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Bodas de sangre
Cap 12

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“Entonces, ¿es así como planeas hacer las cosas? Tomando todo lo que no es tuyo, el esposo, la hija… ¿esta es tu venganza?”.

- ¿Me estás escuchando?.

- Sí, perdona…- sonrió, a medio camino entre el cuarto y la sala. Tetsu lo veía con una sonrisa distraída en el rostro, completamente absorto en la escena.- No creo que debamos despertarla todavía, déjala dormir otro rato.

Acomodó a Rei en sus brazos. La pequeña había recargado la carita en el hueco del hombro de Hyde, y su pecho subía y bajaba con el ritmo acompasado del sueño.

- Es increíble como ella se vuelve tan tranquila contigo- repuso Tetsu acercándose un poco, hizo un cariño en el cabello de Rei y luego miró a Hyde a los ojos.- A su madre y a mi nos cuesta mucho dormirla, sabes?. Pero contigo… en cuanto la cargaste, cerró los ojos y durmió.

- Rei estaba cansada. Es una chica con muchas energías, pero esas energías tienden a apagarse.

- Yo creo que más bien, mi hija se siente demasiado cómoda contigo.

- ¿Eso es malo?- Hyde le devolvió la mirada con algo de suspicacia, Tetsu hizo un gesto de negación con la cabeza.

- Al contrario… no sabes el gusto que me da verlos juntos.

Para reafirmar sus palabras, Tetsu ahora tomó a Hyde de la cintura y lo acercó para darle un pequeño beso en los labios, cuidando de no despertar a la bebé en brazos del vocalista.

- Ten cuidado, Tetsu…- susurró Hyde una vez que se separaron, se volvieron a mirar a los ojos, y en los ojos del vocalista había una clara advertencia.- No te acostumbres a verme con tu hija… yo no soy la madre, tampoco el padre. Yo no soy nada de ella.

- ¿A qué te refieres?- Tetsu arrugó el ceño con extrañeza, había un tono amargo en la voz de Hyde que le daba la pauta de que no todo estaba bien en ese cuadro perfecto.

- ¿Qué crees que dirá Ayana si me acerco a tu hija?. ¿Crees que estará feliz de saber que su hija comparte con el amante de su padre?.

- Haido… por favor, no lo digas así…

- ¿No es cierto, acaso?. Soy tu amante… cuando el día de mañana Rei se entere que el matrimonio de sus padres se disolvió por mi culpa, ¿crees que me querrá, de todos modos?.

- No eres mi amante, eres mi pareja, entiéndelo.

- Pero tú sigues casado.

- No me culpes de nuevo… ¿crees que yo no lo hago?... hemos pasado una tarde estupenda con Rei, por favor… no arruines este día, ¿si?.

- Tómala y llévala a mi cama. Se me están agotando los brazos, no sé cargar niños.

Pese a sus palabras, Hyde apretó el agarre de Rei en sus brazos. El cuerpo tibio de la bebé irradiaba una paz y una incertidumbre por formas iguales. Sus recriminaciones pretendían herir a Tetsu, pero también lo estaban dañando a él. Con un suspiro resignado, el vocalista puso a Rei en los brazos de Tetsu, y tras compartir una última mirada cargada de tristeza, Hyde los vio alejarse, padre e hija hacia la habitación.

Entonces, la máscara que había mantenido a lo largo del día se cayó un tanto.

“Cuidado… no vaya ser que en esta venganza, quien salga más dañado seas tú, Haido… Porque en el fondo, ellos no son tuyos”.

Caminó con paso lento hacia el gran ventanal en el salón del departamento. La luz del atardecer bañaba todo con un resplandor naranja, era el final perfecto del día perfecto… puras mentiras. Hyde se apoyó en el vidrio del ventanal y cerró los ojos. Rei le recordaba tanto a su hijo…

“Tampoco lo podrás tener a él”.

¿Por qué de pronto se sentía tan triste?. Así era su ánimo siempre cambiante, y por momentos, las tristezas del Hyde completamente humano salían a flote. Y cortaban a pedazos la coraza del Hyde vengativo, calculador, frío…

Por un maldito momento, había sentido que toda esa fantasía era realidad. Mientras Tetsu y él batallaban con la niña, mientras Rei sonreía hacia Hyde, mientras Hyde la consentía y Tetsu lo regañaba… que escenas más hogareñas y más falsas. Rei no era su hija ni Tetsu su pareja. Aunque Hyde estuviera consiguiendo que el bajista se enamorara más y más de él, que estuviera dispuesto a todo por estar con Hyde, que se separara de Ayana… en realidad, no había futuro feliz entre ambos. Porque Hyde no estaba luchando por el amor de Tetsu para ser felices, sino para hacer al bajista tan infeliz… y ver en sus ojos un poco de la enorme tristeza que Hyde sentía todavía.

Sería fácil olvidar la venganza, los rencores, hacer de cuenta que ellos podían llegar a tener una familia feliz con Rei… podía pretender que Rei el día de mañana lo viera como un padre y Hyde pudiera comportarse de la forma en que no pudo con su propio hijo… pero no tenía que pensar en ello ni considerarlo una posibilidad. Porque la hija de Tetsu también era parte de esa venganza, y Hyde no se podía encariñar con ella…

“¿Sabes Rei?... tu padre me dejó porque tú naciste. Entonces, ¿por qué yo no te detesto?”.

Sonrió, sintiendo el calor de los últimos haces de luz de la tarde bañando su rostro. Dando calor a sus pensamientos tan fríos.

La respuesta era bastante simple.

“No has dejado de ser humano… a pesar de que trates de comportarte como una mierda de persona, siempre van a haber esos rastros de humanidad que afloren y te hagan sufrir a causa de tu misma venganza”.

¿Había formas de quitarse el corazón por completo?. Luego de la traición de Tetsu, Hyde había pensado que su corazón ya no podía sentir más. Pero aquellas mismas instancias en que aquel órgano latía por Tetsu o alguien más, le hacían ver a Hyde que pese a todos los sufrimientos y los golpes, su corazón no iba a dejar de sentir.

“Para tu desgracia”.

Hyde abrió los ojos. El reflejo de su rostro en el vidrio de la ventana tenía la mirada perdida hacia el balcón, hacia la esfera naranja que se ocultaba por una parte del horizonte, y hacia el resquicio de ciudad que se adivinaba abajo, muy abajo. Ellos estaban en un piso muy alto.

“Si te lanzara ahora hacia el vacío, podrías olvidar todos los problemas… o quizás no”.

- Listo. La acomodé en tu cama con muchos almohadones alrededor, por si se mueve demasiado.

La voz de Tetsu pareció quebrar sutilmente la escena del atardecer. Pero no fue una intromisión… la voz de Tetsu también era cálida, y parecía mezclarse con la tibieza de los últimos aces de luces que se colaban por el ventanal. Hyde no se movió ni repuso nada. Vio en el reflejo del vidrio como Tetsu se acercaba lentamente hacía él, y se quedaba a su espalda, viéndolo atentamente.

- Hyde, yo… pensé que habíamos hablado lo suficiente de mi divorcio, como para que te quedara claro que voy a hacer lo imposible por estar contigo.- dijo entonces el bajista con tono cauto. Hyde sonrió apenas. Sus manos abrazando los costados de su cuerpo.

