::::::::::
Bodas de sangre
Cap 12
:::::::::::::
“Entonces, ¿es así como planeas hacer las cosas? Tomando todo lo que no es tuyo, el esposo, la hija… ¿esta es tu venganza?”.
- ¿Me estás escuchando?.
-
Sí, perdona…- sonrió, a medio camino entre el cuarto y la sala. Tetsu
lo veía con una sonrisa distraída en el rostro, completamente absorto en
la escena.- No creo que debamos despertarla todavía, déjala dormir otro
rato.
Acomodó a Rei en sus brazos. La pequeña había recargado la
carita en el hueco del hombro de Hyde, y su pecho subía y bajaba con el
ritmo acompasado del sueño.
- Es increíble como ella se vuelve
tan tranquila contigo- repuso Tetsu acercándose un poco, hizo un cariño
en el cabello de Rei y luego miró a Hyde a los ojos.- A su madre y a mi
nos cuesta mucho dormirla, sabes?. Pero contigo… en cuanto la cargaste,
cerró los ojos y durmió.
- Rei estaba cansada. Es una chica con muchas energías, pero esas energías tienden a apagarse.
- Yo creo que más bien, mi hija se siente demasiado cómoda contigo.
- ¿Eso es malo?- Hyde le devolvió la mirada con algo de suspicacia, Tetsu hizo un gesto de negación con la cabeza.
- Al contrario… no sabes el gusto que me da verlos juntos.
Para
reafirmar sus palabras, Tetsu ahora tomó a Hyde de la cintura y lo
acercó para darle un pequeño beso en los labios, cuidando de no
despertar a la bebé en brazos del vocalista.
- Ten cuidado,
Tetsu…- susurró Hyde una vez que se separaron, se volvieron a mirar a
los ojos, y en los ojos del vocalista había una clara advertencia.- No
te acostumbres a verme con tu hija… yo no soy la madre, tampoco el
padre. Yo no soy nada de ella.
- ¿A qué te refieres?- Tetsu
arrugó el ceño con extrañeza, había un tono amargo en la voz de Hyde que
le daba la pauta de que no todo estaba bien en ese cuadro perfecto.
-
¿Qué crees que dirá Ayana si me acerco a tu hija?. ¿Crees que estará
feliz de saber que su hija comparte con el amante de su padre?.
- Haido… por favor, no lo digas así…
-
¿No es cierto, acaso?. Soy tu amante… cuando el día de mañana Rei se
entere que el matrimonio de sus padres se disolvió por mi culpa, ¿crees
que me querrá, de todos modos?.
- No eres mi amante, eres mi pareja, entiéndelo.
- Pero tú sigues casado.
-
No me culpes de nuevo… ¿crees que yo no lo hago?... hemos pasado una
tarde estupenda con Rei, por favor… no arruines este día, ¿si?.
- Tómala y llévala a mi cama. Se me están agotando los brazos, no sé cargar niños.
Pese
a sus palabras, Hyde apretó el agarre de Rei en sus brazos. El cuerpo
tibio de la bebé irradiaba una paz y una incertidumbre por formas
iguales. Sus recriminaciones pretendían herir a Tetsu, pero también lo
estaban dañando a él. Con un suspiro resignado, el vocalista puso a Rei
en los brazos de Tetsu, y tras compartir una última mirada cargada de
tristeza, Hyde los vio alejarse, padre e hija hacia la habitación.
Entonces, la máscara que había mantenido a lo largo del día se cayó un tanto.
“Cuidado… no vaya ser que en esta venganza, quien salga más dañado seas tú, Haido… Porque en el fondo, ellos no son tuyos”.
Caminó
con paso lento hacia el gran ventanal en el salón del departamento. La
luz del atardecer bañaba todo con un resplandor naranja, era el final
perfecto del día perfecto… puras mentiras. Hyde se apoyó en el vidrio
del ventanal y cerró los ojos. Rei le recordaba tanto a su hijo…
“Tampoco lo podrás tener a él”.
¿Por
qué de pronto se sentía tan triste?. Así era su ánimo siempre
cambiante, y por momentos, las tristezas del Hyde completamente humano
salían a flote. Y cortaban a pedazos la coraza del Hyde vengativo,
calculador, frío…
Por un maldito momento, había sentido que toda
esa fantasía era realidad. Mientras Tetsu y él batallaban con la niña,
mientras Rei sonreía hacia Hyde, mientras Hyde la consentía y Tetsu lo
regañaba… que escenas más hogareñas y más falsas. Rei no era su hija ni
Tetsu su pareja. Aunque Hyde estuviera consiguiendo que el bajista se
enamorara más y más de él, que estuviera dispuesto a todo por estar con
Hyde, que se separara de Ayana… en realidad, no había futuro feliz entre
ambos. Porque Hyde no estaba luchando por el amor de Tetsu para ser
felices, sino para hacer al bajista tan infeliz… y ver en sus ojos un
poco de la enorme tristeza que Hyde sentía todavía.
Sería fácil
olvidar la venganza, los rencores, hacer de cuenta que ellos podían
llegar a tener una familia feliz con Rei… podía pretender que Rei el día
de mañana lo viera como un padre y Hyde pudiera comportarse de la forma
en que no pudo con su propio hijo… pero no tenía que pensar en ello ni
considerarlo una posibilidad. Porque la hija de Tetsu también era parte
de esa venganza, y Hyde no se podía encariñar con ella…
“¿Sabes Rei?... tu padre me dejó porque tú naciste. Entonces, ¿por qué yo no te detesto?”.
Sonrió, sintiendo el calor de los últimos haces de luz de la tarde bañando su rostro. Dando calor a sus pensamientos tan fríos.
La respuesta era bastante simple.
“No
has dejado de ser humano… a pesar de que trates de comportarte como una
mierda de persona, siempre van a haber esos rastros de humanidad que
afloren y te hagan sufrir a causa de tu misma venganza”.
¿Había
formas de quitarse el corazón por completo?. Luego de la traición de
Tetsu, Hyde había pensado que su corazón ya no podía sentir más. Pero
aquellas mismas instancias en que aquel órgano latía por Tetsu o alguien
más, le hacían ver a Hyde que pese a todos los sufrimientos y los
golpes, su corazón no iba a dejar de sentir.
“Para tu desgracia”.
Hyde
abrió los ojos. El reflejo de su rostro en el vidrio de la ventana
tenía la mirada perdida hacia el balcón, hacia la esfera naranja que se
ocultaba por una parte del horizonte, y hacia el resquicio de ciudad que
se adivinaba abajo, muy abajo. Ellos estaban en un piso muy alto.
“Si te lanzara ahora hacia el vacío, podrías olvidar todos los problemas… o quizás no”.
- Listo. La acomodé en tu cama con muchos almohadones alrededor, por si se mueve demasiado.
La
voz de Tetsu pareció quebrar sutilmente la escena del atardecer. Pero
no fue una intromisión… la voz de Tetsu también era cálida, y parecía
mezclarse con la tibieza de los últimos aces de luces que se colaban por
el ventanal. Hyde no se movió ni repuso nada. Vio en el reflejo del
vidrio como Tetsu se acercaba lentamente hacía él, y se quedaba a su
espalda, viéndolo atentamente.
