la primera vez que veía a Yukihiro
tan triste.
Y esa tristeza le dolía a él también.
“Le hubiera partido la cara a Sakura, el muy idiota tiene la culpa…”.
Al mismo tiempo, y secretamente… Ken tenía que reconocerlo. Sentía un alivio inexplicable, y no sabía el porqué.
- Sí, no te preocupes…- Yukihiro abrió los ojos y trató de sonreír.- Vamos al departamento de Tetsu, ¿vale?.
-
No… aún no… nosotros tenemos que hablar antes…- Ken bajó la vista hacia
sus manos sobre el volante. Tragó saliva.- Es hora de que me digas la
verdad, ¿no Yuki?.
Trató de que su voz sonara lo más gentil
posible. Yukihiro lo miró con cierta sorpresa, pero luego sonrió
nuevamente. Sí, Ken ya debía estar enterado de lo que había entre él y
Sakura… y a la mierda, ahora le importaba poco. Porque lo que tenían él y
Sakura ya había terminado.
- Vamos a mi casa. Tengo unos buenos tragos para… bueno, pasar los malos ratos.
-
Vale…- Yukihiro suspiró y se recostó en el asiento. Cerró los ojos.-
¿Tienes un poco de música por aquí?. Quiero escuchar algo… Sólo que no
la pongas muy fuerte. Me duele la cabeza.
Ken asintió y se puso
en marcha. Encendió y sintonizó una estación de radio donde siempre
tocaban algo de rock. Mientras las guitarras sonaban a un volumen
moderado, Ken siguió con la vista en el camino. Y fingió no darse cuenta
cuando Yukihiro se limpió disimuladamente un par de lágrimas que
lograron trazar un camino por sus mejillas, pese a sus deseos.
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- ¿Pasa algo malo?.
-
No, nada…- Hyde levantó la mirada hacia Tetsu y sonrió. Del cabello del
bajista aún caían pequeñas gotitas de agua.- Te estás arreglando mucho,
¿vas a alguna parte?.
- Pues… sí- Tetsu sonrió también, un poco
culpable. Arregló su camisa blanca en el espejo que había en la
habitación, devolviéndole la mirada a través del espejo. Hyde lo
observaba sentado en la cama.- Pero será algo rápido. Llegaré pronto.
- ¿A dónde vas?.
- A ver a mi hija.
- A ver a tu esposa y a tu hija.
-
No, Hyde… Principalmente, voy a ver a Rei- Tetsu trató de mantener la
expresión conciliadora. Hyde había entornado un poco los ojos, signo
inequívoco de que la noticia no le agradaba.- ¿No me digas que te
molesta que salga a ver a Rei?.
- Claro que no, por quién me
tomas- Hyde se levantó de la cama, serio.- Entiendo perfectamente que
quieras ver a tu hija… pero es una lástima que la madre también entre en
el paquete.
Con una mirada de indiferencia, Hyde salió de la
habitación que estaba ocupando Tetsu. Escuchó al bajista suspirar a su
espalda, y pronto, Tetsu siguió sus pasos hasta el salón.
- Hyde,
por favor… no tengamos esta conversación de nuevo, ¿sí?- Tetsu le dio
alcance, le colocó las manos en la cintura y lo abrazó con delicadeza.
Hyde se deshizo del abrazo. Se dio la vuelta. Y siguió manteniendo la expresión de indiferencia, aunque le estaba costando.
La verdad… no quería que Tetsu saliera por cómo estaban las cosas. “Mierda…
si se encuentra con Ken, estoy perdido. No sé que pasó entre él y
Sakura… maldito Yachan que aún no contesta mis llamadas…”. Hyde se obligó a controlarse. Debía mantener el teatro de los celos, y no dejar relucir su preocupación.
-
De partida, deja de tratarme como una nena, ¿quieres?. Yo no soy tu
esposa, si no te has fijado- dijo Hyde, con un tono aún impersonal, fue
hasta la cocina y escuchó a Tetsu seguirlo de nuevo.
- Sé muy bien eso… pero tú a veces finges lo contrario cuando te pones celoso.
-
¿Celoso?- a medio camino de abrir la nevera, Hyde se volteó hacia Tetsu
con una ceja levantada.- ¿Cuándo demonios dije que estoy celoso?.
- ¡Por favor, Hyde!. Te molesta que pueda ir a ver a Ayana también, es evidente…
-
No, Tetsu…- Hyde sacó un refresco de la nevera, lo puso en la cocina y
miró a Tetsu tajantemente.- Entiendo que quieras visitar a Rei. Y
¿sabes?. Me encantaría verla yo también… pero me enferma que lo hagas
todo sin mí. Vale, sé que tu esposa no estaría encantada de verme ahora…
pero no aguanto que me excluyas siempre de tus planes. Aunque, bueno,
si tu ahora sales, yo puedo hacer lo mismo.
Tetsu puso una mano sobre la suya, deteniéndolo. Estaba serio.
- No lo hagas… ¿para qué?. Yukihiro y Ken dijeron que iban a venir hoy, ¿recuerdas?. No tienes porqué salir.
