Capítulo 17
Voces del pasado
Se
hizo un largo e incómodo silencio. Ken apartó la mirada nervioso por el
rictus de genuino asombro en el rostro del bajista. Casi rezaba por que
Tetsu reaccionase de cualquier otra forma, que se riera en su cara o lo
regañase… cualquier cosa era mejor que ese absoluto y aplastante
mutismo.
El cigarro ya estaba casi consumido entre sus dedos,
pero aún así, Ken seguía acercándolo a su boca, casi deseando
atragantarse con el humo e irse derechito al otro mundo.
Y pensar que se había sentido tan aliviado cuando se lo había confesado a Yukihiro. Pero ahora…
“¡Dios
Mío!, ¿Qué estará pensando Tetsuya de mí?...O peor aún, ¡qué estará
pensado Yuki de mi?... ¿Dónde te habías metido, Señor, cuando permitiste
que hiciera semejante estupidez?. ¿Por qué no hiciste un hoyo en la
tierra justo en el momento en que decidí abrir la bocota y
confesárselo?.... sé que los problemas en África te tienen ocupado, pero
al menos debiste haber intercedido por esta alma atormentada y bastante
estúpida, Señor…”
- Déjame ver si me quedó claro… acabas de
decir que le confesaste a Yukihiro que te gustaba, ¿cierto?- recapituló
el bajista con bastante desconcierto. Ken asintió fervientemente. Su
cabeza le dolió gracias al movimiento.
- Qué estúpido suena todo esto, ¿no?… ¡Dios Santo, me debo ver patético!.
El guitarrista se tomó el rostro con ambas manos. Antes de que la punta
humeante del cigarro pudiera tomar las hebras de su cabello, Tetsu se
lo arrebató, lo apagó en el cenicero con un movimiento rápido y sostuvo
las manos del guitarrista fuera del alcance de su rostro.
- ¡Ya
basta, Ken!... no te voy a negar que me acabas de sorprender y que…
bueno, que estoy pensando seriamente que el alcohol te está haciendo
decir cosas realmente imposibles, pero... tampoco es para que te pongas
así. Ya cálmate y piensa con serenidad, si es que puedes.
El guitarrista lo miró con ojos casi acuosos. Sorbió por la nariz un par de veces y luego comenzó a reír de forma nerviosa.
-
¡No puedo creerlo!. ¡Ni siquiera mi mejor amigo me cree! - vociferó en
voz alta, el recato olvidado por completo.- ¿Sabes que también Yukihiro
pensó que era una broma?... ¡Ni siquiera estoy borracho!. ¿Por qué todo
el mundo decide de pronto no creerme?.
- Mierda… entonces, es
cierto…- Tetsu dijo con un hilo de voz, mirándolo como si le hubiese
salido un tercer ojo u otra nariz o algo por el estilo. Ken ahogó un
gruñido y casi rumió las palabras.
- Es lo que te trato de decir,
Ogawa… Y ya sueltamente que me estás cortando la circulación de los
brazos. Cosa que pensándolo mejor me convendría… a ver si te apiadas de
mí y terminas con mi sufrimiento.
- ¡Ya deja de decir esas
cosas!- Tetsu lo regañó al instante. Tal como el guitarrista se lo había
pedido, lo soltó, aunque se mantuvo cerca por si acaso.- Entiende mi
reacción… Hasta el día de ayer todos jurábamos que eras un mujeriego
empedernido… ¿y ahora me dices que te gusta otro hombre?, y más aún,
ese hombre, por lo visto, es Yukihiro.
Ken ahogó un suspiro. Se puso las manos aferrando su cuero cabelludo, bajó la mirada y luego de un rato de reflexión agregó.
-
Si tú estás sorprendido, yo lo estoy mucho más, Tetsuya, créeme- sonrió
con amargura. Pese a lo disparatado de la situación, Tetsu sintió
cierta pena por él.- Tú lo has dicho, de la noche a la mañana el único
que se mantenía como heterosexual en la banda se da vuelta la chaqueta…
con todo el respeto que me merecen tú el enano. Y Yukihiro, por
supuesto.
Kitamura volvió a suspirar. Su mirada negra vagó hasta
el anochecer tras la ventana, y Tetsu se sentó al lado de él, poniendo
una mano en su rodilla en gesto de camaradería.
- Mira, he
estado millones de veces compartiendo tragos con tipos gay sin ningún
tipo de problema. Tú y yo sabemos que hay miles de personas que chutean
para los dos bandos dentro del ambiente de la música, y nunca, nunca me
había sentido atraído por otro hombre… ¡Es más, siempre he estado
cercano al enano, que es el que todos tienen en la mira!... Con respeto,
ya sabes, Tetsu. Pero incluso tú te das cuenta que dónde vayas, hay
personas que quieren acercarse para flirtear con Haido, ¿cierto?.
Ken clavó su mirada negra en él. Y aunque la idea no le hacía mucha gracia, Tetsu asintió.
-
Pero bueno, a lo que iba… he visto al enano sin ropa muchas veces,
sobre todo cuando nos cambiamos durante los conciertos o cuando
compartíamos habitaciones durante las giras... Objetivamente, tengo
claro que Haido es un tipo atractivo y todo, pero… nunca, ¡nunca!, jamás
de los jamases he sentido algo más allá por él, ¿entiendes?. O sea…
puedo verlo incluso en traje de baño y no me da ni siquiera una
cosquillita, ni el más ligero tilín en el estómago… ¡ni él ni ningún
otro hombre me llama la atención!, no es como ver las curvas de un
cuerpo de mujer y empezar a babear casi de inmediato... ¡O sea, no!. ¡Se
trata de un hombre, por dios!. ¡Y a mi no me van los tipos,
comprendes!.
- Claro…- en realidad, Tetsu no comprendía su
histeria del todo. Sin embargo, el bajista le dio un golpe cariñoso en
la rodilla a manera de cariño y trató de infundarle ánimos.- De todas
formas… es casi imposible que no te gusten los hombres pero sí te guste
Yukihiro. Por lo que sé, Yuki es hombre… a menos que me digas que es una
mujer encubierta y que toma hormonas masculinas para tener brazos más
fuertes…
El bajista trató de hacer una broma para aligerar el
ambiente. Sin embargo, Kitamura no pareció notar que no hablaba en
serio. El guitarrista arrugó el ceño de forma reflexiva y para la
sorpresa de Tetsu negó con un gesto resignado.
- No. Si Yukihiro fuera mujer lo habría notado. Créeme.
Tetsu se acomodó en su posición, tratando de sonar paciente.
- ¿Entonces porqué, según tú, Yukihiro te gusta?.
-
¡Ese justamente es el problema, Tetsuya!... No tengo ni una puta idea
de porqué me gusta, y si la tuviera al menos podría quedarme un poco más
tranquilo- Ken lo observó de forma casi implorante.- No me haría
gracia, pero si me toca ser gay de la noche a la mañana lo acepto... sin
embargo, ahora estoy en la nada, ¿entiendes?. Y créeme que me he
devanado los sesos preguntándome una y otra vez porqué me gusta, todas
las noches y todos los días desde que me di cuenta que lo quería... De
todas formas aún no tengo la respuesta…
Luego de un silencio, Ken lo aferró y se acercó un poco más.