- Hyde, yo… pensé que habíamos
hablado lo suficiente de mi divorcio, como para que te quedara claro que
voy a hacer lo imposible por estar contigo.- dijo entonces el bajista
con tono cauto. Hyde sonrió apenas. Sus manos abrazando los costados de
su cuerpo.
Tetsu esperó alguna respuesta. No la obtuvo. Reprimió
un suspiro, realmente a veces no podía entender a Hyde… a veces se
desesperaba. Porque, en algunos momentos todo parecía andar muy bien, y
de pronto Hyde de nuevo estaba triste, de nuevo le decía todas esas
cosas…
Que de alguna forma eran ciertas.
¿Podía culparlo
por la inseguridad que a veces Hyde manifestaba?. No podía, Tetsu lo
había engañado en un punto de su relación donde Hyde creía que todo
estaba bien, porque Tetsu se había esforzado en pretender eso. Hyde
había visto venir la traición sin sospechar antes… ¿o si?. Tetsu no se
lo había preguntado. Pero ahora le daba temor sacar a relucir el tema…
porque entendía que Hyde le guardase rencor, que Hyde desconfiara de él y
del futuro que podrían tener juntos.
Pero… del mismo modo, Tetsu
estaba luchando contra todo, contra sus principios, contra la opinión
pública… estaba haciendo lo que no hubiera hecho antes por estar con
Hyde…
“Pero eso Hyde no lo sabe”.
Una voz en su
cabeza le recordó que aún Hyde no tenía idea el revuelo que se había
armado afuera, con el asunto del divorcio. ¿Era mejor así?... Claro, de
otra forma Hyde se sentiría culpable. Por otra parte, el que Tetsu
siguiera firme en su postura de divorciarse era una prueba suficiente de
su amor por él, ¿no?.
“Doiha… ¿qué tengo que hacer para que confíes en mí?”.
- Oye… no te quedes tan pensativo. Perdóname. Soy yo el que a veces no puedo evitar decir esas cosas.
La
voz de Hyde lo sorprendió. Hyde se había dado vuelta hacia él, apoyando
la espalda en el ventanal, y lo miraba con una sonrisa tímida. La
visión de las luces de la tarde tras su figura delgada era casi mágica…
Tetsu sintió que su corazón latía más fuerte.
“A pesar de todo el tiempo y lo que ha pasado, te sigo amando tanto…”.
Hyde
le hizo una seña para que se acercara. Tetsu caminó un par de pasos
hacia él, y cuando ya estaban lo suficientemente cerca, Hyde lo vio a
los ojos como si quisiera hipnotizarlo.
- ¿Sabes algo?... creo
que no puedo dejar de sentirme culpable por Ayana- Hyde dijo entonces, y
aunque su voz se oía triste, alguien dentro de él estaba riendo y
llamándolo hipócrita de múltiples maneras.- Ella debe estar preocupada
por Rei… y no debe estar feliz de que tú estés aquí. Mal que mal,
ustedes son su familia. Y no la mía.
El vocalista bajó la mirada.
Una vez más, se había levantado el telón de aquel teatro maquiavélico,
en el que con cada escena buscaba ocultar un poco más de sus propios
sentimientos.
“Llegará el día en que de tanto actuar, termine por perderme a mí mismo”.
Tetsu
le levantó el rostro. El bajista ahora lo miraba con algo de dulzura.
Más que nunca, Hyde le pareció un niño desvalido, que había luchado
siempre por tener una familia a la cual pertenecer… pero que siempre
retornaba al punto donde se sentía irrevocablemente solo.
Y Tetsu había contribuido a esa soledad.
- ¿Sabes algo?- Tetsu dijo en tono extremadamente bajo, acariciando los
cabellos largos de Hyde entre sus dedos. Seguían sintiéndose como seda
líquida en sus manos.- Cuando me detuviste ayer en tu recámara, me sentí
muy mal en el fondo. ¿Y sabes por qué?. Porque… entiendo tu
razonamiento de que aún no es el momento para estar juntos. Pero,
¿cuándo será el momento, Hyde?. ¿Cuándo me divorcie?. Eso no es más que
un papel, una firma, un mero trámite… desde que te volví a encontrar
hace unas semanas en la compañía, supe que desde ese momento volvías a
ser mío. Mi pareja. Y que estos tres años que habían pasado no habían
sido más que un paréntesis. Porque yo te sigo amando tanto…
-
Entonces, ¿por qué demonios me engañaste?- Hyde estrechó los ojos. Una
voz le estaba demandando que parase, que esa era una conversación
peligrosa. Pero debía saberlo…- ¿por qué te acostaste con Ayana?. ¿Por
qué nunca me dijiste que no me querías?.
- ¡Porque no es cierto, te amo, Hyde!.
-
¿Y cómo puedo creer en ese amor, si me fuiste infiel?. Yo… pensé que
todo estaba bien entre nosotros, y de pronto te volviste distante…
¿sabes como me sentía respecto a eso?. No entendía qué estaba haciendo
mal… yo…
“Me destruiste por completo, idiota… ¡te detesto!”.
No…
debía parar, no podía hablar de más ni dejar entrever cuan lastimado
estaba… Hyde bajó la mirada y cerró los ojos. Y se obligó a callar… ¿Por
qué a veces tenía todo tan controlado y otras veces era tan débil?.
Se
alejó de Tetsu antes de que el acercamiento con su cuerpo le nublara la
razón. Porque tratar de engatusar a Tetsu era un arma de doble filo, y
Hyde estaba cayendo en su propia mentira. Solamente que él sabía la
verdad, a diferencia de Tetsu, a quien estaba engañando haciéndole creer
que todo volvía a ser un retorcido cuento de hadas. Él si sabía que no
había futuro, no había nada más entre ambos, porque todo estaba
destruido…
- Cuando el acta de divorcio salga, me quiero casar contigo.
Hyde se detuvo a medio camino para alejarse de la sala y de Tetsu. Sintió el corazón helado. ¿Había escuchado bien?.
-
¿Qué?- una risa se le escapó sin que lo planeara. Se dio vuelta para
mirar a Tetsu con incertidumbre. Tetsuya estaba serio.- ¿Qué… disparate
estás diciendo?.
- No creo que sea un disparate- Tetsu aseguró
sin tomar en cuenta la risa incrédula de Hyde. Realmente hablaba en
serio.- El matrimonio es legal en algunos países, ¿no?. Podemos viajar y
casarnos…
- Espera un segundo…- Hyde suspiró y su sonrisa
incrédula se hizo más amplia.- Un matrimonio es algo más importante… los
medios se van a enterar, y en la compañía…
- Sí. Lo harán. Pero, ¿importa eso, acaso?.
-
Eras tú el que siempre andaba pendiente de lo que dirán los otros.- la
sonrisa de Hyde se desvaneció.- ¿Acaso ha cambiado tu parecer?... no me
prometas cosas que no vas a cumplir, ya tengo demasiado de eso.
-
Sé cómo era antes, y sé también que no quiero seguir escondiéndome-
Tetsu se acercó otro tanto, sus palabras eran firmes. Hyde retrocedió de
forma instintiva.- Doiha… sé que cometí muchos errores antes. Y tienes
todo el derecho de recriminarme por eso. Pero te lo dije ayer y te lo
digo ahora… haré hasta lo imposible para demostrarte que quiero estar
contigo.
- ¿Y crees que casándonos es una buena forma?.
- Lo es. Ahora estaremos unidos por algo más… ya que veo que mi amor por ti no te es suficiente prueba…
- ¿Y qué pasa si yo no acepto?.