- Tengo muchos otros amigos, gracias- Hyde esbozó una sonrisa.- Quizás, podría ir con Sakura… no sabes cuánto lo extraño.
Bingo. Al instante, la expresión de Tetsu se tiñó de la sombra del enojo. Y Hyde hizo muchos esfuerzos por no reír.
“¿Ahora tú eres el que está celoso, Tetchan?”
-
Veo cuánto lo extrañas, no me queda duda- Tetsu repuso. Apartó su mano
de la de Hyde.- Bien, haz lo que quieras… y si vas con él, mándale
saludos de mi parte.
El bajista caminó hacia el salón. Ahora fue Hyde quien lo siguió, un poco extrañado de que accediera tan pronto.
Tetsu
tomó la copia de las llaves del departamento que Hyde le había
entregado. Se colocó los zapatos que estaban en la entrada, y antes de
que se fuera, escuchó la voz de Hyde llamándolo de nuevo.
- Eres tan idiota, Tetsu...
El
tono era del tono diferente al que había empleado antes. El bajista se
volvió hacia Hyde, y lo vio apoyado en la pared, un poco triste.
- Ey... tampoco quiero que te vayas así.- masculló. Tetsu no pudo evitar relajar un poco su expresión.
- ¿Así? ¿cómo?.
-
Enfadado, es evidente- respondió Hyde con una sonrisa algo triste.-
Entiéndeme un poco, ¿si?. Ayer no parabas de pedirme que no saliera, que
descansara, me decías que estarías haciéndome compañía… y ahora te vas
así. Y sonará muy gay lo que voy a decir pero… ¡maldita sea, ni siquiera
vamos a almorzar juntos!.
Hyde odiaba tener que parecer tan
sumiso, pero sabía que tenía que hacerlo. Y su actuación surgió efecto,
porque Tetsu le sonrió con suavidad y se acercó un tanto.
Y entonces Hyde supo que con un par de palabras ya lo había ablandado de nuevo. “Definitivamente, eres tan manipulable, Tetchan”, pensó el vocalista con algo de malicia. Por más que le fastidiara, valía la pena hacer todo ese teatro.
Tetsu se colocó enfrente de él, le acarició la mejilla con gentileza y lo miró a los ojos.
-
Perdóname… llegaré más rápido de lo que te imaginas, para que
almorcemos juntos. Si quieres preparas algo mientras regreso, ¿vale?.
-
Ni lo sueñes- Hyde se enfadó en broma y le dio un empujón suave- Yo no
soy un ama de casa o tu empleada. Soy hombre. Sé cocinar, pero mal.
Pensé que lo recordabas.
El bajista se acercó para acallar sus
palabras con un beso corto en los labios. Cuando se separaron, ambos
sonreían abiertamente.
- No se me ha olvidado… tus desastres
culinarios son memorables, créeme- repuso forma cariñosa. Hyde volvió a
apartarlo con un empujón suave, pero conservó la sonrisa.
-
Entonces trae algo de afuera. Con eso me garantizas que regresarás
pronto. No podrás andar libremente por las calles pensando en que yo
tengo hambre, ¿cierto?.
- Eres un manipulador de primera…- Tetsu
estrechó los ojos, se volvió a acercar, lo tomó por la cintura y le dio
un beso mucho más profundo y mucho más largo.
Y mucho más placentero.
-
Bien… volveré pronto con algo que te guste y quizás con alguna otra
sorpresa, ¿estás contento?- le susurró, aún cerca de sus labios. Hyde
asintió con un gesto.
- Vale, entonces te esperaré aquí. Y con hambre, recuérdalo. No te atrevas a dejarme morir de inanición.
-
No. Y no morirías nunca si por mí dependiera…- la sonrisa de Tetsu se
volvió un poco más suave. Le acarició los labios pensativamente y luego
se apartó.- ¿Qué hay con tu visita a… Sakura?.
Hyde trató de no sonreír con culpabilidad.
“Si… estás celoso”.
-
Sakura tendrá cosas más importantes que hacer que estarme aguantando en
su casa. Mejor no iré- se encogió de hombros. Tetsu pareció conforme
con la respuesta, por lo que la alegría volvió a su rostro.
Se despidieron bajo el dintel de la puerta. Antes de salir, Tetsu se volvió hacia él y lo miró un poco más serio.
- Oye, doiha… no vuelvas a pensar que te excluyo, ¿vale?. Porque ahora… tú me importas más que nadie.
Hyde
asintió con un gesto. Le dio un beso en la mejilla en forma de
despedida y luego lo empujó por última vez, a través de la puerta
abierta.
- ¡Ya vete, cursi!. ¡Y no regreses sin mi comida!.
Tetsu
se reía mientras caminaba hacia el elevador y le hacía adiós con una
mano. Hyde lo observó en la entrada del departamento hasta que la figura
del bajista se perdió por el pasillo. Entonces, entró de nuevo, cerró
la puerta y se apoyó en ella.
En el acto, la sonrisa desapareció de su rostro.