-
Dime, hermano, ¿cómo mierda te das cuenta que otro hombre te gusta?...
¿Es igual que con las mujeres?. Bueno, no… evidentemente, no puedes
comparar un lindo par de piernas o un busto generoso con el estómago
plano de otro tipo.
- Bueno...- Tetsu se removió algo incómodo en
su asiento.- Tienes razón, no se puede comparar. Son dos cosas
totalmente diferentes y además… en mi caso personal, sabes que estoy más
inclinado hacia las mujeres.
- Pero terminaste babeando por el
enano, está claro- Ken completó antes que él. Tetsuya sonrió y asintió
con algo de humor.- El enano sí te hizo tilín, ¿ves?... Dime, Tetsu.
¿Qué le viste que no tuviera una linda mujer?… o sea, sé que hace años
Haido sí podía pasar por una, porque tenía el pelo largo y la carita de
víctima y todo… pero en cuanto lo escuchabas hablar, ¡por dios!. ¡Todo
el espejismo de chica se caía en pedazos!... Hyde era la niña más
amachada sobre el planeta, gracias al cielo que no nació mujer...
-
Aunque no lo creas, fueron justamente esos aspectos masculinos de Hyde
los que me atrajeron. O al menos eso creo.- Tetsu repuso
pensativamente. Se colocó una mano en la barbilla y no pudo evitar
sonreír un poco al recordar aquellos años en que Hyde y él se habían
conocido.
Recordó la primera vez que lo había visto arriba de un
escenario, el día en que Tetsu había jurado que aquella figura menuda
que tocaba la guitarra era una chica. Sin embargo, la ilusión se había
roto en cuanto Hyde había avanzado hasta el micrófono, había visto al
público con una sonrisa de confianza y había hablado con su voz ronca.
“Nuestro
vocalista tuvo un percance, así que hoy cantaré para ustedes... ¿Por
qué están tan callados?. ¡Todos de pie, ahora!. ¡Vamos a divertirnos un
rato!.”
Obligándose a volver al presente, el bajista se aclaró la garganta y ante la mirada expectante de Kitamura se explicó.
-
Es obvio que me había sentido atraído por algunos hombres antes. Casi
siempre se trataban de hombres mayores que yo, como algún profesor o el
hermano mayor de algún amigo… de todas formas, casi siempre optaba por
creer que era la admiración hacia ellos lo que me hacía sentir también
esas cosas... Después, cuando conocí a Hyde, lo que de verdad me llamó
la atención era cómo hablaba. La seguridad que imprimía a cada una de
sus palabras, una seguridad que se mezclaba también con algo de
tristeza… aún ahora, es raro ver a Hyde sonreír con los ojos, ¿te das
cuenta?.
- ¿La verdad?. No…- Ken sonrió- Lo único que me doy
cuenta es que estás genuina y malditamente enamorado, Tetsuya. Y que no
tienes nada más que hacer en contra de eso.
El bajista soltó
una risa breve. “Sí, no tengo nada que hacer contra eso…”, repuso con
seuda resignación, y le dio otro golpecito amistoso a Ken en la rodilla.
-
De todas formas, sería un cretino si no mencionara que cada vez que
veía a Haido infundado en sus pantalones de cuero, tenía unas ganas
enormes de llevármelo a mi casa y… bueno, ya te imaginarás todo lo
demás…- aceptó Tetsu con tono confidente. El guitarrista lo miró
asombrado y sonrió, casi en actitud de triunfo.
- ¿Ves?, ¡Ahí
está!...¡Incluso tú, con todo el rollo romántico que me dijiste sobre
las virtudes del enano, te sentiste tentado a tirártelo porque te
gustaba!.
- No lo digas de esa manera tampoco... Tenía que
tomarme mi tiempo para conocerlo antes de intentar siquiera una relación
con él.
- Claro… y fue mucho el tiempo que te tomaste, ¿no,
Tetsuya?. Me tenías en ascuas esperando todos esos malditos años para
que te declararas. Al menos en eso soy menos lento que tú.- repuso el
guitarrista con algo de mala leche. Acostumbrado a sus bromas, Tetsu
sonrió de nuevo.
- Bueno, esta conversación no se trata de
mí y de Hyde, sino de ti y lo que dices sentir por Yukihiro… te conozco
muchísimo, Ken. Y sé que si me estás contando todo esto no es por unos
simples tragos de más… Es porque estás convencido que te gusta y eso te
complica, ¿estoy en lo correcto?.
A manera de respuesta, Ken lanzó un bufido.
- A veces me da miedo que me conozcas tanto… Ni mi madre me conoce tanto como tú, Ogawa. Siéntete afortunado.
Aunque
bromeaba, la voz del guitarrista también sonaba un poco triste. Ken se
echó caer hacia atrás, hacia las almohadas puestas en el respaldo del
sillón, luciendo algo cansado. Entornó los ojos y miró el cielo raso del
departamento, como si encontrara en él las razones de todas sus dudas.
Finalmente, se puso una mano en la frente y ahogó un suspiro.
-
En este momento, me encantaría que me dijeras porqué estoy sintiendo
esto, hermano- repuso con voz grave.- Eso es lo que me hizo venir hasta
acá: necesito saber el porqué… y si tú no me lo das, Tetsuya, entonces…
de seguro que nadie más puede hacerlo.
- Gracias por la
confianza, pero creo que te equivocas. Tú eres el único que sabes si
estás de verdad atraído por Yukihiro o no. Y si no lo has descubierto,
entonces me temo que yo no puedo ayudarte demasiado.
Tetsu soltó
el agarre sobre la pierna de su mejor amigo. Juntó las manos y fijó la
mirada en ellas, dándole a Ken un poco de tiempo para reflexionar. Luego
de unos segundos, el guitarrista acomodó su postura y se tapó los ojos
con el dorso de mano, como si las luces del departamento lo estuvieran
encandilando.
Suspiró.
- No voy a darte una lista de las
virtudes de Yukihiro, que no son pocas, pero aún así… creo que las
palabras románticas se te dan más a ti que a mi, Tetsu- comentó, con la
voz tranquila por primera vez desde que había arribado al departamento.
Hizo una ligera pausa, pensando en sus palabras, y luego continuó- Todos
ustedes saben que tengo un historial muy largo de relaciones a lo largo
de mi vida… pero todas esas han sido con mujeres, claro. Y creo que
aquí, entre nos, del amor sé lo mismo que de energía nuclear, Tetsu: absoluta y completamente nada.
Sus
palabras se perdieron en la reflexión. Tetsu notó cómo los labios del
guitarrista se curvaban en una sonrisa. Esperó paciente a que el otro
siguiera hablando.