"¿De nuevo retándome?". Tetsu suspiró. Algunas cosas jamás cambiarían entre ambos.
- Si tú no aceptas, es obvio que buscaré la forma de convencerte- respondió sencillamente, encogiéndose de hombros.
- ¿A si?- Hyde volvió a sonreír, esta vez, con autosuficiencia.- ¿Cómo?.
Tetsu sonrió también. Y aquella sonrisa le recordó a Hyde su primer encuentro, hace veinte años… “Serás el vocalista de mi banda”.
- Ya lo verás.- y tal como hace veinte años, Tetsu lo miraba de esa forma retadora… Hyde casi rió.
- ¿Me estás desafiando, Tetsuya?.
-
Puede ser… al fin y al cabo, tengo experiencia en lidiar con tus
negativas, ¿no?- Tetsu dijo con algo de humor, pero en el fondo
compartía aquel aire de desafío.
El bajista era un hombre acostumbrado a negociar con agentes, con músicos…
Ahora iba a negociar con el corazón aún herido de Hyde.
-
Eres incorregible… pero vamos, hagamos la prueba, me muero por saber
cómo me convences. Mi primera experiencia con el matrimonio fue un
fiasco, no te será fácil hacerme cambiar de opinión, ¿sabes?- Hyde
sonrió con algo de malicia, y como en una obra de teatro caminó hacia el
cuarto y esperó a que Tetsu le diera alcance. Y lo abrazara por la
espalda.
El corazón volvía a latir fuerte en su pecho…
- Te amo demasiado- Tetsu le susurró al oído. Hyde sonrió más amplio. Se dio vuelta en el abrazo y lo acercó hacia sus labios.
- Yo también te amo.
Arrinconado
entre el cuerpo de Tetsu y el marco de la puerta de la habitación donde
Rei dormía, totalmente ajena a ellos, Hyde dejó que Tetsu lo besara de
manera demandante, un beso largo y agridulce de ocaso, cercano a la
noche llena de oscuridad. Y de pasiones.
Un beso dulce de
sentimientos y agrio de traiciones. Porque bien, el desafío estaba
hecho. Y Hyde sentía curiosidad por saber si Tetsu aún iba a seguir con
las ansias de hacerlo su esposo cuando Hyde mismo destruyera su corazón.
A pedazos.
Poco a poco.
:::::::::::::::::::
El
guitarrista abrió de a poco los ojos y se tapó el rostro con el dorso
de la mano. Había dejado las cortinas abiertas, y ahora las luces del
atardecer lo habían despertado de su borrachera. Rió un poco sin poder
evitarlo. Emborracharse con cervezas… no era su estilo, pero había
estado bien.
Después de un rato en que pudo dejar de sentir ganas
de vomitar, Ken miró a su lado. Tal como lo imaginaba, y tendido
también en la mullida alfombra, el baterista seguía durmiendo.
Sonrió.
En
todos los años que Yukihiro estaba en la banda, Ken jamás lo había
visto borracho. Es que el baterista era así, siempre medido… y de hecho,
se habían necesitado más de diez rondas de cervezas para que Yukihiro
comenzara a manifestar un ligero estado etílico, que sólo consistía en
el hecho de que se ponía más alegre. “Hasta para emborracharse el muy cretino es agradable”, pensó Ken con algo de humor. Él, al contrario, a veces se ponía realmente intratable.
Pero
con Yukihiro todo era diferente. Y aunque lo hicieron a media tarde y
sin comer gran cosa antes, Ken había disfrutado hablar con él mientras
la cerveza iba nublando su razón y Yukihiro se volvía más y más sincero.
Y de cierta forma, Ken también.
Con una risa culpable, Ken recordó que hasta se había animado a preguntar lo que se cuestionaba hace mucho tiempo: “¿Es cierto que el maldito de Sakura es muy bueno en la cama?”, había preguntado entre la novena y décima cerveza, a lo que Yukihiro había respondido entre risas: “Creo que… no quieres saberlo”.
Sin
embargo, y tras reír otro poco, Yukihiro se había puesto algo más serio
mientras empinaba su décima primera botella de cerveza. “De todas formas, ya no quiero pensar en eso”.
Con
los primeros efectos de la resaca manifestándose, Ken también borró un
poco su sonrisa. Porque era cierto, había sido bueno compartir aquellos
momentos de sinceridad, pero escuchar la historia entre Yukihiro y
Sakura… aunque era algo que le intrigaba hace mucho, no le dejaba de
incomodar. Y enfurecer, de cierta forma.
Porque la forma en que
Yukihiro había hablado de Sakura, con ese aire tan melancólico… aunque
el baterista no era muy explícito en sus sentimientos, Ken no había
tenido que ser un adivino para darse cuenta que Yukihiro realmente había
querido a Sakura. Y que el inevitable fin entre ambos era algo que lo
entristecía mucho.
Porque ese era el final, ¿verdad?.
Bien… de todas formas, lo más seguro era que Yukihiro aún lo quería.
-
Maldita sea…- Ken se masajeó las sienes con los dedos. Ahora llegaba el
momento en que la cabeza comenzaba a pulsarle dolorosamente. Las
consecuencias de una buena borrachera.
Cerró los ojos. Todavía
parecía escuchar al baterista a su lado, hablando absorto mientras su
miraba vagaba en las profundidades de la botella de cerveza, con una
sonrisa casi amarga en el rostro.
“Antes de entrar a la banda
yo conocía a Sakura. Ustedes eran ya por entonces un grupo muy famoso, y
en más de una ocasión fui a uno de sus lives. La voz de Haido me
parecía muy atractiva, pero como Sakura tocaba el mismo instrumento que
yo, en quien más me fijaba era en él. Desde entonces, creo que sentí un
tipo de atracción por él… Sakura es excelente.”
“Sí que lo
quería…”, el guitarrista había pensado de inmediato al ver su expresión.
Y sin una explicación clara, Ken había sentido de pronto una extraña
opresión en el pecho.
“Después… bueno, la historia la sabes
tú mejor que yo. Atraparon a Sakura con drogas en el carro, él tuvo que
dejar la banda, luego de unos meses Tetsu me llamó a mí… yo acepté, y
entonces, por casualidad, un día Sakura fue a buscar a Hyde a la
disquera. Se armó un alboroto, ¿recuerdas?. Nadie quería que Sakura y
Hyde se vieran por el asunto de la mala publicidad… aquél día yo conocí a
Sakura en persona. Y si te soy sincero, cuando él me miró por primera
vez… yo pensé que me detestaba”.
“Sakura no te detestaba
tanto si al final, terminó acostándose contigo”, pensó Ken mordazmente
ante el recuerdo. Luego, se regañó en todos los idiomas posibles. ¿A que
venía tanto enfado?... La resaca, probablemente.
¿O tal vez no?.
Ken observó de nuevo al baterista a su lado. Yukihiro dormía tan en paz… tan ajeno a los pensamientos que lo atormentaban…
“Oye
Ken… no sé si es bueno continuar contándote esto. Sé que te parecen
extrañas las relaciones entre dos hombres porque tu no eres gay ni
bisexual, y te debe incomodar un poco escucharme hablar de mi relación
con Sakura… perdóname.”
El guitarrista sonrió con ironía al recordar esa parte de la conversación. “Si Yukki supiera”… Ultimadamente, estaba dudando demasiado de sus tendencias sexuales… demasiado.