Tetsu esperó alguna respuesta. No la obtuvo. Reprimió un suspiro, realmente a veces no podía entender a Hyde… a veces se desesperaba. Porque, en algunos momentos todo parecía andar muy bien, y de pronto Hyde de nuevo estaba triste, de nuevo le decía todas esas cosas…

Que de alguna forma eran ciertas.

¿Podía culparlo por la inseguridad que a veces Hyde manifestaba?. No podía, Tetsu lo había engañado en un punto de su relación donde Hyde creía que todo estaba bien, porque Tetsu se había esforzado en pretender eso. Hyde había visto venir la traición sin sospechar antes… ¿o si?. Tetsu no se lo había preguntado. Pero ahora le daba temor sacar a relucir el tema… porque entendía que Hyde le guardase rencor, que Hyde desconfiara de él y del futuro que podrían tener juntos.

Pero… del mismo modo, Tetsu estaba luchando contra todo, contra sus principios, contra la opinión pública… estaba haciendo lo que no hubiera hecho antes por estar con Hyde…

“Pero eso Hyde no lo sabe”.

Una voz en su cabeza le recordó que aún Hyde no tenía idea el revuelo que se había armado afuera, con el asunto del divorcio. ¿Era mejor así?... Claro, de otra forma Hyde se sentiría culpable. Por otra parte, el que Tetsu siguiera firme en su postura de divorciarse era una prueba suficiente de su amor por él, ¿no?.

“Doiha… ¿qué tengo que hacer para que confíes en mí?”.

- Oye… no te quedes tan pensativo. Perdóname. Soy yo el que a veces no puedo evitar decir esas cosas.

La voz de Hyde lo sorprendió. Hyde se había dado vuelta hacia él, apoyando la espalda en el ventanal, y lo miraba con una sonrisa tímida. La visión de las luces de la tarde tras su figura delgada era casi mágica… Tetsu sintió que su corazón latía más fuerte.

“A pesar de todo el tiempo y lo que ha pasado, te sigo amando tanto…”.

Hyde le hizo una seña para que se acercara. Tetsu caminó un par de pasos hacia él, y cuando ya estaban lo suficientemente cerca, Hyde lo vio a los ojos como si quisiera hipnotizarlo.

- ¿Sabes algo?... creo que no puedo dejar de sentirme culpable por Ayana- Hyde dijo entonces, y aunque su voz se oía triste, alguien dentro de él estaba riendo y llamándolo hipócrita de múltiples maneras.- Ella debe estar preocupada por Rei… y no debe estar feliz de que tú estés aquí. Mal que mal, ustedes son su familia. Y no la mía.

El vocalista bajó la mirada. Una vez más, se había levantado el telón de aquel teatro maquiavélico, en el que con cada escena buscaba ocultar un poco más de sus propios sentimientos.

“Llegará el día en que de tanto actuar, termine por perderme a mí mismo”.

Tetsu le levantó el rostro. El bajista ahora lo miraba con algo de dulzura. Más que nunca, Hyde le pareció un niño desvalido, que había luchado siempre por tener una familia a la cual pertenecer… pero que siempre retornaba al punto donde se sentía irrevocablemente solo.

Y Tetsu había contribuido a esa soledad.

- ¿Sabes algo?- Tetsu dijo en tono extremadamente bajo, acariciando los cabellos largos de Hyde entre sus dedos. Seguían sintiéndose como seda líquida en sus manos.- Cuando me detuviste ayer en tu recámara, me sentí muy mal en el fondo. ¿Y sabes por qué?. Porque… entiendo tu razonamiento de que aún no es el momento para estar juntos. Pero, ¿cuándo será el momento, Hyde?. ¿Cuándo me divorcie?. Eso no es más que un papel, una firma, un mero trámite… desde que te volví a encontrar hace unas semanas en la compañía, supe que desde ese momento volvías a ser mío. Mi pareja. Y que estos tres años que habían pasado no habían sido más que un paréntesis. Porque yo te sigo amando tanto…

- Entonces, ¿por qué demonios me engañaste?- Hyde estrechó los ojos. Una voz le estaba demandando que parase, que esa era una conversación peligrosa. Pero debía saberlo…- ¿por qué te acostaste con Ayana?. ¿Por qué nunca me dijiste que no me querías?.

- ¡Porque no es cierto, te amo, Hyde!.

- ¿Y cómo puedo creer en ese amor, si me fuiste infiel?. Yo… pensé que todo estaba bien entre nosotros, y de pronto te volviste distante… ¿sabes como me sentía respecto a eso?. No entendía qué estaba haciendo mal… yo…

“Me destruiste por completo, idiota… ¡te detesto!”.

No… debía parar, no podía hablar de más ni dejar entrever cuan lastimado estaba… Hyde bajó la mirada y cerró los ojos. Y se obligó a callar… ¿Por qué a veces tenía todo tan controlado y otras veces era tan débil?.

Se alejó de Tetsu antes de que el acercamiento con su cuerpo le nublara la razón. Porque tratar de engatusar a Tetsu era un arma de doble filo, y Hyde estaba cayendo en su propia mentira. Solamente que él sabía la verdad, a diferencia de Tetsu, a quien estaba engañando haciéndole creer que todo volvía a ser un retorcido cuento de hadas. Él si sabía que no había futuro, no había nada más entre ambos, porque todo estaba destruido…

- Cuando el acta de divorcio salga, me quiero casar contigo.

Hyde se detuvo a medio camino para alejarse de la sala y de Tetsu. Sintió el corazón helado. ¿Había escuchado bien?.

- ¿Qué?- una risa se le escapó sin que lo planeara. Se dio vuelta para mirar a Tetsu con incertidumbre. Tetsuya estaba serio.- ¿Qué… disparate estás diciendo?.

- No creo que sea un disparate- Tetsu aseguró sin tomar en cuenta la risa incrédula de Hyde. Realmente hablaba en serio.- El matrimonio es legal en algunos países, ¿no?. Podemos viajar y casarnos…

- Espera un segundo…- Hyde suspiró y su sonrisa incrédula se hizo más amplia.- Un matrimonio es algo más importante… los medios se van a enterar, y en la compañía…

- Sí. Lo harán. Pero, ¿importa eso, acaso?.

- Eras tú el que siempre andaba pendiente de lo que dirán los otros.- la sonrisa de Hyde se desvaneció.- ¿Acaso ha cambiado tu parecer?... no me prometas cosas que no vas a cumplir, ya tengo demasiado de eso.

- Sé cómo era antes, y sé también que no quiero seguir escondiéndome- Tetsu se acercó otro tanto, sus palabras eran firmes. Hyde retrocedió de forma instintiva.- Doiha… sé que cometí muchos errores antes. Y tienes todo el derecho de recriminarme por eso. Pero te lo dije ayer y te lo digo ahora… haré hasta lo imposible para demostrarte que quiero estar contigo.

- ¿Y crees que casándonos es una buena forma?.

- Lo es. Ahora estaremos unidos por algo más… ya que veo que mi amor por ti no te es suficiente prueba…

- ¿Y qué pasa si yo no acepto?.