- Sin embargo, si tengo que encontrar el
motivo por el que creo me gusta Yukihiro más allá de la camaradería…
bueno, entonces tendría que decir esto: Yukihiro me gusta porque es
Yukihiro. Punto – al decir el nombre del baterista, la sonrisa de Ken se
acentuó.- Yo… nunca había estado cerca de alguien como él, ¿entiendes?.
Tú sabes que te quiero como a un hermano, y que quiero a Hyde como
hermano también… pero con Yukihiro no me pasa lo mismo. No me pasa nada
parecido a lo que pudiera haber sentido por alguien antes. Y cuando me
di cuenta, ¡zas!… estaba así, tal como me ves ahora, sonriendo como un
estúpido cada vez que lo tenía cerca y haciendo de todo para llamar su
atención. Además… te lo juro, Tetsuya, cuando el muy maldito habla, lo
único que quiero hacer es besarlo. ¿Te das cuenta?... Quiero abrazarlo,
saber si es tan fuerte como parece y si besa tan jodidamente bien como
me imagino… eso quiero.
Ken hizo una pausa. Su pecho subía y
bajaba producto de su respiración entrecortaba. Se quitó la mano que
cubría sus ojos y los abrió. Las luces de la lámpara de lágrimas de la
sala parecían bañar sus iris negros de cierta energía.
Sonrió de nuevo.
-
Aunque estoy hecho un manojo de nervios, a ratos ni siquiera me
arrepiento de habérselo contado todo. ¡Al contrario!. De lo único que me
arrepiento ahora es de no haberle dado un beso en cuanto tuve la
posibilidad… más aún sabiendo que está tan triste por haber roto con el
imbécil de Sakura…
- Espera un momento. ¿Qué dijiste?- preguntó
Tetsu de nuevo sumamente sorprendido. La mirada de Ken viajó hasta él y
se golpeó la frente levemente con el puño.
- ¡Maldita sea!... ¿Ves a lo que me refiero?. ¡Siempre hablo de más!.
- Ken. ¿Qué fue lo que dijiste de Sakura?.... ¿Acaso él y Yukihiro…?
- Hermano, te lo ruego, has de cuenta que yo no dije nada, ¿vale?.
-
No. Quiero que termines lo que estabas diciendo…- como siempre,
adoptando su postura de líder de la banda, el bajista arrugó el ceño y
le envió una mirada penetrante.- Acabas de mencionar que Yukihiro tuvo
algo con Sakura. ¿Es eso?.
- Bueno…
- Ken, por favor.
- ¡Ok, está bien!.- el guitarrista bufó.- ¡Sí!. Tuvieron algo juntos. ¿Feliz?.
Miró a Tetsu con enfado, pero el bajista no contestó. Se mantuvo pensativo. Asombrado. Negó con un gesto.
- Es imposible… ni siquiera son amigos… ¿cómo pueden haber tenido una relación?.
-
¿Y quién te dijo que fue una relación?- comentó Ken ácidamente.- Si tú
no lo crees, imagínate como estaba yo… Bienvenido al club, Tetsuya. Ya
somos dos los que no podemos entender los azares del destino.
- ¿Cómo fue que lo supiste?- le preguntó el bajista con gravedad. Para su sorpresa, Ken sonrió de forma irónica.
-
Comencé a sospechar hace días. Pero hoy en la mañana el muy prepotente
de Sakurazawa fue a aporrear la puerta de mi casa para culparme porque
habían terminado… No me preguntes porqué Sakura me está culpando
precisamente a mí, que no tenía ni las más mínima idea de nada hasta
hace poco, pero aún así lo hace... Y allá él, la verdad. Que piense lo
que quiera. Ahora que dejó a Yukihiro en paz, poco me importa que me
eche la culpa de sus errores.
Ambos se quedaron en silencio. Y
aunque estaba acostumbrado a controlar situaciones difíciles, Tetsu no
pudo dejar de sentirte un poco desorientado. Que Ken le dijera que
estaba interesado de forma romántica por un compañero de banda había
sido muy sorprendente. Pero enterarse que Yukihiro y Sakura habían
mantenido una relación a escondidas… No tenía ningún derecho, pero aún
así, se reprochaba el no haberlo notado.
- ¿Sabes si Hyde tiene
idea de esto?- le preguntó a Ken casi sin pensarlo. El guitarrista se
mostró pensativo y meditó la respuesta.
-Si tú no lo sabes, mucho
menos lo sé yo… de todas formas, si me preguntas mi opinión, estoy
prácticamente seguro que el enano no tiene idea de lo que hacía su
querido amigo con Yukihiro… Te lo pido, Tetsuya, no se te vaya a ocurrir
contarle esto a Hyde, por favor… No quiero que Yukihiro me corte el
pescuezo. Mucho menos ahora que… bueno… que estoy intentando tener algo
con él.
Las últimas palabras se escucharon casi ahogadas. El
bajista, por su parte, arrugó el ceño con bastante sospecha y apretó los
labios. Quedaba claro que la petición no había sido del todo su agrado.
Pero aún así tenía que aceptarla. En parte.
-
Sabes que no hablo de cosas que no me competen… pero si alguna vez Hyde
me pregunta, no pienso mentirle para ocultárselo. Sobre todo porque
Yukihiro y Sakurazawa son tipos solteros. En el fondo y aunque nos
sorprenda… si lo piensas objetivamente, no estaban haciendo nada malo.
-
¿Nada de malo?, ¡JA!- Ken se rió irónicamente.- ¿Qué parte del
“Yukihiro estuvo con Sakura” no te parece malo, Tetsu?... a mí no me
engañas, Sakura no es santo de tu devoción. Y aunque todavía sigo
considerándolo mi amigo (porque lo hago, aunque no lo creas…), tenemos
que ser sinceros. Ellos dos no tienen nada en común y tampoco tenían
nada que hacer juntos, ¿entiendes?. ¡Nada!.
Las enérgicas
palabras de Ken provocaron que Tetsu estrechara los ojos con bastante
sospecha. Luego de unos segundos, el bajista lo observó de forma
penetrante. Lo meditó por unos minutos y luego sonrió con un halo de
misterio.
- ¿Y tú de qué te ríes?- le preguntó Ken a la
defensiva.- ¿Qué?... Por favor, Ogawa, no me digas que de verdad piensas
que Yukihiro y Sakura hacían buena pareja, por dios…
- No, nada
de eso- lejos de enfadarse, Tetsu amplió la sonrisa.- Más bien… digamos
que me estoy dando cuenta el porqué de tu pregunta.
- ¿Cuál de todas mis preguntas?.
- La principal: porqué te gusta Yukihiro.
- Ah, eso…- Ken arrugó el ceño.- Bueno, míster Freud, ¿cuál es su diagnóstico, entonces?.
De forma casi solemne, Tetsu tomó aire y declaró.
-
En todos los años que te conozco, Ken, las únicas veces que te he visto
tener celos por alguien es cuando te interesa una chica. O en este
caso, un chico… es evidente que desde que te enteraste de lo de Sakura y
Yukihiro te pusiste celoso, ¿me equivoco?... Y es evidente, también,
que si puedes sentir celos por Yukihiro, es porque quieres que sólo esté
contigo.