En
un impulso, se puso de pie, trató de no caer ante el mareo y fue
tambaleante a cerrar las cortinas de la sala. La luz del atardecer le
fastidiaba. Elizabeth apareció debajo de una silla y se acomodó en su
regazo cuando Ken se sentó en uno de los sillones, mirando atentamente
al hombre dormido en la alfombra de su sala.
En la relativa oscuridad en que había quedado el cuarto, la visión de Yukihiro se le hizo muy sugerente…
“Lo
mío con Sakura comenzó cuando Hyde y Tetsu se separaron. Trataba de ir a
ver a Haido relativamente seguido, como tú, y entonces me topaba
siempre con Sakura… no sé cómo no me di cuenta antes la forma en que
Sakura estaba al pendiente de él, pero bueno… en aquel entonces sirvió
para que él y yo tuviéramos algún tipo de trato. Y después no me di
cuenta cuando… ya sabes, teníamos algo más allá de eso…”.
-
Ya no sigas, ¿quieres?- Ken volvió a colocarse las manos en su cabeza,
la voz le salió en un susurro ronco. Parecía que le hablaba tanto al
dolor como a la voz de Yukihiro, que volvía de las memorias.
¿Por qué le daba tanto coraje recordar?.
Como siempre, su medio de defensa había sido quitarle el peso al asunto. “Todos tenemos ese tipo de relaciones alguna vez en la vida… pero ni remedio, Sakura no era para ti, deja de pensar en él”, Ken había tratado de sonar amigable, pero en el fondo aquel “deja de pensar en él” había sido casi como una orden.
Aunque
Yukihiro por supuesto no se había dado cuenta de nada. Y había
agradecido su comprensión con una sonrisa bondadosa, de esas que lo
caracterizaban, totalmente ajeno al hecho de que Ken no estaba siendo un
buen amigo. Estaba siendo egoísta, dando consejos solamente porque… ya
no podía tolerar que Yukihiro pensara tanto en Sakura…
“No,
Kitamura… tú deja de pensar en él. ¿No lo ves?. Aún las cosas pueden
arreglarse entre ambos… no tienes derecho a sentirte miserable si estos
dos tipos quieren estar juntos, no es tu problema… ”.
Elizabeth
ronroneó contra su pecho. Ken la acarició despacio, pensativo, más para
distraerse y no seguir pensando en que Yukihiro estaba tan cerca… y a
la vez, jamás se había dado cuenta que tan lejos estaba…
“No
puedo seguir de esta manera, tengo que saber qué siento por Yuki. Sino…
me voy a volver loco, lo juro… odio estar sintiendo esto…”.
La
gata saltó de su regazo cuando Ken se puso de pie. Se perdió en la
oscuridad de la sala, mientras su amo caminaba con sigilo sobre la
mullida alfombra, se sentaba al lado del baterista y se inclinaba hacia
su rostro.
El corazón de Ken pareció dejar de latir. La cabeza le
iba a estallar. Todo estaba mal, y sabía que lo que iba a hacer era
algo sumamente estúpido, irracional… otro hombre… pero tenía que saber…
Cerró
los ojos. Se inclinó hacia el rostro de su compañero de banda, poco a
poco, hasta sentir el aliento de Yukihiro acariciando sus labios, y los
labios del baterista tan quietos a penas rozando los suyos, en el más
sutil de los besos.
Sintió un frío súbito.
Se separó de
inmediato. Abrió los ojos con temor. Yukihiro no había despertado,
seguía en la misma postura dormida, oculto entre la oscuridad de la
pronta noche.
"Dios mío…”.
Ken se tocó los labios
con la yema de los dedos. Su corazón volvía a latir rápido… los cuarenta
y tantos años de vida y los muchos de experiencia parecían haberse
borrado de golpe.
El que Yukihiro se comenzara a remover no lo
hizo sentir mejor. El baterista se estiró, hizo un par de ruidos
indefinibles y poco a poco abrió los ojos.
Y lo miró.
“Él no puede haberse dado cuenta…”
Casi estaba rezando.
Ken
no fue consciente de que había estado aguantando la respiración hasta
que Yukihiro abrió los ojos por completo, le sonrió y se incorporó con
cuidado, tocándose la cabeza y haciendo un rictus de dolor.
- Te juro que nunca más vuelvo a emborracharme a las dos de la tarde…
Entonces, el guitarrista respiró de nuevo aliviado. Y casi rió de los nervios.
“Eres un estúpido, Kitamura”.
-
¿Cómo es que luces tan bien si estabas más borracho que yo?- le
preguntó Yukihiro entonces, con una sonrisa vaga. Probablemente,
calificaba de “bien” al hecho de que Ken estaba riendo.
- Será la experiencia… un par de cervezas no me hacen nada.
- No fueron un par. Fueron más de una docena. Me sorprenderé si no tengo el hígado dañado.
-
No exageres, Yuki- Ken se puso de pie, de nuevo tratando de no caer por
el mareo. Ahora no solamente estaba mareado por la resaca, sino también
por los nervios… iba a vomitar, seguro…- Pues… ¿quieres que te de algo
contra el dolor de cabeza?. Tengo buenas cosas para eso, ya vuelvo…
No
esperó a que el baterista le diera una respuesta. Con paso apresurado,
Ken casi corrió al baño y cerró la puerta con llave. Y en vez de abrir
el botiquín que tenía a un lado del espejo del lavamanos, dejó correr el
agua de la llave, se mojó el rostro y luego miró su reflejo.
Los
signos de la borrachera estaban inminentes en su rostro, pero había
algo más… Dios, Ken presentía que se podía descubrir a leguas.
“Lo bese”.
Cerró los ojos, quiso golpearse. ¿Cómo había tenido el descaro de hacerlo?.
“¡Lo besé!”.
Era un hombre, era Yukihiro. Su compañero, su amigo…
Y lo peor es que ahora se arrepentía de no haberlo besado en serio, más profundo, más…
-
¡Ya deja de pensar eso!- Ken se regañó entre dientes, volvió a mojarse
el rostro y respiró hondo, una, dos, tres veces para poner en orden sus
ideas.
Aún no decidía si lo del beso había servido para aclarar sus dudas. O para incrementarlas.
-
Ken, ¿estás bien?- los golpes en su puerta lo hicieron casi saltar de
la impresión. Ken se puso una mano en el pecho, y rogó porque los
latidos de su corazón no pudieran oírse más allá de las paredes.
-
Sí, estoy… bien… salgo en un momento, espérame…- por suerte la voz no
lo traicionó. Ken hizo correr el agua del lavamanos con más intensidad,
para que pudiera mitigar el sonido de su respiración agitada. Demonios…
ni que se hubiera acostado con Yuki, ¿por qué diantres estaba tan
nervioso?.
Parecía una quinceañera... “Cálmate Kitamura, y no hagas el ridículo, ¿quieres?”,
se regañó mentalmente. Se observó nuevamente en el espejo, trató de
adecentar un poco su apariencia, sacó las pastillas contra la resaca del
botiquín y con un suspiro resignado, se obligó a volver a la sala.
Yukihiro había prendido las luces. “Mejor así, apartas la tentación”,
Ken pensó, ahora sí con algo de humor. La verdad es que estar viendo el
rostro de Yukihiro en la oscuridad de la tarde le hacía desearlo, como
cuando veía a una chica desnuda sobre su cama, con la luz de la luna
como única iluminación…
Solamente que Yukihiro no era una chica, claro.