"¿De nuevo retándome?". Tetsu suspiró. Algunas cosas jamás cambiarían entre ambos.

- Si tú no aceptas, es obvio que buscaré la forma de convencerte- respondió sencillamente, encogiéndose de hombros.

- ¿A si?- Hyde volvió a sonreír, esta vez, con autosuficiencia.- ¿Cómo?.

Tetsu sonrió también. Y aquella sonrisa le recordó a Hyde su primer encuentro, hace veinte años… “Serás el vocalista de mi banda”.

- Ya lo verás.- y tal como hace veinte años, Tetsu lo miraba de esa forma retadora… Hyde casi rió.

- ¿Me estás desafiando, Tetsuya?.

- Puede ser… al fin y al cabo, tengo experiencia en lidiar con tus negativas, ¿no?- Tetsu dijo con algo de humor, pero en el fondo compartía aquel aire de desafío.

El bajista era un hombre acostumbrado a negociar con agentes, con músicos…

Ahora iba a negociar con el corazón aún herido de Hyde.

- Eres incorregible… pero vamos, hagamos la prueba, me muero por saber cómo me convences. Mi primera experiencia con el matrimonio fue un fiasco, no te será fácil hacerme cambiar de opinión, ¿sabes?- Hyde sonrió con algo de malicia, y como en una obra de teatro caminó hacia el cuarto y esperó a que Tetsu le diera alcance. Y lo abrazara por la espalda.

El corazón volvía a latir fuerte en su pecho…

- Te amo demasiado- Tetsu le susurró al oído. Hyde sonrió más amplio. Se dio vuelta en el abrazo y lo acercó hacia sus labios.

- Yo también te amo.

Arrinconado entre el cuerpo de Tetsu y el marco de la puerta de la habitación donde Rei dormía, totalmente ajena a ellos, Hyde dejó que Tetsu lo besara de manera demandante, un beso largo y agridulce de ocaso, cercano a la noche llena de oscuridad. Y de pasiones.

Un beso dulce de sentimientos y agrio de traiciones. Porque bien, el desafío estaba hecho. Y Hyde sentía curiosidad por saber si Tetsu aún iba a seguir con las ansias de hacerlo su esposo cuando Hyde mismo destruyera su corazón. A pedazos.

Poco a poco.











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El guitarrista abrió de a poco los ojos y se tapó el rostro con el dorso de la mano. Había dejado las cortinas abiertas, y ahora las luces del atardecer lo habían despertado de su borrachera. Rió un poco sin poder evitarlo. Emborracharse con cervezas… no era su estilo, pero había estado bien.

Después de un rato en que pudo dejar de sentir ganas de vomitar, Ken miró a su lado. Tal como lo imaginaba, y tendido también en la mullida alfombra, el baterista seguía durmiendo.

Sonrió.

En todos los años que Yukihiro estaba en la banda, Ken jamás lo había visto borracho. Es que el baterista era así, siempre medido… y de hecho, se habían necesitado más de diez rondas de cervezas para que Yukihiro comenzara a manifestar un ligero estado etílico, que sólo consistía en el hecho de que se ponía más alegre. “Hasta para emborracharse el muy cretino es agradable”, pensó Ken con algo de humor. Él, al contrario, a veces se ponía realmente intratable.

Pero con Yukihiro todo era diferente. Y aunque lo hicieron a media tarde y sin comer gran cosa antes, Ken había disfrutado hablar con él mientras la cerveza iba nublando su razón y Yukihiro se volvía más y más sincero.

Y de cierta forma, Ken también.

Con una risa culpable, Ken recordó que hasta se había animado a preguntar lo que se cuestionaba hace mucho tiempo: “¿Es cierto que el maldito de Sakura es muy bueno en la cama?”, había preguntado entre la novena y décima cerveza, a lo que Yukihiro había respondido entre risas: “Creo que… no quieres saberlo”.


Sin embargo, y tras reír otro poco, Yukihiro se había puesto algo más serio mientras empinaba su décima primera botella de cerveza. “De todas formas, ya no quiero pensar en eso”.

Con los primeros efectos de la resaca manifestándose, Ken también borró un poco su sonrisa. Porque era cierto, había sido bueno compartir aquellos momentos de sinceridad, pero escuchar la historia entre Yukihiro y Sakura… aunque era algo que le intrigaba hace mucho, no le dejaba de incomodar. Y enfurecer, de cierta forma.

Porque la forma en que Yukihiro había hablado de Sakura, con ese aire tan melancólico… aunque el baterista no era muy explícito en sus sentimientos, Ken no había tenido que ser un adivino para darse cuenta que Yukihiro realmente había querido a Sakura. Y que el inevitable fin entre ambos era algo que lo entristecía mucho.

Porque ese era el final, ¿verdad?.

Bien… de todas formas, lo más seguro era que Yukihiro aún lo quería.

- Maldita sea…- Ken se masajeó las sienes con los dedos. Ahora llegaba el momento en que la cabeza comenzaba a pulsarle dolorosamente. Las consecuencias de una buena borrachera.

Cerró los ojos. Todavía parecía escuchar al baterista a su lado, hablando absorto mientras su miraba vagaba en las profundidades de la botella de cerveza, con una sonrisa casi amarga en el rostro.

“Antes de entrar a la banda yo conocía a Sakura. Ustedes eran ya por entonces un grupo muy famoso, y en más de una ocasión fui a uno de sus lives. La voz de Haido me parecía muy atractiva, pero como Sakura tocaba el mismo instrumento que yo, en quien más me fijaba era en él. Desde entonces, creo que sentí un tipo de atracción por él… Sakura es excelente.”

“Sí que lo quería…”, el guitarrista había pensado de inmediato al ver su expresión. Y sin una explicación clara, Ken había sentido de pronto una extraña opresión en el pecho.

“Después… bueno, la historia la sabes tú mejor que yo. Atraparon a Sakura con drogas en el carro, él tuvo que dejar la banda, luego de unos meses Tetsu me llamó a mí… yo acepté, y entonces, por casualidad, un día Sakura fue a buscar a Hyde a la disquera. Se armó un alboroto, ¿recuerdas?. Nadie quería que Sakura y Hyde se vieran por el asunto de la mala publicidad… aquél día yo conocí a Sakura en persona. Y si te soy sincero, cuando él me miró por primera vez… yo pensé que me detestaba”.

“Sakura no te detestaba tanto si al final, terminó acostándose contigo”, pensó Ken mordazmente ante el recuerdo. Luego, se regañó en todos los idiomas posibles. ¿A que venía tanto enfado?... La resaca, probablemente.

¿O tal vez no?.

Ken observó de nuevo al baterista a su lado. Yukihiro dormía tan en paz… tan ajeno a los pensamientos que lo atormentaban…

“Oye Ken… no sé si es bueno continuar contándote esto. Sé que te parecen extrañas las relaciones entre dos hombres porque tu no eres gay ni bisexual, y te debe incomodar un poco escucharme hablar de mi relación con Sakura… perdóname.”

El guitarrista sonrió con ironía al recordar esa parte de la conversación. “Si Yukki supiera”… Ultimadamente, estaba dudando demasiado de sus tendencias sexuales… demasiado.

