Bodas de Sangre
Capítulo 19
Frutos del Caos
- No… no puedes estar hablando en serio…
Ken le envió una mirada de genuino desconcierto. Estaba mucho más serio
de lo que había estado desde hace días. Puntualmente, desde que
Larc-en-Ciel había retomado a sus actividades habituales.
Un denso silencio siguió las palabras del guitarrista. Era obvio que la
noticia los había tomado a todos por sorpresa, pero pese a esto, Hyde
tuvo el descaro de sonreír, cruzarse de brazos y apoyarse mejor en el
asiento, para contemplar y disfrutar cada una de sus reacciones. Antes
de decidirse a hablar, miró a Tetsu de soslayo y no pudo evitar pensar
que Ken y él eran muy parecidos. En efecto, aunque Tetsu lo sabía de
antes, tanto él como el guitarrista habían tenido exactamente la misma
reacción al escuchar su propuesta.
“No puedes estar hablando en serio”
- Deberías saber que yo no bromeo cuando me refiero a los asuntos de la
banda- respondió finalmente el vocalista de forma tranquila, como si
estuviera explicando algo tan elemental como que uno más uno son dos- Le
formulé la idea a Sakano san hace unos días, y por lo que sé, ahora los
productores la están analizando. Yo sólo les aviso para que no los
pille de sorpresa… Ustedes, a fin de cuentas, serán los que tengan la
última palabra en aprobarla.
- Aprobarla - Ken repitió con escepticismo. Su negra mirada pasó de Yukihiro a Tetsu, y luego volvió hacia Hyde.
De pronto, la comprensión pareció abrirse paso por su mente.
Y, por supuesto, antes de que el vocalista pudiese agregar algo más, Ken estaba hirviendo en indignación pura.
- ¡Pero qué mierda tienes en la cabeza, Haido! Esto es una tontería... ¿Reunir a los miembros antiguos de la banda? ¡Por favor…!
- No saques conjeturas tan rápido. Si te calmas y me dejas continuar,
podría darte las razones por las que deberíamos considerarlo como una
buena opción.
El guitarrista bufó de forma incrédula.
- ¿Cómo puedes siquiera pensar que podríamos tener algún tipo de
contacto con ellos? ¿Ya se te olvidó que todos se fueron gritando a los
cuatro vientos que no querían saber nada más de la banda?... ¡Se te
olvidó, acaso, que hablaron de nosotros como se les dio la puta gana!
- Es cierto que Hiro y Pero se fueron en malos términos, no te voy a
negar eso… pero Sakura jamás ha dicho nada malo sobre nosotros, sino
todo lo contrario.
- Ya…- Ken se rió con ironía.- ¿Y qué hay de todos los problemas que ese
idiota nos hizo pasar? Casi nos cancelaron por su culpa, ¿eso también
se te olvidó, Hyde?
Al instante, el rostro de Hyde adoptó una fría expresión de desdén.
Estaban tanteando un tema delicado. Y eso, las otras tres personas que
ocupaban la sala lo sabían a la perfección.
Aún en su enojo, el guitarrista sonrió con aires de triunfo.
- Te quedas mudo porque sabes que tengo la razón, ¿no es cierto?
- No tienes ni una mínima idea de lo que estás diciendo- susurró el
vocalista con voz peligrosa. Le sostuvo la mirada de manera firme, casi
sin pestañear. Una mirada que podría congelar el mismo infierno - Sakura
pidió disculpas por eso, cometió un error… y por lo que recuerdo, tú
fuiste el primero en decir que teníamos que apoyarlo, que no debíamos
guardar rencores… ¿tan rápido cambias de ideas, Kitamura, o simplemente
estabas fingiendo para quedar como un buen amigo?
- ¡Cómo te atreves a…!
- Ya basta los dos - intervino rápidamente Tetsu, quien hasta entonces
se había mantenido en silencio observando el fuerte intercambio de
palabras. Miró a su vocalista y su guitarrista de forma alternada, como
un padre que regaña a sus hijos- El tema de nuestra cancelación no viene
al caso. Será mejor que se calmen si quieren seguir hablando.
Al instante, Ken y Hyde se quedaron mudos, aunque compartieron una
mirada de desafío que no pasó desapercibida. El ambiente en la sala de
descanso era tan denso que podía ser cortado con el filo de un cuchillo.
Mientras el líder de la banda se mantenía en alerta por si debía
intervenir de nuevo, Yukihiro se dedicó a observar las reacciones de
Ken, apoyado en la pared de brazos cruzados, sumamente impasible.
Hyde suspiró casi inaudiblemente. “Tranquilízate… debes pensar con la cabeza fría”
se regañó de inmediato. En parte enojado consigo mismo, y en parte
indignado con las palabras de Ken. Y con los recuerdos que ellas traían
consigo.
Claro que había esperado una mala reacción por parte del guitarrista.
Pero no que Ken tuviera el descaro de sacar a relucir el problema de
drogas de Sakura. Un tema que por años había sido tabú y que, en el
fondo, todavía le seguía doliendo.
“¿Qué
sabes tú de errores? Ninguno de ustedes a experimentado la sensación de
caer, de impactar el piso… y no saber de qué puedes aferrarte”
Hyde bajó la mirada y de nuevo se obligó a relajarse, a respirar
profundo… a recordar cada uno de los parlamentos que había estado
planeando por meses. No podía dejar que sus reproches tomaran el control
de sus actos. Como siempre, era mejor actuar con cautela, y razonar de
forma fría y analítica.
Siempre era mejor ser hipócrita, hacer de cuenta que no pasaba nada. Que todo estaba bien, saldado, solucionado y olvidado.