Y que Ken no quería tenerlo desnudo en la cama con la luna como única iluminación, ¿verdad?.
“¡Ya deja de pensar estupideces!”.
-
Gracias- Yukihiro le sonrió en agradecimiento cuando Ken le pasó una de
las pastillas. Había traído dos vasos de agua que descansaban en la
mesita de la sala, de los que ambos bebieron.
- De nada… ya sabes, para hacer una buena carrera como bebedor profesional, hay que estar preparado para las consecuencias.
Yukihiro rió. Se tragó la pastilla de una, la pasó con agua, e hizo un gesto de contrariedad.
- Está amarga, en fin… cuidado con eso de la carrera, Ken. No te vayas al extremo tampoco.
Ken
se tomó la pastilla también. A diferencia de Yukihiro, él estaba
acostumbrado al sabor. Tomó todo el vaso de agua de un sólo trago y
luego sonrió.
- No te preocupes, hombre. Que tampoco es para
tanto… con tanto concierto, disco, presentación y blabla, tampoco es que
uno tenga mucho tiempo para irse a tomar sus buenos tragos, ¿no?.
Yukihiro asintió. Se terminó el vaso de agua y lo dejó en la mesita.
-
Sí, en eso tienes razón. Ahora se nos viene el concierto del
aniversario, menos tiempo tendremos para estas cosas- comentó, un poco
melancólico. Hizo un alto y luego de parecer indeciso, miró a Ken
directamente, un poco tímido.- Oye… no me acuerdo si lo dije mientras
estaba borracho y decía estupideces, pero de veras te agradezco todo lo
que hiciste por mí este día. Ya sabes… escucharme y todo. Gracias.
Ken
se encogió de hombros, sintiéndose de nuevo un poco culpable. Si
Yukihiro supiese que se había aprovechado de su sueño post borrachera
para robarle un beso… posiblemente no estaría dando las gracias.
-
Hombre, no te pongas sentimental… para eso somos los amigos- respondió
sencillamente. Yukihiro asintió con la sonrisa ensanchándose en su
rostro y dándole una luminosidad única.
- Claro, para eso son los amigos.
“Amigos…”. Ken sintió un sabor agridulce en su boca, y ya no era por el remedio. De pronto se le habían bajado todos los ánimos.
-
¿Ya te vas?- le preguntó a Yukihiro cuando el baterista se levantó y
tomó su chaqueta tirada en el sillón. Elizabeth pasó por entre las
piernas del batero como una sombra blanca.
- Sí, creo que he
abusado lo suficiente de tu hospitalidad… además, no me siento bien del
todo. Y no quiero andar vomitando por tu sala, créeme.
Ken rió.
Quería poner objeciones, pero otra parte de su mente le demandaba que
dejara las cosas así, que necesitaba alejarse un poco para poner sus
pensamientos en orden. Yukihiro se puso la chaqueta y lo miró a modo de
disculpa.
- De veras, muchas gracias por escucharme hoy, Ken.
- Ya deja de agradecer. Pero oye… ¿no quieres que te lleve a tu casa?. Tengo el auto abajo, tú no trajiste el tuyo.
-
¿Tú crees que te voy a dejar manejar así?. No, gracias. Confío en ti,
pero no soy suicida- dijo Yukihiro entre risas. Caminó hacia la puerta
siendo seguido de Ken y Elizabeth, que se colaba entre ambos con gran
agilidad.
La escena parecía de novela. Ken casi se rió, sintiendo
nervios de nuevo. Yukihiro abrió la puerta y antes de salir lo miró de
nuevo, de esa forma tan agradable… esa forma tan Yukihiro, que hacía
latir su corazón a mil.
Cuando el baterista se hubo marchado, Ken
cerró la puerta, se apoyó en ella y miró a Elizabeth que seguía en sus
pies, maullando y mirándolo fijo, como si supiera que algo malo le
pasaba. Ken se agachó y la tomó en brazos, con una sonrisa resignada.
-
Oye, Eli-chan… ¿por qué tenía que descubrir que tengo tendencias
homosexuales a los cuarenta, a ver?- le preguntó, mientras le acariciaba
el lomo. Elizabeth volvió a maullar. Y Ken rió de lo estúpidas que
sonaban sus palabras a sus propios oídos.
El
baterista, en tanto, salió del edificio donde vivía Ken subiendo el
cierre de su chaqueta. Hacía bastante frío, y la noche comenzaba a
expandirse rápido. Hizo parar un taxi en la esquina de la cuadra, le dio
la dirección al chofer, y en los treinta minutos que duró el recorrido
hasta su casa agradeció mentalmente que el conductor no intentara
hacerle plática. Si de por si Yukihiro era una persona bastante
reservada, ahora quería estar más que nunca absorto en sus pensamientos.
Nada más.
No se arrepentía de las cosas que le había contado a
Ken. En efecto, Ken había demostrado ser más que un amigo leal… y con
una sonrisa en el rostro, Yukihiro pensó que había sido el más indicado
para subirle el ánimo. Sin embargo, ahora que Ken no estaba, Yukihiro
volvía a estar en el punto de partida. Triste. Más triste de lo que se
animaría a manifestar.
No podía dejar de pensar en Sakura así, tan fácil…
Y recordaba la escena vivida durante la mañana una y otra vez, a las afueras del restorán donde se lo habían topado… “Hyde me es muy especial. Y eso tú lo sabes”.
Claro que lo sabía, desde el principio…
Pero, ¿cuán especial era?.
“Es claro… mucho más que yo”.
Yukihiro
perdió su mirada por el paisaje. Le parecía increíble estar sufriendo
por esas cosas a su edad, ya siendo un hombre hecho y derecho. Pero era
inevitable… porque aunque nunca habían aclarado su relación, Yukihiro
había tenido la esperanza de que Sakura y él realmente tuvieran algo más
que sólo sexo sin compromiso…
“Pero así son estas cosas… y tú quisiste jugar con fuego, ahora no te quejes”.
Finalmente,
el taxi se detuvo a las afueras de su casa. Yukihiro había elegido para
vivir un lugar no muy concurrido, con una casa no muy amplia, pero
bastante cómoda y alejada un poco de los vecinos. No quería que ellos se
quejaran por la música. Y Yukihiro a veces practicaba las veinticuatro
horas del día.
Le pagó al taxista y le dio las gracias. Salió del
vehículo, y antes de que pudiera acercarse mucho a la verja, escuchó un
silbido a su lado, y a alguien que lo llamaba por su nombre.
Entonces, lo vio.
A
un lado de la acerca, apoyado en su motocicleta negra, Sakura lo miraba
cruzado de brazos, tan penetrante como la mirada de una serpiente.
Su corazón se saltó unos cuantos latidos.
Sakura
lo volvió a llamar, pero en un impulso, Yukihiro fingió no hacerle
caso. Caminó hacia la verja, la abrió, y cuando entró vio que Sakura se
acercaba a él con paso decidido y se ponía del otro lado de la verja,
justo al frente.
- ¿Vas a seguir jugando a que no existo?- le
preguntó entonces el batero de pelo más oscuro, no demasiado agresivo,
pero sí con mucha fuerza. Esa clase de fuerza que Sakura parecía
irradiar de forma innata.
