Bodas de Sangre
Capítulo 13


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El silencio se expandió como una neblina. Tetsu apenas podía articular palabra, miraba a ambas mujeres de manera alternada, como si no creyera lo que estaba escuchando.

Y en efecto así era… ¿Cómo había podido?... Observó a Ayana, entornando los ojos con tristeza. De pronto, la mujer tan bondadosa que creía era su esposa se estaba haciendo pedazos ante sus ojos…

“Pero tu la engañaste primero al prometerle un futuro que jamás existiría”.

De todas formas… ¿una contrademanda por adulterio?.

“No puedes estar haciéndome esto…”.

- Me quieres quitar la custodia de Rei, ¿es eso?- dijo, en un hilo de voz. Ayana seguía empeñada en rehuir su mirada, aunque Tetsu sospechaba que no estaba arrepentida de sus actos.

Miró a su hija entre los brazos de la que aún era su esposa. Rei seguía extendiendo sus bracitos hacia Hyde, quien también se había quedado mudo, mirando a la niña, pensativo.

Hyde…

El vocalista tenía la mirada perdida en Rei, y como un libro abierto, Tetsu supo que estaba sintiéndose culpable. Porque Hyde siempre se sentía culpable… en el pasado, quizás también en el presente, y era la culpa de ambos la razón de tantas cosas: el engaño de Tetsu, la posterior separación…

Error tras error. No se podían cometer los mismos errores de nuevo.

- Has lo que quieras, estás en todo tu derecho- Tetsu volvió a interrumpir el silencio opresivo de la estancia. Y aunque la noticia aún lo tenía aturdido, estaba decidido a mostrarse fuerte, porque una injusticia semejante… no podía llegar a ninguna parte…- Sabes que no quise que las cosas tomaran este rumbo. Y en cuanto supe que no podíamos seguir juntos, te lo dije, Ayana. Tú misma eras la que me pedía que pasara más tiempo con Rei… y ahora buscas alejarla de mí. No te entiendo, juro que no puedo entenderte…

- Es obvio, ¿no, querido?- intervino entonces la señora Ogawa caminando hacia Ayana, le colocó una mano en el hombro a manera de respaldo y miró a su hijo de forma fría.- Ayana solamente pretende hacerte entrar en razón… si no quieres tomar las decisiones correctas por nosotros, al menos hazlo para no perder a tu hija.

Tetsu hizo un gesto de negación con la cabeza y sonrió con amargura. Aquella batalla estaba perdida, jamás podría hacer entender a su madre que lo dejara vivir en paz, nunca había podido, desde la adolescencia.

Pero lo que le dolía en realidad era la postura de Ayana… tan fría, tan callada, tan…

“Desconocida”.

Y Hyde seguía a su lado, en silencio, mirando a Rei sumido en sus pensamientos… “No te sientas culpable, aquí el único que tiene la culpa soy yo”, pensó Tetsu viéndolo de reojo. Le tomó la mano. Como si saliera de un transe, Hyde reaccionó y levantó la mirada hacia él.

Había tantas cosas indefinidas en la mirada oscura el vocalista…

- Nos vamos- Tetsu le dijo en forma suave. Hyde asintió.

- ¿Vas a dejar las cosas así, Tetsuya?, ¿Tan poco te importa perder la patria protestal de la niña?.

- No la perderé- Tetsu vio a su madre por última vez, mientras se dirigía hacia la puerta con Hyde de la mano.- Ningún juez permitirá eso, porque no he hecho nada malo para merecerlo.

- ¡Te acuestas con un hombre estando casado!… ¿eso no es algo malo?.

- Por favor…- la voz suave de Hyde intervino, cerrando los ojos como si le pesara.- Por favor, no diga esas cosas… no con Rei presente. ¿Cómo dejas que las niña escuche estas palabras, Ayana?.

La mujer en cuestión levantó la mirada y se encontró con los ojos negros de Hyde.

Y sintió como si la abofetearan.

- Es mi hija, no vuelvas a darme sermones.

- Es tu hija, lo sé…- Hyde sonrió con tristeza.- Y por respeto a ella, te pido que no metas tus problemas con Tetsu con la relación entre él y Rei.

- ¿Cómo te atreves a hablarme así?.

- Me atrevo porque pretendes hacerle lo mismo que mi ex esposa me hizo a mí. ¿Y sabes qué?... estoy harto de ustedes…- la voz de Hyde se escuchó del todo amarga. Tetsu apretó el agarre en su mano, como si quisiera consolarlo de alguna manera, darle a entender que todo estaba bien, que era mejor no seguir con la pelea- No eres mejor que ella. No eres mejor que nadie. ¿Con qué derecho juzgas mi relación con Tetsu, después de que tú fuiste la que se interpuso primero entre nosotros?. ¡Dime!.

Ayana abrió los ojos con sorpresa. Tetsu también se había quedado sorprendido ante el dolor de las palabras de Hyde. Se acercó más a su cuerpo, lo tomó de la cintura, quiso abrazarlo… pero Hyde no correspondía a sus muestras de afecto. Hyde estaba mirando a Ayana como si tuviera en frente a la manifestación física de todos sus problemas.


- Hyde, no sigamos con esto, vámonos.

- Vámonos… pero solamente porque Rei no merece escuchar esta pelea sin sentido, nada más- Hyde miró a la niña nuevamente. Los ojitos castaños de Rei estaban fijos en él, quizás presintiendo la tensión del momento. “Tu podrías ser mi hija…”, pensó Hyde entonces, casi deseando sentir de nuevo el cuerpo cálido de Rei en su pecho, demostrándole que no todo era frío... “Podrías ser mía y de Tetsu…”.

“Pero no lo eres”.

Le devolvió el agarre a la mano cálida del bajista. Hyde se volteó hacia él y trató de sonreírle con más serenidad, aunque por dentro… estaba gritando.

“¿Por qué no lo ves?, yo soy el culpable de todo lo malo que te ocurre… y me siento tan dichoso y tan maldito por eso…”.

