Cap 2
“Amarga claridad”
2007
Ken lo observó ligeramente sorprendido. Luego, se lanzó a reír.
- ¿Qué Tetsu qué?...- repitió, con el cigarro entre los labios. Le dio una calada y miró a Hyde con cuasi lástima.- Ay que ver, enano… ¿cómo puedes pensar eso?.
Ante su expresión perpleja, Hyde bajó la mirada sintiéndose un estúpido. Una y otra vez, se regañó mentalmente por aquel instante de debilidad en que había decidido contarle sus penas al guitarrista. Decisión que no había sido la correcta, evidentemente.
“¿Qué tan iluso eres, Hideto Takarai?”
Por supuesto, debía haber previsto que Kitamura se pondría del lado de Tetsu. Porque Ken podía ser unos de los mejores amigos de Hyde, sí, un muy buen compañero de juergas… pero con Tetsu tenía una lealtad diferente. Ellos eran casi hermanos. Y Hyde a veces envidiaba aquella ciega confianza y el cariño incondicional que se profesaban.
A veces, el vocalista se había encontrado deseando que Tetsu lo observara como observara a Ken. Sin vergüenza ni recriminación por ser su pareja. Y por ser un hombre.
“¿Cuándo se complicó todo entre nosotros, Tetsuya?”
- Mira, Hyde, Tetsu está más que colado por ti … No hay que ser muy brillante para notarlo, ¿sabes?.
- Pero lleva semanas evitándome…
- Bueno, dale un respiro. Tú puedes sacar de quicio hasta al Dalai Lama.
- Idiota…- Hyde lo miró enojado, refunfuñó entre dientes y tomó un sorbo brusco de su trago. – Recuérdame la próxima vez no ir contigo cuando quiera un consejo, ¿quieres?.
A manera de respuesta, el guitarrista lanzó una risita.
- Ay, enano, no sea melodramático- dijo, haciendo un gesto con su mano, como si le restara importancia al asunto.- Pero si te dejo más tranquilo… pues si. Tetsu ya se cansó de ti y te engaña con todo el staff que trabaja con nosotros. El otro día lo oí declarándose a Sakano- san… es que lo ama con locura, ¿sabes?. Le van los representantes histéricos y cincuentones…. ¡Ouch!
Ken interrumpió su discurso y se tocó el lado exacto de la cabeza donde Hyde le había dado el golpe.
- ¡Pequeño psicópata!- gruñó, con dolor.- Y yo que me banco tus berrinches de niño, incluso que vengas a llorar sobre mi hombro…
- ¡Jamás he llorado sobre tu hombro!.
- Claro, hasta hace un momento estabas… ¡oye, no me dejes hablando solo!.
Hyde le envió una mirada de indiferencia desde su nueva altura, ya que se había levantado de su asiento en la barra. Después de arreglar su chaqueta le dio un último sorbo al trago.
- Me voy. Gracias por las copas.
- ¿Cómo que gracias por las copas?... ¡Hideto, NO me vas a dejar pagando tu cuenta!. ¡Regresa, carajo!.
Pese a los reclamos, el vocalista le dio la espalda y caminó rápido hacia la salida. Le hizo un gesto de despedida con la mano y casi se rió escuchando aún los berrinches de Ken a sus espaldas.
“Aun cuando eres un estúpido, Kitamura… hay que ver cómo puedes alegrarme”
Salió hacia una noche fría de mes de Enero, con la neblina cubriendo las calles de Tokio como un manto albo y casi misterioso. “Esperamos que vuelva pronto”, le dijo el guardia en la puerta y Hyde respondió a la despedida con una sonrisa. Tanto él como Ken eran clientes frecuentes del lugar, y por supuesto que los empleados ya los reconocían.
Caminó hacia el estacionamiento con las manos en los bolsillos. No estaba muy tomado, así que no quiso tomar un taxi. En lo que duró el trayecto hacia el departamento que compartía con Tetsu, Hyde sintonizó la radio y como una broma, una de las canciones de Tetsu, Tightrope, comenzó a sonar por todo el auto. El vocalista la tarareó por inercia, y al pensar en su pareja, aquel nudo en su garganta se acrecentó un poco más.
Aunque Ken se lo tomara a la ligera… Hyde sí estaba muy preocupado.
He comprendido que duermo en la profundidad de tu rostro sonriente”*
Hyde conocía muy bien a Tetsu. Había sido su mejor amigo, su confidente, aún antes de ser su pareja… por eso, el vocalista podía leer a su pareja a la perfección. Podría saber cuando Tetsu estaba preocupado o triste, o cuando le ocultaba algo.
Y, definitivamente, Tetsu le estaba ocultando algo.
“¿Qué te está pasando?”
La canción llegaba al coro, y Hyde se preguntó por innumerable vez qué era lo que estaba haciendo mal… había sido reservado, tal y como Tetsu se lo había pedido. No le daba demostraciones de afecto en público, porque Tetsu tenía miedo de que alguien los pudiese ver… Se había callado todas las veces en que algo le molestaba, sólo para no pelear con el bajista…
Y aún así, cada vez que observaba el rostro pétreo de su pareja, no podía dejar de sentir que su relación se le estaba yendo de las manos.
