Cap 6
Se dejó caer hacia el vacío, hacia la noche fría y hacia el viento que quemó su piel. Y cerró los ojos en esos segundos de caída, y luego… la sensación horrorosa de estar rompiéndose desde adentro lo pudo haber hecho gritar, si no estuviera ya muerto…
Alguien lo llamaba. Hyde se removió un poco, y sintió un dolor agudo en la parte derecha de su rostro. Abrió los ojos y vio todo nublado, demasiado oscuro, algo escarlata…
Tardó un poco en reconocer la voz de Tetsu a su lado.
- Dios mío… Haido, estás sangrando…
Voces alrededor. Una puerta abriéndose. Hyde pestañeó y se llevó la mano a las sienes. Y luego miró sus palmas… rojas. Manchadas de sangre.
El parabrisas había estallado en mil pedazos. Y los vidrios se esparcían como una mortífera nieve alrededor. Le habían hecho heridas en los brazos y un poco en la cara. Dolía… Hyde cerró los ojos porque no aguantaba el dolor de su cabeza. Y de pronto sintió como a su lado alguien abría la puerta y unos brazos fuertes lo ayudaban a salir del auto, que se había estrellado contra otro del cual se escuchaban voces y lamentos…
Todo era un caos. Tetsu lo abrazaba con fuerza, le pedía disculpas, gritaba por la ambulancia… y aún en el shock inicial, Hyde miró al que fue su pareja y de forma mecánica se separó de él. Porque Tetsu había tenido la culpa…
“No… tú lo provocaste.”
Hyde no pensaba bien. Y se alejó mientras Tetsu hablaba con el conductor del otro auto, y mientras las personas miraban y juzgaban y lloraban… se alejó sin que nadie percatara en él, y siguió el sendero oscuro porque aún estaba procesando lo ocurrido… y porque sólo sabía que quería dejar de escuchar los gritos, y ver la mirada de preocupación del bajista…
“Tú querías que pasara el accidente… te incitó saber qué sucedería si ambos morían juntos…”.
Luego de un par de pasos, comenzó a reír.
“Estoy demente…”. Alguien lo llamaba a sus espaldas. Era Tetsu, quien se había percatado de su ausencia… podía sentir al bajista alcanzándolo. Pero no le importó… o sí, mejor, Tetsu debía siempre estar al pendiente de él y sentirse… tan culpable…
“Soy un persona terrible. Pero Tetsu… El peligro me gusta. Y te amo… y quiero que me ames hasta el último segundo…”.
- ¡Suéltame!- la voz de Hyde se escuchó temblorosa mientras se debatía entre los brazos del bajista, quien lo tomaba de la cintura y lo acercaba a su cuerpo. - ¡Suéltame!... yo… no quiero verte… ¡esto es por tu culpa…!.
“No… no lo es…”.
- Hyde, por favor… tienes que hacer que te vean los médicos. Estás sangrando tanto…
- ¡Vete Tetsuya!. Te odio… no te necesito…
Hyde comenzó a llorar en silencio. Se dejó caer en los brazos de Tetsu hasta el piso, porque el dolor lo estaba partiendo en dos y porque se sentía mal… Muy mal…
“Soy una persona terrible… te hubieras muerto, ¿eso es lo que quiero?...”.
- Perdóname, Haido…- Tetsu lo estrechaba contra sí, le acariciaba el cabello y se oía tan afectado…- Perdóname… eres lo más preciado que tengo… me muero si te pasa algo…
El mundo comenzó a desestabilizarse, y Hyde cerró los ojos porque ya no soportaba el mareo…
Escuchar los arrullos del bajista casi lo hacía sentir mejor…
“Tetsu… dime, ¿qué me está pasando?”.
- Estaré contigo por siempre… me separaré de ella, pero Haido… no quiero perderte de nuevo…
- Cállate…- el susurro en la voz de Hyde apenas fue audible. Y con temor, Tetsu se separó un poco y lo vio a los ojos. Y vio en ellos la sombra inminente de la muerte.
- Dios mío… Hyde…
- Cállate… -Hyde sonrió, se inclinó hacia el bajista, y con sus labios sobre los de Tetsu susurró con al voz quebrada.
- No te atrevas a hacer promesas… que no puedes cumplir…
Hyde se dejó caer de nuevo a esos brazos. Y mientras Tetsu trataba de hacerlo reaccionar y mientras una sirena se escuchaba a lo lejos, el vocalista dejó de sentir su propio cuerpo y el dolor de sus heridas. Y aún sonriente, se abandonó a la inconciencia…
… Y de nuevo, de muchos pies de altura… él estaba cayendo…
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- No creemos que sea grave, pero de todas formas, estos golpes requieren de observación. Le hemos practicado algunos exámenes, aunque es posible que la perdida de consciencia se deba al golpe y al sangrado. De todas formas, debemos descartar mayores daños.
Tetsu asintió con un nudo en la garganta. Y sólo pudo formular un ligero “gracias”, que el hombre enfundado en una bata blanca aceptó con un gesto. Las otras víctimas del accidente habían sido trasladadas también, y la policía había ya interrogado a los partícipes… aunque no había mucho que aclarar. El automóvil contrario se había pasado el alto y Tetsu no pudo esquivar la coalición. Y el lugar exacto de choque había sido el lado derecho, donde se sentaba Hyde…
Pensar en el vocalista hacía que la presión en su pecho se volviera mucho más dolorosa…
Hyde y el conductor contrario habían sido los más afectados. Y Tetsu aborrecía a su suerte, porque hubiese preferido mil veces lastimarse él… no podía soportar recordar a Hyde tan débil, con la herida en su cabeza sangrando y otras heridas en sus brazos…
Era su culpa.
Hyde se lo había recriminado antes de quedar inconciente. Antes de que llegaran los paramédicos y Tetsu se sintiera inútil. Y desesperado.
Él no debió discutir en el auto… no debió seguir a Hyde y a Sakura. Y no debió haber armado una escena de celos… debió haber estado sereno como siempre. No debió haber dejado de mirar el camino…
Recordaba el rostro de Hyde dolido, segundos antes del accidente…
“Eres un cobarde”.
Realmente lo era
- ¿Qué demonios está pasando, Tetsu?.
El bajista levantó la mirada ante la voz de su amigo de años. Ken acababa de llegar a la sala de espera, jadeando, como si hubiera recorrido un largo trecho corriendo. Un poco más atrás se acercaba Yukihiro, igual de preocupado. Tetsu no pudo reprimir una ligera sonrisa, porque les había avisado hace poco y ya estaban ahí… como los buenos amigos que eran.
- Tetsuya, ¿dónde está el enano?.- preguntó Ken parándose en frente de él, alarmado de no ver a Hyde cerca.
Tetsu trató de no parecer tan preocupado.
- Lo llevaron adentro. Lo están examinando…. Hyde salió más dañado.
- ¿Pero está bien?...
- Sí…
“Creo”.
- ¿Y cómo estás tú, Tetsu?.
Yukihiro habló, alcanzándolos y sentándose al lado del bajista. Hizo un gesto hacia el vendaje que Tetsu tenía en un brazo. Ken se apoyó en la pared al lado del bajista, e ignorando olímpicamente el aviso de “No fumar”, sacó un cigarro y lo prendió. Observando el vendaje de Tetsu de forma preocupada.
- Bien. Esto no fue nada.- Tetsu hizo un gesto hacia su brazo derecho. Era cierto, no había sido más que un esguince. Y preocupado como estaba de Hyde, apenas le había tomado atención a sus propias heridas.- Gracias por preguntar, Yuki.
- ¿Te dieron reposo?.
- Unos días.
- A los productores les va a dar un ataque.
- Pues, se la aguantan.- respondió Ken, con un tono cortante. Tetsu levantó la vista hacia él y vio que parecía enfadado.- Si a ustedes les dan reposo, paramos los ensayos y punto. Ni más faltaba… que les importe un bledo nuestra salud…
Tetsu y Yukihiro compartieron una mirada de entendimiento. Ambos sabían que la ira de Ken se erradicaba a tiempos pasados, cuando larc estaba en todo su apogeo y debían trabajar incluso cuando no estuvan en plenas condiciones. Más aún… Tetsu supo que Ken estaba recordando el accidente de automóvil previo a la primera separación de la banda. Donde Hyde y el guitarrista habían quedado con lesiones, y aún así, tuvieron que seguir con los conciertos…
“Lo hago por ti...”.
De nuevo la imagen de un Hyde dañado acudió a su mente. Y Tetsu se llevó la mano a las sienes, masajeándolas, recordando cuánto Hyde había soportado los dolores aquella vez, siempre con la misma respuesta.
“No voy a fallarte…”.
“Yo si lo hice, Hyde”.
- Esta va a hacer una noche larga. Voy por unas bebidas, ¿vale?- Yukihiro le puso una mano en el hombro, y Tetsu agradeció con una sonrisa el gesto.
Cuando la figura delgada del baterista se perdió por el pasillo, Ken dejó de fumar absorto y se volvió hacia Tetsu.
- Ahora dime la verdad, ¿qué fue lo que pasó, Tetsuya?.
Tetsu sintió la mirada penetrante de Ken clavada en él, y suspiró con algo de cansancio. Lo imaginaba. Ken era una persona demasiado perspicaz como para no notar que había algo detrás del accidente.
Pero siempre podía fingir…
- ¿A qué te refieres?. Ya te conté lo qué pasó… no creo que quieras los detalles de cómo mi auto se estrelló contra el otro y…
- Para, Ogawa- Ken lo llamaba con su nombre solamente cuando estaba enfadado o extremadamente serio- Sabes que no me refiero a eso. Y de partida… quiero que me expliques qué hacías con Haido a esas horas.
Tetsuya no pudo suprimir una sonrisa triste. Ken no sería su mejor amigo si no tuviera la increíble habilidad de saber lo que se escondía tras la máscara segura del líder. E intuir, cuando Tetsu comenzaba a ocultar cosas.
Esa habilidad también la poseía Hyde. Y sólo ellos dos, nadie más.