- La diferencia entre tú y Ayana está en que ella es la esposa legal de Tetsuya, no tengas el descaro de hacer reclamos. Si mi hijo optó por ella, fue porque se dio cuenta que contigo no tenía ningún futuro.

La voz de la señora Ogawa de nuevo se alzó, implacable. Y esta vez, antes de que Tetsu respondiera algo, Hyde la vio de frente con una sonrisa casi maliciosa.

“¿Ningún futuro?... quizás, pero…¿no ve que su hijo ahora volvió a mi lado?. Y yo solamente tuve que esperar a que el regresara, nada más… tratando de no morir en la espera”.

- Los títulos legales no son más que papeles. Yo también me casé, y ya ve… al final terminé junto a su hijo. Tal como le pasó a él.

- ¿Cómo puedes dejar que me hable con esa insolencia?- la madre de Tetsu miró su hijo con fiereza.- Tetsuya, aún estás a tiempo… ¿no ves que todo lo que hacemos es para que entres en razón?.

Tetsu abrió la puerta de la casa, le hizo un gesto a Hyde para que saliera, y antes de que él también se fuera, se volvió hacia su madre con expresión pétrea.

- Tengo más de cuarenta años, ya es hora de que te des cuenta que no me puedes manipular como un niño.

- ¡Estás actuando como uno!. ¡Vas a perder a tu hija por tu empeño en echar a perder tu vida junto a este hombre!.

- Ya cállate… Hyde tiene razón, y mi hija se está asustando. Si pretendes con todo esto protegerla de mi relación con Hyde y el mal ejemplo que nosotros podamos darle, entonces, Ayana… primero protégela de estar escuchando estas conversaciones.

La actriz ahora sí le devolvió la mirada a su esposo, y había en ella un claro dolor. Pero una determinación que quizás, Tetsu ahora sí pudo comprender. Pero no aceptar.

- Solamente vuelve con nosotras y acabemos con esto, ¿si?- la voz de Ayana se escuchó muy suave en comparación con la otra mujer de la estancia. Sin pretenderlo, Tetsu ablandó su expresión. Porque al final… Ayana seguía siendo la mujer frágil con quien se había casado.

- No puedo… déjame ser feliz para poder hacer feliz también a mi hija. Solamente te estoy pidiendo eso.

- Lo sé…- Ayana sonrió con tristeza, sus ojos se estaban llenando de lágrimas.- Yo nunca pude hacerte feliz… nunca pudiste olvidarlo…

- No.

- Pero… si regresaras, yo intentaría por todos los medios ser la mejor para ti. No me odies, ¿sí?. Yo sólo…

- Ya déjalo, Ayana. No le ruegues- la señora Ogawa interrumpió a su nuera con tono firme. Y ahora la mirada que le dio a Tetsu fue de puro desagrado.- No te rebajes por él… si quiere quedarse con su amante, que lo haga, tendrá que afrontar las consecuencias. Aunque no creo que le importe tanto poner su nombre en el escándalo, matar a su padre de un infarto y perder a su hija… De él, ya nada me sorprendería.

Tetsu hizo un gesto de negación con tristeza. Vio a Hyde esperándolo en el pórtico, preocupado. En la oscuridad de la noche, Hyde casi parecía resplandecer.

Con una última mirada y sonrisa hacia Rei, Tetsu cruzó el umbral de la puerta y la cerró firmemente a su espalda, sin despedirse de nadie. No podía mirarlas de nuevo… el sonido de la puerta cerrándose pareció interrumpir la quietud nocturna. Era un gesto casi metafórico, Tetsu sabía que estaba saliendo de esa casa para siempre. Y con todas las consecuencias que eso traería.

Caminó lento hasta donde Hyde lo esperaba. El vocalista lo observaba con una duda claramente plasmada en su rostro. Tetsu volteó la mirada hacia las estrellas.

- ¿Estás bien?.

- Yo…- dudó un segundo. La luna estaba llena.- Simplemente, vámonos de aquí.

Sus palabras fueron casi un ruego. Hyde asintió, y lo siguió en silencio por el antejardín que daba hacia la verja.

La luna estaba preciosa… que cruel ironía. Cuando llegaron hasta el auto Hyde se ubicó en el asiento del copiloto, bajó el vidrio de la ventana y miró también a la luna. Parecía resplandecer, reírse de todo aquel teatro… Hyde casi sentía ganas de llorar.

Y reír, al mismo tiempo.

“Sin querer, tu esposa me está ayudando a vengarme de todos ustedes… ¿no es algo cómico?”.

Lo era. Y ya que la función aún no había acabado, debía dejar de lado sus sentimientos encontrados y poner la máscara para la actuación.

- Tu madre habló de un escándalo en los medios, ¿a qué se refería?.

El vocalista escuchó su propia voz rompiendo sutilmente el silencio. Su voz no reflejaba nada… ¿Tetsu presentía que todo era un engaño?.

“Claro que no”… Hyde sonrió con amargura al ver el reflejo del bajista en el vidrio de la ventana. Tetsu se había detenido a medio camino de poner en marcha el auto. Y su expresión ahora era un poco preocupada. “Se supone que yo no sé nada de esto”, pensó Hyde, con humor negro. ¿Cómo es que Tetsu aún no se había dado cuenta…?.

"Porque es un idiota… porque no se fija en mí… porque está más pendiente de su familia… porque él no me quiere”.

El bajista se demoró en responder. Sujetó el volante con una mano, mientras que con la otra buscaba la mano de Hyde. La tomaba… estaba fría.

- Cuando estabas en el hospital, se filtró en los periódicos la noticia de mi divorcio- Tetsu respondió al fin, al cabo de unos segundos que le parecieron eternos. Había pensado en mentir, pero ya no tenía fuerzas… apretó el agarre de la mano de Hyde. Que no se movía, y seguía tan fría… parecía muerta.

- ¿Y por qué no me lo dijiste?.

El vocal seguía con la mirada fija en la ventana. Tetsu suspiró con cansancio… de pronto, con muchas ganas de llegar al departamento y dormir.