“Debería hablar con él, pero… no sé porqué me da tanto miedo…”
El trayecto terminó antes de que Hyde se decidiera qué hacer. Con un suspiro resignado, el vocalista se aparcó en el estacionamiento del edificio, se bajó, puso las alarmas y comenzaba a caminar hacia el lobby cuando los vio venir.
Y casi en un acto reflejo, se escondió tras una columna para que ellos no lo notaran.
Tetsu caminaba abrazando a una figura más baja, menuda, de cabello largo, infundada en un abrigo rojo… un abrigo que era de Tetsu. Cuando se acercaron un poco más, Hyde pudo reconocerla. Se trataba de Ayana.
Caminaron hasta un automóvil ubicado en la última hilera a la derecha. Hyde estaba cerca, pudo ver con claridad como Tetsu se acercaba a ella y le ponía las manos en los hombros. Y su corazón dio un latido doloroso cuando ella le sonrió con tristeza.
- ¿Cuándo se lo dirás?.
La voz de Ayana era dulce y suave, y aún así Hyde la pudo escuchar a la perfección.
Tetsuya suspiró, también con pena. Hyde también podía ver sus facciones de lado, podía notar su mirada triste y el vaho que escapaba de su boca al hablar.
- Lo haré pronto, quizás hoy… pero no es tan fácil…
- Tetsuya, él sufrirá mucho más si no lo haces- Ayana recorrió con una mano el pecho de Tetsu, se acercó un poco más y ahora estaban abrazados. Agregó algo, pero fue en un tono tan quedo, que Hyde no lo pudo escuchar.
El vocalista sólo pudo ver como ellos se acercaban. Como Tetsu la besaba en los labios… Tetsuya la estaba besando… Y de pronto, Hyde sentía tanto frío…
- Cuídate, preciosa. Me llamas cuando llegues, ¿sí?- Tetsu le abrió la puerta del auto, se despidió de ella con otro beso y la vio partir aún triste, aún con el vaho escapando de esos labios que Hyde creía que eran suyos…
Tetsuya caminó lentamente hacia la entrada del edificio. Sus pasos parecían resonar en el estacionamiento grande, vacío… parecían resonar en los oídos de Hyde, e ir acordes con su corazón que latía tan doloroso, de pronto.
Realmente hacía mucho frío.
Y el frío era tan grande, que Hyde ni siquiera pudo procesar del todo lo visto. No pudo hacer conjeturas, ni razonar que aquello era el porqué de todas sus dudas… era un frío enorme, desconocido, y Hyde se recargó en el pilar también frío, y abrazó con sus manos desnudas aquel cuerpo congelado que no tiritaba sólo de frío, sino también de puro entendimiento.
De desilusión.
Y de algo nuevo que se habría pasó de a poco en su pecho, como un líquido que lo llenaba con un matiz que antes no conocía. Y que en días fríos como ese, solía llenar el amor…. Un amor que se iría contaminando de odio y resentimiento.
Hyde no sabía que aquel resentimiento sería el motor de su vida. Se abrazó aquella noche, sin atreverse a subir al departamento con el hombre que lo había traicionado. Se quedó afuera, soportando el frío, porque Hyde en el fondo lo merecía.
Había sido un iluso.
“Eres un idiota, Hyde. El amor… es una mierda”
Por estar toda una noche afuera, su cuerpo y su mente ya estaban adormecidos cuando subió al departamento y se encontró con Tetsu en la sala, esperándolo, maletas en mano.
Y Tetsu no notó cuán afectado estaba… Tetsu apenas lo miraba. Le dio los buenos días con una sonrisa hipócrita, le preguntó si había pasado una buena noche en compañía de Ken, y no notó la mirada turbia en Hyde. Ni que era innecesario todo aquel teatro… porque Hyde ya sabía.
Al fin, lo sabía todo.
- Doiha… tenemos que hablar.
Tetsu bajó la mirada entonces. Y como en un sueño, una escena que quedaría grabada por muchos años y para siempre en la mente de Hyde, comenzó con la diatriba que derrumbaría aquel amor que habían forjado. Y que matarían al Hyde honesto, sincero, tan enamorado.
Tan estúpido.
“Ya nunca más”
Tetsu se marchó aquella mañana, se llevó sus cosas… el departamento estaba ahora vacío. Hyde corrió al baño, se lavó el rostro y dejó caer la máscara tranquila que antes había forjado.
- Te odio….- se tapó el rostro con las manos temblorosas, aún frías, tan insensibles- Te odio, Tetsuya Ogawa… Te odio tanto…
Se puso a llorar sin darse cuenta. Espasmos callados y violentos que lo hicieron cerrar los ojos, y no notar el reflejo que lo observaba desde el otro lado del cristal. Cada vez más nítido.
Unos ojos claros que pertenecían a su propia imagen, pero que sonreían triunfantes. El Hyde del otro lado se inclinó en el lavamanos, contemplando fascinado aquel cuadro de sufrimiento, y le hablo con voz inexistente, unas palabras que Hyde nunca llegaría a escuchar.
- Deberías prender, cariño, que el amor es inútil…- los ojos azules brillaron con un pequeño destello de furia.- El amor es una porquería, mira lo que me hizo a mí… No llores tanto, Hyde. Tú tienes la culpa de todo esto…
El vocalista sonrió. Su cabello largo le cubría un poco el rostro y su piel mostraba toda la palidez de alguien que no pertenece a lo material. Y que por supuesto, ya no estaba vivo.
0 comentarios:
Publicar un comentario