- Ya…- Ken levantó una ceja.- ¿Y a qué viene todo esto?. No me dices nada nuevo...
-
Bueno, está claro que tú quieres a Yukihiro tanto como para ir en
contra de Sakura, tu amigo de años. Ni siquiera recuerdo que se hubiesen
peleado antes por nadie... Me temo que Yukihiro no sólo te gusta, Ken…
perdóname por lo que te voy a decir, pero después de ver como hablas
acerca de él, estoy a punto de creer que al fin te estás involucrando
con alguien de forma seria, aunque claramente no te lo esperabas.
- Ok, ¿y eso qué?- demandó el guitarrista algo hastiado.
Hicieron una nueva pausa. Tetsu bajó la mirada, amplió la sonrisa, se aclaró la garganta y luego volvió a mirarlo atentamente.
Más que nunca, su rostro denotaba la paciencia de un padre.
-
¿No te das cuenta?. Ken… tú no sólo quieres a Yukihiro… te conozco, y
si te atreviste a declararle a otro hombre que te gustaba, si te
peleaste con Sakura, no es simplemente por algo físico. O por celos...
Es porque de verdad debes sentir algo de cariño. Incluso me atrevería a
pensar, que… que tú te estás enamorando de Yukihiro. Aunque ni siquiera
sepas cuándo pasó ni el porqué, así son estas cosas… por primera vez,
juraría que estás enamorado, Ken. En serio.
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Encendió
la pequeña radio que estaba arriba del refrigerador y le puso play al
disco que siempre se quedaba puesto. Pronto, las notas de una guitarra
eléctrica quebraron casi de forma sutil el silencio que se expandía a su
alrededor, como si pertenecieran a la llegada de la noche.
Hyde
tarareó con voz suave, mientras tomaba la taza de café sin azúcar que
se había preparado y se la llevaba a los labios. En una reacción
inmediata, el vocalista sonrió al recordar las bromas que le decía a
Tetsu cuando lo veía agregar religiosamente cuatro cucharas de azúcar a
su primer café de la mañana. Aunque el tiempo había pasado, algunas
manías jamás cambiarían. Nunca.
“Eso no es café con azúcar, sino azúcar con café, Tetsuya… te vas a morir de diabetes…”.
Por supuesto, aquello de la muerte también era parte de la broma.
¿Lo era?.
Con
un suspiro casi inaudible, Hyde se fue hasta el ventanal de la cocina,
abrió el vidrio y salió hacia el balcón que le daba una vista
espectacular de la ciudad de Tokyo ya a oscuras. Su sonrisa se acentuó.
De un momento a otro, había visto el sol coronando el horizonte, dejando
una marca rojiza como si estuviera sangrando… y así, tan rápido, el sol
había desaparecido para dar paso a la noche.
La marcha del tiempo parecía acelerarse cuando tenía a Tetsu en la cama, justo dónde y cómo lo quería.
“Sin embargo… ya no lo hago sólo por placer, ni mucho menos porque lo quiera… lo hago porque me conviene”,
pensó Hyde al instante, con algo de amargura. Tomó un sorbo de café
humeante y sintió como esa sensación amarga se materializaba en el
líquido que viajaba por su garganta.
Todo se estaba desarrollando
demasiado rápido y confuso, demasiado favorable a sus planes. Pero aún
así… Hyde sabía que una parte de él estaba recelosa a tomar como una
costumbre hacer el amor con Tetsu todos los días, a cada momento, tal
como Hyde lo había deseado de forma incansable todos esos años… tenía
miedo a depender de sus labios y su cuerpo. Y de nuevo sentirse
angustiado cuando su plan de venganza terminase y Tetsu ya no quisiera
verlo.
Porque eso iba a pasar: Tetsu llegaría a odiarlo... Estaba seguro...
Al
mismo tiempo, la otra parte de su mente le repetía una y otra vez que
se mantuviera tranquilo. Que ya nada sería lo mismo. Nunca más… Ya no
podría cerrar los ojos y confiar en el bajista. Yo no podría disfrutar
tan íntimamente de estar juntos, porque todo eso era sexo. Simple, puro y
banal sexo. Y así, tan sencillo… iba a ser demasiado fácil dar la
estocada final y buscarse otro amante.
Esta vez, con éxito.
“Aún
así, lo sigues queriendo, ¿verdad, Hyde?... Él sigue despertando todo
ese deseo en ti, a pesar de los años que han transcurrido y todo lo que
lo has detestado... Una y otra vez, casi sin darte cuentas terminas
confiando en él, más aún cuando estás con la guardia baja… sigues
cometiendo error tras error, Hyde. Vas a sufrir tarde o temprano… Ten
cuidado”.
Se recostó contra la baranda metálica del balcón.
Aunque estaba en un piso elevado, no le temía a las alturas. El suelo a
muchos pies de distancia parecía como un punto demasiado difuso, como un
final al que no llegaría en mucho tiempo. Aunque lo deseara.
Mientras
miraba hacia abajo, Hyde recordó la sensación que lo había embriagado
mientras estaba con Tetsu… mientras cerraba los ojos y sentía el placer
venir con cada movimiento. Esa sensación placentera se había mezclado
con un vértigo extraño, con la angustia de estar cayendo, su cuerpo
totalmente ingrávido mientras fijaba los ojos en la estela rutilante y
casi burlesca de la luna.
Y luego, su cuerpo parecía despedazarse… y alguien gritaba un nombre…
Suspiró.
Bajó la mirada hacia su taza de café y con ironía, vio que incluso ahí
se reflejaba la forma de la luna en su último cuarto menguante.
Levantó
la vista cuando alguien prendió la luz de la cocina y bajó un poco el
sonido de la radio. Con la brisa de la noche entumeciendo su rostro,
Hyde hizo el esfuerzo de sonreír a Tetsu, en cuanto lo vio entrar a la
cocina con unos jeans y una camisa puesta y el cabello ya seco.
-
¿Pretendes tomar un resfrío allá afuera?- le dijo el bajista del otro
lado, aunque no sonaba para nada estricto. Hyde se encogió de hombros.
-
No tengo más opción. Un par de tipos se tomaron mi sala y me pidieron
que me fuera… Supongo que no van a correrme ahora del balcón, ¿cierto?.
El
bajista sonrió y negó con un gesto. Avanzó por la cocina hacia él,
abrió el ventanal de vidrio, caminó lentamente por el balcón y en cuanto
estuvo cerca, le quitó la taza de café de las manos para darle un beso
en los labios a manera de disculpa.
- Está amargo…- Tetsu susurró
entonces, saboreando lentamente el rastro de sabor a café en la boca
del vocalista.- De todas formas… sabe delicioso.
Hyde sonrió contra sus labios. De manera firme, lo tomó del rostro para profundizar aquel beso hasta quedar sin aliento.
Cuando se separaron, el vocalista colocó una mano en la cintura de Tetsu, como si no quisiera dejarlo escapar.