- No quería preocuparte.- confesó, sencillamente. Hyde ahogó una risa irónica.

- Me iba a enterar de todas formas, ¿no lo crees?... ¿Pretendías encerrarme en una burbuja para que no me enterara?.

- Estabas mal de salud, aún deberías estar haciendo reposo, ¿qué quieres que hiciera?.

- ¡Decirme la verdad!, ¿es que no te das cuenta…?- Hyde volvió el rostro hacia él, entornó los ojos, sumamente dolido.- Cuando me mientes o me ocultas algo, me da tanto miedo…

“Odio cuando te quedas en silencio…”, Tetsu recordó de inmediato las palabras de Hyde aquella vez, poco antes de que Tetsu le confesara que Ayana estaba embarazada, que se había acostado con una de sus mejores amigas en un instante de debilidad… que por eso Tetsu se mantenía callado, esquivo, en silencio…

“Oye, Tetsu, ¿por qué eres así de frío conmigo?”.

El Tetsu de entonces no había respondido. Se había mantenido callado, sufriendo la tormenta interna de saberse miserable… “Si hablo, no sabes cuánto daño te haría”… Había sonreído con amargura que pretendía ser tranquilidad. “Doiha, son imaginaciones tuyas”, fue su respuesta final, aparentemente despreocupada. Que falso… No lo eran. Hyde tenía todo el derecho de estar preocupado.

“No preocupado…. Deberías odiarme por lo que te hice…”

Después de tres largos años, la mirada de Hyde seguía siendo tan triste como entonces. “Por mi culpa…”. Tetsu soltó el agarre de la mano de Hyde, afirmó el volante. Bajó la cabeza. Estaba demasiado agotado de culpas por parte de Ayana, de su madre, las culpas veladas de Hyde… y sobre todo, las culpas hacia sí mismo.

- Últimamente… solamente estoy haciendo las cosas de forma errada, ¿no?- comentó, en un hilo de voz apenas audible.

Pero Hyde sí lo escuchó. Y fue una suerte que Tetsu mantuviera la mirada gacha, porque de otra forma, también habría visto la ironía en la sonrisa que Hyde esbozó.

“En realidad, tu error fue volver conmigo… pero eso no tienes porqué saberlo”.

- No, soy yo quien te está dando problemas… perdóname. No debería estar diciéndote esto, con lo de Rei y la demanda... tienes otras cosas en mente, no quiero causarte más preocupaciones. De veras, perdóname.

“Que hipócrita”, Hyde pensó recargándose en el asiento, cerrando los ojos por un segundo… que falsa su voz apenada. No estaba del todo arrepentido. A ratos, hasta estaba feliz de sus actos, y luego se sentía miserable, pero ahora…

“Vuelvo a estar feliz. Porque te lo mereces”.

- ¿A dónde vas?- el bajista levantó la mirada hacia él cuando escuchó que la puerta del auto se abría. Hyde le observó de reojo antes de salir.

- ¿No es evidente?. Los periodistas deben estar siguiéndote, y no necesitas motivos para que Ayana gane la contrademanda… no deben vernos juntos.

Hyde cerró la puerta del auto de manera fuerte. Comenzó a caminar calle abajo, y tal como esperaba, escuchó la otra puerta del auto abrirse y cerrarse. Y a Tetsu siguiéndolo.

“Y así… una nueva escena comienza”.

- ¡Doiha, espera!.

Tetsu lo tomó del brazo antes de que pudiera alejarse demasiado. Lo hizo voltear hacia él con algo de fuerza. Hyde sintió un dejavú de un par de semanas anteriores, la noche del accidente, cuando Hyde había salido del auto, herido…

“Aquella vez, tenías esta misma expresión de alarma en el rostro, Tetsu”.

Hyde sonrió con ironía mientras el bajista lo escrutaba con la mirada, con actitud seria y muy preocupado.

- ¿Qué haces?.

- Ya te lo dije, no es conveniente que los periodistas nos vean juntos- Hyde se soltó del agarre, encogió los hombros con simpleza y se protegió aún más con su chaqueta de cuero.- Quizás estén por aquí, es obvio que pueden estar custodiando la casa. Y yo… no quiero ocasionarte más problemas de los que ya te he causado.

- No digas tonterías, esta es una zona residencial, no dejarán entrar a cualquiera- el bajista adoptó un tono de voz tenso, que denotaba muchas emociones reprimidas. Entornó los ojos.- Doiha… ya vámonos a casa. Tuve suficiente con mi madre y con Ayana para que tú me hagas esto.

- ¿Hacer qué?... Me estás dando un punto a favor, ¿no lo ves?. Tú mismo lo estás insinuando. Te estoy dando tantos problemas como tu madre, como tu esposa… ¿y sabes?, ya no quiero eso… - Hyde miró hacia el piso, su voz bajó muchos tonos, hasta parecer culpable.- Estoy cansado de sentir que te hago daño, ¡date cuenta!. Siempre ha sido lo mismo, aunque trate, aunque… luche porque estemos juntos, yo siento que jamás terminará esto. Seguiremos escondiéndonos de todos, porque somos conocidos, porque Ayana te quiere quitar a Rei, porque tú me condenas en silencio… ¿ese fue el motivo de todo, Tetsu?. ¿Por eso tú me…?.

“¿… engañaste?”.

La frase quedó a la mitad. La última palabra atorada en su garganta, mientras Hyde sentía las manos de Tetsu acercándolo en un abrazo asfixiante. Con una fuerza que Tetsu no demostraba…el bajista había sido más rápido. No lo había dejado terminar… había acallado sus recriminaciones y preocupaciones con un beso largo, profundo, bajo la luz de la luna.

Hyde cerró los ojos. Dejó los brazos quietos, caídos a cada lado de su cuerpo mientras Tetsu lo besaba, lo aferraba con más fuerza y determinación, por unos segundos que parecieron eternos… segundos peligrosos en que cualquier mirada ajena podría haber reparado en ellos, y comenzar así la parte más dura del escándalo.