- No pongas esa cara. Ahórrate los detalles picantes… es que se me hace extraño que estuvieran afuera tan tarde, y no en el departamento del enano o…
- No es lo que estás imaginando- Tetsu lo cortó, con paciencia.- Sólo iba a dejar a Hyde a su departamento… Hyde no estuvo toda la noche conmigo.
- ¿Cómo?.
- Él estaba con Sakura. Yo me los encontré por casualidad en un antro.
- “Por casualidad…”- Ken repitió la frase con una ceja levantada.- Oye, Tetsu… no estarás pensando que entre Hyde y Sakura hay algo, ¿no?. Esos son como gemelos, inseparables… ambos igual de odiosos.
Tetsu miró hacia el piso. “Si los hubieras visto, no pensarías lo mismo”… Recordó a Hyde y Sakura bailando en la pista, y su estomago se removió con dolor.
- Yo… le armé una escena de celos…
-¡¿Qué?!- Ken exclamó, y abrió los ojos con sorpresa. Algunas personas en la sala lo miraron de forma desaprobatoria.- ¿Tú celoso?... No puedo creerlo… ¿conoces el significado de esa palabra?.
“Cuando se trata de Hyde, siempre me pongo así…”. Tetsu le deletreó un quedo “baja la voz” y luego se aclaró la garganta.
- No sé que me pasó. Fue mi culpa, Ken… si no hubiera estado tan afectado conduciendo, habría visto cuando el otro auto se me cruzó por el camino, y lo hubiera tratado de evitar…
- Ya deja eso. Afortunadamente, el enano está bien… ¿por qué lo está, verdad?.
Ken entornó los ojos. Hacia sentir a Tetsu como cuando era niño y debía darle explicaciones a su padre. Que extraño.
- Los médicos dicen que sí.
- ¿Y qué piensas tú?.
- Yo…- la voz de Tetsu murió en el fondo de su garganta. Recordó a Hyde en sus brazos, recriminándole con la voz rota, sangrando…- No lo sé. Pero me muero si le pasa algo… no lo soportaría.
Ken debió notar todo el dolor tras sus palabras, por eso se quedó en silencio por unos segundos, fumando. Absorto en el humo que hacía figuras deformes y se elevaba hasta el techo blanco de la sala de espera.
Odiaba los hospitales.
- Hyde me pidió que dejara a Ayana- prosiguió Tetsu en un tono grave, de pronto, con la imperiosa necesidad de sacarse algo de la culpa. De verbalizar sus miedos frente a Ken.- ¿Y sabes qué le respondí?... Le dije que no. Y él me tildó de cobarde. Estábamos discutiendo cuando chocamos.
- La verdad… me lo esperaba.
Tetsu lo miró con algo de sorpresa. Y Ken esbozó una sonrisa tranquila, de hermano mayor. De mejor amigo.
- ¿Porqué pareces tan sorprendido?. Te lo vengo diciendo desde hace tiempo… ustedes tienen que estar juntos.
- Ken… ¿Cómo puedes seguir con eso después de todo lo que ha pasado?.
- Porque es verdad, Tetsu, y a estas alturas tú mejor que nadie debería saberlo.
Kitamura se removió en su asiento y lo miró de frente, no muy serio, pero tampoco muy alegre.
- Ya déjate de tonterías. Y si no te gusta ver a Hyde con Sakura, entonces, haz lo que él te dice y sepárate de tu mujer. Y sé la pareja de Haido de nuevo, y sal con él todas las noches. Como antes.
- ¡Ken!.... acaso… ¿no te das cuenta?. ¡Hyde casi se muere por estar conmigo!.
- Por favor, Tetsu… deja los dramatismos…
- Es que tú no lo viste. Cómo sangraba… cuando perdió la consciencia, yo... fui un estúpido. No supe que hacer…
Ken echó la cabeza hacia atrás y ahogó un suspiro de fastidio.
- ¡Tetsuya Ogawa, entiende que fue un accidente, carajo!. Pudo haberle pasado a cualquiera… nos pasó a Hyde y a mí hace años, ¿recuerdas?. Y yo también era el que estaba conduciendo.
- No es lo mismo. Hyde a ti no te odia…
- ¿Y crees que a ti sí?.
Tetsu bajó la mirada hacia el suelo. Sentía frío.
- No lo sé…
¿Cuándo su vida se había complicado tanto?...
“Desde que lo engañaste…”.
- Yo… tienes razón, lo quiero mucho… y no sé que haría sin él. Viví todos estos años lejos de Hyde, y aunque lo extrañaba, ahora que hemos vuelto a trabajar juntos… es incomprensible, pero sé que una nueva separación me destruiría.
Con la experiencia de todos los años de conocerse, Ken espero pacientemente a que Tetsu siguiera hablando. Sin acotar nada. Viendo distraído el ir y venir de las personas alrededor.
- Al mismo tiempo, sé que no puedo dejar a Ayana y a mi hija. Jamás estaría tranquilo. No me lo perdonaría, porque ellas son las que tienen menos culpa en todo esto.
Se sentía el llanto de un niño proveniente de algún lugar lejano… Tetsu bajó la vista recordando a su hija que seguramente, dormía ajena a todas las dudas de su padre.
- Oye, Tetsu… No soy el mejor para dar consejos, porque con tres matrimonios fallidos no puedo dar una cátedra de felicidad, ¿cierto?...- Ken sonrió. Y reafirmando su posición de hermano mayor postizo, le colocó una mano en el hombro.
- Aún así, te voy decir algo... No podrás hacer a tu esposa ni a tu hija felices si tú no lo eres. ¡Mírate, hermano!. Eres el mejor tipo que he conocido, tal vez un poco exagerado, pero eres un buen tipo. Mucho mejor que yo… y tienes todo, quiero decir… la gente te respeta, tienes una buena banda y nos mantienes a raya. Tienes una hija que el día de mañana te dará dolores de cabeza porque es bien linda… y tienes cerca a un hombre difícil como es el akuma, pero que está enamorado de ti, eso es claro…
El bajista le devolvió la sonrisa, un poco contagiado del aura de tranquilidad que Kitamura siempre parecía irradiar.
- Aún así, no eres feliz… ¿y sabes porqué?... porque siempre te ha dado miedo ser un poco egoísta y ver por ti. Incluso cuando te casaste con esa chiquilla… tú y yo sabemos cual fue el principal motivo.
Ken frunció el entrecejo. Y no necesitó de más palabras para dejarle en claro a qué se refería. Tetsuya miró brevemente a su alrededor, y recordó otra sala de hospital, años atrás. Una noche tan fría como esa. Y él sentado al lado de su madre y sus hermanas, sintiendo la misma culpa que le oprimía el pecho.
“Eres mi vergüenza…”.
- Nunca se lo dijiste a Hyde, ¿verdad?.
- No.
- Deberías hacerlo ahora.
- ¿Para qué?... Eso no arreglaría nada…
- Pero al menos, serviría para que Hyde entendiera tus motivos… Nada te justifica, está claro, y sabes que yo en el lugar de Hyde te hubiera castrado a golpes, ¿eh?.
El comentario pretendía aliviar el ambiente. Y lo logró, Tetsu sonrió un poco.
- Tetsu… ya no somos jóvenes. Tenemos cuarenta y tantos años… y ya no podemos cometer los mismos errores que antes, ¿sabes?.
- Tal vez tengas razón….
- ¡Claro que la tengo!. ¿Con quién crees que estás hablando?.
Ken le hizo un guiño cómplice, y casi sin darse cuenta, Tetsu sonrió otro poco.
- Eso…. Así te ves mejor. Mira que cuando el enano te vea con cara de ultratumba se va a asustar.
- Oye, gracias.
- ¡Nada de gracias!. Cuando el akuma y tú se casen y vivan felices comiendo perdices, quiero ser el padrino, ¿eh?. Porque puedo ser el padrino de tus dos bodas, ¿verdad?.
Lo había dicho como una broma, sin embargo, Tetsu se encontró pensando en aquella idea casi sin querer. Hyde y él, casados…El pensamiento parecía un poco imposible tiempo atrás, sin embargo… ahora era perfectamente viable…
Lo único que hacía falta era romper con el otro matrimonio. El de mentira.
¿Sería capaz?... Lo había prometido después del accidente, cuando tenía a Hyde en sus brazos… pero…
“No te atrevas a hacer promesas… que no puedes cumplir…”.
Tetsu pensó en Hyde, y luego en su esposa, a quien ni siquiera había tenido la gentileza de avisar que estaba en el hospital. Ayana debía estar despierta, con el alma en un hilo, y esa visión le trajo un poco de culpa… Tenía que llamarla…
Así como tenía que hablar con ella.
¿Sería capaz?... la pregunta de nuevo. Y mientras Ken fumaba a su lado, Tetsu miró por las ventanas de la sala hacia afuera, hacia el día pronto a amanecer.
Y supo la respuesta.
Claro que iba a ser capaz…
Por Hyde… él lo haría todo.
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No había gente cuando Yukihiro entró a la cafetería. Tampoco había personas que la atendiesen, y resignado, el baterista se acercó a la maquina expendedora de bebidas y colocó algunas monedas en la ranura.
Como sucedía comúnmente en ese tipo de máquinas, algo pasó que las dichosas bebidas no salieron. Un poco molesto, Yukihiro comenzó a apretar botones sin conseguir mayores resultados. Ya casi se resignaba cuando una sombra oscura se situó a su lado, le dio un muy bien merecido puñetazo a la máquina, y las bebidas cayeron en la parte baja con un sonido metálico y pesado.
- Estas cosas siempre se arreglan a golpes.
Yukihiro se volteó a su intercomunicador. Sakura estaba serio, se agachó un tanto para sacar las bebidas de la ranura, le dio dos a Yukihiro y una se la dejó para él, abriéndola con un seco y descarado “Creo que esta me la merezco”.
- ¿Hace cuanto que estás aquí?..- preguntó Yukihiro con extrañeza- No te vi en la sala de espera…
Le resultaba casi imposible pensar que Tetsu hubiera decidido informar del accidente a Sakura antes que a ellos.