- Maldita sea…
¿Cuántas veces había maldecido ese día?... de forma decidida, Hyde caminó hacia la sala y miró el teléfono en la mesa de centro.
Su
plan había sido que Tetsu no saliera, aún sentía miedo de que se topara
con Ken y… si para estas alturas Ken sospechaba algo, era mejor que de
esas sospechas no se enterara Tetsu. “Tengo que confiar en la discreción de Sakura… él no me traicionaría”, pensó Hyde de inmediato. ¡Y por supuesto que confiaba en Sakura!. Quizás, confiaba más en él que en sí mismo….
Porque
todo en su interior estaba hecho un caos. A la mierda, no podía sentir
tanto miedo de perder a Tetsu… Bien, sabía que no podía dejarlo escapar
ahora, cuando sus planes de venganza iban avanzando tan bien. Pero
también era cierto que otra parte de su mente se negaba a perder a Tetsu
por segunda vez, estrictamente en el plano sentimental.
“¡Maldita sea, sigues haciéndome sentir tan inseguro!”.
Hyde
tomó el teléfono de la sala y le marcó al celular de Sakura,
obligándose a no pensar más en cosas innecesarias. Pero como venía
siendo desde esa mañana, el celular de Sakura estaba apagado. Y al
escuchar el contestador automático, Hyde cortó con enojo y lanzó el
teléfono al piso.
“¡Contrólate!. Al menos, te aseguraste de
que Tetsu se fuera con cargo de consciencia… él regresará pronto, y no
tendrá tiempo de hablar con nadie. Mucho menos con Ken, o Ayana…”.
Respiró
un par de veces tratando de tranquilizarse. Finalmente, fue a buscar la
cajetilla de cigarros que tenía escondida en su cuarto y salió al
balcón a fumar. Por lo menos, que la ausencia del bajista sirviera para
algo. El médico le había prohibido fumar por esos días, y si Tetsu lo
sorprendía haciéndolo, seguro lo regañaba. Él y su complejo de hermano
mayor…
“Aunque a veces, el muy maldito es adorable”.
Entre
calada y calada, Hyde sonrió. Tenía que reconocerlo, porque a pesar de
todo, pero menos importante que su venganza… amaba al muy idiota. Y más
de lo que debería.
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Sintió
ruidos en la cocina. Se dirigió hacia allá tratando de no hacer ruido, y
entonces, lo primero que Tetsu vio fue el rostro sonriente de su hija
que jugaba con sus manitos, sentada en su silla de bebé mientras la
niñera batallaba para darle la comida.
Tetsu rió sin poderlo
evitar. Rei tenía toda la boca manchada de papilla y también estaba
manchando el cabello de la pobre niñera. Aunque sólo habían sido un par
de días de no verla, Tetsu sintió un gran alivio al encontrarse con los
ojos castaños de su hija mirándolo con alegría, como si lo hubiera
extrañado también.
- ¡Señor Ogawa!. Lo lamento, no lo escuché llegar…- la niñera sonrió muy nerviosa y trató de arreglarse el cabello en vano.
Tetsu se fue a lavar las manos y se sentó en la mesa al otro lado de Rei.
-
Te veo algo complicada. Deja eso, yo le doy la comida- le dijo
gentilmente. Ella se puso más nerviosa y dudó un tanto, pero finalmente
accedió a entregarle la cuchara.
El bajista la llenó con papilla y
luego la puso tentativamente cerca de la boquita de Rei, que lo seguía
observando bien alegre con sus ojitos de niña de dos años.
- Hola, preciosa… me extrañaste, ¿no?.- Tetsu le dio una caricia en su cabello.- Bueno, sé una niña buena y dí “a”.
Tetsu
gesticuló la vocal para que la niña abriera la boca. Sin embargo, Rei
lo miró con cara de incomprensión y siguió dando manotazos alegres.
Con
un suspiro cariñoso, Tetsu optó por hacerlo por las malas. Y en cuanto
Rei abrió un poquito la boca, le dio de comer la cucharada por completo.
La niña tragó lentamente, y ahora lo miró con algo de pena.
- Lo
siento, Rei, pero tienes que alimentarte. Sé que no comes a menos que
esté tu madre presente.- Tetsu adoptó una expresión de disculpa. Su
mirada se desvió hacia la niñera, quien se había mantenido callada
viendo el intercambio entre padre e hija.- Por cierto, Aoi… ¿sabes dónde
fue Ayana?. Ayer le dije que vendría, pero me temo que no le dí la
hora.
La chica se removió algo incómoda en la silla.
-
Sí, bueno… la señora Ayana me dijo que tenía que ir a recibir a
alguien…- comentó, escuetamente.- No sé si tardará mucho en llegar, ¿por
qué no la espera?.
- No… no tengo mucho tiempo- contestó Tetsu.
Le dio de comer de nuevo a Rei y se quedó algo pensativo.- ¿Cómo ha
estado ella por estos días?. Yo sé que vienes todas las tardes a cuidar
de Rei cuando ella sale… ¿sabes si la han estado atosigando los
periodistas?.