Se separaron cuando les faltó el aire. Hyde sonrió aún sin abrir los ojos. Seguramente, Tetsu no sabía que esa sonrisa marcaba un triunfo. Porque ahora Hyde lo reafirmaba… en el pasado Tetsu jamás se habría atrevido a besarlo en plena vía pública. Porque nadie debía saber, nadie debía verlos, Hyde debía permanecer del todo oculto en su vida sentimental… “Ya no más”. Hyde abrió los ojos. Se vio reflejado en las iris castañas de su pareja de tanto tiempo… Tetsu le sonreía con tristeza.

- ¿Por qué ves problemas dónde no los hay?- Tetsu acarició su mejilla. Su tono de voz había bajado también, se había vuelto suave, como si entonara una canción lenta.

El vocalista levantó una ceja, del todo escéptico.

- ¿No los hay?- repitió. Tetsu suspiró con cansancio y acentuó su sonrisa.

- Los problemas nunca van a terminar. Pero entiéndeme… cuando tú estás conmigo, doiha… siento que puedo enfrentarlos sin volverme loco.

Se miraron por unos segundos en silencio. Hyde quebró el momento con un gesto de negación, en su rostro leyéndose claramente el mensaje: “eres incorregible”.

- Que frase más cursi, Tetsuya… de todas formas no me extraña, proviniendo de ti.

Hyde le tomó el rostro con gentileza, viéndolo como a un niño. “Igual de sentimental, igual de inocente… eres mi niño de cuarenta años, Tetsu…”. Ahora fue el vocalista quien eliminó la distancia y dejó caer un beso en los labios de su amante. En una unión suave, quizás fraternal, una simple muestra de cariño; pero que significaba más que cualquier acto apasionado.

- ¿Cómo has vivido sin mí todos estos años, Tetsuya?.- susurró, aún cerca de sus labios.

El bajista rió un poco. Sabía que Hyde soltaba esas frases ególatras para que le causaran gracia. Pero más allá de eso… Tetsu también sabía que aquella pregunta cargaba consigo un velado reproche.

Se obligó a no sentir tristeza por sus culpas… “Ha sido demasiado por una noche”.

- Es lo mismo que me pregunto, y la verdad... aún no encuentro la respuesta.- dijo el bajista finalmente, tratando de continuar con la hilaridad.

A pesar de que sonreía, Hyde entornó los ojos con un dejo de dolor. “No encontrarás nunca la respuesta” pensó, con melancolía. “¿Lo notas?, no puedes vivir sin mí… esa es la razón por la que siempre regresas a mi lado. Y por la que yo también regreso contigo, sin importar cuánto daño me haces… no podemos estar el uno sin el otro, es culpa de esta necesidad de tenernos cerca…”.

“Que necesidad tan macabra”.

Hyde le dio un golpe amistoso en el brazo y se separó de su cuerpo.

- ¿Qué te parece si nos vamos de aquí?. No me gusta dar espectáculos en plena vía pública… y a ti tampoco. Te conozco- le susurró, con tono confidente. La sonrisa de Tetsu se hizo algo más alegre y le siguió el juego.

- Te besas con tus músicos arriba del escenario, ¿y te da pena besarte con tu pareja en la calle?- preguntó el bajista de vuelta, con falso tono ofendido.

La expresión de Hyde se volvió algo traviesa.

- Eso es trabajo. Esto es la realidad… y en la realidad, Tetsuya, no me voy a conformar solamente con besos, ¿entiendes?.

Hyde le hizo una seña. Caminaron juntos hacia él automóvil. Durante el trayecto, ninguno notó el par de ojos que habían observado todo, ocultos en la penumbra de la noche.
Tetsu se adelantó al auto y le abrió la puerta del copiloto. Hyde murmuró un ligero “gracias” entre dientes, agregando con ironía: “no dejas de tratarme como a una chica… te golpearé la próxima vez que lo hagas, ¿entiendes?”, aunque por supuesto que su amenaza no iba en serio. Tetsu se encogió de hombros y sonrió con una disculpa. “Creo que algunos hábitos no se me quitarán tan fácil”, agregó, acomodándose en el asiento del copiloto.

Cuando cerraron las puertas del automóvil, Tetsu lo acercó de nuevo hacia sus labios con gentileza, y le dio un beso rápido.

- Por cierto… yo tampoco me quiero conformar tan sólo con esto- dijo, en un susurro, refiriéndose al beso. Su sonrisa se había atenuado un poco, con un tinte de melancolía.- Pero al mismo tiempo, sé que estas son las reglas que tú has puesto. Y las acepto, aunque aún me niego a entenderlas.

Hyde se separó lentamente y se recostó en el asiento del auto, mirando de nuevo la noche. Con muchas estrellas. Su expresión también era melancólica.

- Ayana te quiere quitar a Rei basándose en el adulterio… ¿Esa no te parece una buena razón para mis reglas?. El adulterio aún no está cometido del todo. Al menos así, podemos mantener la consciencia limpia.

Trató de que su respuesta no sonara tan ruda, sin embargo, Tetsu volvió a colocar las manos al volante con un gesto amargo.

El bajista encendió el motor. Se quedaron en silencio mientras salían de la calle y combinaban con una más transitada. Al llegar a una luz roja, Hyde tomó el brazo de Tetsu gentilmente. El bajista levantó la mirada hacia él, también sintiendo aquel dejavú de la noche del accidente… pero al contrario de aquella vez, Hyde no lo estaba mirando con ira. No lo estaba tomando del brazo para detenerlo.

El vocalista parecía triste, aunque Tetsu distinguió algo extraño brillando en las profundidades de esos ojos bañados por la luna, y por las luces citadinas.

- Me odiarás por esto, pero, ¿sabes Tetsuya?... a veces creo que mi resistencia se está tambaleando.

Tetsu arrugó el ceño, pero no acotó nada en los segundos que precedieron a la luz verde. Siguieron avanzando por las calles concurridas de Tokyo mientras el vocal soltaba el agarre del brazo de su pareja, y fijaba su mirada en las luces vertiginosas de la noche.

