:::::::::::::::::::::::::Bodas de Sangre::::::::::::::::::::::::::::::::

Capítulo 1

"Y así, vivieron felices... por siempre"







Quiero darte una herida igual a la mía
Con el mismo sufrimiento que ahora yo siento…
La misma pesadilla de la que no puedo escapar
Ese miedo que me está volviendo loco, poco a poco…

(All dead, Larc-en-ciel)









-¿Me vas a decir qué demonios estás haciendo?.

Hyde observó a través del espejo la figura de Sakura, parada a un lado de la puerta, fumando, como siempre solía hacer cuando estaba enojado o nervioso.

Le sonrió en respuesta y se encogió de hombros, con el aire de un niño pillado en una travesura.

- ¿No leíste la invitación?... Me caso.

- Eso es evidente- Sakura hizo un gesto que abarcaba todo el lugar, a la costosa habitación de hotel americano pedida para que el flamante novio se arreglara.- Lo que no me entra en la cabeza es porqué te estás casando con Tetsuya… no creo que te hallas vuelto más loco de lo que eras antes…

- Yatchan, la gente suele casarse por amor, ¿sabes?.

- Ya… y de repente tú vuelves a estar enamorado de Ogawa…

- Bueno, sí.

- ¿Y ya te olvidaste que él te dejó hace tiempo por una mujer?.

- Tetsuya ahora está divorciado y se va a casar conmigo, gracias. Ayana ya no es nadie en su vida.

“Más le vale…”

Hyde apretó los labios con cierta rabia y se acercó más al gran espejo de la cómoda, acomodándose la corbata y el cabello prolijamente tomado. Se había colocado un traje negro, ideal para asistir al funeral que era su segunda boda. Y la segunda boda de Tetsu.

- A mí no me engañas, akuma.- Sakura dijo entonces, cruzándose de brazos y esbozando una expresión adusta.- Yo sé que aún no has perdonado todo lo que te hizo el imbécil ese… Hace un tiempo lo odiabas, ¿recuerdas?... por eso no me cabe en la cabeza que ahora yo esté aquí, como el padrino de tu lujosa boda.

Acompañando las palabras de un tono irónico, Sakura lo observó a través del espejo, sus ojos negros como pozos de agua turbulenta taladrando al vocalista como sendas navajas. Hyde no pudo evitar esbozar una sonrisa de tristeza. Para bien o para mal, Sakura era uno de sus mejores amigos y uno de los pocos que notaba que Hyde no estaba haciendo esto por amor.

Amor.... Que extraño resultaba concebir ese sentimiento.

“A veces, me cuesta tanto fingir… tú ya lo notaste, ¿no, Sakura?”

Fingir que todo está bien, que Hyde ha perdonado, que es buena persona, que está feliz con Tetsu… pura mentira barata… Hyde todavía lo odia. Todavía le hierve la sangre al recordar que cinco años antes, Tetsuya había sido la persona más importante de su vida. La única que Hyde amaba. Y la que, finalmente, le enseñaba lo que era sentirse traicionado.

Hyde miró a su símil del reflejo, el hombre aún joven que se alistaba para su boda en un país extranjero, el hombre que no tenía que hacerse el correcto frente a Sakura, el que recordaba, una y otra vez, las palabras que transformaron todo el amor que una vez tuvo en puro y genuino odio.

“… espero que algún día puedas perdonarme…”

Que ridículo.



Se roció pequeñas gotas del perfume que el bajista le había regalado. Se sonrió infundándose ánimos. Le sonrió de nuevo a Sakura, y le sonrió al retrato de Tetsu, su futuro esposo, al lado del espejo, en la cómoda.

- Yatchan… aprecio tu preocupación, de veras…. Pero si estoy haciendo esto es porque tengo mis motivos. Ahora vamos, ¿sí?... Recuerda que tú eres mi padrino.

La sonrisa de niño pareció ablandar al baterista, quien se terminó el cigarro y lanzó un suspiro resignado.

- Recuerda lo que te prometí hace meses. Si el bastardo te hace sufrir de nuevo… lo acabaré con mis propias manos, ¿entendido?

- Como quieras. Aunque no deberías preocuparte tanto.

- Me preocupo porque te conozco, idiota. Solamente… vete con cuidado.

El vocalista suprimió un estremecimiento tanto por las palabras como por el abrazo que Sakura le dio. “Si tan sólo pudiera alejarme, irme lejos ahora….” Apartó los malos pensamientos de su cabeza, se dio la vuelta, correspondió al abrazo de Sakura y de pronto quiso quedarse así por un buen tiempo…

Los golpes en la puerta los alejaron de pronto. “Haido, ¿estás listo?” preguntó la voz de Yukihiro del otro lado. Hyde esbozó una última sonrisa hacia el baterista, le dio un beso en la mejilla, y luego se apartó y caminó hacia la puerta, abriéndola totalmente radiante. Como si las dudas hubieran sido dejadas atrás.