-
¿Dónde está Ken?. ¿Ya se siente mejor?- le preguntó en voz baja. Tetsu
tensó un poco su expresión y ahogó un suspiro de cansancio.
- Sí.
Lo convencí para que tomara una ducha y se acostara en el cuarto que
antes yo ocupaba… por supuesto, Doiha, a menos que pretendas que me
quiebre la espalda en tu sillón, esta noche tendré que dormir contigo.
Tetsu
imprimió un ligero tono de inocencia a sus palabras. El vocalista se
rió un tanto y estuvo tentado a acercarse para darle otro beso.
-
Te estás juntando demasiado conmigo, Ogawa- comentó, aunque no parecía
sentirlo en lo absoluto.- O bien, siempre has sido más descarado que yo…
me atrevo a pensar lo segundo.
Sin poder contenerse más, se
acercó y presionó un beso en los delgados labios de su amante. El
bajista lo rodeó con los brazos y Hyde casi se estremeció por el calor
que parecía irradiar de su cuerpo.
Quizás era extraño. Por la
naturaleza algo dominante del carácter de Hyde, él siempre rehusaba a
entregar el control cuando se trataba de relaciones. Sin embargo… con
Tetsu todo era diferente. Lo había intuido desde la primera vez en que
se habían conocido, desde que Tetsu lo había mirado de forma tranquila,
pero firme.
“Quiero que estés en mi banda, te escuché cantar hace un par de noches y pienso que podríamos hacer buen equipo”, Tetsu
le había dicho de manera seria y profesional en cuanto los habían
presentado. Y no muy acostumbrado a que lo tratasen de forma tan
directa, Haido había tenido el descaro de reírse en su cara.
“¿Cómo dijiste que te llamabas?. ¿Tetsuya?... Bien, Tetsu… lo lamento, pero tengo que declinar tu oferta. Yo no canto”.
El
chico que por entonces era Tetsu se había limitado a sonreír con cierta
serenidad a manera de respuesta. Probablemente, desde ese entonces el
bajista también sabía que Hyde terminaría por aceptar la propuesta.
Quizás, Hyde no se equivocaba al pensar que Tetsu sí era mucho más maquiavélico y testarudo que él, después de todo.
“Hasta ahora”.
El vocalista cerró los ojos y se acercó hacia su boca en busca de un
nuevo beso. Sintió como Tetsu usaba la mano que no tenía la taza de café
para tomarlo por la nuca, acercarlo un poco más y profundizar el
contacto. El bajista era un amante serio, asfixiante, demandante. En la
intimidad, era completamente diferente al líder serio y responsable de
la banda. Sin embargo, mientras se entregaba a ese beso profundo que
hacía viajar pequeñas descargas de energía a través de su espina dorsal,
Hyde se acomodó en su posición, sintió el cuerpo mucho más alto de
Tetsu abrazándolo con firmeza, y supo que aunque la imagen podía
representar otra algo diferente, era él, Hyde, quien tenía ahora bien
firme entre sus manos las riendas de su relación.
Y hasta el mismo Tetsu de seguro se había percatado de ello.
Se
separaron cuando les faltó el aire. Hyde sonrió con algo de maldad,
quitó un mechón de cabello que tapaba los ojos del bajista, y con sus
manos trazó un recorrido por su mejilla, como si le hiciera una herida
larga y profunda con la punta lacerante de una daga.
- Será un
placer compartir mi cama contigo, Ogawa. Aunque creo que no hacían falta
las excusas- susurró. Cuando Tetsu le devolvió la sonrisa, Hyde
agregó.- De todas formas, no creo que podamos terminar lo que empezamos
hace un rato, ya sabes… de seguro no te puedes concentrar, tanto cuando
están golpeando la puerta, como cuando hay otras personas durmiendo en
el cuarto de al lado.
Lanzó el comentario con una mezcla de
hilaridad, y a la vez, de un deje inconfundible de resentimiento. El
bajista cogió perfectamente la indirecta, entrecerró los ojos y lo vio
con perspicacia.
- ¿Aún estás molesto por eso? Vamos… ya no tenemos quince años, Hyde. No puedes seguir siendo tan… hormonal –
comentó el bajista de vuelta, de nuevo tomando la actitud racional
propia del líder de la banda, pero no del amante que a Hyde le gustaba
provocar.
- No se trata de ser más o menos hormonal. Lo
hombres, por naturaleza, nos caracterizamos por nuestros deseos poco
nobles… viendo que no te afecta que nos hayan interrumpido justo cuando
teníamos sexo, me inclino a pensar, Tetsuya, que demuestras más una
actitud femenina que una masculina. ¿Me equivoco?.
Bingo. El bajista adoptó una expresión cercana al enfado y Hyde tuvo unas ganas casi irreprimibles de echarse a reír.
-
Hace un rato no parecías considerar que actúo como una mujer, Haido- le
dijo con voz ronca, al menos ocho octavas más abajo. No parecía darse
cuenta que su actitud estaba excitando a Hyde de sobremanera.
- ¿Me lo estás echando en cara, Ogawa?.
- Claro que no- el bajista lo miro de forma casi peligrosa.- Simplemente, estoy constatando un hecho.
Se
sostuvieron la mirada por unos segundos adicionales, sumamente quietos,
aunque el vocalista se sentía como un depredador a punto de sucumbir
ante el deseo de abalanzarse sobre su presa. “Eres un maldito… te detesto y te quiero muchísimo, bajista…” pensó
sin demasiada coherencia, y mientras se prendaba de los ojos a ratos
tan impasibles de Tetsu, supo, de nuevo, porqué no había dejado de
amarlo.
Siempre había pensado que en el mundo existían personas
destinadas a estar juntas. Aunque ese destino, inevitablemente, se
transformara en la peor de las maldiciones.
Tetsuya y él eran el más claro ejemplo de aquello.
Cuando
la quietud fue lo suficientemente exasperante como para seguir
soportándola, la voz de Ken desde fuera de la cocina quebró el silencio y
relajó el semblante de ambos. “¡Tetsuya, de veras que necesito una
toalla!” pidió el guitarrista desde el pasillo, casi como si estuviera
llamando a su madre. Parpadeando un par de veces, Tetsu le dedicó una
última mirada impasible antes de apartarse y caminar tranquilamente
hacia la puerta de la cocina, dejando la taza de café en la mesilla, al
lado del lavaplatos, para después abandonar la estancia casi de forma
teatral.
- Te detesto, no te soporto...- Hyde volvió a
repetir una vez que Tetsu se hubo ido, en un susurro híbrido cargado de
cariño y de rabia. De deseo...
A pesar de las palabras toscas,
sentía una sensación cálida expandiéndose por su pecho y haciéndolo
sonreír. Una sensación conocida cuando se trataba de Tetsu.
“Qué idiota, Takarai... tan iluso. Tan ingenuo. Y a la vez, tan maldito y peligroso”
“Eres
como la serpiente que se regodea con los movimientos de su presa. Tarde
o temprano, el bastardo va a caer... y entonces, serás tú quién lo mire
desde arriba, triunfante, sabiendo que al fin has podido hacerlo tragar
toda su perfección y tu veneno”.