“Adulterio”.

Quizás Ayana le había dado un motivo para romper todas las reglas del juego.

Si antes se había mantenido estoico en su posición de no tener sexo con Tetsu para hacerlo sufrir, ahora… quizás el acceder era un buen motivo para lograr hacerle mucho más daño.

Hyde sonrió. Su reflejo de ojos claros con la mirada fija en la luna. Fue una suerte que Tetsu se mantuviera pendiente del camino, preocupado de conducir con precaución para no repetir otro accidente… de lo contrario, quizás, el bajista se habría percatado de ambas presencias a su lado derecho. Se habría dado cuenta que algo iba mal, más allá de los problemas legales con su esposa o la imagen pública…

Lo que realmente estaba mal, era aquello relativo a Hyde.

Algo que se escapaba a su control…

Y que de momento, también se escapaba a su entendimiento.









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- ¿Qué pasa?. ¿No puedes dormir?.

Hyde tenía la habilidad extraordinaria de dar forma a su voz, de tal manera que parecía acoplarse con las estancias, con los sentimientos y con las situaciones. Esta vez, la voz de Hyde pareció mezclarse con las sombras nocturnas, con la quietud y el silencio. Y el sentimiento de tristeza dentro del pecho del bajista.

Tetsu volteó la vista hacia el cantante. La figura delgada de Hyde se recortaba contra el gran ventanal de la sala. Quieto, una estatua de puro hielo… Tetsu sonrió con tristeza. Dejó el café en la mesa con un sonido suave de cristal, y volvió a fijar la vista en Hyde.

Tres de la mañana, había tratado de no hacer ruido, y aún así Hyde lo había escuchado. Quizás lo había presentido. El fantasma de los problemas que se acentúan en madrugada, que no lo dejarían dormir… muchos años de convivencia juntos le habían enseñado al vocalista que si bien Tetsu siempre estaba sereno, de noche sus defensas bajaban. Y el líder estoico se evaporaba de a poco durante las horas de oscuridad, dejando al hombre preocupado. A veces en extremo… como aquella noche.

Con una muda invitación, Hyde se sentó a su lado. Lo tomó de las manos. Las manos de Tetsu eran estilizadas, un poco ásperas. Manos de músico. Estaban cálidas. A tan poca distancia, Hyde sintió el aroma a café que provenía de Tetsu. Se encontró fascinado en aquel aroma, y en la tristeza que le daba a Tetsu un aspecto más frágil entre todas aquellas capas de seguridad… ahora se veía mucho más humano y más asequible.

Porque cuando Tetsu se comportaba como el hombre perfecto que todos creían ver en él, a Hyde le daba miedo. Mucho miedo… y se sentía tan imperfecto a su lado…

Pero cuando Tetsu dejaba a relucir sus cualidades humanas, Hyde podía sonreírle con confianza. Después de todo, a pesar de la fama y el éxito, el bajista no había dejado de ser el tipo de antes, algo inseguro, un poco tímido… Un poco como Hyde mismo.

Hyde le devolvió la sonrisa. Se habían sonreído mucho aquella noche, pero quizás aquél era el gesto más verdadero de todos. Hyde le sonrió al Tetsu padre de familia, al que odiaba por excluirlo de su vida, al que tanto daño le había traído… pero también, al que seguía amando.

- Lamento haberte despertado- Tetsu dijo. El aroma a café se hizo más intenso. Hyde sintió una necesidad enorme de atrapar aquél aroma con sus labios.

- ¿Quién dijo que dormía?- el vocalista respondió, mirando los labios de Tetsu con atención. Y luego sus ojos. Tristes.- Supuse que no podrías dormir esta noche. Y no tienes porqué desvelarte tú solo. Con gusto podría acompañarte.

Tetsu entornó la mirada. Con el cabello dando una forma armoniosa a su rostro, Hyde se veía más atractivo que nunca. Fue como si lo viera por primera vez después de tantos años. Y el impacto de aquella mañana, en la compañía, cuando Hyde llegó para retomar las actividades con la banda y lo saludó de manera efusiva, como si nada… el impacto de aquella visión no fue nada, comparada con la que tenía ahora ante sus ojos.

- Sería egoísta de mi parte si aceptara- Tetsu repuso pese a sus deseos, tratando de no quedar embelezado por los rasgos de Hyde. Un Hyde mucho más maduro, quizás más varonil… más atrayente, sin duda alguna.- Tienes que descansar. El médico te recomendó reposo, ¿recuerdas?. No pretendo agobiarte más con mis problemas.

- Que tonto…- aunque era un insulto, el rostro de Hyde se mantenía sereno, devolviéndole la mirada firme, pero también con mucha simpatía.- Estoy mejor, ¿no lo ves?. Al diablo mi salud, aquí, mi única preocupación eres tú. Y todo lo que te atormenta, produce el mismo efecto en mí.

- No debería.

- Pero es así. Y no tienes cómo evitarlo.

Se quedaron unos segundos en silencio. Compartiendo una mirada eterna. No había ruido allá afuera. No había luz, no había tiempo, no había noche… y Tetsu pensó que al mirar a Hyde, definitivamente, tampoco habían problemas.

- ¿Por qué eres así?- Tetsu le acarició el cabello con gentileza, sin soltar su otra mano.

- ¿Así cómo?.

- ¿Por qué sigues preocupándote por mí?.

- Bueno…- Hyde sonrió más ampliamente.- Supongo que ahora soy yo el que no puedo evitar eso. Además… esto también concierne a tu hija. Y yo a Rei la quiero mucho.

Ante la mención de la niña, Tetsu bajó un poco la mirada. Los segundos de gloria se habían esfumado. Y allí estaban de nuevo, los problemas golpeando la puerta de sus pensamientos.

- Rei…- suspiró, mirando el gran ventanal de vidrio del salón, a la hermosa noche de luna menguante.- Yo me muero si me la quitan, Hyde. Ella y tú son lo más importante que tengo en la vida.