Tetsu y Sakura no se llevaban mal, pero todos sabían que tampoco eran los mejores amigos. Sobre todo, desde que Tetsu había roto con Hyde, años atrás.
Sakura le dio un trago largo a la bebida, y luego miró la máquina expendedora con algo de enojo.
- Estas malditas cosas te dan de todo, menos cigarrillos. Me muero por un cigarrillo.
Estaba obviando la pregunta a propósito. Con un suspiro derrotado, Yukihiro optó por no preguntar de nuevo, aunque el quedarse con la duda no era algo que le agradara en lo absoluto.
- ¿Ken vino contigo?.
- Sí, Tetsu nos llamó hace un rato.- Yukihiro no pasó por alto el detalle de que al escuchar el nombre del bajista, los labios de Sakura se torcieron en una línea fina, gesto inequívoco de que estaba enfadado.
- ¿No se ha sabido nada del estado de Hyde?.
- No…. Sakura, ¿tú estabas con ellos en el accidente?- la pregunta escapó antes de que Yukihiro la pudiera retener. Sakura lo miró y se rió brevemente, con pura ironía.
- ¿De veras crees que yo puedo ir en el mismo auto con Ogawa?.
- Bueno, es obvio que supiste del accidente antes que nosotros. Y por lo que sé, Ken no te avisó. Me lo hubiera comentado, llegamos juntos.
- No hizo falta que nadie me avisara- dijo Sakura de mala gana, y desvió la mirada por el casino vacío.- Llegué antes que ustedes porque vi todo lo que pasó. Y créeme, no es algo que hubiera deseado presenciar.
Yukihiro arrugó el ceño con extrañeza. La voz de Sakura destilaba una tristeza casi palpable, y mientras su amante perdía la vista, seguramente recordando los momentos del accidente, Yukihiro esperó a que le diese una explicación mayor.
- Yo venía detrás del auto de Ogawa, en un taxi. Hyde había estado conmigo antes de que Ogawa hiciera acto de presencia.
- ¿Contigo?.
- En un antro, uno que solíamos visitar de jóvenes.
“¿Solos?...”
“Bueno, ellos son amigos”. Yukihiro detuvo el curso de sus pensamientos antes de dar una mal interpretación. Poco después se sintió algo culpable, al recordar que Hyde estaba en una cama de hospital y él ahí, por un momento, sintiéndose celoso de su amistad con Sakura.
- El maldito de Ogawa… Si no hubiese permitido que Hyde lo siguiera, nada de esto hubiera pasado.
- No hables así de Tetsu. Él también está dañado y se siente mal con todo lo que pasó.
- ¿De veras?.- Sakura volvió a esbozar una sonrisa de pura ironía.- ¿Por qué todo el mundo se empeña en defenderlo?. Parece que ustedes no recuerdan lo que le hizo a Hyde, y que aún ahora, sólo consigue traerle más y más problemas.
- Eso es asunto de Hyde y de Tetsu, Sakura. No tenemos porqué meternos.
- Ahora falta con que tú también salgas con que amas a ese idiota.
Sakura lo miró de forma retadora, enojada, sus ojos negros llenos de ira contenida. Y aunque era claramente una recriminación infundada, producto de la rencilla que siempre parecía haber con el bajista, Yukihiro no pudo evitar sentirse ofendido..
- No puedo creer que me estés diciendo esto… Si tienes un problema con Tetsu no lo descargues conmigo, ¿quieres?.
Yukihiro jamás se mostraba abiertamente enfadado, era bastante racional, al contrario de Sakura. Por eso mismo, el ex baterista de SOAP lo vio con algo de asombro, algo remecido. Pero no parecía arrepentido por sus palabras.
Yukihiro suspiró con cansancio. No había dormido mucho y lo menos que le apetecía era discutir con su amante. Apoyó la espalda contra la máquina expendedora y se mantuvo en silencio, sin querer levantar la mirada hacia Sakura.
El reloj marcaba casi las cinco de la mañana…
Se quedaron en silencio por unos minutos. Sakura se terminó la bebida y lanzó la botella al contenedor con una puntería admirable. Entonces, Yukihiro rebuscó en sus bolsillos la última cajetilla de cigarros que le quedaba, y se la tendió a Sakura casi en un gesto de paz.
Sakura sonrió.
- Se nota que tú eres mucho más precavido que yo.- intercambiaron una mirada de simpatía, y como siempre, con sólo ese gesto, las rencillas parecían quedar atrás.
Aunque su relación era algo atípica, Yukihiro sabía que entre ambos había un entendimiento que Sakura no tenía ni con Ken ni con Hyde. Y era esa certeza lo que muchas veces lo hacía sentir mejor.
- Me acostumbré a cargar cigarros aunque no los usara. Cuando estamos en el estudio, los cigarros se nos acaban realmente rápido, y Ken se pone insoportable si no tiene uno en la boca…
- Sí, lo sé- Sakura se encogió de hombros y vio de reojo el reloj de la sala.- Creo que será mejor volver, quizás, ya hay más noticias sobre el estado de Hyde.
Yukihiro asintió. Y estaba por echar andar hacia el pasillo cuando vio que Sakura ponía un par de monedas en la máquina y la remecía un tanto, para que cayera una nueva lata de bebida.
- Esta es por la que me tomé.- Sakura se la tendió sin dar muchas explicaciones que, de todas formas, parecían sobrar.
Fue entonces que Yukihiro reafirmó porqué Sakura le gustaba tanto. Con una sonrisa la aceptó y al momento en que sus manos hicieron contacto, Sakura se acercó otro tanto, se inclinó hacia él y le dio un beso en los labios, que fue distinto a los que solían compartir siempre. Fue algo breve, un mero roce, pero que resultaba más afectuoso que cualquier otro gesto apasionado.
Sakura sonrió ampliamente ante su sorpresa y le guiñó un ojo, antes de adelantarse y echar andar por el pasillo.
Yukihiro observó por unos segundos la figura del otro baterista que se alejaba con las manos dentro de los bolsillos de la chaqueta. Y luego esbozó una sonrisa que era igual a la que se había instaurado en el rostro de Sakura. Y con las tres latas de bebidas en las manos, siguió a su amante pensando que en definitiva, no tenía porqué ponerse inseguro.
Eran esos pequeños gestos descarados e impensados los que le daban la pauta que de a poco, Sakura lo estaba considerando más que un rollo de una noche. Más que un amante ocasional… y prontamente, más que cualquier amigo.
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- ¿Y tú cuándo llegaste?.
Sakura levantó una ceja ante el pseudo saludo de Kitamura, quien se sorprendió de ver llegar a los dos bateristas juntos, con la misma actitud serena.
- Que hay Ken, me alegro de verte también.- Sakura se colocó al lado de Ken y luego Yukihiro tomó asiento al lado suyo.
- Oye, Yuki, para la próxima te demoras un poco más y mandas a hacer las bebidas a la fábrica…
- Perdón. La máquina no funcionaba bien.- Yukihiro se encogió de hombros, y luego le pasó al guitarrista una lata de coca cola que Ken no demoró en abrir.
- Prefiero una cerveza, pero en estos mugres hospitales jamás venden cosas que valgan la pena…
- Tetsu, también traje una para ti.
Yukihiro se dirigió al bajista, quien se mantenía de pie, un poco apartado, mirando alerta por si venía un doctor a informarles sobre el estado de Hyde.
Tetsu se volvió hacia él. Y al acercarse con un ligero “gracias” para recoger la bebida, su mirada se topó con la de Sakura, y ambos adoptaron una expresión más seria.
Apenas habían hablado lo suficiente…
Sakura había llegado poco después del accidente al lugar donde éste había ocurrido, en el momento exacto cuando Hyde era subido en una camilla a la ambulancia y Tetsu se afanaba en ir con él.
Sakura, entonces, se había acercado a Tetsu, y furioso lo había tomado de la chaqueta y había tratado de golpearlo, hasta que los mismos paramédicos tuvieron que separarlos.
“¿Qué demonios le hiciste?”.
La inminente pelea había sido detenida bajo amenaza de no dejar a ninguno ir con Hyde en la ambulancia hasta el hospital. Al final, Sakura y Tetsu se separaron, y se obligaron a apenas mirarse durante el trayecto, uno a cada lado de la camilla de un Hyde inconciente, y que estaba totalmente ajeno al conflicto que se desarrollaba entre ambos.
A Tetsu no se le había escapado la forma en que Sakura miraba a Hyde. El baterista solía ser una persona casi fría, pero su rostro se teñía de preocupación y dolor frente al cuerpo de Hyde, mientras era tratado por los paramédicos.
“Vas a estar bien, akuma, te lo juro…”. Sakura le susurraba al cuerpo totalmente inconciente del vocalista, aferrando una de sus manos, y mientras Tetsu era tratado por otros hombres que le estaban checando el brazo lastimado, el bajista no pudo dejar de sentir celos ante la actitud de Sakura, que claramente dejaba traslucir algo más.
Algo de lo que se había dado cuenta hace años.
Y aunque Ken se lo tomara a broma y Hyde se indignara por sus celos, Tetsu no era estúpido y lo veía todo demasiado claro. Para Sakura, Hyde no era un simple amigo. Era algo más… y quizás, Hyde aún no se había dado cuenta...
- ¿Familiares del señor Takarai?.
De vuelta en el presente, los cuatro levantaron la mirada a la vez, en cuanto el médico que se estaba haciendo cargo de Hyde apareció en la sala de espera y se dirigió hacia ellos. En tan sólo unos segundos Tetsu y Sakura se acercaron, y luego, al percatarse el uno del otro, se observaron con clara antipatía.
- Somos sus amigos- Tetsu le aclaró al médico, imponiéndose con su voz de líder.- ¿Cómo está Hyde?. ¿Ya le hicieron los exámenes?.
- Tenemos los resultados. Favorablemente, él no parece haber sufrido daños de mayor consideración.
Tetsu ahogó un suspiro de alivio. Su corazón había estado en vilo imaginando que Hyde podría haber tenido un daño mayor.