En un impulso, se puso de pie, trató de no caer ante el mareo y fue tambaleante a cerrar las cortinas de la sala. La luz del atardecer le fastidiaba. Elizabeth apareció debajo de una silla y se acomodó en su regazo cuando Ken se sentó en uno de los sillones, mirando atentamente al hombre dormido en la alfombra de su sala.

En la relativa oscuridad en que había quedado el cuarto, la visión de Yukihiro se le hizo muy sugerente…

“Lo mío con Sakura comenzó cuando Hyde y Tetsu se separaron. Trataba de ir a ver a Haido relativamente seguido, como tú, y entonces me topaba siempre con Sakura… no sé cómo no me di cuenta antes la forma en que Sakura estaba al pendiente de él, pero bueno… en aquel entonces sirvió para que él y yo tuviéramos algún tipo de trato. Y después no me di cuenta cuando… ya sabes, teníamos algo más allá de eso…”.

- Ya no sigas, ¿quieres?- Ken volvió a colocarse las manos en su cabeza, la voz le salió en un susurro ronco. Parecía que le hablaba tanto al dolor como a la voz de Yukihiro, que volvía de las memorias.

¿Por qué le daba tanto coraje recordar?.

Como siempre, su medio de defensa había sido quitarle el peso al asunto. “Todos tenemos ese tipo de relaciones alguna vez en la vida… pero ni remedio, Sakura no era para ti, deja de pensar en él”, Ken había tratado de sonar amigable, pero en el fondo aquel “deja de pensar en él” había sido casi como una orden.

Aunque Yukihiro por supuesto no se había dado cuenta de nada. Y había agradecido su comprensión con una sonrisa bondadosa, de esas que lo caracterizaban, totalmente ajeno al hecho de que Ken no estaba siendo un buen amigo. Estaba siendo egoísta, dando consejos solamente porque… ya no podía tolerar que Yukihiro pensara tanto en Sakura…

“No, Kitamura… tú deja de pensar en él. ¿No lo ves?. Aún las cosas pueden arreglarse entre ambos… no tienes derecho a sentirte miserable si estos dos tipos quieren estar juntos, no es tu problema… ”.

Elizabeth ronroneó contra su pecho. Ken la acarició despacio, pensativo, más para distraerse y no seguir pensando en que Yukihiro estaba tan cerca… y a la vez, jamás se había dado cuenta que tan lejos estaba…

“No puedo seguir de esta manera, tengo que saber qué siento por Yuki. Sino… me voy a volver loco, lo juro… odio estar sintiendo esto…”.

La gata saltó de su regazo cuando Ken se puso de pie. Se perdió en la oscuridad de la sala, mientras su amo caminaba con sigilo sobre la mullida alfombra, se sentaba al lado del baterista y se inclinaba hacia su rostro.

El corazón de Ken pareció dejar de latir. La cabeza le iba a estallar. Todo estaba mal, y sabía que lo que iba a hacer era algo sumamente estúpido, irracional… otro hombre… pero tenía que saber…

Cerró los ojos. Se inclinó hacia el rostro de su compañero de banda, poco a poco, hasta sentir el aliento de Yukihiro acariciando sus labios, y los labios del baterista tan quietos a penas rozando los suyos, en el más sutil de los besos.

Sintió un frío súbito.

Se separó de inmediato. Abrió los ojos con temor. Yukihiro no había despertado, seguía en la misma postura dormida, oculto entre la oscuridad de la pronta noche.

"Dios mío…”.

Ken se tocó los labios con la yema de los dedos. Su corazón volvía a latir rápido… los cuarenta y tantos años de vida y los muchos de experiencia parecían haberse borrado de golpe.

El que Yukihiro se comenzara a remover no lo hizo sentir mejor. El baterista se estiró, hizo un par de ruidos indefinibles y poco a poco abrió los ojos.

Y lo miró.

“Él no puede haberse dado cuenta…”

Casi estaba rezando.

Ken no fue consciente de que había estado aguantando la respiración hasta que Yukihiro abrió los ojos por completo, le sonrió y se incorporó con cuidado, tocándose la cabeza y haciendo un rictus de dolor.

- Te juro que nunca más vuelvo a emborracharme a las dos de la tarde…

Entonces, el guitarrista respiró de nuevo aliviado. Y casi rió de los nervios.

“Eres un estúpido, Kitamura”.

- ¿Cómo es que luces tan bien si estabas más borracho que yo?- le preguntó Yukihiro entonces, con una sonrisa vaga. Probablemente, calificaba de “bien” al hecho de que Ken estaba riendo.

- Será la experiencia… un par de cervezas no me hacen nada.

- No fueron un par. Fueron más de una docena. Me sorprenderé si no tengo el hígado dañado.

- No exageres, Yuki- Ken se puso de pie, de nuevo tratando de no caer por el mareo. Ahora no solamente estaba mareado por la resaca, sino también por los nervios… iba a vomitar, seguro…- Pues… ¿quieres que te de algo contra el dolor de cabeza?. Tengo buenas cosas para eso, ya vuelvo…

No esperó a que el baterista le diera una respuesta. Con paso apresurado, Ken casi corrió al baño y cerró la puerta con llave. Y en vez de abrir el botiquín que tenía a un lado del espejo del lavamanos, dejó correr el agua de la llave, se mojó el rostro y luego miró su reflejo.

Los signos de la borrachera estaban inminentes en su rostro, pero había algo más… Dios, Ken presentía que se podía descubrir a leguas.

“Lo bese”.

Cerró los ojos, quiso golpearse. ¿Cómo había tenido el descaro de hacerlo?.

“¡Lo besé!”.

Era un hombre, era Yukihiro. Su compañero, su amigo…

Y lo peor es que ahora se arrepentía de no haberlo besado en serio, más profundo, más…

- ¡Ya deja de pensar eso!- Ken se regañó entre dientes, volvió a mojarse el rostro y respiró hondo, una, dos, tres veces para poner en orden sus ideas.

Aún no decidía si lo del beso había servido para aclarar sus dudas. O para incrementarlas.

- Ken, ¿estás bien?- los golpes en su puerta lo hicieron casi saltar de la impresión. Ken se puso una mano en el pecho, y rogó porque los latidos de su corazón no pudieran oírse más allá de las paredes.

- Sí, estoy… bien… salgo en un momento, espérame…- por suerte la voz no lo traicionó. Ken hizo correr el agua del lavamanos con más intensidad, para que pudiera mitigar el sonido de su respiración agitada. Demonios… ni que se hubiera acostado con Yuki, ¿por qué diantres estaba tan nervioso?.

Parecía una quinceañera... “Cálmate Kitamura, y no hagas el ridículo, ¿quieres?”, se regañó mentalmente. Se observó nuevamente en el espejo, trató de adecentar un poco su apariencia, sacó las pastillas contra la resaca del botiquín y con un suspiro resignado, se obligó a volver a la sala.