Yukihiro suspiró. Levantó la mirada
hacia Sakura, viéndolo de frente, asiendo las llaves de la casa
fuertemente en una de sus manos.
- ¿Qué quieres?.
- Por
ahora, no morirme de frío, gracias. - Sakura lanzó una risa suave y se
colocó las manos en los bolsillos- Te he estado esperando desde esta
mañana, ¿sabes?. También te estuve llamando todo el día y no me
contestabas…
- Bueno, lo siento. Vete a tu casa, abrígate y
tómate algo caliente. Eso bastará para el frío. Y sobre lo otro… el
celular debió descargarse o algo así.
¿Por qué estaba dando
explicaciones?. Yukihiro se maldijo internamente ante la sonrisa de
satisfacción en Sakura. No era burlesca, en realidad era alegre. Sakura
lo desarmaba por completo cuando sonreía.
- Nunca dejo de
sorprenderme contigo… a veces creo que te conozco perfectamente, y no
sé, otras veces se me hace la idea de que no te conozco para nada.- dijo
el baterista de cabello largo entonces, levantando una ceja.
Yukihiro sonrió con un poco de amargura. Jugó con las llaves entre sus manos.
-
¿Será por que de veras no me conoces en nada, Sakura?. De la misma
forma en que yo no te conozco a ti…- acotó, con voz serena. La sonrisa
de Sakura no pareció tambalear ante sus palabras.
- Bien, entonces… déjame pasar, invítame un café caliente, hablamos un rato y nos comenzamos a conocer, ¿te parece?.
Sakura
lo hacía sonar todo tan fácil… y pese a sus deseos, la mueca amarga de
Yukihiro se ablandó un poco. Miró a Sakura a los ojos, dudó un segundo,
sabiendo todo lo que arriesgaba y temiendo que aún no era lo
suficientemente fuerte como para dar término a todo… ¿lo era?.
-
Yukihiro, de veras que me estoy congelando… he estado todo el día aquí
esperándote, no he comido nada, te he llamado hasta el hastío… estaba
preocupado por ti, hablo en serio- para reafirmar sus palabras, Sakura
hizo un rictus de seriedad.- Hablemos un poco, ¿vale?. Esta mañana no
pudimos hacerlo… tú eres una persona razonable, y sé que no sacarás
conjeturas hasta que hayamos tenido una buena plática… después, si
quieres mandarme al carajo estás en toda la libertad de hacerlo. Pero al
menos hablemos antes, ¿si?.
Efectivamente, Sakura sí lo conocía
mucho y sabía por dónde darle… Yukihiro suspiró una vez más, y en un
nuevo impulso abrió la puerta de la reja, y le dijo con voz sepulcral,
sabiendo de antemano que podría arrepentirse de su decisión:
-Pasa.
Su mirada se quedó fija en el piso mientras Sakura pasaba a un lado de
él. El otro baterista estaba infundado en una chaqueta de cuero negra
parecida a la de Yukihiro… en eso sí eran bastante similares.
“¿Somos similares también en cómo sentimos?”
Cerró
la puerta de la verja con lentitud. Sakura lo estaba esperando en el
pórtico, y esperó paciente hasta cuando Yukihiro abrió la puerta
principal y le hizo un gesto para que pasara dentro de la casa.
- Voy a preparar los cafés.
- Vale, te espero.
Yukihiro
se quitó la chaqueta, dejó las llaves en un perchero, e iba a dirigirse
hacia la cocina cuando sintió que las manos fuertes de Sakura lo
tomaban por la cintura y lo acercaban a su cuerpo.
- ¿Qué haces?-
dijo Yukihiro, helado. Sakura no lo aferraba con mucha fuerza, pero sí
muy estrechamente. Sintió al otro baterista ocultar el rostro en el
hueco de su cuello y cuando le susurró al oído, Yukihiro sintió un
escalofrío recorrer su espalda.
- Golpéame… pero creo que hay algo que necesito más que el café caliente…
Sakura
dejó caer un camino de besos por su cuello hasta llegar a la mejilla,
entonces, con algo de suavidad lo tomó del mentón y le ladeó la cara,
para darle un beso en los labios.
El baterista de cabello claro
cerró los ojos. La otra mano de Sakura se estaba colando bajo su polera,
acariciaba su abdomen, y los dedos estaban haciéndolo estremecer poco a
poco. Correspondió al beso sin estar del todo consciente de lo que
hacía, pero cuando los dedos de Sakura juguetearon peligrosamente con el
borde de sus pantalones, abrió los ojos y lo apartó.
- ¡No!…
juro que te golpearé si intentas algo más… – masculló arreglándose la
ropa, aunque su voz sonó mitad atemorizadora, mitad nerviosa. El corazón
le latía a mil.- No debí creerte cuando me pediste que habláramos… como
siempre, vienes aquí sólo por sexo, ¿cierto?.
Sus últimas
palabras se oyeron totalmente dolidas. Sakura entornó los ojos como si
hubiera recibido un golpe de verdad, y se cruzó de brazos.
- ¿Así que es eso lo que piensas que yo busco en ti?. ¿Sexo?.
-
¿No es verdad, acaso?- contraatacó el otro baterista viéndolo de
frente. Sakura soltó una risa nada alegre…- ¿Ves?. Te ríes, eso sólo
confirma mis palabras… no quiero pelear contigo. Mejor vete.
-
Tonto, me rió porque ahora me doy cuenta lo poco que nos conocemos, nada
más… Pero quizás tienes razón, ahora debemos hablar… ¿No crees que si
viniera a buscar sólo sexo, mejor me ahorro el trabajo de esperarte toda
la tarde, llamarte hasta el cansancio y congelarme afuera de tu casa?.
Se hizo un silencio entre ambos. Yukihiro se obligó a serenarse, debía actuar con frialdad…
- Entonces, ¿por qué estás aquí?.- preguntó, más calmado. Casi temeroso de la respuesta.
Y la respuesta fue algo que nunca esperó oír.
- Estoy aquí porque me importas… Más de lo que obviamente tú te imaginas.
Nuevo silencio. Yukihiro fue ahora el que sonrió sin humor.
-
No me crees, ya veo…- Sakura dijo casi con pena, se quedó otro par de
segundos en silencio y luego su voz volvió a sonar irónica.- Déjame
adivinar… has pasado toda la tarde con Ken y él te convenció con sus
fantasías. Tú también piensas que estoy enamorado de Hyde, ¿verdad?
-
Yo… sinceramente, creo que si de alguien te puedes enamorar, ese es
Hyde.- respondió Yukihiro calmadamente, aún manteniendo la sangre fría.
Le devolvió la mirada a Sakura tratando de parecer impasible, como si
hablar de Hyde no le doliera en lo absoluto.- Es algo de lógica,
cualquiera se puede enamorar de Hyde… Él es muy inteligente, es un gran
artista y es muy atractivo…
- Tú eres inteligente, eres un buen artista y también me pareces atractivo.
La sonrisa de Yukihiro se acentuó aún con más tristeza.
- Gracias, pero Sakura… yo no soy Hyde. Y no voy a tolerar que lo suplantes conmigo.
- ¿De qué hablas?- Sakura abrió los ojos con sorpresa. Y presintió que algo no muy bueno se venía.
Yukihiro
tomó su tiempo en responder, eligiendo las palabras de forma cuidadosa.