- El enano tiene siete vidas. Yo siempre lo repito…- se escuchó que Ken le comentaba a Yukihiro, y Tetsu casi rió, ya aliviado.
- ¿Cuánto tiempo lo van a dejar aquí?.
Quien habló ahora fue Sakura. Al contrario de los demás, él no parecía aliviado y mantenía la expresión seria y preocupada.
- Un par de días. Como le expliqué antes, estas heridas son delicadas y necesitan observación.
- Entonces, no podemos pensar que él está bien del todo, ¿verdad?.
Tetsu miró a Sakura de mala forma. No le gustaba para nada su actitud fatalista.
- Me temo que eso es cierto. Aún no podemos asegurar nada hasta ver su evolución.
- ¿Hyde ya despertó?.- el médico asintió ante la pregunta de Tetsu.
- Sí, está conciente. Puede pasar uno de ustedes a verlo, si lo desean.
Antes de que Sakura pudiera hablar, Tetsu se adelantó.
- Iré yo.
El baterista lo miró con enojo. Y presintiendo la pelea, Yukihiro y Ken se acercaron a ellos. Yuki se situó al lado de Sakura y lo miró con precaución. Ken, en tanto, se colocó al lado de Tetsu.
- No creo que Hyde quiera verte.- dijo Sakura con un tono contenido, bajo y peligroso. Fulminando al líder de su ex banda con la mirada.- Si no te has dado cuenta, ya le hiciste suficiente daño por una noche.
El doctor se aclaró la garganta.
- Perdone… está decidido, yo voy a pasar. Soy… la pareja de Hyde.
Yukihiro y Ken observaron a Tetsu con pura sorpresa. Sakura, en tanto, se puso más furioso.
- ¿Su pareja?... ¿Desde cuando volviste a ser la pareja de Hyde, Ogawa?.
- Nunca he dejado de serlo.
Tetsuya le devolvió la mirada con desafío, y fue entonces el momento perfecto para que Ken interrumpiese y se situara entre ambos.
- Por favor, señores, no tenemos porqué ponernos densos.- el guitarrista trató de sonar conciliador. Miró a Tetsu y luego a Sakura.- Deja que vaya él, Sakura. Seguro que el enano querrá verlo.
“… Porque a quien ama es a Tetsu, no a ti”.
Sakura sintió lo no dicho como una bofetada. Y aunque sabía que Ken no pretendía darle a entender eso, dirigió su mirada furibunda también hacia el guitarrista.
- Ken tiene razón. Deja que vaya Tetsu, Sakura…- Yukihiro intervino entonces, tomándolo brevemente del brazo. Y este gesto, aunque pasó desapercibido para Tetsu, no lo hizo ante Ken, quien levantó una ceja ligeramente sorprendido.
Sakura y Yukihiro se miraron por un segundo. Y aunque Sakura aún estaba enfadado, el gesto le recordó súbitamente que su pareja también se encontraba allí, a su lado, y que él no debería mostrarse tan abiertamente celoso por Ogawa….
Amaba a Hyde y lo quería ver lejos del bajista. Pero eso era algo que debería seguir guardando sólo para él, en silencio, y Yukihiro menos que nadie tendría que darse cuenta. Sakura no quería dañarlo…
Al final, suspiró con hastío y se cruzó de brazos, en muda aceptación. Yuki le sonrió y Tetsu pareció más aliviado. Kitamura, en cambio, se había dado cuenta del pequeño intercambio entre los dos bateros y su extrañeza aumentó.
¿Desde cuándo Yukihiro tenía esa confianza con Sakura?...
No era el momento de decir nada, sin embargo. Por eso, Ken se volvió hacia Tetsu e hizo un gesto en dirección hacia el pasillo, el que conectaba con las habitaciones de los pacientes.
- Anda. Y mándale nuestros saludos al enano.
- Más tarde podrán turnarse para verlo.- dijo el doctor, obviando la escena que se había desarrollado segundos antes.- ¿Me acompaña entonces?.
Tetsu asintió. Miró a Yukihiro y luego a Ken con un mudo agradecimiento. Yukihiro le sonrió y Ken le hizo un guiño. Tetsu siguió entonces al médico hacia el pasillo de las habitaciones, y evitó en todo momento observar de nuevo a Sakura.
¿Quién se creía que era?...
Si Hyde le hacía recriminaciones estaba en todo su derecho. Incluso, si Hyde lo detestaba y lo culpaba Tetsu lo aceptaría… Pero Sakura no tenía porqué involucrarse… sus problemas con Hyde eran asunto de ambos. Solamente de ellos.
- Debo advertirle que el señor Takarai no recuerda mucho de lo que pasó antes del accidente- la voz del doctor lo sacó de sus pensamientos. Tetsu asintió con seriedad.- Esto es común en algunos pacientes que sufren golpes en alguna zona del cráneo. Tal como dije, los exámenes no han mostrado mayores daños, así que esperamos que vaya recordando mejor con el transcurso de las horas.
- Entiendo…
El corazón de Tetsu comenzó a latir con más fuerza, mientras se acercaban a la habitación donde estaba Hyde. “¿Cuánto recordará?”… Tetsu sintió un nudo en su garganta. Quizás, Hyde no recordara ni siquiera que había estado con él. Que habían discutido momentos antes, y que después del accidente, Tetsu le había prometido que se separaría de Ayana…
Eso… no sabía si era algo bueno.
Se detuvieron en la última puerta del lado izquierdo del largo pasillo, frío y oscuro, típico de hospital. El doctor dio un par de golpes en la puerta y sin esperar respuesta la abrió, y pasó seguido de Tetsu.
A Hyde le habían asignado una habitación individual. La enfermera estaba revisando unas máquinas y al verlos llegar, sonrió a ambos y luego se marchó con una inclinación respetuosa.
El doctor acotó algo más, pero Tetsu ahora no le prestaba atención. Su mirada había pasado de la habitación blanca inmaculada a la figura tendida en la cama. El hombre por el que había estado tan preocupado en las últimas horas…
- Tiene quince minutos.
Tetsu asintió. Y no se atrevió a hacer ni un movimiento hasta que la puerta de la habitación se cerró, y ellos se quedaron a solas.
Hyde estaba del todo consciente, vestido con el traje blanco de hospital, con algunos rasguños en el rostro y en los brazos que no le restaban belleza. Y que hacían la ilusión de un ser débil, enfermo…
Por su culpa.
Pero ya no más.
Tetsu trató de sonreír. Y fue entonces que decidió acercarse al chico que le devolvía la mirada a través de sus grandes ojos castaños En una actitud totalmente impasible.
- ¿Cómo te sientes?.
La voz le salió como un susurro ahogado. Con miedo de la reacción de Hyde, Tetsu ni siquiera se atrevía a hablar alto y perturbar así el momento casi mágico.
Hyde lo miraba de manera fija desde la cama. De uno de sus brazos salía una especie de manguera que lo conectaba con el suero, y del otro estaba conectado a una máquina. Su cabello largo y oscuro se regaba por la almohada blanca, dándole una imagen bastante atractiva casi andrógena. Un contraste perfecto entre lo blanco inmaculado de las sábanas y lo oscuro de la mirada de Hyde, y su cabello…
Después del último recuerdo de Hyde entre sus brazos, herido, reprochándole tantas verdades… verlo ya mejor y despierto era casi como un milagro.
- Bien. Aunque es un poco chocante no saber cómo llegué aquí.
Hyde habló lento y miró con fastidio alrededor. Y luego, volvió a mirar a Tetsu. Se fijó en el vendaje de su brazo y pareció preocupado.
- ¿Tú estás bien?... Me dijeron que también ibas en el auto cuando chocamos…
“Realmente no recuerda lo que sucedió”, pensó Tetsu sin poder evitar sentir también un poco de alivio. Hyde parecía algo perdido, pero no estaba enfadado. Ni tampoco mostraba aversión, dolor ante su cercanía.
Tetsu se aventuró más allá y se acercó lento hacia la cama. Se sentó a los pies de ella, en la orilla, mirando a Hyde con una sonrisa tranquila. Aunque había muchas máquinas y Hyde todavía mostraba algunos magullones, en general se veía repuesto. Y eso calmaba un poco su preocupación y su culpa.
- No te preocupes. Esto no es mucho, en realidad.
- ¿Estás seguro?.
- Sí.
Hyde entrecerró los ojos con sospecha, pero luego pareció decidir que Tetsu estaba diciendo la verdad y suavizó su expresión
- Hyde… ¿hasta donde recuerdas?.- Tetsu formuló la pregunta sin poderlo evitar. Hyde esbozó una sonrisa con algo de pena y bajó la mirada.
- No mucho… mi mente no trabaja rápido, al parecer…
- ¿Entonces?.
- Recuerdo que Sakura y yo estábamos en un antro. Llegaste tú y… no sé, creo que te seguí…- Hyde cerró los ojos y se masajeó las sienes, gesto que puso en alerta al bajista.
- Doiha… ¿te sientes bien?.
- Sí… es sólo que me duele un poco cuando trato de hacer memoria… Me fastidia estar aquí. Detesto los hospitales…
Hyde miró alrededor nuevamente con claro fastidio. Y luego se fijó en sus brazos y los aparatos que lo rodeaban. Antes de que Tetsu pudiera impedírselo, Hyde tomó las mangueras que lo conectaban al suero y a las máquinas tiró de ellas con fuerza, para luego tratar de levantarse de la cama.
- ¡Espera!. ¿Qué haces?.
- Me estoy poniendo de pie, ¿no lo ves?.
- Haido, acabas de tener un accidente. Tienes que guardar reposo…
- Por favor, Tetsu, no soy un maldito minusválido… me harta estar acostado aquí, ¿entiendes?.
- Deja al menos que te ayude.
Tetsu se puso de pie y se acercó a él. Con un gesto resignado, Hyde aceptó la ayuda para levantarse, siempre sujetado del brazo no dañado de Tetsu, quien lo tomaba con fuerza de la cintura.
- ¿Estás bien?- le preguntó luego preocupado. Hyde había cerrado los ojos por un momento, al ponerse de pie, y se recargaba en su pecho.