Yukihiro había prendido las luces. “Mejor así, apartas la tentación”, Ken pensó, ahora sí con algo de humor. La verdad es que estar viendo el rostro de Yukihiro en la oscuridad de la tarde le hacía desearlo, como cuando veía a una chica desnuda sobre su cama, con la luz de la luna como única iluminación…

Solamente que Yukihiro no era una chica, claro.

Y que Ken no quería tenerlo desnudo en la cama con la luna como única iluminación, ¿verdad?.

“¡Ya deja de pensar estupideces!”.

- Gracias- Yukihiro le sonrió en agradecimiento cuando Ken le pasó una de las pastillas. Había traído dos vasos de agua que descansaban en la mesita de la sala, de los que ambos bebieron.

- De nada… ya sabes, para hacer una buena carrera como bebedor profesional, hay que estar preparado para las consecuencias.

Yukihiro rió. Se tragó la pastilla de una, la pasó con agua, e hizo un gesto de contrariedad.

- Está amarga, en fin… cuidado con eso de la carrera, Ken. No te vayas al extremo tampoco.

Ken se tomó la pastilla también. A diferencia de Yukihiro, él estaba acostumbrado al sabor. Tomó todo el vaso de agua de un sólo trago y luego sonrió.

- No te preocupes, hombre. Que tampoco es para tanto… con tanto concierto, disco, presentación y blabla, tampoco es que uno tenga mucho tiempo para irse a tomar sus buenos tragos, ¿no?.

Yukihiro asintió. Se terminó el vaso de agua y lo dejó en la mesita.

- Sí, en eso tienes razón. Ahora se nos viene el concierto del aniversario, menos tiempo tendremos para estas cosas- comentó, un poco melancólico. Hizo un alto y luego de parecer indeciso, miró a Ken directamente, un poco tímido.- Oye… no me acuerdo si lo dije mientras estaba borracho y decía estupideces, pero de veras te agradezco todo lo que hiciste por mí este día. Ya sabes… escucharme y todo. Gracias.

Ken se encogió de hombros, sintiéndose de nuevo un poco culpable. Si Yukihiro supiese que se había aprovechado de su sueño post borrachera para robarle un beso… posiblemente no estaría dando las gracias.

- Hombre, no te pongas sentimental… para eso somos los amigos- respondió sencillamente. Yukihiro asintió con la sonrisa ensanchándose en su rostro y dándole una luminosidad única.

- Claro, para eso son los amigos.

“Amigos…”. Ken sintió un sabor agridulce en su boca, y ya no era por el remedio. De pronto se le habían bajado todos los ánimos.

- ¿Ya te vas?- le preguntó a Yukihiro cuando el baterista se levantó y tomó su chaqueta tirada en el sillón. Elizabeth pasó por entre las piernas del batero como una sombra blanca.

- Sí, creo que he abusado lo suficiente de tu hospitalidad… además, no me siento bien del todo. Y no quiero andar vomitando por tu sala, créeme.

Ken rió. Quería poner objeciones, pero otra parte de su mente le demandaba que dejara las cosas así, que necesitaba alejarse un poco para poner sus pensamientos en orden. Yukihiro se puso la chaqueta y lo miró a modo de disculpa.

- De veras, muchas gracias por escucharme hoy, Ken.

- Ya deja de agradecer. Pero oye… ¿no quieres que te lleve a tu casa?. Tengo el auto abajo, tú no trajiste el tuyo.

- ¿Tú crees que te voy a dejar manejar así?. No, gracias. Confío en ti, pero no soy suicida- dijo Yukihiro entre risas. Caminó hacia la puerta siendo seguido de Ken y Elizabeth, que se colaba entre ambos con gran agilidad.

La escena parecía de novela. Ken casi se rió, sintiendo nervios de nuevo. Yukihiro abrió la puerta y antes de salir lo miró de nuevo, de esa forma tan agradable… esa forma tan Yukihiro, que hacía latir su corazón a mil.

Cuando el baterista se hubo marchado, Ken cerró la puerta, se apoyó en ella y miró a Elizabeth que seguía en sus pies, maullando y mirándolo fijo, como si supiera que algo malo le pasaba. Ken se agachó y la tomó en brazos, con una sonrisa resignada.

- Oye, Eli-chan… ¿por qué tenía que descubrir que tengo tendencias homosexuales a los cuarenta, a ver?- le preguntó, mientras le acariciaba el lomo. Elizabeth volvió a maullar. Y Ken rió de lo estúpidas que sonaban sus palabras a sus propios oídos.






El baterista, en tanto, salió del edificio donde vivía Ken subiendo el cierre de su chaqueta. Hacía bastante frío, y la noche comenzaba a expandirse rápido. Hizo parar un taxi en la esquina de la cuadra, le dio la dirección al chofer, y en los treinta minutos que duró el recorrido hasta su casa agradeció mentalmente que el conductor no intentara hacerle plática. Si de por si Yukihiro era una persona bastante reservada, ahora quería estar más que nunca absorto en sus pensamientos. Nada más.

No se arrepentía de las cosas que le había contado a Ken. En efecto, Ken había demostrado ser más que un amigo leal… y con una sonrisa en el rostro, Yukihiro pensó que había sido el más indicado para subirle el ánimo. Sin embargo, ahora que Ken no estaba, Yukihiro volvía a estar en el punto de partida. Triste. Más triste de lo que se animaría a manifestar.

No podía dejar de pensar en Sakura así, tan fácil…

Y recordaba la escena vivida durante la mañana una y otra vez, a las afueras del restorán donde se lo habían topado… “Hyde me es muy especial. Y eso tú lo sabes”.

Claro que lo sabía, desde el principio…

Pero, ¿cuán especial era?.

“Es claro… mucho más que yo”.

Yukihiro perdió su mirada por el paisaje. Le parecía increíble estar sufriendo por esas cosas a su edad, ya siendo un hombre hecho y derecho. Pero era inevitable… porque aunque nunca habían aclarado su relación, Yukihiro había tenido la esperanza de que Sakura y él realmente tuvieran algo más que sólo sexo sin compromiso…

“Pero así son estas cosas… y tú quisiste jugar con fuego, ahora no te quejes”.

Finalmente, el taxi se detuvo a las afueras de su casa. Yukihiro había elegido para vivir un lugar no muy concurrido, con una casa no muy amplia, pero bastante cómoda y alejada un poco de los vecinos. No quería que ellos se quejaran por la música. Y Yukihiro a veces practicaba las veinticuatro horas del día.

Le pagó al taxista y le dio las gracias. Salió del vehículo, y antes de que pudiera acercarse mucho a la verja, escuchó un silbido a su lado, y a alguien que lo llamaba por su nombre.

Entonces, lo vio.

A un lado de la acerca, apoyado en su motocicleta negra, Sakura lo miraba cruzado de brazos, tan penetrante como la mirada de una serpiente.

Su corazón se saltó unos cuantos latidos.

Sakura lo volvió a llamar, pero en un impulso, Yukihiro fingió no hacerle caso. Caminó hacia la verja, la abrió, y cuando entró vio que Sakura se acercaba a él con paso decidido y se ponía del otro lado de la verja, justo al frente.

- ¿Vas a seguir jugando a que no existo?- le preguntó entonces el batero de pelo más oscuro, no demasiado agresivo, pero sí con mucha fuerza. Esa clase de fuerza que Sakura parecía irradiar de forma innata.