Y cuando habló de nuevo, esas palabras se oyeron más firmes que nunca.
Porque
al fin y al cabo, la conversación con Ken había funcionado. Y de a poco
estaba cobrando fuerzas para escuchar a sus propios instintos, los que
le gritaban que debía alejarse de Sakura ahora, antes de que se hiciera
más daño.
Aún cuando doliera. Y mucho.
- Quiero decir que ya no puedo estar contigo, Sakura. Lo nuestro… lo que fuera que teníamos se termina aquí. Y ahora.
:::::::::::::::
- Será mejor que me quede en el auto, mientras bajas y dejas a Rei con Ayana.
A
pesar de que era una afirmación, la voz del vocalista se escuchó del
todo dubitativa. En un acto casi reflejo apretó sutilmente el agarre de
Rei en sus brazos. La niña estaba cobijada por una manta contra el frío
de la noche y seguía durmiendo tranquila, entre los brazos de Hyde.
Tetsu
aparcó a un lado de la acera y miró a su acompañante. Hyde parecía de
nuevo triste, mirando a Rei con pena. Esa visión le partió el corazón.
Era una muy mala idea que Ayana los viera juntos después de
prácticamente saber que Tetsu se había mudado con“ su amante”, como Hyde
se empeñaba en decir. Sin embargo, después de lo hablado en el
departamento del vocalista, Tetsu se había dado cuenta de que Hyde aún
estaba inseguro respecto a su relación. Y que excluirlo en algún sentido
acrecentaría esa inseguridad.
- No, ayúdame a llevar a Rei. Se ve que está demasiado cómoda contigo- dijo al final Tetsu, con una sonrisa suave.
El
vocalista levantó la mirada hacia él con cierta sorpresa. Le sonrió de
vuelta, como dándole las gracias por la confianza. Tetsu tomó el bolso
con las cosas de Rei, Hyde acomodó mejor a la niña entre sus brazos y
esperó a que Tetsu le abriera la puerta del copiloto para salir.
Mientras caminaban hacia la casa que había sido de la feliz familia
Ogawa, Hyde se quedó absorto en el lugar que había imaginado por años,
pero que jamás había visto con sus propios ojos. La casa era muy grande y
el jardín estaba muy bien cuidado. “Esposos perfeccionistas, es obvio”, pensó Hyde sin humor, y siguió a Tetsu a través del camino adoquinado que daba a la verja.
“¿Cuántos millones te gastaste en el palacio para tu princesita, Techan?”.
Tetsu
sacó las llaves y abrió. Le hizo un gesto amable para que pasara. Rei
se removió un poco entre sus brazos mientras caminaban hacia la puerta
principal, y Tetsu miró a Hyde brevemente antes de abrir, como
advirtiéndole que fuera cauto.
- No me mires así, también se que
ella no se va a poner feliz de verme- dijo Hyde entonces, con tono
sarcástico. El bajista ahogó un suspiro y finalmente abrió.
Al
instante, la calidez del hogar les llegó como una brisa fresca. Hyde
tuvo unos segundos para admirar la bonita decoración de la casa, hasta
que la voz de Tetsu anunció su llegada.
Y extremadamente rápido,
los tacones provenientes de la cocina se acercaron, al instante en que
una muy preocupada Ayana se detenía sorprendida por ver al vocalista
cargar a su hija.
- Dios mío… ¡No vuelvas a llevártela de esa
manera!- exclamó la actriz, quien se apresuró en llegar hasta Hyde y
prácticamente quitarle a Rei de sus brazos.
- Ten un poco de
cuidado, Rei está durmiendo- repuso Hyde con un tono grave pero bastante
calmado. Ayana, sin embargo, le devolvió una mirada nada amistosa.
- No me digas qué tengo que hacer con mi hija, ¿quieres?. ¡He estado toda la tarde preocupada por ella!.
Ayana
apretó a Rei en su pecho, un poco más con delicadeza. De todas formas,
Rei hizo un ruidito de protesta y abrió los ojos, y amenazó con llorar
en cualquier momento. Hyde y Tetsu compartieron una mirada, y el
vocalista hizo realmente muchos esfuerzos por no reír ante la escena.
Así, tan fácil, el rostro siempre bondadoso de Ayana había pasado a ser
el de una bruja.
“Para que veas que tu esposa también puede perder la compostura, Tetsu. No es tan perfecta como la creías”.
- Te dejé un mensaje en tu móvil esta mañana. Además, la niñera también
sabía que nos íbamos a llevar a Rei. Si tanto te preocupabas por la
niña, hubieras llamado al departamento de Hyde- repuso Tetsu entonces,
con un tono bastante calmado. De cierta forma había esperado una mala
reacción por parte de Ayana, pero no de esa manera.
- ¡Eres tú el
que te llevaste a mi hija, Tetsu!. No me digas las cosas que debí haber
hecho, ¡no puedes volver a llevarte a Rei así como así, entiendes!.
-
Ayana, en serio la estás asustando- acotó Hyde de nuevo en tono cauto,
Rei le devolvía la mirada entre los brazos de su madre haciendo
pucheritos.
Ayana miró a Hyde con enojo. Parecía tener tantas o más ganas de llorar que la niña.
- ¿Cómo puedes darme sermones sobre mi hija?. ¿Qué pretendes, llevártela a tu casa también y dejarme completamente sola?.
Aquél
“también” señalaba claramente a Tetsu. El bajista se puso más serio, y
miró a su esposa tratando de no perder la paciencia.
- Rei
también es mi hija y quiero pasar más tiempo con ella. No puedes estar
haciendo un drama porque me la llevé un rato… te desconozco…
-
¿Sí?- Ayana sonrió con tristeza- ¿Me desconoces?... Yo también te
desconozco, Tetsuya. No pensé que tendrías el descaro de llevarte a mi
hija para que jugara con tu…
Dejó la frase sin terminar, mirando a Hyde de manera que declaraba a leguas sus intenciones. “Con tu amante”… Hyde sonrió también sin alegría. Miró a Tetsu con un mensaje claro: “Te lo dije”.
-
Será mejor que te espere en el auto. Esta es una discusión entre
ustedes, yo no tengo porqué estar escuchándola- Hyde dijo pausadamente,
mirando a Rei por ultima vez. La niña extendía sus bracitos hacia él.
-
No creo que quede nada que hablar… lo siento si te molesté, Ayana. La
próxima vez que quiera llevarme a mi hija te avisaré con más tiempo para
que no te preocupes tanto.
Ayana abrió la boca para contestar, sin embargo, antes de que pudiera articular palabra una voz se le adelantó.
-
Por como estás haciendo las cosas, no habrá una próxima vez, Tetsuya…
¿o crees que un juez dejará que el esposo y su pareja gay salgan a
pasear con la niña tomados de la mano?. ¿Qué clase de ejemplo es ese?.
Ahora
la voz provenía de la sala, de la mujer apoyada en el marco de la
puerta que conectaba a ambas habitaciones. No la habían escuchado
llegar. Tetsu se quedó mudo de la impresión y Hyde sonrió con amargura.
Ya se extrañaba de que hubiera tardado tanto en hacer acto de presencia,
la distinguida señora Ogawa, madre de Tetsu.