Tetsu daba por hecho que la niñera ya estaba
enterada del escándalo del divorcio, tal como miles de otras personas
más. Y en efecto, su nerviosismo le indicaba que así era. Aoi asintió
brevemente, algo dubitativa de la respuesta.
- Sí, últimamente
han llamado mucho a la casa. Pero ella casi no contesta las llamadas,
cuando estoy yo respondo por la señora…- miró hacia su regazo y tras
decidirse, continuó.- Lo que sí sé es que por estos días, bueno… han
estado hablando de su casa, señor Ogawa. Creo que es su madre la que
llama siempre. En realidad, no sé si debería estar contándole esto.
-
No, está bien. - Tetsu se apresuró en contestar.- Aunque ahora yo no
esté viviendo aquí, quiero seguir al pendiente de lo que pasa. Te
agradecería muchísimo que me contaras lo que sucede. Después de todo,
ésta sigue siendo mi familia. Y sobre todo por Rei… ella es mi hija, y
me preocupo en especial por ella cuando estoy lejos.
La chica
sonrió con algo de ternura. Al decir las últimas palabras, Tetsu se
había volteado hacia Rei con algo de nostalgia, como pidiéndole perdón. “No quiero que pienses que te voy a abandonar… te adoro, preciosa”. Tetsu
volvió a acariciarla, ahora en las mejillas. Y como presintiendo de lo
que estaban hablando, Rei miraba a su padre totalmente tranquila.
Luego de unos instantes de silencio, la niñera volvió a hablar, aún indecisa.
- Quizás, va a ser un atrevimiento de mi parte decir esto, pero… creo que la señora Ayana está actuando extraño.
- ¿Extraño?- Tetsu arrugó el ceño.- ¿Cómo es eso de extraño?.
-
Bien, ella está triste y es comprensible… usted sabe, por todo lo que
están pasando cualquiera estaría triste en su lugar, pero… no deja de
hablar con su madre y con otro hombre que vino a la casa ayer. Muy bien
vestido. Es un abogado, creo.
- Si estamos en proceso de
divorcio, es comprensible que la asesore un abogado, yo estoy haciendo
lo mismo- Tetsu dijo con cierta amargura. La niñera negó con un gesto.
-
No es eso. Es que… ese hombre me da mala espina. Incluso a mí me ha
hecho preguntas… sobre usted- la chica bajó la mirada hacia sus manos.-
Me ha preguntado cosas íntimas sobre usted. ¡Por supuesto que yo no le
dije nada!. Ni más faltaba, aquí entre nos, mi lealtad está más con
usted que con la señora Ayana.
Tetsu asintió gentilmente en señal
de agradecimiento. Pero una parte de su mente se estaba extrañando y
preocupando por lo que le decía la niñera. En la conversación que había
tenido ayer con su aún esposa, ella le había dado a entender que estaba
renuente al divorcio, pero…
“No, Ayana no se atrevería a hacer nada malo en contra mía”.
Terminó
de darle de comer a Rei en un silencio reflexivo. Y cuando la niña
mostró no poder seguir comiendo una cucharada más, Tetsu le pidió a Aoi
que la limpiara un poco y la vistiera, y arreglara un bolso con sus
cosas.
- ¿Piensa llevársela a alguna parte?- le preguntó la niñera algo alarmada. Tetsu trató de parecer seguro.
- La llevaré a… pasear un rato. Hace tiempo que no salimos a ninguna parte.
- Pero… no creo que le guste eso a la señora Ayana…
-
Ayana sabe que Rei es mi hija. No hará problemas, y si los hace yo me
encargaré de ella. No te preocupes.- Tetsu le imprimió un tono de
autoridad a su voz. Entornó los ojos y bajo la presión de esa mirada, la
chica terminó aceptando con un gesto y fue a preparar a Rei para salir.
Mientras
las esperaba en la sala, Tetsu vio la que aún era su casa con cierto
aire de preocupación. Claro que a Ayana no le iba a hacer gracia que
Tetsu se llevara a la niña… pero demonios, que él también era el padre, y
se moría por estar más tiempo con Rei. Poder disfrutarla y también… que
su hija compartiera un poco con Hyde.
“Porque él es la persona con la que planeo pasar el resto de mi vida… necesito que Rei se acostumbre a Hyde”.
Tetsu
recordó la ocasión en que encontró a Hyde y a Ayana almorzando juntos.
Allí había visto un poco del intercambio entre su hija y Hyde… y
rememorar la escena le causaba una especie de alegría y cierto alivio.
Rei no solía ser tan amigable con los extraños, pero con Hyde se
comportaba de las mil maravillas. Y aunque Hyde a veces decía que no le
gustaban los niños, la verdad es que se ganaba su simpatía muy pronto.
“Es una lástima que Megumi no lo deje ver a su propio hijo”.
-
Aquí está, totalmente lista- la niñera regresó en un par de minutos
cargando a Rei en brazos. Tetsu casi se derritió con la visión de su
hija vestida con un traje rosado y un gorro primaveral en su cabeza.