- Sí… sólo… creo que me levanté demasiado rápido.
- Hyde, basta de esto, tienes que descansar…
- Si me vas a fastidiar, le pido a una enfermera que te saque, ¿está claro?.
Hyde lo miró de aquella forma seria en que trataba de imponer su voluntad. Y sabiendo de antemano que cuando una cosa se le ponía en mente nadie podría mitigar su determinación, Tetsu se tragó su preocupación y optó por sujetarlo más fuerte.
- Vamos a la ventana. Está amaneciendo.
El vocalista suavizó su expresión. Y cuando Tetsu asintió y lo aferró más herméticamente de la cintura, Hyde le sonrió con algo parecido a una disculpa.
Caminaron lento hacia la otra parte del cuarto, la que daba a una ventana grande con las cortinas cerradas, el único disturbio a la inmaculada blanca pared.
Hyde separó las cortinas lentamente. Abrió la ventana y sonrió ante los destellos claros que comenzaban a recortar el horizonte. Las primeras luces del alba que darían paso a un nuevo día.
Se quedaron en silencio por un rato. Y aunque seguía preocupado, Tetsu también sintió la paz que parecía irradiar aquel amanecer, un bálsamo luego de pasar una terrible noche en vela, en el hospital, luchando con sus miedos y sus culpas.
Bajó la mirada hacia el hombre que se apoyaba en su cuerpo. Un Hyde totalmente absorto, de nuevo entre sus brazos, tan lindo descalzo y con el cabello suelto sobre sus hombros. El vocalista seguía pálido y las heridas en sus brazos resaltaban sobre su piel clara. La venda en su cabeza dañaba un poco la imagen de perfección, sin embargo… a Tetsu le pareció más hermoso que nunca. El mismo chico que quince años atrás había conocido, el que hace ocho se había convertido en su pareja, el que se había alejado por mucho tiempo, el que Tetsu todavía amaba tanto…
- Techan… ¿hace cuánto que no veíamos un amanecer juntos?.
El bajista suspiró, de nuevo con la vista perdida en la ciudad pronta a amanecer. Aquel comentario le traía nostalgia, porque era cierto, hace mucho que no veían un amanecer juntos. Desde que se separaron por culpa de su traición.
Y su maldito deber de hacer lo correcto, que le había dictado que no era correcto estar con Hyde…
- Perdóname.
Hyde levantó la vista hacia él. Tetsu miraba hacia fuera, su expresión totalmente triste.
- Yo te ocasioné todo esto, Hyde… yo estaba manejando. Perdí el control del auto. Estábamos discutiendo y…. fui un estúpido. Perdóname.
Quizás hubiera sido mejor mantenerse en silencio, ahora que Hyde no recordaba y que no parecía recriminarle nada. Sin embargo, la necesidad de pedirle perdón y sacarse esa opresión del pecho fue mayor. Tetsu suspiró y lo vio de nuevo, la mirada castaña de Hyde fija en los ojos del bajista.
- Antes del accidente, tú me pediste que me separara de Ayana. Por favor espera a que termine…- Tetsu le pidió, al ver que Hyde hacía un ademán de interrumpirlo. Suspiró. – Cuando me lo pediste, te respondí que no podía, sin embargo…si de algo sirvió todo esto, fue para darme cuenta que sí puedo. Y que debo hacerlo. Porque Hyde… me moriría si te pasara algo y yo me quedara aquí, sabiendo que te hice daño. Y que nunca traté de remediarlo.
Se observaron fijo otro rato. Entonces, Hyde bajó la mirada con una sonrisa ligera, y también algo triste.
- ¿La quieres, Tetsu?. ¿Quieres a Ayana?.
- Sí…- Tetsu reafirmó el agarre en su cintura y lo acercó un poco más.- Claro que la quiero, ella es la madre de mi hija… pero no la quiero más que a ti.
Era la verdad, y aunque se sentía un poco mal al estar verbalizándola, Tetsu supo que debía decirlo. En cuanto Hyde levantó la mirada con algo parecido a la alegría brillando en sus ojos.
- Hyde, sé que no lo recuerdas, pero después del accidente yo te prometí que me iba a separar de ella, y lo pienso cumplir.
- Tú… ¿ya lo pensaste bien?…- la voz de Hyde no fue más que un susurro. Tetsu le sonrió con confianza y asintió.
- Completamente.
- ¿Y si después de que te separes, soy yo el que no quiere estar contigo?.
El comentario pareció dejar a Tetsu sorprendido por un segundo. Sin embargo, el bajista recuperó pronto la sonrisa.
- Eso no va a pasar. Porque aunque no me lo digas, lo siento… tú también me quieres.
Hyde le devolvió la sonrisa y se encogió de hombros.
- Quizás…
“Siempre eres tan seguro de ti mismo”.
El bajista se inclinó hacía él, lento, como si quisiera darle tiempo a Hyde para detener sus intenciones. Sin embargo, Hyde no tenía eso en mente, y ambos cerraron los ojos antes de que los labios de Tetsu acariciaran los suyos y el bajista lo abrazara, para profundizar el beso.
Fue largo y con algo de cuidado. Tetsu acariciando su espalda, sintiendo el calor del cuerpo de Hyde bajo la bata blanca del hospital, apenas ejerciendo fuerza por temor a lastimarlo de alguna forma. La boca de Hyde sabía a medicinas, y Tetsu nunca imaginó cuan apetecible podía resultar ese sabor…
Hyde ocultó el rostro en el hueco de su cuello cuando se separaron. Y mientras Tetsu lo seguía acariciando con delicadeza, Hyde sonrió. Una sonrisa de maldad pura que Tetsu no pudo ver.
Por supuesto que él recordaba todo. Y claro que recordaba la promesa que Tetsu le había hecho, así como sabía que Tetsu la abría de cumplir.
Porque si bien el accidente no era algo que estaba planeado… Hyde se daba cuenta que todo el fastidio por estar en el hospital y por el dolor de sus heridas se veía recompensado con la actitud sumisa y conciliadora que había adoptado el bajista.
Tetsu lo mimaba con una suavidad única. Y Hyde trató de no reírse ante esto, porque Tetsu era un estúpido al pensar que él pudiera estar débil, cuando en realidad… Hyde se sentía más fuerte que nunca.
- Volvamos a tu cama, ¿quieres?.- le susurró Tetsu a su oído.- Tu doctor va a entrar en cualquier momento, y me matará al ver que te ayudé a salir de la cama…
Hyde hizo un chasquido con la lengua. Se separó y miró a Tetsu con la actitud de un niño regañado.
- Vale, pero prométeme que me sacarás pronto de aquí. Odio los hospitales…
Tetsu rió y le acarició el rostro, luchando con la urgencia de volver a besarlo.
- Lo prometo.
“Que pena… ya no creo en tus promesas”… Hyde le sonrió y aceptó su ayuda de nuevo para volver a la cama. No es que la necesitara… pero quería sentir el cuerpo de Tetsu cerca y saberlo de nuevo suyo. Preso de sus caprichos.
Definitivamente, como siempre debió ser.
Y aunque sus promesas no eran más que palabras vacías y que carecían de importancia para Hyde, el vocalista sabía que la promesa de la separación sí era cierta. Y no porque Tetsu la dijera… sino, más bien, porque Hyde mismo se encargaría de que la cumpliese. Sin importar cómo.
- ¿Te sientes bien?.
Hyde se dejó caer pesadamente en la cama y cerró los ojos, producto de un mareo que sí había sido real, tal como el que había sentido hace un rato. Asintió, colocando una mano en su cabeza y miró hacia el techo, maldiciendo a los dolores entre dientes.
- Sí, ya te dije que sí…
- Tu rostro no dice lo mismo. Será mejor que llame al médico.
Tetsu recordó las palabras del hombre antes de entrar a ver a Hyde. “Aún no podemos asegurar nada…”. Y pese a sus deseos, tuvo que darle razón también a la preocupación de Sakura: que Hyde se mostrara bien no significaba que con certeza lo estuviera.
- No. Espera.
Hyde lo tomó del brazo cuando Tetsu hizo un amago de retirarse. Tetsuya se dio vuelta, y lo vio recostado en la cama, con el cabello cubriéndole la mirada, que aún así se adivinaba ligeramente suplicante.
Hyde sabía que si Tetsu llamaba al doctor le harían nuevos exámenes y sería un fastidio. Lo menos que le apetecía era eso, ni darle la oportunidad a Tetsu de que se escapara fuera de su vista.
- Ven aquí… quédate conmigo, ¿si?.
Había adoptado un tono suave, que denotaba una falsa debilidad. Un tono de voz que en el pasado siempre solía hacer efecto en el bajista, y estaba claro que en el presente también era efectivo, porque luego de unos segundos Tetsu suspiró resignado y se sentó de nuevo en la cama, a su lado, acariciándole con delicadeza el rostro.
- Hyde… ¿no ves cómo me preocupas?.
- Estoy bien, estos malestares no son nada.
- Puedes tener algo serio.- no quería decirlo, pero Tetsu sentía que era verdad. Hyde sólo sonrió.
- Sí, y pude haberme muerto, quizás…
“O tal vez… pudimos haber muerto juntos…”
- Pero no pasó nada de eso…Quiero que esta noche te quedes a mi lado, ¿vale?.
Los ojos de Hyde lo miraron fijamente, y Tetsu no pudo menos que sonreír ante la petición. Aunque Hyde siempre se mostraba autosuficiente, y en los últimos días reticente un poco al estar frente a Tetsu, ahora la debilidad física parecía haber hecho efecto en su carácter, ablandándolo un tanto.
Hyde… parecía quererlo de nuevo…
“¿Realmente me quieres?”.
Cuánto deseaba que así fuese…
- No sé si podría quedarme toda la noche.- Tetsu dijo, y ante el rostro de desilusión de Hyde, agregó.- Pero quizás… puedo intentarlo.
Era el líder de una banda con prestigio. Tetsu estaba acostumbrado a negociar. Hyde también sabía de sus cualidades en este sentido, así que su sonrisa se acentuó.