-¿Te mandaron a escoltarnos, Yukihiro?.

El baterista sonrió. Le envió una mirada furtiva a Sakura y luego, se encogió de hombros.

- Tetsuya está histérico, así que Ken pensó que seria mejor que te apresuraras antes de que le de un paro cardiaco en el altar.

- Tetsu no se va a morir sin haberse casado conmigo, no te preocupes- Hyde dijo, y en el fondo de su mente las palabras tomaron un tinte distinto.

“No te puedes morir antes, maldito… no antes de que yo me desquite…”

- Se nos hace tarde, ¿nos vamos?.

Imprimió un leve tinte de premura a su voz. Ante la petición, Sakura se adelantó no del todo convencido y tomó el brazo que Hyde le ofrecía, y acompañados por Yukihiro, los tres abandonaron el hotel donde Hyde había pasado sus últimas horas de soltero.

El auto que los esperaba abajo era uno blanco y hermoso, arrendado para el lugar. Sakura condujo hacia el salón de eventos donde iba a ser llevada la boda, y en el trayecto final, Hyde se perdió en la vista de la capital nocturna, un día lluvioso en América que presagiaba el ánimo con que Hyde iba pronto a convertirse en hombre nuevamente casado.

Esta vez, con Tetsu.

Un Tetsu pulcro y ordenado como siempre, un Tetsu que lo esperaba en la entrada del salón, acompañado de Ken y las familias de ambos. Sakura aparcó cerca del lugar, escoltó a Hyde nuevamente del brazo, y mientras Yukihiro sacaba un paraguas para protegerlo de la lluvia, Hyde se encontró yendo directo hacia su futuro esposo… Ridículamente sonriente hacia su futuro esposo... Hacia un Tetsu que se veía más atractivo que nunca, y que respondía a la sonrisa de Hyde con puro deleite.

Fue entonces que las emociones se conjugaron en su pecho: odio, amor, venganza, miedo.

- ¡Enano, te hiciste esperar como buena novia!. Tú y tu manía de atrasarte… - Ken lo saludó alegremente en cuanto llegaron. Por supuesto, Kitamura creía que era verdad todo aquel show de pareja feliz a punto de casarse. Y Hyde no pensaba sacarlo de su error.

El vocalista se concentró sólo en Tetsu, mientras era saludado por sus padres y las hermanas del otro novio. La única parte de la familia Ogawa que había accedido a ir a la ceremonia, ya que al enterarse de la noticia los padres de Tetsu no habían reaccionado nada de bien.

En el fondo, ni a Hyde ni a Tetsu les sorprendía esa negativa.

- Te ves hermoso- le dijo Tetsu en cuanto tuvieron oportunidad de acercarse, mientras los pocos invitados los dejaban solos en la entrada del salón e iban a acomodarse en sus asientos.

Hyde tomó el brazo de su futuro esposo y no le devolvió el cumplido.

- Si te quieres arrepentir, estás a tiempo- comentó, no del todo broma y no del todo enserio.

La sonrisa de Tetsu vaciló un tanto, pero luego volvió a esbozarse, más linda y más sincera que nunca.

- No voy a dejarte, Hyde… No de nuevo.

Ken les hizo una seña desde el salón y entonces ambos supieron que era momento de entrar. El oficial del registro civil de California los esperaba con libreta en mano. Hyde sintió una sacudida de nervios, algo de inseguridad, la cual fue aplacada al volver a centrar la atención en el otro novio.

“Te vas a arrepentir, Ogawa”… Hyde le sonrió a Tetsu, fingiendo felicidad que no poseía, y tuvo el descaro de darle un fugaz beso en los labios.

Con eso, el pacto comenzaba a ser sellado.

- Ya lo sé, Tetchan… No me vas a dejar de nuevo… - Hyde le susurró antes de avanzar aferrado de la mano de Tetsu entre los invitados, hacia el final de una larga temporada de sufrimiento, de rencor y de espera.

Cinco años atrás, Hyde había jurado venganza… Y esta boda era su juramento en concreto.

“No me dejarás de nuevo… ahora yo seré el que te deje, cariño”… Hyde le sonrió a Tetsuya una última vez, ya frente al juez que comenzaba a recitar las cláusulas en un inglés que Hyde no entendía del todo… pero que no importaba. Ya nada más importaba.

Solamente, quizás… aferrar la mano de manera firme. Decirle que lo tomaba como esposo frente a todos, amigos y familiares, todos los que no creyeron que su relación llegaría a buen término… que ilusos. Hyde siempre conseguía lo que quería… y si bien antes había querido a Tetsu con él, siempre, de manera sincera… ahora, Hyde sólo deseaba el corazón sangrante del bajista entre sus manos, beberlo con disfrute, porque bien dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Y sumamente dulce.

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