Rei le tendió los brazos con alegría. Cuando Tetsu la tomó, la niña se puso a jugar con su cabello corto.
-
Aquí está todo lo que necesita. Un par de mudas y juguetes, usted sabe
que Rei sólo come papillas, así que tendrá que comprarlas- le indicó la
niñera pasándole un bolso pequeño de bebé.
- Sí, no te preocupes. Y gracias.
-
Señor Ogawa…- la chica dudó-, ¿quiere que le informe a la señora Ayana
que se va a llevar a Rei por un rato?. Para que no se preocupe…
-
No, Aoi. De eso me encargo yo.- Tetsu le sonrió con gentileza. Caminó
hacia la puerta con Rei balbuceando feliz entre sus brazos.
Padre
e hija le hicieron adiós a la niñera con un gesto antes de salir. La
chica se quedó viendo la puerta aún después de que ellos se fueran, con
aire pensativo y resignado. Y suspiró.
- Realmente, señor Ogawa… tiene que andarse con mucho cuidado…
Tetsu
por su parte, esperó a tener bien acomodada a Rei en su sillita
especial para el auto antes de marcarle a Ayana. Definitivo, presentía
que a su esposa no le iba a hacer gracia que se llevara a la niña, ni
mucho menos que se la llevara al departamento de Hyde. Pero, bien… Tetsu
se encargaría del enojo de la madre después. Porque primero que todo,
sólo estaba mentalizado en disfrutar de una linda tarde con su hija.
Ayana
tenía el móvil apagado. Tetsu le dejó el mensaje en la contestadora,
ligeramente sorprendido. Ayana no solía apagar su teléfono cuando salía,
sobre todo porque la niñera la podía llamar y decirle algo urgente
sobre la niña. Ayana también era precavida y se ponía en todos esos
casos.
- Bien… espero que tu madre escuche el mensaje pronto y no se alarme, ¿eh?.
Rei
pataleaba contra la sillita. Tetsu le hizo un cariño en la mejilla, le
arregló el gorrito y encendió el motor del auto. Aún tenía que comprar
la comida de su hija y la comida para Hyde Y rápido… sabía que cuando
Hyde lo amenazaba con que se moriría de hambre hasta que él llegara, lo
decía en serio.
:::::::::::::::::::::
- ¿Quieres tomar algo?.
-
Sólo una cerveza, gracias.- Yukihiro le sonrió mientras Ken tiraba la
chaqueta en el sillón, le hacía un cariño a Elizabeth (su gata) e iba a
la cocina.
- Bueno, ponte cómodo, Yukki. Ya sabes, estás en tu casa.
Elizabeth
se sentó en su regazo cuando Yukihiro se dejó caer en el sillón de la
sala. Casi con un gesto mecánico, el baterista le comenzó a hacer cariño
detrás de las orejas. El gato se arqueó ante su toque y maulló con
gentileza. “Ahora sé porqué eres el único amor de Ken”, pensó Yukihiro con algo de risa, recordando lo que el guitarrista siempre decía acerca de su gata.
“Créeme… es la única mujer que me aguanta. Es perfecta: no habla, siempre es cariñosa y no protesta cuando me ve con otra”.
“Eres un machista y un don juan, Kitamura”, pensó Yukihiro mientras veía la figura del guitarrista ir y venir en la cocina, y escuchaba el ruido de botellas chocar. “Pero aún así… eres de los tipos más geniales que he conocido”.
La
expresión de Yukihiro se tornó un poco más triste. Recordó el viaje de
camino hacia el departamento del guitarrista. Ken se había portado
excelente con él, tratando de hacerle bromas y decir cosas graciosas
todo el viaje, y haciendo como si no notara que, de vez en cuando, las
lágrimas se le escapaban a su control.
Yukihiro odiaba mostrarse
tan débil ante alguien. Odiaba sentirse tan miserable… pero tenía que
reconocer que el llorar en el auto de Ken, incluso con Ken presente, lo
había hecho sentir un poco mejor.
Porque… Yukihiro era muy
hermético con sus emociones, incluso con la tristeza. No podía ser como
Tetsu o Ken, quienes dejaban traslucir cuándo estaban alegres o se
sentían mal… no, Yukihiro era más como Hyde. De los tipos que sufren en
silencio… y quizás ese era uno de los motivos por los cuales Hyde y él
se llevaban muy bien. De hecho, el vocalista de larc había sido el
primero en tratarlo de forma más amigable cuando Yukihiro se unió a la
banda.
“No te molesta que te diga Yuki, ¿cierto?. Tiendo a ponerle apodos a la gente…”.
Yukihiro
sonrió al recordar la escena vivida muchos años atrás. El baterista,
entonces, se había quedado ligeramente sorprendido ante la actitud tan
amigable de Hyde. Porque hasta ese entonces, había creído ciegamente que
Hyde no le tenía simpatía, y que lo culpaba de alguna forma por estar
tomando el puesto que era de Sakura.