Hyde entornó los
ojos y la observó de arriba abajo mientras la señora Ogawa se acercaba
hacia ellos. La mujer no había cambiado nada en esos tres años en que
Hyde no la había visto. Seguía luciendo muy autosuficiente y
sofisticada, tal como la recordaba Hyde de los tiempos en que él y Tetsu
eran pareja… y en donde la madre del bajista en más de una ocasión
había parecido para tratar de separarlos.
- ¿Cuándo fue que
llegaste?- la voz de Tetsu se alzó confundida a su lado. Hyde miró al
bajista, se había quedado completamente sorprendido de ver aparecer a su
madre.
La señora Ogawa sonrió.
- ¿No piensas saludarme
primero?, ¿qué clase de modales son esos, Tetsuya?- dijo, pareciendo
ofendida. Suspiró. - Es claro que en estas semanas has dado un cambio
radical a tu conducta. Si ya quieres renegar de tu esposa y tu hija, no
me sorprendería que ahora busques renegar hasta de tus padres.
Se
quedaron en silencio. Hyde miró alternativamente a Tetsuya y a la
señora Ogawa. Aquella mujer siempre le había causado desconfianza, y
estaba claro, no había cambiado de opinión respecto a la relación de
Hyde y Tetsu.
El vocalista sonrió más ampliamente. Bien, se lo esperaba… pero ni los padres de Tetsu podrían interrumpir ahora sus planes…
“Porque ya no soy el tipo de antes. Ya no me voy a intimidar con tus palabras. Ya no podrás conmigo”.
La madre de Tetsu le devolvió la mirada a Hyde también. Fría, simplemente de puro hielo.
-
Después de todo este tiempo, pensé que habías sido razonable e ibas a
dejar a mi hijo en paz. Pero me equivoqué contigo también, Hideto. Es
obvio que ahora lo que buscas es destruir su familia… ¿Qué clase de
persona eres?- ella estrechó los ojos. Y aunque las palabras eran
hirientes, Hyde no disminuyó su sonrisa.
“No soy una persona buena… no tiene porqué recordármelo”.
-
Deja a Hyde fuera de esto, las decisiones que yo tome solamente me
conciernen a mi y a Ayana- dijo Tetsu en defensa de Hyde. La sonrisa del
vocalista se acentuó.- ¿Hasta cuándo vas a seguir decidida a meterte en
mi vida, madre?.
La mujer sonrió con ironía.
- ¡Estás
haciendo un destrozo con tu vida, Tetsuya!, ¿como no eres consciente de
eso?. ¿Crees que para nosotros fue agradable encontrarnos con la noticia
del divorcio en los diarios?. ¡Tu padre volvió a ponerse mal, está en
un hospital por tu culpa!. Eres incorregible… pero claro, como
siempre, el que tiene la culpa por tu comportamiento es este hombre…- la
madre de Tetsu se llevó una mano al pecho y siguió mirando a Hyde de
forma fúrica.- ¿Qué no ves que Tetsuya ahora tiene una hija?, ¿Cómo
puedes pretender separarlo de ella?... eres un demonio…
-
¡Basta!… si tan mal está mi padre, entonces no entiendo qué haces aquí
cotilleando en nuestros asuntos en vez de quedarte atendiéndolo- repuso
Tetsu con mucha sangre fría. Hyde se asombró un poco. Jamás pensó ver a
Tetsu discutiendo tan abiertamente con su muy querida madre…- ¿Eres tú la que le ha estado metiendo cosas a Ayana, cierto?.
-
Tu madre solamente me ha dado su apoyo, nada más.- intervino Ayana,
quien hasta entonces se había mantenido callada, observando atenta el
intercambio madre e hijo.
Tetsu suspiró con cansancio. Hyde podía
leer en su rostro que lo único que deseaba era marcharse de ahí, y en
un gesto del todo estudiado para que lo vieran ambas mujeres, el
vocalista le colocó una mano en la espalda en una sutil caricia para
infundarle ánimos. La madre de Tetsu abrió los ojos susurrando un: “¿cómo te atreves?...”, y Ayana desvió la mirada, como si la visión de Hyde y Tetsu juntos le doliera físicamente.
Tetsu le sonrió a Hyde, sin percatarse de las reacciones de ambas mujeres.
-
Que lástima… por culpa de este hombre, Tetsuya, terminarás perdiendo a
toda tu familia…- dijo entonces la señora Ogawa con un tono falso de
pesar, rompiendo el momento entre ambos.- ¿Sabes que es lo peor?, lo
peor es que no te darás cuenta de eso hasta que sea demasiado tarde,
hijo.
“¿Hijo?”, Hyde luchó por no reír con ironía. La
madre de Tetsu siempre sabía las palabras que debía usar para tratarlo y
manejarlo a su antojo, de tal manera en que a veces podía parecer una
mujer totalmente sin sentimientos, y otras, una madre preocupada.
-
Yo no pretendo apartar a Tetsu de su hija, si es eso lo que le preocupa
tanto- intervino entonces el vocalista con tono falsamente afectado,
como si las recriminaciones de la señora Ogawa le afectaran.- Yo… sé que
nunca he sido de su agrado y respecto eso, pero por favor, no dude de
Tetsu. Él es un excelente padre. Y no porque se divorcie y esté conmigo
va a dejar de serlo.
Hyde se felicitó internamente por su capacidad para fingir inocencia. “Definitivamente, ya no soy el tipo estúpido que se amedrentaba de ti antes… pero eso no tienes porqué saberlo”, pensó
viendo de frente a la madre de Tetsu, con algo de amargura al recordar
lo culpable que lo había llegado a hacer sentir aquella mujer en el
pasado.
Ella sonrió despectivamente ante sus palabras.
-
¿No escuchas lo que hablo, acaso?- dijo, el tono de “madre preocupada”
olvidado en lo absoluto.- Tetsuya puede pretender ser un buen padre,
pero, ¿crees que un juez de familia consentirá que tenga contacto con su
hija, sabiendo que se acuesta con otro hombre?, ¿qué valores puede
entregar alguien que tiene un amante, y mucho peor, cuyo amante es
alguien de su mismo género?... que aberración…
- Ya deja lo
insultos, nunca has estado de acuerdo con mi vida, pero al menos te pido
que respetes mis decisiones- Tetsu dijo ahora, claramente dolido por
las palabras de la mujer. “Como siempre, ella sigue siendo uno de tus puntos débiles”, pensó Hyde viéndolo de reojo.
- Ya veo… no tomas en serio mis palabras porque Ayana aún no te lo ha dicho, ¿verdad?.
- ¿Decirme qué?.
Tetsu
miró a su esposa, confundido. Ella desvió la mirada al piso, acomodó a
Rei entre sus brazos y tardó unos segundos en responder.
Y cuando habló, siguió evitando la mirada de Tetsu.
- Yo… hablé con un abogado por lo del divorcio. Y ambos decidimos que vamos a hacer una contrademanda.
Silencio
otra vez. Tetsu se había quedado sumamente sorprendido, pero antes de
que pudiera cuestionar algo más, su madre habló de nuevo. Con el tono de
voz que le recordaba a la niñez, y las tantas veces en que ella lo
castigaba. Y daba el veredicto del castigo.
- ¿No lo
entiendes?. Tu esposa te va a demandar por adulterio, Tetsuya. Y es
obvio el porqué… el juez no te dejará ver a tu hija… ese es el precio
que tienes que pagar si sigues empeñado en estar con este hombre.
Publicado por
Dolly
0 comentarios:
Publicar un comentario