Unos ruidos en la puerta hicieron que ambos desviaran la mirada en dirección a ella, y el momento íntimo fue roto. Tetsu apenas tuvo tiempo de separarse un poco y dejar de acariciar a Hyde, cuando el médico entró con una pila de hojas clínicas en las manos, y les sonrió casi como si pudiera adivinar lo juntos que habían estado momentos antes.
- Lo siento, señores, me temo que se acabó la visita.
Hyde observó a Tetsu fijamente. El bajista sabía que le estaba implorando que no dijera nada, que no contara lo mal que Hyde se había sentido antes. Tetsu efectivamente no iba a mencionar aquello, sin embargo, se juró a si mismo que si veía a Hyde mal de nuevo lo iba a reportar.
De todas formas… pensaba cuidarlo él mismo toda la noche…
Pero primero, había que negociar eso.
Tetsu se aclaró la garganta y se puso de pie.
- Doctor… ¿podemos hablar un momento?.
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- Por dios, te demoraste mucho allí adentro. ¿Cómo está el enano?. ¿Demasiado magullado?.
Tetsu sonrió negando con un gesto. Y este gesto pareció ser ya una respuesta, porque Ken lo intuyó desde que lo vio regresando a la sala de espera. A juzgar por la sonrisa que traía el bajista, muchas cosas habían salido bien.
- Un poco lastimado, pero está bien. Me voy a quedar con él toda la noche.
Ken levantó una ceja con sorpresa. Era por todos conocidos que en los hospitales públicos resultaba más difícil hacer tratos con los médicos para aumentar las visitas a los pacientes y salirse de protocolo. Pero como siempre, con una excepcional capacidad de negociación, Tetsu lo había conseguido.
- Wow… si hubiera sabido que eras mejor negociando que mis propios abogados, te hubiera contratado a ti para cada una de las demandas de divorcio.
Tetsuya rió y se encogió de hombros. Su humor efectivamente había mejorado, sobre todo con la perspectiva de pasar la noche junto a Hyde. Aunque fuera en un hospital.
Miró a su alrededor con algo de extrañeza.
- ¿Dónde están… está Yuki?.
Por un momento había querido preguntar donde estaban Yukihiro y Sakura, pero aún Tetsu recordaba la nada agradable pelea verbal entre él y el baterista antes de entrar al cuarto de Hyde, y lo menos que le apetecía era siquiera nombrarlo.
Ken se puso más serio.
- Se fueron juntos.
- ¿Juntos?.- Tetsu no pudo evitar el tono de extrañeza. Había estado demasiado preocupado por Hyde en la víspera, sin embargo, ahora que lo recordaba, aquella familiaridad que Yukihiro y Sakura habían mostrado no dejaba de resultar extraña.
Ken fue ahora quien se encogió de hombros.
- Sí, y no preguntes, porque yo tampoco tengo idea de qué pasa aquí.
Al guitarrista le chocaba no estar al tanto de alguna situación a su alrededor, así que no pudo evitar la cuota de enfado en su voz.
- Mientras tú estabas allí adentro con el enano, salió de nuevo el doctorcillo ese, y nos dijo de que lástima, pero que las visitas se habían postergado hasta la mañana, que era efectivamente el horario para ellas. ¿Puedes creerlo?... la atención pública es una porquería, ¿porqué no le pagarán más a estos tipos para que sean más simpáticos?.
Ken tiró el cigarro que había estado fumando y lo pisó con la suela de su zapato, haciendo uso de sus malos modales que sacaba a relucir cuando estaba picado por algo. Tetsu se preguntó cuántos se había fumado desde que llegaron al hospital…
- Así que después de pelear un rato y ver que no conseguíamos nada, Sakura se fue hecho una furia y Yukihiro lo siguió. Supongo que se fueron juntos, pero en realidad no sé….
- ¿Desde cuándo ellos son amigos?.
- Créeme, yo también me pregunto eso.
Tetsu arrugó el ceño. Ken y Sakura eran íntimos camaradas desde que estaban en la banda, y eso Tetsu lo aceptaba. Sin embargo, le parecía una lástima que una persona tan agradable como Yukihiro se estuviera relacionando con un tipo tan desagradable como Sakura.
- Bueno, yo nada más me quedé para saber cómo te había ido. Pero ahora es tardísimo y quiero dormir unas horas, así que me voy- Ken se desperezó y se puso de pié.- ¿Sabes que estaba en pleno rollo con una chica cuando me llamaste?. No es por nada, Tetsu, pero para la próxima trata de tener un accidente con Hyde a horas más adecuadas, ¿vale?.
Tetsu asintió sonriendo. Por supuesto que sabía que Ken estaba hablando en broma, el guitarrista era uno de sus amigos más queridos, y casi el hermano postizo de Hyde. Y sabía que acudiría a la hora que fuese si era necesario.
- Hice algo productivo mientras estabas allí adentro. Llamé a nuestro querido manager y ¿qué crees?... Al muy histérico no le cayó bien la noticia y nos quiere ver mañana a primera hora en el estudio. Por supuesto que a ti, a mí y a Yuki, porque el akuma tendrá que quedarse aquí por un rato, ¿no?.
- Sí…- Tetsu se quedó distraído por unos momentos.- Dios mío, habrá que arreglar muchas cosas, cancelar presentaciones…
- Bah, nada que no hayamos hecho antes.
- Claro…
- Ya deja esas preocupaciones de lado, Tetsuya. Mira que tienes que hacer de enfermera postiza para el enano, tú aprovecha que pasaran esta noche juntos y déjale la preocupación a nuestro adorable y bien pagado manager. Que para algo está, ¿no?. Para librarnos de los problemas.
Tetsu volvió a sonreír. Como siempre, Ken le ponía un alto cuando el estricto líder se extendía fuera de las horas de trabajo. Ken se acercó, le dio unas palmadas en la espalda a manera de despedida, y le sonrió de esa forma contagiosa marca Kitamura.
- Mándale mis saludos al akuma. Dile que me pasaré mañana por aquí.
- Vale.
- Oye… no es que te quiera aguar la fiesta, pero no has llamado aún a tu esposa, ¿verdad?.
El bajista suspiró. Cierto, no la había llamado aún, a pesar de saber que debía hacerlo…
- Si quieres yo lo hago, me da igual. Total, si Ayana está furiosa porque la tienes con el alma en un hilo, que se descargue conmigo. Estoy acostumbrado a que las mujeres me griten…
- Te lo agradecería mucho…- pese a saber que aquel era su trabajo, la verdad es que a Tetsu ahora lo menos que le apetecía era escuchar la voz dulce de Ayana del otro lado de la línea, y pensar en su reacción cuando le pidiera el divorcio.
Era inevitable, pero de todas formas… esta noche, después de tantas cosas, Tetsu solo quería ir con Hyde, y pasar las horas mirándolo dormir, vivo, cerca…
Ken y él se sonrieron por última vez. Y con un guiño, Ken se abrochó la chaqueta y se fue de la sala de espera, que estaba casi vacía.
Eran las seis de la mañana.
Tetsu suspiró. Se moría de sueño, aunque sabía que el sillón al lado de la cama de Hyde no era la mejor la más placentera perspectiva del mundo para dormir. En unas horas tendría que pasar un día ajetreado hablando con la gente de producción y el manager, y hablando con Ayana… de todas formas, se moría por descansar un rato. De todo.
Hyde lo miró con sus ojos castaños totalmente despiertos cuando él entró al cuarto. La enfermera estaba haciendo los últimos chequeos, y ya había sido avisada de que Tetsu se quedaría a pasar la noche allí. Probablemente los había reconocido, ellos eran figuras muy conocidas, sin embargo, no dijo nada y se limitó a sonreírles con profesionalismo.
- Cualquier problema aprietan este botón.- les señaló el botón al lado de la cama de Hyde. Tetsu asintió.- Mi turno termina en un rato, pero la enfermera que ocupe el turno siguiente vendrá enseguida.
- Espero que la que venga sea tan linda como tú.- le dijo entonces Hyde, arrancándole un ligero sonrojo.
A pesar de que abiertamente le estaba coqueteando, Tetsu no pudo evitar sonreír. Así era Hyde, atractivo para la mayoría de las mujeres… y desgraciadamente, también para los hombres.
- Muchas gracias por todo.- Tetsu se dirigió a ella y le hizo una ligera inclinación cortés. Con un nuevo vistazo hacia ellos, la enfermera dejó el cuarto y por fin, estuvieron solos.
- Disfrutas poniendo nerviosa a la gente, ¿verdad?.
Tetsu no hizo el comentario en un tono de enfado. De hecho, mientras se iba a sentar al sillón y se sacaba la chaqueta, estaba sonriente y casi bromista. Hyde se encogió de hombros con una sonrisa similar a la suya.
- Ella fue simpática conmigo. Tu mismo siempre me recordabas que debía ser amable con las personas…
- Me temo que no eres sólo amable... ¿No necesitas algo más antes de dormir?.
Hyde hizo un mohín de enojo, mientras Tetsu se recostaba en el sofá. Lo miró con desaprobación.
- ¿Sabes?... Me tiene un poco harto de que todo el mundo me pregunte a cada momento si necesito algo….- respondió.- Pero sí… necesito una cosa. Tetsu, quiero que vengas a mi lado.
El bajista levantó la mirada con algo de sorpresa. Su corazón latió un poco más fuerte, mientras se encontraba con la mirada de Hyde y adivinaba en algo sus intenciones.
- No te pedí que te quedaras para verte dormir en el sillón.
- Hyde… no hay otra cama- apuntó Tetsu, aunque en el fondo sabía lo que el vocalista iba a responder.
- ¿Qué tan ciego eres, Ogawa?. Mi cama no es muy grande, pero bien podemos caber ambos…
- Doiha, no quiero que duermas mal. Recuerda que aún estás débil…
- ¡Dios!. No soy una maldita muñeca de cristal y no me voy a romper… Ven aquí o te juro que te muestro que tan débil soy, y te hecho a patadas del cuarto.