Una vez, Yukihiro le
preguntó a Hyde si le había tenido antipatía en un principio. Y Hyde,
entonces, había sonreído con algo de culpa y le había sacado la lengua
de forma juguetona.
“Puede ser… pero eres adorable, Yuki.
Nadie en su sano juicio te podría tener antipatía… vale, no estoy muy
bien en mis cabales, pero sé distinguir a las buenas personas, créeme”.
Hyde a veces era tan… perfecto.
Incluso con sus días cambiantes, en que pasaba de la alegría al
mutismo, todas máscaras para ocultar sus sentimientos y pensamientos…
Con un suspiro resignado, Yukihiro se dio cuenta que pese a su tristeza,
no podía culpar a Hyde. Y que quizás Sakura tampoco tenía la culpa de
haberse enamorado del vocalista, porque la verdad… cualquiera se podría enamorar de Hyde. Y Tetsu había sido el afortunado entre tantos, al conquistar el corazón indomable del vocalista.
“Esto nos deja en la misma postura, Sakura… tú enamorado de un imposible. Y yo enamorado de ti, mi imposible ahora…”.
-
Bien, aquí están las cervezas, muy heladas, como me gustan- Ken dijo
alegremente mientras llegaba a la sala, hacía a un lado las cosas en la
mesita de centro y colocaba las botellas de cervezas sacadas del
refrigerador. Yukihiro le sonrió, interrumpiendo el curso de sus
pensamientos, y tomó una de las botellas.
- Gracias…
“Por todo”.
-
Nada de gracias, hombre… hagamos un salud, ¿vale?. Porque al fin
estamos tocando juntos, porque nos irá bien, y porque pese a todo,
¡existe el alcohol para animarnos!.
Yukihiro se rió. Asintió y sacó la tapa de la botella, y la chocó con la de Ken, quien se había sentado al lado suyo.
- El salud es mirándonos a los ojos, porque si no, dicen que son siete años de mal sexo… ¡uuggg!.
- ¿Eso no es con el champagne?- preguntó Yukihiro con una ceja alzada, Ken le hizo un gesto de despreocupación con la mano.
- Nah, se aplica a todo, créeme… en fin, no perdamos tiempo, ¡salud!.
- ¡Salud!.
Yukihiro le dio una gran calada a la cerveza. Sintió como el líquido
recorría su garganta y de a poco lo reconfortaba. Ken se tomó casi toda
la botella de un sólo trago y Yukihiro lo miró casi con admiración. Que
aguante tenía ese hombre…
- ¡Dios salve a la cerveza bien
helada!- comentó Ken una vez acabado su trago, secándose las comisuras
de la boca con su camisa. Yukihiro rió. Ken a veces hacía gala de sus
muy malos modales.- ¿Qué tal estaba la tuya, Yuki?. ¿Ya te sientes
mejor?.
- Ciertamente- Yukihiro se acomodó un poco en el sillón.
Elizabeth saltó de su regazo y se fue caminando por la alfombra de la
sala.- ¿Siempre invitas a personas a tomar contigo?. Lo digo porque, por
lo que vi mientras estabas en la cocina, tienes todo un arsenal de
tragos…
- Sí, bueno… uno nunca sabe cuando se necesitará un buen
trago, ¿no?- Ken también se acomodó en el sillón, sin quitarle los ojos
de encima.- Pero aunque no lo creas, no traigo mucha gente a mi
departamento. La mayoría del tiempo esto es u desastre. Y me niego a
contratar a una señora que me limpie e inculque en mis cosas.
-
Ya veo… pero si traes a muchas chicas por aquí- comentó Yukihiro de
forma distraída. Ken se aclaró la garganta un poco incómodo.
- Vamos, tampoco son tantas.
- ¿Ah, no?.
-
No…- el guitarrista bajó la mirada, de pronto parecía algo nervioso.-
En realidad… creo que ya me aburrí de buscar mujeres por ahí… he
conocido tantas, que me es fastidioso no encontrar nada nuevo en ninguna
de ellas.
Yukihiro hizo una mueca de cierta sorpresa. Era la
primera vez que Ken hablaba así… por lo general, solía reír y bromear
sobre sus conquistas. Pero ahora…
“¿Finalmente ya maduraste?. Vaya…”.
-
Bueno, creo que te comprendo un poco- comenzó a decir Yukihiro con voz
suave.- También soy de las personas que siempre buscan… aunque…. Ya me
harté de eso.
- ¿Sabes algo, Yukki?. Hasta hace poco, siempre
pensé que eras… no sé, asexual- el guitarrista dudó un poco en emplear
el término. Se quedaron un segundo en silencio y luego Yukihiro se lanzó
a reír.
- ¿Asexual?... ¿qué cosas se te ocurren?.
-
No, lo digo en serio- dejando los nervios de lado, Ken se contagió un
poco de la risa de su acompañante y se acomodó otro poco en el sillón,
muy cerca del baterista.- Jamás te veíamos con nadie, y si te preguntaba
algo, tú te mantenías callado… ¿qué querías que pensara?.