- Lo sé… y también sé que no podrán hacerlo- la voz de Hyde se oía tan segura, que por un momento Tetsu cerró los ojos y quiso creer en ella.- Vamos a pelear, ya verás. Es cosa de hablar con el abogado que está llevando tu divorcio. Él sabrá asesorarnos.

- ¿Vamos?- el bajista repitió. Abrió los ojos. Hyde estaba ahora serio.

- Vamos… a menos de que cambies tu opinión y me quieras excluir, lo cual entendería. Aunque quisiera estar acompañándote en todo momento, entiendo si en algún punto te soy un estorbo… o soy un agravante, mal que mal, yo fui quien se metió en tu matrimonio.

- Ya dejemos eso, ¿si?.- dijo Tetsu tratando de sonar amable. Hyde asintió.- Y por supuesto que aceptaré tu compañía… la necesito más que nunca.

El vocalista se acercó un poco, soltó el agarre de la mano de Tetsu y acarició su rostro, con la mirada fija en sus ojos.

- Si tú me dejaras, yo… podría hacerte olvidar todos los problemas. Absolutamente todos.

Tetsu sintió un escalofrío. La voz de Hyde había bajado unos cuantos tonos, hasta el punto en que se tornaba aterciopelada, un susurro que bien podría dar el comienzo a la más sensual de las canciones. Los ojos de Hyde fijos en él tampoco ayudaban, por el contrario… había un brillo especial en los ojos del vocalista, una luminosidad única, como si se tragaran en sí el brillo de la luna. De tal forma que todo parecía demasiado opaco en comparación a ellos.

- ¿A qué te refieres?- claro que sabía a qué se refería. Sin embargo, Tetsu optó por no hacer conjeturas. Por no darse falsas esperanzas… por no sentir el atisbo del deseo.

Cuando Hyde le sonrió de esa forma tan depredadora en respuesta, su determinación se quebró. Y pudo sentir cómo la promesa comenzaba a hacerse realidad. Porque en efecto, el deseo comenzaba a surgir, y con él las preocupaciones se atenuaban al punto en que parecían meros espejismos lejanos. Espíritus que rondaban cerca, pero que no lo tocaban. Porque ahora Hyde estaba protegiéndolo con sus brazos alrededor de su cuello, y cada vez más y más cerca…

- ¿No lo adivinas?- Hyde susurró cerca de sus labios. Su aroma demasiado intenso.- Sé que todo es difícil allá afuera, pero aquí… estás en mi guarida, Tetsuya. Aquí no voy a dejar que pienses en nadie más que no sea yo. Y si tratas de hacerlo, puedo obligarte a que me prestes atención. A que sólo pienses en mí… y a que todos los problemas queden en segundo lado.

El bajista sintió que su corazón latía más rápido. Hyde tenía aquella forma tan especial de atraparlo, de seducirlo, con esa determinación e insolencia tan masculina. Con esa mirada tan irreal… y con esa sutileza puramente del género femenino.

Hyde era un ser totalmente andrógeno, a veces incomprensible… Deseado por muchas personas, Tetsu lo sabía, y esa había sido su preocupación mayor por mucho tiempo, antes y después de la separación. Había estado tan seguro que Hyde iba a encontrar otra persona, que Hyde lo iba a olvidar, que terminaría enamorándose de alguien que no lo engañara, que sí lo mereciera… la posibilidad le había producido tanto miedo…

Pero ahora Hyde volvía a ser suyo. Y fueran cuales fueran las consecuencias que tendría que pagar por ello… de pronto todo parecía demasiado poco en comparación con tenerlo cerca, excitándolo, desafiándolo…

Amándolo.

- Por favor, doiha. No juegues conmigo…- Tetsu susurró, sin atreverse a devolver aquél abrazo ni eliminar la distancia que los separaba.

Hyde ya lo había rechazado antes. Le había dejado en claro porqué no quería tener intimidad con él. Y Tetsu lo aceptaba, lo respetaba, se había jurado respetar sus decisiones.

Pero si Hyde daba vuelta atrás, Tetsu estaba seguro… ya no podría detenerse. Nunca más.

Se quedaron en silencio por unos segundos. Luego, el vocalista rió. Quizás de forma algo malévola, como el demonio que todos sabían que era. El sonido de su risa era como el sonido del viento. Y resultaba fantástico de un momento a otro, ver como su rostro se hacía más atractivo cuando la sonrisa se expandía por esos rasgos de niño.

- ¿Quién dijo que jugar era malo?- Hyde respondió entonces, aún con los ojos castaños fijos en él. En cada expresión, cada matiz, cada duda que se manifestaba en el rostro agotado del bajista.- No voy a jugar con tu corazón, Techan, si eso es lo que temes. Pero déjame jugar un poco con tu cuerpo, y demostrarte que puedo hacerte olvidar muchas cosas… quizás incluso, tu propio nombre...

Todo era demasiado como para seguir soportándolo. Las manos de Tetsu se movieron instintivamente hasta aferrar al vocalista por la cintura, y lo acercaron de forma certera hacia su pecho.

- Hazlo, entonces.- Tetsu susurró de vuelta. Tácitamente, había firmado el contrato con el demonio.

“Mi alma a cambio de poder tocar tu cuerpo… es un buen precio”.

- Está bien… pero no aquí. Vamos a la cama.


Hyde esbozó una sonrisa traviesa al decir la última frase, y enseguida Tetsu supo el porqué. Él ya no hablaba en sentido literal. Aquella era la invitación a muchas cosas, antes prohibidas, ahora tan deseadas… y peligrosas…

“Porque si te hago mío, jamás podré dejarte de nuevo. Ellos tendrán razón de acusarnos… estamos cometiendo el adulterio, pero, ¿sabes qué, doiha?... de pronto, eso me importa tan poco…”.

Hyde rompió la cercanía de forma rápida. Se puso de pie y tomó su mano. “¿Vienes?”, preguntó, una invitación que Tetsu no pudo rechazar. El bajista asintió, y dejó que Hyde lo guiara por las penumbras del departamento hasta su recámara. Su corazón latía rápido, como si esa fuera la primera vez que harían el amor… lo era, de alguna forma. La primera vez en mucho tiempo. Demasiado.