Con una sonrisa abnegada, Tetsu se incorporó. El que Hyde le hablara como en el pasado, imponiendo su voluntad, era un signo de que efectivamente estaba mucho mejor y que estaba siendo de nuevo el Hyde con quien solía estar todo el tiempo hace unos años.
“¿Cuánto durará este cambio?”. Tetsu no podía evitar sentirse inseguro. Todo le parecía demasiado perfecto como para ser creíble. Se acercó a la cama de Hyde, donde el vocalista se había corrido un tanto y le apartaba un hueco libre. Era como una burbuja, ellos dos en un cuarto de hospital público, por una noche, dormir con Hyde…
Tetsu no sabía cuánto duraría aquel espejismo de su relación pasada, cuando solían bromear y dormir juntos. Sin embargo, en cuanto se tendió al lado de Hyde, se sacó los zapatos y se cubrió con las sábanas blancas, cuando Hyde se acopló a su cuerpo y se acomodó a su lado, Tetsu decidió dejar todas las inseguridades de lado y disfrutar el momento.
- Voy a apagar la luz.
- Vale.
Tanteó el interruptor que daba a la luz del cuarto, y cuando las luces se apagaron, notó que una creciente luz se colaba tras las cortinas de la ventana, el amanecer de un día diferente a los otros, y que casi marcaba una nueva etapa.
No era la postura más cómoda del mundo, pero Tetsu dejó que Hyde recostara la cabeza en su pecho y en respuesta lo enlazó con el brazo derecho por la cintura. El izquierdo, el que el bajista tenía lastimado le dolía un poco, pero no era nada comparado con el bienestar de sentir el calor de Hyde a su lado.
Un calor que estaba despertando sus sentidos y que había anulado casi el sueño. Sería también un suplicio estar al lado de Hyde y aguantar las ganas que tenía de tocarlo, acariciarlo por debajo de las ropas y hacerle el amor… Tetsu cerró los ojos obligándose a alejar esos pensamientos. Porque aunque Hyde estaba débil y ese no era el mejor sitio del mundo ni el más privado, aunque en cualquier momento podía entrar alguien y verlos juntos en la cama, la verdad es que sus sentimientos por Hyde siempre se desbordaban, y seguían haciéndolo olvidar todo lo demás. Todo lo que no fuera Hyde.
- Tetsu… ¿estás despierto?...
El susurro se escuchó cerca de su oído y envió una descarga por su espina dorsal. Tetsu entreabrió los ojos y ladeó la cabeza, para encontrarse con el rostro de Hyde a muy poca distancia.
- Sí…
- Oye…- Hyde comenzó a acariciar su pecho con una mano, dibujando patrones desconocidos.- Ya no quiero que peleemos más, ¿vale?... Tú me dijiste que estábamos discutiendo cuando sucedió el accidente… Ya no quiero volver a pelearme contigo.
Tetsuya le sonrió, su mano bajó por la espalda de Hyde y luchó por controlarse a tiempo, y no acariciarlo más abajo, por donde terminaba la espalda. Asintió, porque él tampoco quería más discusiones, porque él ya estaba harto de que Hyde lo mirase con enojo y le recordara con su actitud algo que estaba de más, porque Tetsu lo tenía bastante presente.
- No más. Te lo juro…
Otra promesa inservible. Hyde trazó con las yemas de sus dedos las letras de su nombre sobre el pecho del bajista, como si estuviera marcándolo de forma invisible pero efectiva como de su propiedad.
Posiblemente, Tetsu creía que al fin todo quedaría olvidado… que error. Eso era lo que Hyde pretendía hacerle creer, pero la verdad, es que le estaba costando enormemente mostrarse cariñoso y casi dócil, cuando una parte de su mente estaba conteniéndose para no alejarlo de su cuerpo, para no golpearlo y recriminarle que por su culpa estaba ahí, adolorido, encerrado, sin paz porque Hyde no volvería a dormir bien hasta saber todas las deudas saldadas.
Hasta cobrarse todo, una por una todas sus desdichas de los últimos años…
Y ahora comenzaba un nuevo juego. Junto con el nuevo día, Hyde cerró los ojos aferrado firmemente a Tetsu, porque no pensaba dejarlo ir. Porque comenzaba su revancha, robando las noches de Tetsu para sí, lejos de su mujercita. Aquello era el principio. Sólo el comienzo de lo mucho que se venía.
¿Tetsu quería estar con él?... Bien, que lo dejara todo, lo perdiese todo… y luego, que pena… también perdería a Hyde…
O mejor dicho, entonces Tetsu se daría cuenta que ya lo había perdido hace mucho tiempo…
- Buenas noches, Tetsu.
“Haré de tus próximas noches las más dulces que hayas tenido en mucho tiempo, y luego… no sabrás cuándo esas noches se volverán un infierno, tal como las que pasé yo por tu culpa…”.
- Duerme bien, Hyde.
“Claro que lo haré”.
Con una última sonrisa Hyde suspiró. Y le tardó un par de minutos quedarse dormido, escuchando el latir del corazón de Tetsu. Un corazón que Hyde sabía, seguía siendo completamente suyo.
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Cuando Tetsu despertó tras unas horas, sintió una humedad en sus mejillas. Y supo que había estaba llorando.
Tenía un calor infernal. Estaba algo adolorido. Miro a su lado, y vio que Hyde aún durmiendo.
Entonces, recordó dónde se encontraba y porqué Hyde estaba a su lado. Y aunque el vocalista se veía hermoso durmiendo, aferrado a su cuerpo, Tetsu no pudo aplacar la opresión en su pecho, producto quizás de una pesadilla que no recordaba del todo, pero que se repetía en su mente una y otra y otra vez…
De nuevo había soñado con eso. Con Hyde en el balcón del departamento, mirándolo con pena y rencor casi al borde del vacío.
- Es tu culpa…
Hyde deletreaba las palabras sin dejar salir un sonido. Abría los brazos y se dejaba caer hacia atrás…
Tetsu presionó un beso sobre el cabello de Hyde. Y cerró los ojos un rato más, para normalizar su respiración y sentir el cuerpo de Hyde plenamente a su lado, recordándole que aquello no había sido más que una pesadilla y que Hyde estaba bien…
¿Porqué aún sentía tanto miedo?.
Después de unos minutos que le parecieron demasiado cortos, se desprendió del cuerpo de Hyde con cuidado de no despertarlo, y se sentó a la orilla de la cama, arreglando un poco su ropa. Recordó que tenía que ir a la junta con los de la compañía, y aunque no le apetecía dejar a Hyde solo, tampoco debía descuidar sus deberes con la banda. Por el bien de todos.
Tetsu ya estaba listo para irse cuando una nueva enfermera entró casi de puntillas, y por suerte no los vio juntos en la cama.
- ¿Le puede decir cuando despierte, que yo fui a arreglar unos asuntos?.
Ella asintió. Tetsu tomó su chaqueta y miró por última vez a Hyde durmiendo, y luego se obligó a marcharse.
Si hacía todo lo más rápido posible… también estaría de vuelta antes.
Tetsu se colocó las gafas oscuras que traía en su bolsillo para todas partes, mientras bajaba al primer piso. Tendría que tomar un taxi, ir a su casa para darse una ducha y cambiarse, luego ir a la compañía y después… hablar con Ayana.
Porque era algo inevitable. Y porque lo quería hacer antes de que Hyde y él se vieran de nuevo.
Y porque ahora que su decisión estaba firme, no quería darse tiempo para dar marcha atrás.
Hizo parar un taxi ya fuera del hospital. Dio la dirección de su casa de forma concisa y casi agradeció que el hombre no tratara de hacer una conversación con él. Tetsu no quería hablar con nadie, de momento. Y estaba guardando todas sus energías y sus palabras para las muchas conversaciones que tendría aquel día.
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- Lo lamento.- la recepcionista la miró seria del otro lado. No lo lamentaba en lo absoluto.- No puedo dar información de los pacientes a otras personas que no sean su familia, es confidencial. ¿Usted es algún familiar?.
- No… soy … una amiga...
- Entonces, no puedo decírselo.
Ayana apretó los labios en una línea fina. Suspiró resignada, le dio las gracias a la recepcionista aunque no había sido demasiado amable con ella, y aferrando el ramo de flores en su pecho, decidió sentarse en la sala de espera, y comunicarse con alguien que pudiera darle la información sin tantos miramientos.
Sacó su teléfono móvil de la cartera. Iba a marcar el número cuando distinguió una figura alta que entraba a la sala de espera, que iba hacia la recepcionista y al ver que no le respondían como él quería, entraba con paso firme al pasillo que daba a las habitaciones de los pacientes, afortunadamente, sin nadie cerca que lo detuviera.
Aunque había sido rápido, Ayana lo reconoció enseguida. Aquel hombre de aspecto un poco peligroso era Sakura, el ex compañero de banda de Tetsu, de quien su esposo no hablaba mucho, pero que todos sabían era amigo de Hyde. Indudablemente estaba ahí para visitar al vocalista, y sin pensarlo mucho, Ayana se puso en pie y siguió sus pasos, y lo vio detenerse en el pasillo al lado de la última puerta a la derecha, y entrar sin tocar.
Esa era la habitación de Hyde. Seguro…
Ayana se apoyó en la pared dudando en seguirlo también hacia el corredor. Aunque había recorrido gran parte de la ciudad para hacerle una visita a Hyde, ahora, repentinamente, su determinación estaba flaqueando.
Apretó con más fuerza el ramo de flores blancas contra su pecho…
Estaba algo cansada, había pasado la noche en vela hasta que la llamada de Ken, el mejor amigo de Tetsu y padrino de su hija le informó a grandes rasgos del accidente. Cuando llegó a la parte en que Tetsu se quedaría al lado de Hyde hasta la mañana, Ayana no pudo evitar que su preocupación por su esposo se tiñera de algo de tristeza y de celos.
Incluso ahora, pensar en Tetsu le causaba una gran opresión en el pecho…
El bajista efectivamente había llegado muy temprano a la casa. Apenas le había informado lo del accidente, mientras se bañaba, se cambiaba de ropa y sin comer nada salía de nuevo, esta vez, a hablar con los productores de la banda.