La
risa de Yukihiro se apagó de a poco. Y sin querer, Ken se encontró
fascinado por ella. Después de verlo triste todo el camino de regreso
desde el incidente con Sakura, era casi un alivio verlo reír…
“Kitamura, detén el curso de tus pensamientos… ¡ahora!”.
-
Bien... supongo que no puedo culparte por eso…- Yukihiro dijo después
de un rato, ya más calmado, aunque conservaba la sonrisa en el rostro.
Se encogió de hombros como pidiendo disculpas.- Supongo que estoy
acostumbrado a que la gente piense cosas erróneas de mí… como nunca digo
nada…
- ¿Te molesta?.- Ken se puso un poquito serio.
- ¿Qué piensen cosas falsas de mí?. No… creo que me causa un poco de risa…
- No eso, Yuki… ¿te molesta nunca decir nada?.
Yukihiro pensó un tanto la respuesta. Su sonrisa se hizo algo triste.
- Quizás… pero así soy, y no puedo cambiar de la noche a la mañana.
- No cambies… quiero decir, si fueras tan descarado como soy yo para decir algunas cosas… no serías Yuki, créeme.
Las
últimas palabras de Ken se oyeron tan cariñosas, que Yukihiro no pudo
evitar que su sonrisa se ampliara. El guitarrista y él compartieron una
mirada de puro entendimiento, y luego Yukihiro suspiró, sabiendo que
era la hora de dar unas cuantas explicaciones.
- Ey…- su voz sonó
un poco forzada. Ken mantuvo el silencio, como presintiendo también lo
que venía.- Yo… hace rato, cuando estábamos esperando al periodista en
tu auto, quería decirte algo, ¿recuerdas?.
Ken asintió con
seriedad. Su corazón bombeaba fuerte en su pecho, sin decidirse aún si
quería saber todos los detalles de la relación entre los dos bateros.
Pero por otra parte… la maldita duda lo estaba carcomiendo por dentro…
- Te debes hacer una idea ya. Yo… te quería hablar de lo que tengo… tenía con Sakura.
Yukihiro
levantó la mirada hacia él. Y al no encontrar un gesto de sorpresa en
el rostro del guitarrista, no pudo evitar sonreír con ironía. Lo
sospechaba. Ken ya lo sabía.
“¿Tan evidente soy?”.
- Doy por sentado que te lo imaginabas, ¿no?- dijo, con un tanto de amargura. Ken asintió de nuevo.- ¿Desde cuándo?.
- No mucho… sabes guardar tus secretos muy bien.
- No lo tomaré como un elogio.
-
No lo es- la voz de Ken se hizo inusualmente seria.- Sé que no tengo ni
un derecho contigo, Yuki… que no eres como Tetsuya, que me cuenta
muchas cosas de las que pasan entre él y el enano… pero, hombre, no
puedo dejar de sentirme herido. No sé si fue por desconfianza o…
-
¡No, claro que no!- Yukihiro le interrumpió entonces, un tanto
alarmado. Tragó saliva.- No, Ken… si hay una persona a la que le tengo
bastante confianza, es a ti. Pero… mi relación con Sakura siempre ha
sido algo… indefinida. Ya viste, él no siente nada por mí. Y tú mismo lo
sospechas. Sakura está enamorado de Hyde.
La voz murió en sus
labios con las últimas palabras. Sintió entonces un tacto suave en su
brazo. Ken lo había tomado con gentileza, y aunque parecía un poco
sorprendido de sus propias reacciones, le sonrió como infundándole
ánimos.
- ¿Sabes?... De todas las personas que me hubiera
imaginado contigo… jamás se me pasó el idiota de Sakura por la mente,
créeme- dijo Ken con algo de humor, para restarle un poco de seriedad al
asunto. Yukihiro asintió.
- Sí… es algo increíble, ¿no?.
- Sí que lo es.
- Bueno… si tienes tiempo, puedo explicarte cómo sucedió.
- Vale… pero… sáltate los detalles picantes, por favor, no creo estar preparado aún para eso.
Yukihiro
sonrió otro tanto y se dio vuelta hacia su compañero de banda, quien lo
escrutaba con la misma sonrisa confidente en los labios. Pero con una
mirada oscura que casi lo hizo sentir nervioso.
Se acomodó por
última vez en el sillón. Tomó una nueva botella de cerveza que le tendía
Ken, y mientras comenzaban otra ronda, Yukihiro se dio ánimos para
comenzar con una muy larga tarde de explicaciones.
::::::::::::::::
- Me temo que Rei a tomado tus piezas de cristal como juguetes… será mejor que se las quite antes de que rompa alguna.
-
¿Por qué? Que malo eres, Tetsu. Tan sólo es una niña…- Hyde se acercó a
la pequeña, se hincó a su lado y le habló con voz confidencial.-
¿Verdad que no harás nada malo, Rei-chan?. ¿Te gusta mi colección?. Eres
un chica con buen gusto.
La escena en sí era muy linda. Tetsu se
apoyó contra la muralla y los observó jugar por un rato. Rei había
tomado un delfín azul de la preciada colección de Hyde y ahora lo
azotaba con algo de malicia contra la mullida alfombra.