Yukihiro suspiró. Levantó la mirada hacia Sakura, viéndolo de frente, asiendo las llaves de la casa fuertemente en una de sus manos.

- ¿Qué quieres?.

- Por ahora, no morirme de frío, gracias. - Sakura lanzó una risa suave y se colocó las manos en los bolsillos- Te he estado esperando desde esta mañana, ¿sabes?. También te estuve llamando todo el día y no me contestabas…

- Bueno, lo siento. Vete a tu casa, abrígate y tómate algo caliente. Eso bastará para el frío. Y sobre lo otro… el celular debió descargarse o algo así.

¿Por qué estaba dando explicaciones?. Yukihiro se maldijo internamente ante la sonrisa de satisfacción en Sakura. No era burlesca, en realidad era alegre. Sakura lo desarmaba por completo cuando sonreía.

- Nunca dejo de sorprenderme contigo… a veces creo que te conozco perfectamente, y no sé, otras veces se me hace la idea de que no te conozco para nada.- dijo el baterista de cabello largo entonces, levantando una ceja.

Yukihiro sonrió con un poco de amargura. Jugó con las llaves entre sus manos.

- ¿Será por que de veras no me conoces en nada, Sakura?. De la misma forma en que yo no te conozco a ti…- acotó, con voz serena. La sonrisa de Sakura no pareció tambalear ante sus palabras.

- Bien, entonces… déjame pasar, invítame un café caliente, hablamos un rato y nos comenzamos a conocer, ¿te parece?.

Sakura lo hacía sonar todo tan fácil… y pese a sus deseos, la mueca amarga de Yukihiro se ablandó un poco. Miró a Sakura a los ojos, dudó un segundo, sabiendo todo lo que arriesgaba y temiendo que aún no era lo suficientemente fuerte como para dar término a todo… ¿lo era?.

- Yukihiro, de veras que me estoy congelando… he estado todo el día aquí esperándote, no he comido nada, te he llamado hasta el hastío… estaba preocupado por ti, hablo en serio- para reafirmar sus palabras, Sakura hizo un rictus de seriedad.- Hablemos un poco, ¿vale?. Esta mañana no pudimos hacerlo… tú eres una persona razonable, y sé que no sacarás conjeturas hasta que hayamos tenido una buena plática… después, si quieres mandarme al carajo estás en toda la libertad de hacerlo. Pero al menos hablemos antes, ¿si?.

Efectivamente, Sakura sí lo conocía mucho y sabía por dónde darle… Yukihiro suspiró una vez más, y en un nuevo impulso abrió la puerta de la reja, y le dijo con voz sepulcral, sabiendo de antemano que podría arrepentirse de su decisión:

-Pasa.

Su mirada se quedó fija en el piso mientras Sakura pasaba a un lado de él. El otro baterista estaba infundado en una chaqueta de cuero negra parecida a la de Yukihiro… en eso sí eran bastante similares.

“¿Somos similares también en cómo sentimos?”

Cerró la puerta de la verja con lentitud. Sakura lo estaba esperando en el pórtico, y esperó paciente hasta cuando Yukihiro abrió la puerta principal y le hizo un gesto para que pasara dentro de la casa.

- Voy a preparar los cafés.

- Vale, te espero.

Yukihiro se quitó la chaqueta, dejó las llaves en un perchero, e iba a dirigirse hacia la cocina cuando sintió que las manos fuertes de Sakura lo tomaban por la cintura y lo acercaban a su cuerpo.

- ¿Qué haces?- dijo Yukihiro, helado. Sakura no lo aferraba con mucha fuerza, pero sí muy estrechamente. Sintió al otro baterista ocultar el rostro en el hueco de su cuello y cuando le susurró al oído, Yukihiro sintió un escalofrío recorrer su espalda.

- Golpéame… pero creo que hay algo que necesito más que el café caliente…

Sakura dejó caer un camino de besos por su cuello hasta llegar a la mejilla, entonces, con algo de suavidad lo tomó del mentón y le ladeó la cara, para darle un beso en los labios.

El baterista de cabello claro cerró los ojos. La otra mano de Sakura se estaba colando bajo su polera, acariciaba su abdomen, y los dedos estaban haciéndolo estremecer poco a poco. Correspondió al beso sin estar del todo consciente de lo que hacía, pero cuando los dedos de Sakura juguetearon peligrosamente con el borde de sus pantalones, abrió los ojos y lo apartó.

- ¡No!… juro que te golpearé si intentas algo más… – masculló arreglándose la ropa, aunque su voz sonó mitad atemorizadora, mitad nerviosa. El corazón le latía a mil.- No debí creerte cuando me pediste que habláramos… como siempre, vienes aquí sólo por sexo, ¿cierto?.

Sus últimas palabras se oyeron totalmente dolidas. Sakura entornó los ojos como si hubiera recibido un golpe de verdad, y se cruzó de brazos.

- ¿Así que es eso lo que piensas que yo busco en ti?. ¿Sexo?.

- ¿No es verdad, acaso?- contraatacó el otro baterista viéndolo de frente. Sakura soltó una risa nada alegre…- ¿Ves?. Te ríes, eso sólo confirma mis palabras… no quiero pelear contigo. Mejor vete.

- Tonto, me rió porque ahora me doy cuenta lo poco que nos conocemos, nada más… Pero quizás tienes razón, ahora debemos hablar… ¿No crees que si viniera a buscar sólo sexo, mejor me ahorro el trabajo de esperarte toda la tarde, llamarte hasta el cansancio y congelarme afuera de tu casa?.

Se hizo un silencio entre ambos. Yukihiro se obligó a serenarse, debía actuar con frialdad…

- Entonces, ¿por qué estás aquí?.- preguntó, más calmado. Casi temeroso de la respuesta.

Y la respuesta fue algo que nunca esperó oír.

- Estoy aquí porque me importas… Más de lo que obviamente tú te imaginas.

Nuevo silencio. Yukihiro fue ahora el que sonrió sin humor.

- No me crees, ya veo…- Sakura dijo casi con pena, se quedó otro par de segundos en silencio y luego su voz volvió a sonar irónica.- Déjame adivinar… has pasado toda la tarde con Ken y él te convenció con sus fantasías. Tú también piensas que estoy enamorado de Hyde, ¿verdad?

- Yo… sinceramente, creo que si de alguien te puedes enamorar, ese es Hyde.- respondió Yukihiro calmadamente, aún manteniendo la sangre fría. Le devolvió la mirada a Sakura tratando de parecer impasible, como si hablar de Hyde no le doliera en lo absoluto.- Es algo de lógica, cualquiera se puede enamorar de Hyde… Él es muy inteligente, es un gran artista y es muy atractivo…

- Tú eres inteligente, eres un buen artista y también me pareces atractivo.

La sonrisa de Yukihiro se acentuó aún con más tristeza.

- Gracias, pero Sakura… yo no soy Hyde. Y no voy a tolerar que lo suplantes conmigo.

- ¿De qué hablas?- Sakura abrió los ojos con sorpresa. Y presintió que algo no muy bueno se venía.