El vocalista se dio vuelta
y volvió a reclinarse contra la baranda. Levantó la vista. El último
cuarto de la luna alumbrando un cielo plagado de estrellas se veía como
un ojo hipnótico, fijo en él y sus pensamientos.
Luego de un rato
decidió volver al departamento. No se dio cuenta que tenía frío hasta
que cerró el ventana de vidrio a sus espaldas y el aire acondicionado le
puso la carne de gallina. Con una nueva sonrisa, Hyde tiró el café ya
frío y lavó la taza. Luego, volvió a colocar música, caminó hacia dentro
y curiosamente compartió una sonrisa con Tetsu, quién estaba sentado en
la mesa, con las gafas de montura cuadrada puestas para leer unas
partituras.
No se dijeron nada, pero Hyde casi sintió como una
caricia la mirada de cariño que Tetsu le dedicó antes de volver a su
trabajo. Así eran ellos, de todas formas, pensó Hyde colocando las manos
en sus bolsillos. Tomó el pasillo que conectaba hacia su cuarto y
cuando pasó al lado de la puerta del baño y sintió el sonido del agua al
caer, sonrió aún más profundamente, preguntándose si Tetsu había
ordenado un poco el desorden que habían causado por la tarde antes de
proponerle a Ken que lo usase.
“Por supuesto que lo hizo. Tetsuya siempre tiene todo bajo control”, pensó
Hyde con algo de ironía, casi regodeándose por los pensamientos que
Tetsu no podía leer, pese a todas sus innumerables facultades.
Le
dio un par de golpes tentativos a la puerta. El sonido de agua aminoró
un poco y eso le hizo suponer que el guitarrista estaba escuchando.
-
¿Estás bien?, ¿necesitas algo más?- le preguntó Hyde alzando un poco la
voz. Del otro lado, sintió la puerta de cristal abriéndose.
- No te preocupes. Estoy bien.
-
Vale… si sientes un poco de hambre puedes sacar lo que quieras de la
cocina. Siempre y cuando me dejes todo limpio y no me vacíes el
refrigerador, ¿está claro?.
- ¡Por dios, Haido!. ¡Te escuchas como mi madre!- comentó la voz de Ken con tono irónico.
Pese a eso, Hyde se rió.
- No me hagas arrepentirme por estar siendo cordial contigo, Kitamura.
- Sí, sí, lo que tú digas, mami.
Aunque
el otro no podía verlo, Hyde negó con un gesto de cuasi resignación. Se
encaminó a su habitación pensando que todo ese plano era extrañamente
hogareño. Ken parecía su fastidioso hermano mayor y Tetsu era una mezcla
curiosa entre amante y figura paterna.
Mientras prendía las
luces del cuarto y cerraba la puerta, por primera vez en semanas, el
vocalista se dio cuenta de los mucho que le habían pesado todos esos
años de soledad, encerrado dentro de las cuatro paredes de su cuarto… Un
enclaustramiento por decisión propia que sólo la compañía de Sakura
había podido mitigar de vez en cuando.
Pero no del todo.
Pensativo,
se sentó en la cama y se dejó caer sobre las sábanas negras. Con una
sonrisa un poco triste, Hyde se preguntó qué estaba haciendo el hombre
que usaba otras como aquellas.
“Por supuesto que lo estás
pasando en grande, ¿no Camui?... Viajando, como siempre… Eres un alma
errante, mucho más libre de lo que yo nunca he podido ser”.
Cerró
los ojos y sintió la brisa nocturna y fría que se colaba por la
ventana. La música seguía llegándole de forma ahogada desde la cocina…
Notas graves, notas largas, notas como las que Tetsuya chequeaba en las
partituras, creando y maquinando como siempre. Siempre en busca de la
perfección… siempre en busca del reconocimiento…
¿Por qué sí se había enamorado de Tetsu, y no de Gackt?
“¡Ya deja de pensar en Tetsu!”
Las
notas se mezclaban las unas con las otras, y de pronto, una voz grave y
melancólica pareció sobresalir entre toda aquella música. Tardó un par
de segundos en comprender que aquella voz provenía de sí mismo.
El
vocalista miró alrededor, de pronto a muchos metros de altura, frente a
una noche negra y asfixiante… No había nadie con él, pero aquello era
habitual, estar solo con sus culpas insoportables y sus temores.... con
sus certezas… En el último intento desesperado por escapar de toda esa
amargura, se había ido a la cúspide donde al fin podría tomar la
decisión de hacer lo correcto. Lo que debía haber hecho hace años. El
final destinado para él, y que había podido evadir por algún tiempo,
pero no para siempre.
Aquella era noche de luna menguante.
“Será así, por siempre… mi destino es éste, quedarme solo”
Observó la luna, de pie al filo de la caída. Su voz se escuchó rota
cuando cantó un poco antes de tomar aire y cerrar los ojos, dar tres
pasos hacia al borde y abandonar poco a poco las fuerzas que hasta ahora
lo habían mantenido en pie, mientras alguien, tardíamente, lo llamaba a
sus espaldas.
Era irremediable.
Entonces, mientras el
sonido del viento estallaba en sus oídos y la caída duraba unos cuantos
segundos, antes de sentir el brutal golpe por todo su cuerpo… Mientras
la boca se le agolpaba con el sabor metálico y tan dulce de la sangre…
pudo al fin sonreír en una última mueca contra el destino.
La solución había sido tan fácil.
Ahora, él también estaba muerto.
Abrió
los ojos y las luces artificiales parecieron cegarlo por un segundo. Se
cubrió la vista con el dorso de la mano y respiró profundo, como si se
hubiera estado ahogando…Cada bocanada parecía puro fuego en su pecho.
Sentía la boca pastosa y seca.
Poco a poco fue consciente de
dónde estaba y el dolor que sentía. Notó un peso a su lado, sobre la
cama, y entonces el vocalista se movió un poco, apartó el dorso de su
mano y vio la silueta de Tetsu sentado a su lado y en silencio.
El
bajista le apartó los mechones de cabello que se le adherían al rostro
producto del sudor, y le acaricio las mejillas con gentileza.
- Estabas teniendo una pesadilla.
El
vocalista no contestó. Pestañeó un par de veces y se incorporó con
cuidado sobre la cama, aún temeroso y desorientado. Observó sus manos y
no supo porqué se extrañó tanto de no ver la sangre en ellas.
¿Sangre?.
-
¿Te sientes bien?- inquirió Tetsu entonces. Parecía impasible. Hyde le
devolvió la mirada y con un poco de esfuerzo, trató de hacer una mueca
similar a una sonrisa.
- Sí… estoy bien, gracias.
Se
sentó en el borde de la cama, mareándose un poco con la premura del
movimiento. Miró hacia la ventana y a través del oscilar de las cortinas
pudo distinguir un poco de cielo raso y oscuro, como la boca de un
demonio. Tenía una melodía extraña aún sonando en su mente... Todo
parecía tan confuso…
Tetsu siguió sentado a su lado, y luego de un intervalo de silencio decidió quebrar el mutismo.