Hyde abrió la puerta de la recámara y le hizo un guiño cómplice. Cuando entraron, él no prendió las luces, y Tetsu pensó que era mejor así. En las penumbras, podía deleitarse de la forma en que la oscuridad caía sobre Hyde, y lo hacía parecer una criatura casi etérea.

El vocalista lo atrajo de nuevo hacia su cuerpo, con la puerta cerrada a su espalda. Hyde buscó su boca en la oscuridad y atrapó sus labios con sutileza, recorriéndolos con la punta de la lengua y luego entrando en su boca de manera profunda. Tetsu sintió un escalofrío cuando la lengua de Hyde se encontró con la suya, y en un acto reflejo tomó a Hyde por la cintura y sus manos se colaron debajo del pijama, acariciando la piel suave de la espalda. Hyde respondió a la caricia con un gemido ahogado, y se separó cuando el aire ya no fue suficiente.

- ¿Por qué me aceptas ahora?- Tetsu susurró cerrando los ojos, sintiendo como la boca de Hyde iba hacia su cuello y trazaba un camino con sus labios, incrementando la excitación que se condensaba en la parte baja de su vientre.

- Ahora es cuando tú me necesitas, Tetsuya…- Hyde respondió en un hilo de voz- Ahora… mientras que yo, te he estado necesitando hace años… me refrenaba al saber que no eras mío. Pero ahora sí lo eres. Incluso si sigues casado, tú … me perteneces…

Acompañó sus últimas palabras con una mordida en su cuello. Tetsu retuvo el aliento, le dio otro beso mientras las manos de Hyde recorrían su pecho, yendo hacia abajo, hasta la pretina de sus pantalones y desabrocharlos…

Y lo comenzaban a acariciar allí, justo dónde se concentraba todo el deseo físico.

El bajista ahora gimió con más fuerza, cerró los ojos y ocultó el rostro en el cabello de Hyde, sintiendo su aroma a menta. Hyde lo acariciaba íntimamente con un ritmo enloquecedor. Tetsu lo besó mientras la excitación se expandía, pero se separó de él y detuvo sus movimientos cuando previó la venida inminente del orgasmo.

- No…- jadeó Tetsu, aún con su boca acariciando la boca de Hyde. Su respiración totalmente alterada.- No, doiha… así no…

- ¿Cómo, entonces?.

- Yo…- Tetsu deslizó una mano por entre sus cuerpos, tomó la mano de Hyde que lo había estado acariciando bajo la ropa interior, y la entrelazó con la suya.- Quiero sentirte junto conmigo… He estado tanto tiempo esperando por eso…

- ¿Esperando por qué?.

Hyde estaba jugando con él. Su voz se escuchaba igualmente extasiada, pero con un matiz de impaciencia. Tetsu se separó y miró sus ojos de nuevo, entre toda la niebla del deseo y la oscuridad de la habitación. El cabello largo de Hyde ocultaba un poco sus rasgos. Con la mano libre, los retiró del rostro del vocalista. Con cuidado. Como si con un movimiento errado, fuera a romperlo.

- Quiero hacerte el amor, Haido. Eso es lo que quiero.

Aquellas eran las palabras que Hyde quería oír, sin dudas. El vocalista sonrió, complacido. Lo guió lentamente hacia la cama y lo obligó a sentarse en el borde mientras él se mantenía de pie, sacándose las prendas de ropa que aún ejercían una barrera entre ambos. Tetsu lo vio casi fascinado, y lo recorrió una y mil veces con la mirada cuando Hyde dejó caer la última prenda al piso. Cuando el vocalista quedó totalmente expuesto para él, tan perfecto… tan andrógeno, en aquella absoluta oscuridad…

- No me mires así. Haces que me ponga nervioso.

Tetsu sonrió con calidez, lo aferró de la cintura y lo acercó hacia sí. Besó su pecho, bajó por su vientre hasta llegar al piercing en su ombligo. Hyde ahogó un jadeo cuando Tetsu tomó el aro con su lengua, se aferró de los hombros del bajista y entornó los ojos.

- Eres perfecto…- Tetsu susurró con sus manos trazando caminos lentos por la piel del vocalista. Recorriéndolo, caminos conocidos que no había olvidado en esos tres años… El cuerpo de Hyde no había cambiado, seguía teniendo la calidez que a Tetsu tanto le gustaba, aquellas formas que despertaban por completo su deseo.

Hyde se arrodilló en el hueco de sus piernas, le bajó los pantalones y la ropa interior con maestría y lo besó de nuevo mientras ambos se dejaban caer sobre las sábanas. El vocalista se fue deslizando por su cuerpo, besando cada espacio de piel a su alcance, dándose el tiempo suficiente para tener a Tetsu justo donde quería… rogándole.

No tuvo que esperar demasiado. Conocía el cuerpo de Tetsu y supo cómo excitarlo hasta el punto de la desesperación. Tetsu lo tomó del cabello sin mucha fuerza, lo obligó a regresar a su rostro, atrapó su boca, y mientras lo besaba intercambió las posiciones, de tal forma que el bajista quedó arriba. Tomó las muñecas de Hyde, las inmovilizó arriba de su cabeza y lo miró de forma demasiado urgente. Le separó las piernas, y Hyde trató de no gemir, porque lo veía también en el rostro de Tetsu…

Esta vez, la unión iba a ser para siempre.

- Te adoro…- Tetsu susurró en su oído, cuando comenzó a prepararlo con cuidado. Hyde suspiró al sentir los dedos de Tetsu en su interior, tomó aire lentamente y cerró los ojos.- Te amo, Haido… no sabes cuánto…

Hyde entrelazó sus piernas en las caderas de Tetsu. De pronto, sentía tanto miedo… porque él también amaba a Tetsu, mucho más de lo que Tetsu pensaba, mucho más de lo que él mismo aceptaría… mucho más de lo que debería.