Yukihiro tomó su tiempo en responder, eligiendo las palabras de forma cuidadosa. Y cuando habló de nuevo, esas palabras se oyeron más firmes que nunca.

Porque al fin y al cabo, la conversación con Ken había funcionado. Y de a poco estaba cobrando fuerzas para escuchar a sus propios instintos, los que le gritaban que debía alejarse de Sakura ahora, antes de que se hiciera más daño.

Aún cuando doliera. Y mucho.

- Quiero decir que ya no puedo estar contigo, Sakura. Lo nuestro… lo que fuera que teníamos se termina aquí. Y ahora.






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- Será mejor que me quede en el auto, mientras bajas y dejas a Rei con Ayana.

A pesar de que era una afirmación, la voz del vocalista se escuchó del todo dubitativa. En un acto casi reflejo apretó sutilmente el agarre de Rei en sus brazos. La niña estaba cobijada por una manta contra el frío de la noche y seguía durmiendo tranquila, entre los brazos de Hyde.

Tetsu aparcó a un lado de la acera y miró a su acompañante. Hyde parecía de nuevo triste, mirando a Rei con pena. Esa visión le partió el corazón. Era una muy mala idea que Ayana los viera juntos después de prácticamente saber que Tetsu se había mudado con“ su amante”, como Hyde se empeñaba en decir. Sin embargo, después de lo hablado en el departamento del vocalista, Tetsu se había dado cuenta de que Hyde aún estaba inseguro respecto a su relación. Y que excluirlo en algún sentido acrecentaría esa inseguridad.

- No, ayúdame a llevar a Rei. Se ve que está demasiado cómoda contigo- dijo al final Tetsu, con una sonrisa suave.

El vocalista levantó la mirada hacia él con cierta sorpresa. Le sonrió de vuelta, como dándole las gracias por la confianza. Tetsu tomó el bolso con las cosas de Rei, Hyde acomodó mejor a la niña entre sus brazos y esperó a que Tetsu le abriera la puerta del copiloto para salir.

Mientras caminaban hacia la casa que había sido de la feliz familia Ogawa, Hyde se quedó absorto en el lugar que había imaginado por años, pero que jamás había visto con sus propios ojos. La casa era muy grande y el jardín estaba muy bien cuidado. “Esposos perfeccionistas, es obvio”, pensó Hyde sin humor, y siguió a Tetsu a través del camino adoquinado que daba a la verja.

“¿Cuántos millones te gastaste en el palacio para tu princesita, Techan?”.

Tetsu sacó las llaves y abrió. Le hizo un gesto amable para que pasara. Rei se removió un poco entre sus brazos mientras caminaban hacia la puerta principal, y Tetsu miró a Hyde brevemente antes de abrir, como advirtiéndole que fuera cauto.

- No me mires así, también se que ella no se va a poner feliz de verme- dijo Hyde entonces, con tono sarcástico. El bajista ahogó un suspiro y finalmente abrió.

Al instante, la calidez del hogar les llegó como una brisa fresca. Hyde tuvo unos segundos para admirar la bonita decoración de la casa, hasta que la voz de Tetsu anunció su llegada.

Y extremadamente rápido, los tacones provenientes de la cocina se acercaron, al instante en que una muy preocupada Ayana se detenía sorprendida por ver al vocalista cargar a su hija.

- Dios mío… ¡No vuelvas a llevártela de esa manera!- exclamó la actriz, quien se apresuró en llegar hasta Hyde y prácticamente quitarle a Rei de sus brazos.

- Ten un poco de cuidado, Rei está durmiendo- repuso Hyde con un tono grave pero bastante calmado. Ayana, sin embargo, le devolvió una mirada nada amistosa.

- No me digas qué tengo que hacer con mi hija, ¿quieres?. ¡He estado toda la tarde preocupada por ella!.

Ayana apretó a Rei en su pecho, un poco más con delicadeza. De todas formas, Rei hizo un ruidito de protesta y abrió los ojos, y amenazó con llorar en cualquier momento. Hyde y Tetsu compartieron una mirada, y el vocalista hizo realmente muchos esfuerzos por no reír ante la escena. Así, tan fácil, el rostro siempre bondadoso de Ayana había pasado a ser el de una bruja.

“Para que veas que tu esposa también puede perder la compostura, Tetsu. No es tan perfecta como la creías”.

- Te dejé un mensaje en tu móvil esta mañana. Además, la niñera también sabía que nos íbamos a llevar a Rei. Si tanto te preocupabas por la niña, hubieras llamado al departamento de Hyde- repuso Tetsu entonces, con un tono bastante calmado. De cierta forma había esperado una mala reacción por parte de Ayana, pero no de esa manera.

- ¡Eres tú el que te llevaste a mi hija, Tetsu!. No me digas las cosas que debí haber hecho, ¡no puedes volver a llevarte a Rei así como así, entiendes!.

- Ayana, en serio la estás asustando- acotó Hyde de nuevo en tono cauto, Rei le devolvía la mirada entre los brazos de su madre haciendo pucheritos.

Ayana miró a Hyde con enojo. Parecía tener tantas o más ganas de llorar que la niña.

- ¿Cómo puedes darme sermones sobre mi hija?. ¿Qué pretendes, llevártela a tu casa también y dejarme completamente sola?.

Aquél “también” señalaba claramente a Tetsu. El bajista se puso más serio, y miró a su esposa tratando de no perder la paciencia.

- Rei también es mi hija y quiero pasar más tiempo con ella. No puedes estar haciendo un drama porque me la llevé un rato… te desconozco…

- ¿Sí?- Ayana sonrió con tristeza- ¿Me desconoces?... Yo también te desconozco, Tetsuya. No pensé que tendrías el descaro de llevarte a mi hija para que jugara con tu…

Dejó la frase sin terminar, mirando a Hyde de manera que declaraba a leguas sus intenciones. “Con tu amante”… Hyde sonrió también sin alegría. Miró a Tetsu con un mensaje claro: “Te lo dije”.

- Será mejor que te espere en el auto. Esta es una discusión entre ustedes, yo no tengo porqué estar escuchándola- Hyde dijo pausadamente, mirando a Rei por ultima vez. La niña extendía sus bracitos hacia él.

- No creo que quede nada que hablar… lo siento si te molesté, Ayana. La próxima vez que quiera llevarme a mi hija te avisaré con más tiempo para que no te preocupes tanto.

Ayana abrió la boca para contestar, sin embargo, antes de que pudiera articular palabra una voz se le adelantó.

- Por como estás haciendo las cosas, no habrá una próxima vez, Tetsuya… ¿o crees que un juez dejará que el esposo y su pareja gay salgan a pasear con la niña tomados de la mano?. ¿Qué clase de ejemplo es ese?.

Ahora la voz provenía de la sala, de la mujer apoyada en el marco de la puerta que conectaba a ambas habitaciones. No la habían escuchado llegar. Tetsu se quedó mudo de la impresión y Hyde sonrió con amargura. Ya se extrañaba de que hubiera tardado tanto en hacer acto de presencia, la distinguida señora Ogawa, madre de Tetsu.