- Doiha, no la pongas a prueba… No sabes lo traviesa que es en casa…
-
Y eso seguro que no lo ha sacado de ti.- Hyde dijo con humor, mirándolo
con una ceja levantada.- Apuesto que eras el niño más correcto que ha
pisado la tierra, Techan.
- Bueno…
- Ya deja la preocupación. Y si es que pasa algo… la alfombra es bastante suave. Y se encargará de minimizar los daños.
Hyde
le hizo un guiño. Le dio unas palmaditas a la mullida alfombra roja
como para confirmar sus palabras, y mientras Rei reía llevándose el
objeto de cristal azul a la boca, Tetsu se sentó frente a su hija, al
lado de Hyde, y sin poder evitarlo lo tomó con una mano de la cintura.
- Ustedes dos se ven lindos juntos.
Hyde se puso un poco nervioso con la proximidad. Pero no perdió el humor y le contestó rehuyendo su mirada y viendo a la niña.
- Eso es porque nos llevamos bien. ¿No lo crees, Rei chan?- dijo, y la niña respondió con un gorgojeo alegre.
El vocalista se había sorprendido al ver llegar a Tetsu y a su hija al departamento. “Ayana se pondrá furiosa…”, había pensado de inmediato, y desde el primer instante sintió una felicidad inexplicable de estrechar a Rei entre sus brazos.
“Tú podrías ser también mía, Rei… ¿crees que tu madre se sienta más miserable si también le quito el cariño de su hija?”.
Hyde miró a la pequeña, como evaluando las posibilidades. Quizás…
- Que linda eres, Rei… le pediré tu mano a tu padre cuando seas mayor, ¿vale?.
-
¡Oye!- Tetsu rió, apretó el agarre en la cintura de su vocal y apoyó el
rostro en su hombro. Llenándose del olor fresco que Hyde emanaba.- La
quieres mucho, ¿verdad?
Hyde se alejó de Rei y volteó un poco el
rostro hacia el bajista. Ahora estaban muy cerca, pero ninguno de los
dos se quiso separar. Tetsu lo besó en la mejilla, muy cerca de las
comisuras de la boca, y Hyde lo abrazó estrechamente.
- Claro que la quiero… es tu hija…
“Pero también es uno de los motivos por los cuales te separaste de mí”.
- Te amo, doiha…
La voz de Tetsu le susurró al oído. Hyde sintió una descarga recorrerle, un escalofrío que nubló las defensas de su mente.
Tetsu
le acariciaba el cabello con cierta ternura. Sus manos de bajista
colándose entre las hebras castañas hicieron a Hyde casi ronronear.
Volvieron
a besarse de forma lenta. Hyde sabía que Tetsu se estaba excitando, lo
podía sentir, porque conocía tan bien a ese hombre… Y supo cuando parar.
Cuando alejarse un poco y comprobar, en lo profundo de los ojos de
Tetsu, el destello del deseo.
Así debía ser.
- Pronto, doiha… Rei, tú y yo seremos una familia. ¿Te agrada la idea?.
Hyde sonrió. Como el vocalista, el amante, y el hombre satisfecho que se sentía.
- No cambio pañales, Tetsu.
La
respuesta quebró el romanticismo del momento. Tetsu se rió y su mirada
pasó de su hija, que seguía jugando ajena cerca de ellos, al hombre que
estrechaba entre sus brazos. Era una mirada muy complacida.
- No te preocupes. Yo me encargo de Rei, y siempre podemos contratar a una mujer que nos ayude, ¿no?.
- Vale… Creo que ahora sí me gusta un poco más la idea.
Tetsu
acarició su espalda, ejerciendo un poco de presión para que estuvieran
más cerca. Y Hyde se dejó hacer, porque ahí… él era quien en realidad
estaba dominando.
- Dios… si no estuviera mi hija cerca, te haría el amor aquí mismo…
En
seguida, Tetsu se arrepintió por haber verbalizado sus propios
pensamientos. Pero no tuvo mucho tiempo para sentirse culpable. Hyde
sonrió, se separó de los brazos de Tetsu y tomó a la pequeña en brazos.
La figura de cristal con que Rei jugaba cayó al piso, y tal como Hyde lo
había previsto, chocó con la alfombra. Y no se rompió.
- Cuando
seas un hombre libre de nuevo, Tetsu, hablaremos de eso. ¿Está bien?.-
Hyde le sonrió con ternura, se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia
la cocina.- Rei-chan, ¿quieres probar los postres que tu padre nos
trajo?.
Aunque había sido abandonado en pleno romanticismo,
Tetsu vio también con una sonrisa cómo Hyde y su hija se marchaban. Por
sobre el hombro de Hyde, Rei le hizo adiós con una manita, y Tetsu
respondió al gesto encantado, porque estaba feliz. Realmente feliz de
verlos juntos, como la familia que efectivamente iban a ser. Tarde o
temprano.
Publicado por
Dolly
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