Tetsu tomó su rostro y lo obligó a abrir los ojos. “No te voy a dañar”, repuso, y Hyde sonrió un tanto, porque Tetsu seguía siendo siempre tan cuidadoso…

- Sólo hazlo, ¿sí?- Hyde dijo casi en una súplica, su cuerpo también pidiendo a gritos la unión.

El bajista no lo quiso hacer esperar. Apretó la quijada y lo penetró de a poco, tratando de ir despacio, viendo como Hyde gemía de forma contenida y se aferraba a su cuerpo casi haciéndole daño.

Fue tan difícil no hacerlo de un solo movimiento, la estrechez de Hyde lo volvía loco, la urgencia lo estaba matando… cuando estuvo completamente adentro, Tetsu se sintió desfallecer.

Hyde era tan cálido, tan perfecto, y el lo amaba tanto que dolía…

- ¿Estás bien?.- le preguntó, acomodándose mejor. Hyde volvió a gemir. Tenía el rostro ruborizado, se veía hermoso.

- Sí…es sólo que... ha pasado demasiado tiempo…

Su respuesta terminó con un susurro. Se miraron a los ojos y Hyde le sonrió, eliminando las preocupaciones. Sus cuerpos volvían a acoplarse como su estuvieran especialmente diseñados el uno para el otro. Tetsu buscó una postura totalmente cómoda para ambos, y esperó otro rato hasta sentir que el cuerpo de Hyde se relajaba completamente entre sus brazos.

Entonces, Hyde lo atrapó en un beso húmedo y lento, mientras se movían suavemente primero, para después profundizar los movimientos. Hyde cerró los ojos y se abrazó al cuerpo de Tetsu, de nuevo tan suyo… la mente del vocalista se había quedado en blanco, lo único que Hyde podía razonar era que esto era lo correcto, estar ahí, sintiendo como Tetsu le devolvía con cada movimiento un poco de la vida que él mismo le había quitado… en esos minutos preciados ya no habían venganzas, no habían problemas, no habían recuerdos, no había nada más que los gemidos de Tetsu en su boca, que el cosquilleo que se expandía por su cuerpo, que la sensación cálida en su vientre, el deseo por todas partes…

Y el olor de Tetsu en su propia piel. El sabor de Tetsu en su paladar. La fuerza de esos brazos que no lo dejaban caer por el precipicio del éxtasis, que lo mantenían en esa cama sintiendo como volvían a ser uno solo…

- Yo también te amo… tanto… - Hyde susurró entonces sin pensar, y el clímax llegó de pronto como una muerte rápida y violenta, pero tan exquisita… una fuerza que lo hizo arquear la espalda, cerrar los ojos y gemir fuerte el nombre de su amante. De su dueño. Su verdugo y su creador.

El vocalista se dejó caer en la cama, jadeante, sintiendo como Tetsu se venía cálido en su interior. Lo abrazó aún con más fuerza mientras Tetsu entrelazaba sus manos, y susurraba un “te amo” acariciando sus labios. Aún sobre su cuerpo. Aún tan adentro…

Hyde abrió los ojos y miró el cielo de la habitación. Saboreando los resquicios del éxtasis, grabando en su memoria la calidez de aquel momento, el único momento de paz que había tenido en mucho tiempo.

Un momento que quizás, había durado demasiado poco. Y que al mismo tiempo, había representado una gloriosa eternidad.

El bajista se incorporó un poco y salió de su interior con delicadeza. Hyde suspiró entonces, y se acomodó en sus brazos sintiendo frío de pronto.

- ¿Te hice daño?- Tetsu le preguntó despacio, trazando con la yema de sus dedos el tatuaje de su espalda. El vocalista sintió un escalofrío. Negó con la cabeza.

- No… fue perfecto.

Tetsu le sonrió en respuesta. Le dio un beso en la frente, y acomodó las sábanas de la cama para cubrirlos del frío de la noche.

- Fue más que perfecto.

El corazón de Tetsu volvía a latir de forma pausada. Hyde cerró los ojos y como en una canción de cuna, se encontró adormecido por el sonido de aquel corazón que era completamente suyo.



¿Lo era?.




Al cabo de unos segundos, Tetsu hizo un alto en las caricias. Hyde abrió los ojos y levantó la vista. Y sonrió al ver que el bajista se había quedado dormido.

“… tan perfecto…”.

Hyde se acomodó de nuevo entre sus brazos, tratando de ser cauto. Miró la oscuridad, y aunque estaba arropado por las sábanas y por el cuerpo del bajista, sintió que el frío se intensificaba.

Un frío que venía desde dentro.

Porque era tan frío darse cuenta de la realidad, tal como aquella vez en que Hyde los había visto juntos, a Ayana y Tetsuya… un frío glacial que dolía. Como agujas clavadas en su corazón.

A pesar que todo había sido tan perfecto… se sentía tan miserable…

Que lástima que lo perfecto estuviera destinado al final prematuro.

Porque ahora Tetsu se había quedado dormido abrazando su cuerpo… tan tranquilo, tan en paz, un paréntesis entre la tormenta. Y quizás eso se podría repetir muchas noches, pero limitadas… porque Hyde más que nunca sabía que el final iba a llegar, en cuanto Tetsu se diera cuenta de que todo no era más que un engaño, que el amor estaba contaminado, y que si bien los deseos de venganza se olvidaban en el sexo… siempre volvían. Y esos eran los fantasmas que perseguían a Hyde. Día y noche.

“Perdóname, Tetsu… pero no puedo de otra manera…me estoy muriendo de odio, necesito sacarlo… perdóname, mi amor”…

Hyde cerró los ojos con fuerza. Se aferró más al pecho del bajista, a ese corazón que latía tan tranquilo… tan desigual al suyo.

Quizás había mentido. Quizás Tetsu lo había dañado, no de forma física… pero sí le había hecho un mal irremediable.

El peor de los males.

“Me hiciste caer en mi propia trampa… y siento miedo. Mucho miedo a lo inevitable...”





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