-
Por un momento pensé que habías dejado de respirar… me preocupaste
mucho, ¿sabes?- le confesó, bastante serio. El vocalista amplió la
sonrisa y le devolvió la mirada.
- Siempre te preocupas demasiado, Tetsu... Tranquilízate. Fue sólo un sueño.
Se
sostuvieron la mirada hasta que Hyde decidió ponerse de pie y salir
hacia el baño. Sólo cuando estuvo lejos de los ojos preocupados de
Tetsu, el vocalista se permitió suavizar su expresión, se vio en el
espejo amplio sobre el lavamanos y notó que estaba pálido. Echó a correr
el agua y mientras se inclinaba para mojarse la cara, cerró los ojos y
notó como su corazón parecía latir de forma dolorosa.
No podía
recordar del todo lo que había estado soñando… Aún así, sí podía
recordar la sensación ingrávida de estar cayendo, de impactar el piso. Y
de morir.
Casi se sobresaltó cuando se incorporó y vio la figura
de Tetsu a su lado, como siempre, observándolo en silencio como un
fantasma. El bajista se había apoyado en el umbral de la puerta abierta,
cruzado de brazos. Sus ojos castaños observaban el semblante pálido de
su pareja con cierta preocupación, y también, con cierta sospecha.
- ¿De verdad te sientes bien?- le preguntó de nuevo, sumamente serio. El vocalista le devolvió la mirada a través del espejo.
- Claro que estoy bien. ¿Por qué no debería estarlo?
Hyde volvió a sonreír un poco, pero todo lo que pudo obtener fue un
gesto vacío. Tomó una toalla de manos y se secó el rostro. Entonces,
sintió que el bajista se acercaba, lo abrazaba por la espalda y acercaba
sus labios a su oído.
- Dime qué estabas soñando- le pidió en un susurro. Por un segundo, Hyde sintió que se estremecía.
- No lo recuerdo.
- Mientes. Sí lo recuerdas… Lo recuerdas porque lo viviste…
Apartó
la toalla de su rostro y de nuevo a través del reflejo, vio como los
labios del bajista se movían suavemente hasta formar una sonrisa. Su
agarre sobre el cuerpo de Hyde aumentó, y por alguna razón extraña Hyde
sintió que un frío lo invadía. Estaba sintiendo miedo.
- Eres
un iluso, mi amor- el bajista dijo entonces, en un nuevo susurro
peligroso. Su mano derecha recorrió lenta y pausadamente los contornos
del rostro de Hyde, y con una elegancia extraña, Tetsu depositó un beso
sobre su mejilla helada.
- Fue tu error, te traicioné de nuevo… Entiéndelo, Hyde… tu destino siempre va a ser éste: quedarte solo.
Los ojos de Hyde se entornaron con sorpresa, el vocalista sintió que se
paralizaba… Era como si Tetsu estuviera leyendo sus pensamientos, sus
temores…. Quería correr y no podía moverse. De pronto, el cuerpo no le
respondía y sólo pudo presenciar, con el corazón apretando su pecho de
forma asfixiante, como el hombre que lo abrazaba por la espalda lo
tomaba del mentón y le hacía ladear ligeramente el rostro, hasta
depositar aquel beso frío, ahora, directamente sobre sus labios.
-
Eres tan ingenuo, Haido....- le dijo Tetsu, y sus ojos parecieron
relucir con un brillo azul que le recordaba a la imagen altiva y
mortuoria de la luna.- Quisiste atraparme y fui yo quien terminé
atrapándote… debiste tener más cuidado, Hyde: no puedes confiar en mí de
nuevo… No puedes confiar en nadie... Irremediablemente, tendrás que quedarte solo, tendrás que morir… Mírate. Estás sangrando…
Confirmando
sus palabras, Tetsu deslizó una caricia hasta el pecho del vocalista, y
luego levantó sus manos para mostrarle el líquido escarlata que bañaba
sus dedos de rojo. Ante la mirada atónica de Hyde los saboreó,
observándolo con burla y desafío.
- Tarde o temprano vas a morir, Hyde...
Casi
por inercia, Hyde se alejó un par de pasos hasta chocar con la pared
fría de cerámica. Miró hacia su vientre y notó por primera vez la herida
lacerante, la herida que estaba manchando su ropa desde el centro mismo
con sangre.
- No…- se puso las manos sobre su vientre. El
líquido rojizo se sentía cálido y a la vez, tan frío.- Por favor,
Tetsu… no me hagas esto…
Todo pareció dar vueltas en un segundo.
Se apoyó en la pared fría de cerámica, y sintió como Tetsu se reclinaba
ante él y le sonreía, su rostro tomando ribetes diferentes, la voz
transformándose… el bajista le secó las lágrimas y le acarició una y
otra vez las mejillas y el cabello, como si estuviera consolando a un
niño.
- No llores tanto… entiende que todo esto lo hago porque te
quiero… Tú y yo siempre vamos a estar solos, Hyde. Aunque luchemos en
contra de nuestro destino… irremediablemente, nosotros nacimos para
quedarnos solos.
Las palabras resonaron en sus oídos y parecieron
taladrarlo de dolor. Hyde ocultó el rostro entre las manos, tan
firmemente que se hizo daño, y se dejó caer de rodillas en el suelo,
reclinándose en un espasmo violento y viendo como de su boca se
deslizaba la sangre negra hasta formar un charco oscuro sobre las
baldosas del piso. Todo se volvía más y más confuso…. Había voces
distintas... Sintió que alguien se reclinaba a su lado, pero no era
Tetsu. Era otro hombre joven, parte de las muchas personas que estaban
atestando la sala blanca y fría del hospital.
- No puedes hacer nada más por ella… ¡Levántate, Adam!, tienes que ser fuerte...
Lo
tomaron del rostro con firmeza, obligándolo a apartar las manos del
rostro y levantar la mirada. Sabía que conocía a aquel hombre de cabello
claro que lo observaba de esa manera, con tanta determinación y
tristeza, sin embargo… aún así sonrió con toda la amargura que podía
reunir. Sentía la desesperación agolpada en su garganta… De nuevo,
escuchaba aquella exigencia estúpida.
Él ya nunca más podría ser fuerte. Nunca.
-
Se lo prometiste. No seas un cobarde y ponte de pie…. Sabías que esto
iba a pasar tarde o temprano… ¡No puedes dejar que ella te vea así!,
¡levántate, Adam!
Lo removieron casi de forma violenta. Como una
marioneta, se puso de pie y miró hacia el suelo. Ya no estaba la sangre
sobre las baldosas: había sido un recuerdo de la sangre de ella
agolpándose en el piso mientras lo sacaban fuera de la sala. De todas
formas, saber que la herida no era suya le provocaba tanto y más dolor
que ser la misma persona que ahora agonizaba en aquella cama…
Alguien
estaba llorando. Hyde levantó la mirada y recorrió los recovecos casi
vacíos de la sala de espera, el ambiente tan gélido de madrugada. Una
mujer adulta lloraba mientras otro hombre trataba de consola, aunque él
no se veía mucho mejor. Todas las personas le daban su apoyo a ellos,
los padres, pero aún así… aún así, nadie parecía entender el dolor
egoísta e inmenso que el mismo Hyde, ahora, estaba sintiendo.