Hyde entornó los ojos y la observó de arriba abajo mientras la señora Ogawa se acercaba hacia ellos. La mujer no había cambiado nada en esos tres años en que Hyde no la había visto. Seguía luciendo muy autosuficiente y sofisticada, tal como la recordaba Hyde de los tiempos en que él y Tetsu eran pareja… y en donde la madre del bajista en más de una ocasión había parecido para tratar de separarlos.

- ¿Cuándo fue que llegaste?- la voz de Tetsu se alzó confundida a su lado. Hyde miró al bajista, se había quedado completamente sorprendido de ver aparecer a su madre.

La señora Ogawa sonrió.

- ¿No piensas saludarme primero?, ¿qué clase de modales son esos, Tetsuya?- dijo, pareciendo ofendida. Suspiró. - Es claro que en estas semanas has dado un cambio radical a tu conducta. Si ya quieres renegar de tu esposa y tu hija, no me sorprendería que ahora busques renegar hasta de tus padres.

Se quedaron en silencio. Hyde miró alternativamente a Tetsuya y a la señora Ogawa. Aquella mujer siempre le había causado desconfianza, y estaba claro, no había cambiado de opinión respecto a la relación de Hyde y Tetsu.

El vocalista sonrió más ampliamente. Bien, se lo esperaba… pero ni los padres de Tetsu podrían interrumpir ahora sus planes…

“Porque ya no soy el tipo de antes. Ya no me voy a intimidar con tus palabras. Ya no podrás conmigo”.

La madre de Tetsu le devolvió la mirada a Hyde también. Fría, simplemente de puro hielo.

- Después de todo este tiempo, pensé que habías sido razonable e ibas a dejar a mi hijo en paz. Pero me equivoqué contigo también, Hideto. Es obvio que ahora lo que buscas es destruir su familia… ¿Qué clase de persona eres?- ella estrechó los ojos. Y aunque las palabras eran hirientes, Hyde no disminuyó su sonrisa.

“No soy una persona buena… no tiene porqué recordármelo”.

- Deja a Hyde fuera de esto, las decisiones que yo tome solamente me conciernen a mi y a Ayana- dijo Tetsu en defensa de Hyde. La sonrisa del vocalista se acentuó.- ¿Hasta cuándo vas a seguir decidida a meterte en mi vida, madre?.

La mujer sonrió con ironía.

- ¡Estás haciendo un destrozo con tu vida, Tetsuya!, ¿como no eres consciente de eso?. ¿Crees que para nosotros fue agradable encontrarnos con la noticia del divorcio en los diarios?. ¡Tu padre volvió a ponerse mal, está en un hospital por tu culpa!. Eres incorregible… pero claro, como siempre, el que tiene la culpa por tu comportamiento es este hombre…- la madre de Tetsu se llevó una mano al pecho y siguió mirando a Hyde de forma fúrica.- ¿Qué no ves que Tetsuya ahora tiene una hija?, ¿Cómo puedes pretender separarlo de ella?... eres un demonio…

- ¡Basta!… si tan mal está mi padre, entonces no entiendo qué haces aquí cotilleando en nuestros asuntos en vez de quedarte atendiéndolo- repuso Tetsu con mucha sangre fría. Hyde se asombró un poco. Jamás pensó ver a Tetsu discutiendo tan abiertamente con su muy querida madre…- ¿Eres tú la que le ha estado metiendo cosas a Ayana, cierto?.

- Tu madre solamente me ha dado su apoyo, nada más.- intervino Ayana, quien hasta entonces se había mantenido callada, observando atenta el intercambio madre e hijo.

Tetsu suspiró con cansancio. Hyde podía leer en su rostro que lo único que deseaba era marcharse de ahí, y en un gesto del todo estudiado para que lo vieran ambas mujeres, el vocalista le colocó una mano en la espalda en una sutil caricia para infundarle ánimos. La madre de Tetsu abrió los ojos susurrando un: “¿cómo te atreves?...”, y Ayana desvió la mirada, como si la visión de Hyde y Tetsu juntos le doliera físicamente.

Tetsu le sonrió a Hyde, sin percatarse de las reacciones de ambas mujeres.

- Que lástima… por culpa de este hombre, Tetsuya, terminarás perdiendo a toda tu familia…- dijo entonces la señora Ogawa con un tono falso de pesar, rompiendo el momento entre ambos.- ¿Sabes que es lo peor?, lo peor es que no te darás cuenta de eso hasta que sea demasiado tarde, hijo.

“¿Hijo?”, Hyde luchó por no reír con ironía. La madre de Tetsu siempre sabía las palabras que debía usar para tratarlo y manejarlo a su antojo, de tal manera en que a veces podía parecer una mujer totalmente sin sentimientos, y otras, una madre preocupada.

- Yo no pretendo apartar a Tetsu de su hija, si es eso lo que le preocupa tanto- intervino entonces el vocalista con tono falsamente afectado, como si las recriminaciones de la señora Ogawa le afectaran.- Yo… sé que nunca he sido de su agrado y respecto eso, pero por favor, no dude de Tetsu. Él es un excelente padre. Y no porque se divorcie y esté conmigo va a dejar de serlo.

Hyde se felicitó internamente por su capacidad para fingir inocencia. “Definitivamente, ya no soy el tipo estúpido que se amedrentaba de ti antes… pero eso no tienes porqué saberlo”, pensó viendo de frente a la madre de Tetsu, con algo de amargura al recordar lo culpable que lo había llegado a hacer sentir aquella mujer en el pasado.

Ella sonrió despectivamente ante sus palabras.

- ¿No escuchas lo que hablo, acaso?- dijo, el tono de “madre preocupada” olvidado en lo absoluto.- Tetsuya puede pretender ser un buen padre, pero, ¿crees que un juez de familia consentirá que tenga contacto con su hija, sabiendo que se acuesta con otro hombre?, ¿qué valores puede entregar alguien que tiene un amante, y mucho peor, cuyo amante es alguien de su mismo género?... que aberración…

- Ya deja lo insultos, nunca has estado de acuerdo con mi vida, pero al menos te pido que respetes mis decisiones- Tetsu dijo ahora, claramente dolido por las palabras de la mujer. “Como siempre, ella sigue siendo uno de tus puntos débiles”, pensó Hyde viéndolo de reojo.

- Ya veo… no tomas en serio mis palabras porque Ayana aún no te lo ha dicho, ¿verdad?.

- ¿Decirme qué?.

Tetsu miró a su esposa, confundido. Ella desvió la mirada al piso, acomodó a Rei entre sus brazos y tardó unos segundos en responder.

Y cuando habló, siguió evitando la mirada de Tetsu.

- Yo… hablé con un abogado por lo del divorcio. Y ambos decidimos que vamos a hacer una contrademanda.

Silencio otra vez. Tetsu se había quedado sumamente sorprendido, pero antes de que pudiera cuestionar algo más, su madre habló de nuevo. Con el tono de voz que le recordaba a la niñez, y las tantas veces en que ella lo castigaba. Y daba el veredicto del castigo.


- ¿No lo entiendes?. Tu esposa te va a demandar por adulterio, Tetsuya. Y es obvio el porqué… el juez no te dejará ver a tu hija… ese es el precio que tienes que pagar si sigues empeñado en estar con este hombre.

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