“Ayana… Tenemos que hablar cuando regrese”.
Antes de salir, Tetsu se había detenido en el comedor donde ella estaba tratando de darle de comer a Rei, ya resignada al mutismo de su esposo. Y a juzgar por el rostro serio de Tetsu, Ayana presintió que aquella plática era la que estaba esperando hace algún tiempo, desde que Hyde había retornado a la vida de Tetsu. Y a la de ella.
Y sintió miedo…
Tetsu se había despedido con un afectuoso beso en la mejilla de su hija, pero no le había dado uno a Ayana, como era su costumbre. Y eso reafirmaba sus temores… Ayana le pidió el nombre del hospital donde se encontraba a Hyde antes de que se fuera. Y aunque Tetsu se mostró reticente en un principio, terminó dándoselo.
Y allí estaba ella ahora. Aún con el corazón en la garganta. Muy nerviosa, dudando si estaba haciendo lo correcto o no. Dudando si entrar y ver al que ahora la estaba alejando de Tetsu… Ayana no sabía si el vocalista se daba cuenta de eso.
Le daba pena reconocer que aquello era inevitable. Y que se lo esperaba, tarde o temprano.
Con un ánimo a sí misma, Ayana esperó a que la recepcionista y las enfermeras no estuvieran observándola, y se aventuró a entrar al pasillo e ir directo hacia la habitación de Hyde.
Iba a tocar, cuando escuchó las voces de dos hombres dentro.
Parecía que discutían.
Ayana tocó la puerta. Las voces dejaron de hablar, y tras unos segundos escuchó pasos y Sakura le abrió la puerta.
El baterista seguro que la reconoció de inmediato. No era muy difícil, de todas formas, Ayana era una figura pública por sus trabajos como actriz y su matrimonio con Tetsu.
- Hola… vengo a ver a Hyde-san. ¿Le puede decir que estoy aquí?.
Sakura arrugó el ceño. Pero hizo lo que ella le pedía, y le anunció a Hyde su visita.
- Es la esposa de Ogawa.
Pasó unos segundos hasta que la voz de Hyde respondió.
- Dile que pase.
Sakura se hizo a un lado para que ella entrara. El cuarto era luminoso y la ventana estaba abierta de par en par. Ayana miró a su alrededor y luego observó a Hyde, en la cama, quien la observaba sin mostrarse del todo sorprendido ni estar del todo alegre.
Hyde más bien, parecía curioso.
Y de hecho lo estaba.
- Buenos días, ¿cómo estás?- Ayana lo saludó con una sonrisa algo tímida, mientras Sakura cerraba la puerta a sus espaldas.
- Mejor… gracias. ¿Tú como estás?. ¿Y cómo está Rei?.
- La dejé con su niñera. Ambas estamos bien… te traje estas flores.
Ayana le mostró el ramo. Hyde le sonrió un poco, y la siguió con la mirada mientras ella iba hacia la mesa al lado de la cama y las colocaba en el macetero con agua, sacando las flores algo marchitas del macetero para reemplazarlas por las nuevas.
- No sabía cuáles te gustan. Así que te traje estas, que son mis favoritas.
Las rosas blancas parecieron combinar con el aspecto inmaculado de la sala. Hyde odiaba recibir flores y todos los que lo conocían un poco sabían ello, sin embargo, no dijo nada malo y compartiendo una mirada con Sakura le dio las gracias.
Claro que esperaba verla, pero no tan temprano. Y mucho menos no tan amable, regalándole flores y pareciendo un poco tímida. Hyde se dio cuenta que seguramente Tetsu no había hablado aún con ella sobre el divorcio, y aunque eso no le gustaba, se tragó su enojo e instauró una sonrisa hipócrita en su rostro.
- Yachan, ¿qué tal si me traes algo de la cafetería?. La comida aquí no es la mejor, créeme, y me muero de hambre…
Sakura se dio cuenta en seguida que Hyde quería que los dejaran solos. Asintió, porque tenía la pequeña esperanza que frente a la esposa de Tetsu, Hyde al fin dejara de lado su estúpida manía de estar al lado del bajista, porque estaba ya casado y con una hija.
Minutos antes, Sakura se había colado a su cuarto para comprobar que Hyde efectivamente estaba bien, mas, su alivio murió cuando Hyde mismo le mencionó que Tetsu se había quedado a dormir.
“¿No estás pensando bien o qué?”.
Hyde se había ofendido por su actitud, claro. Pero se había defendido con un seco “Yo sé bien lo que hago”.
“¡Claro que no sabes lo que haces!. Por culpa de Ogawa estás aquí, ¿no te das cuenta?”. Sakura había levantado la voz sin poder evitarlo. E iba a iniciar una discusión cuando Ayana los interrumpió.
Quizás, en un buen momento… aunque por la mirada de Hyde que aparentaba ser tranquila, Sakura se dio cuenta que aquel demonio estaba dispuesto a defender lo que creía que era suyo.
Y Sakura lo intuía, y le partía el alma. Porque a pesar de todo, incluso del accidente, Hyde sentía a Tetsu de su propiedad. Ya fuera por amor o por orgullo. O por ambas razones…
- Regreso en un momento, si es que no descubren que estoy infiltrándome y me sacan a patadas.
Hyde asintió y le sonrió con más veracidad. Con agradecimiento por no volver a cuestionar sus decisiones, con tranquilidad, para que Sakura notara que sabía bien lo que hacía. Y con confianza, porque aunque estaba en una cama con rastros de algunas heridas, Hyde sabía en el fondo que entre él y Ayana él siempre estaba en una situación superior.
Y no sólo porque fuera hombre, sino porque tenía el carácter que a Ayana le faltaba. El mismo que Tetsu seguía amando, porque aunque Ayana fuera una linda mujer dócil que no le traería problemas, la verdad es que Tetsu prefería en el fondo dejarse engatusar por el carácter fuerte y muchas veces indomable de Hyde.
“Tú fuiste su amante, te acostaste con él mientras estaba conmigo, vale… pero no sueñes con ser su pareja. Ese puesto te queda grande. Y es totalmente mío”.
Incluso después de que Sakura se fue, Ayana siguió de pie a su lado, un poco incómoda.
- Toma asiento, ¿si?.
Ella negó con un gesto sonriendo un poco, cortésmente.
- No te preocupes. Tengo que volver a la casa y luego irme a atender otro asunto, no me quedaré por mucho tiempo.
Hyde se removió algo impaciente. Que la niña hablara ya, se estaba sintiendo mal de nuevo con sólo verla…
- Yo… solamente quería ver que estabas bien. Y… bueno, decirte que para lo que sea puedes contar con nosotros.
“Conmigo y Tetsu”… Hyde sonrió, aunque por dentro estaba conteniendo aún el enojo ante las palabras de Ayana, que indirectamente le estaban refregando su estatus de señora de Ogawa.
“Pero eso no te durará por mucho tiempo”.
- No debiste haberte tomado la molestia de venir hasta acá, pero gracias.
Quizás… ella quería comprobar que Tetsu no estuviera allí. Bien, no lo estaba, el bajista se había marchado antes de que Hyde despertara dejándole sólo un recado con la enfermera. Y esto también lo había puesto de mal humor.
- Hyde-san, ¿ya sabes cuándo te darán el alta?.
- No. Creo que en unos días… al menos espero eso. Me fastidia estar aquí.
- Sí, a mi tampoco me gustaba estar internada- Ayana sonrió otro poco.- Cuando estaba esperando a Rei, me la pasaba en la clínica porque tenía complicaciones con el embarazo.
Hyde se puso un poco serio. No sabía de eso. Sin embargo, Ayana no pareció darle mayor importancia y prosiguió.
- Por eso mismo sé que los post operatorios son muy malos, y que cuando vuelves a casa… bueno, aunque estás mejor, de todas formas necesitas gente que te ayude. Tú familia no vive aquí en Tokio, ¿cierto?.
- No.- Hyde la estudió un poco más, ahora atento. ¿Hasta dónde quería llegar?...- en Viven en Osaka. Al igual que la familia de Tetsu.
- Ya veo…
Ayana se quedó pensativa por unos minutos, y después acentuó la sonrisa y volvió a hablar.
- Sé que tener un hijo es diferente a tener un accidente, pero de veras que siento que comprendo tu situación. En aquella época Tetsu fue amable conmigo y tenía mucha gente a mi alrededor ayudándome, así que no fue tan difícil para mí.
Ante la mención de su esposo, Hyde quiso terminar la conversación ya. No estaba de ánimos de escuchar detalles sobre la linda vida de casado de Tetsu y Ayana. Le estaba doliendo mucho la cabeza…
- Bueno, estoy acostumbrado a vivir solo. Y si te queda alguna duda, la verdad es que no sufrí grandes daños, y puedo cuidar de mí mismo.
- Oh, sí, por supuesto que lo sé. Perdona, no quería darte a entender eso…- Ayana pareció algo apenada por sus palabras, miró hacia el piso.- Perdóname Hyde, soy muy torpe a veces…
“¿Porqué demonios no te largas ya?”. Hyde aceptó las disculpas con un gesto. En realidad… quería que se fuera, le asqueaba aquel rostro de niña perfecta y buena…
- Yo… te digo todo esto porque venía a hacerte un propuesta. Lo estuve pensando desde que me contaron del accidente… y aunque te parecerá un poco extraña, para mí no lo es tanto.
Había cambiado el tono de voz, y esto logró aumentar la curiosidad de Hyde, quién entornó los ojos.
- Creo que no te entiendo…
- Verás…- Ayana lo volvió a ver de frente y sonrió.- Mi casa es muy grande, y hay un par de niñas que me ayudan con Rei de vez en cuando. La mayoría del tiempo yo estoy libre… así que estaba pensando que después de que dejes el hospital, cuando te den el alta, fueras a descansar unos días a mi casa.
- ¿Qué?.
- Pues eso. Te estoy ofreciendo que te vayas conmigo, y con… con Tetsu, claro.
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