-
El amor y las promesas… todo eso no vale de nada cuando se trata de la
muerte, ¿cierto?- dijo, en un susurro casi inaudible. De todas formas,
el chico que estaba de pie frente a él lo escuchó y bajó la vista a
manera de respuesta.
El vocalista sabía que no lo iba a soportar
por mucho tiempo. Casi por inercia, se reclinó para tomar la guitarra
que descansaba inerte sobre una silla, y se dispuso a escapar fuera de
la sala de espera y fuera de toda aquella honda y tan angustiante
tristeza. No obstante, antes de que pudiera irse muy lejos, el chico
rubio lo tomó del brazo y con una mirada elocuente le hizo saber el
motivo de sus preocupaciones.
Aunque no estaba consciente de sus actos, Hyde sintió de pronto el sonido de su propia risa.
- No te alarmes tanto. No voy a hacer algo estúpido.
“Aún”
Tensó
la voz en las últimas palabras. De forma brusca apartó el agarre en sus
brazos y asiendo la guitarra como un arma, se dirigió a pasos firmes
fuera de la sala de espera hasta la entrada del hospital. Todo estaba
tan vacío... La noche se recortaba tan negra fuera de los ventanales...
Las personas iban y venían, y sólo algunas enfermeras le mandaban sendas
miradas de pena cuando veían pasar la figura negra del joven que
lloraba en silencio.
La frialdad nocturna pareció abofetearle el
rostro cuando salió hacia los jardines. Se fue caminando sin detenerse,
balbuceando entre sus labios la oración que sus padres le habían
enseñado de niño y que no había dicho en mucho tiempo. Se fue hasta
perderse muy lejos. Tenía que escapar... No iba a aguantar quedarse
dentro de la sala para escuchar que todos sus esfuerzos y sus esperanzas
habían sido en vano.
Ella había roto la promesa primero. De nuevo… lo estaban condenando a estar solo…
“¿No te das cuenta?... No tiene sentido vivir sin ti”
No
podía canalizar la ira y la tristeza, se iba a volver loco... Sintió
que lo ponían de pie, en un deja vu angustiante, y de nuevo estaba en el
baño. Con Tetsu riéndose de su actitud ilusa. Del amor que aún no había
conseguido olvidar ni perdonar, ni aceptar.
“Me voy a quedar solo… ¿por qué me haces esto, Tetsu?”
Las
lágrimas cayeron y se juntaron en el charco que era su propia sangre.
Tetsu se arrodilló a su lado, le acarició el rostro con maquiavélica
gentileza, sus manos parecían estampar caricias de fuego sobre la piel
del vocalista… “Estás soñando”, le susurró baja y casi tiernamente. Sus
ojos ya no eran castaños, sino azules. Pero aún así, seguían teniendo la
expresión de rencor que Hyde tanto había temido ver en las facciones de
su amante.
Qué cobarde.
- Es hora que despiertes y veas el fruto de tu trabajo… las pesadillas no sólo residen cuando cierras los ojos, ¿lo sabías?.
Tetsu
le sonrió de forma encantadora. Y quizás Hyde sí estaba muriendo,
porque la estancia se comenzó a oscurecer y de pronto, el vocalista
sintió que las fuerzas se le acababan. Cerró los ojos y se reclinó en el
abrazo de su propio verdugo. Respiró profundo, llenándose del aroma tan
conocido y tan doloroso que provenía del bajista…. Los pulmones le
dolieron como si se hubiese estado ahogando. Su boca estaba seca… sintió
un peso a su lado. Abrió los ojos de nuevo… las luces de la recámara
parecieron cegarlo por un segundo…
- Hyde… estabas teniendo una pesadilla…
Reconoció
la voz de inmediato. Pestañeó un par de veces, desorientado, y su vista
vagó del techo blanco de su propia habitación hacia el rostro
preocupado de Tetsu, sentado a su lado.
El bajista le quitaba los
mechones que se adherían a su rostro producto del sudor. Mientras los
ojos castaños lo observaban con preocupación, la cabeza de Hyde pareció
que le estallaba cuando se incorporó en la cama y en una repetición
curiosa miró sus manos, sorprendiéndose al no ver la sangre en ellas.
- Estás pálido. ¿Te sientes bien?.
- Sí…- la voz le sonó grave y distante- tranquilízate. Fue sólo un sueño.
Sonrió,
al igual como lo había hecho en el sueño. Sin embargo y de nuevo en la
realidad, Tetsu lo tomó del rostro, fijó su mirada de preocupación de
nuevo escrutando sus rasgos, y se acercó para darle un beso que ya no
supo tan amargo. Pero que no le pudo quitar el sabor de la muerte por
siempre instalada en ellos.
“Irremediablemente, Hyde… nosotros nacimos para quedarnos solos”
-
Dejé a Ken instalado en la otra habitación…- le susurró el bajista
cuando rompieron el beso- Cenamos hace un rato y luego se quedó dormido
como un tronco… ¿tienes hambre?.
- Un poco.
- ¿Quieres que te prepare algo?.
- No.
Hyde
lo vio fijamente, y en un impulso se apartó y se sentó en la cama, su
cabeza dando vueltas debido a la premura del movimiento.
Por
inercia, se puso de pie y salió de la habitación para ir al baño. El
departamento estaba a oscuras. Dejó correr el agua del lavamanos y se
reclinó hacia él para mojarse el rostro. La sensación fría del agua
parecía aclarar poco a poco sus ideas, aunque no recordaba del todo lo
que había estado soñando.
Pero sí recordaba el miedo. Aquel asfixiante, aplastante miedo que todavía sentía.
- ¿De verdad te sientes bien?.
La
voz de Tetsu consiguió sobresaltarlo de nuevo. Hyde se incorporó y le
devolvió la mirada a través del cristal. Tetsu se mantenía quieto,
apoyado contra el umbral de la puerta abierta, en una imagen tan
conocida y tan temida, a su vez.
- Claro…- sonrió.- ¿Por qué no debería estarlo?.
Tetsu
arrugó el ceño con sospecha, sin embargo, no quiso objetar su
respuesta. Se limitó a acercarse de forma lenta y abrazarlo por la
espalda. Y pese a que el gesto era de cariño, Hyde sintió la necesidad
de apartarlo, de huir… aunque sabía que jamás podría huir de sus propias
pesadillas y certezas.
Aunque aquello era lo que había estado
esperando por mucho tiempo, sabía que Tetsu no se quedaría a su lado
para siempre. Tetsu lo llegaría a detestar tanto como Hyde lo odiaba. Y
Tetsu se iría… porque todo era cierto y Hyde, irremediablemente, estaba
condenado a quedarse solo.
Publicado por
Dolly
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