Puras mentiras…
“Nunca nada
podrá ser olvidado, unos cuantos llamados por teléfono no sirven de nada
cuando te sientes solo, miserable… Sucio de tanto odio. Ahogado en la
locura”
“Pero, por supuesto, ustedes no lo saben. Nunca lo supieron... Ustedes
siempre estuvieron del lado de Tetsu, lo suficiente como para no notar
lo que yo estaba sintiendo”
Cuando el silencio se hizo demasiado como para seguir sosteniéndolo, el
vocalista observó a sus compañeros de banda e hizo un esfuerzo enorme
por parecer más conciliador.
- No estoy pidiendo que den una respuesta inmediata. Lo más seguro es
que hablemos de este tema en la reunión que tendremos mañana… por hoy,
lo único que me gustaría es que lo mediten, que no tomen en cuenta sólo
las rencillas personales que hay entre nosotros… piensen en el bien de
la banda, en cómo podemos dar un espectáculo memorable al público. Por
favor, tan sólo piénsenlo.
Las últimas palabras las pronunció mirando directamente los ojos
castaños de su amante, quien le sostuvo la mirada no sin cierto
descontento. Porque aunque el bajista no había hecho mayores
comentarios, Hyde sabía desde el primer momento que si no estuviese
atado por la promesa de apoyarlo en sus decisiones, Tetsu no hubiera
escatimado en negativas para declinar una propuesta como aquella.
Lástima que su estúpido sentido de culpa le impedía hacerlo.
“¿Tienes
miedo, Tetsuya Ogawa? Sabes que puedo irme cuando quiera, que ya nada
me ata a tu banda. Tú terminaste con mi lealtad, terminaste con todo…
Ahora, no puedes contradecirme ni retractarte”
La risa de ironía de Ken se alzó de pronto, sorprendiéndolo ligeramente.
Graso error… Por supuesto, podía fingir ante todos. Pero ni un arsenal
de palabras lindas y conciliadoras podría aplacar el fuerte carácter de
un muy indignado guitarrista.
- Al demonio toda esta pantalla, lo que tú pretendes es que el idiota de
Sakura vuelva, ¿no es cierto, Hyde?... Eso es lo que estás tratando
hace años. No nos tomes por unos estúpidos.
- Si eso es lo que te obstinas a pensar, ya no gastaré más energías en
persuadirte de lo contrario- respondió casi con pesar. El guitarrista
volvió a reír.
- Ya se me hacía raro que hubieras aceptado volver tan fácilmente...
Dime, Haido, ¿no será que desde el principio pensabas hacer esta clase
de exigencias? ¿Este es el precio que debemos para que el ilustre Hideto
Takarai se digne a subir al escenario junto a nosotros?
- Ken, por favor, cuida lo que insinúas - intervino Tetsu de nuevo,
mucho más lacónico y serio que en su primera intervención. El
guitarrista le envió una mirada ceñuda.
- ¿Lo estás defendiendo?... Tetsuya, ¡no puedo creer que estés de acuerdo con una idea tan ridícula!
- Yo no he dicho que esté de acuerdo con nada, sólo te pido que no nos
comencemos a agredir de forma gratuita. Así no llegaremos a ninguna
parte. Ni mucho menos, a algún consenso.
- ¡Qué consenso ni que nada! ¡Ni los fans ni nosotros jamás aceptaríamos
algo semejante!... ¿O acaso piensas que nos hará buena publicidad que
un… que alguien como Sakura venga a tocar junto con nosotros?
- Ya basta, Ken - esta vez, la voz seria y profunda de Yukihiro se alzó
entre ellos. El baterista, quien hasta entonces se había mantenido
hermético, miró directamente a Ken.
Y pareció congelarlo de la pura impresión.
- Déjalo, Yuki. Es obvio que alguien aquí nos está subestimando-
prosiguió Hyde sin reparar en el intercambio de miradas entre baterista y
guitarrista, tratando de rayar la indiferencia- ¿Pretendes que nos
limitemos porque la compañía de Sakura puede generar una mala
impresión?... ¡Por favor! Sabes tan bien como yo cómo es el negocio: el
morbo vende, y vernos tocar junto a los miembros que se fueron será
motivo suficiente para que todos, prensa incluida, quieran estar en
nuestro concierto en
primera fila… ¿qué pasa contigo, Kitamura? Solo pareces enfadado por la
idea de tener a Sakura cerca. Pero hasta donde recuerdo, él y tú eran
los mejores amigos… ¿Entonces, qué sucedió?... O mejor dicho, ¿por qué
no reconoces de una vez por todas que tu conflicto no es con Hiro ni con
Pero, sino con Sakura? Exclusivamente con Sakura.
Alevosía pura. Hyde entornó los ojos y le sostuvo la mirada de forma
penetrante. Al instante, la expresión de indignación de Ken pasó a ser
de incomodidad. El guitarrista se aclaró la garganta y Hyde estuvo a
punto de gritar “¡Bingo!”
Ken le pedía que no los tratara como estúpidos… pues bien, Hyde tampoco
lo era. Y, por supuesto, se daba cuenta que la pelea que Sakura y Ken
habían tenido hace semanas a la salida de un restauran iba más allá de
lo que Sakura había contado en su momento a Hyde.
“Él
piensa que puedo estar involucrado con la noticia del divorcio de
Ogawa… pero ya se le pasará. Así es Ken, terco como una mula en un
principio”
Es obvio que te equivocaste, porque Ken sigue sospechando de ti, pensó
Hyde mientras observaba al guitarrista como si quisiera leer sus
pensamientos. Lo que aún no le cabía en la cabeza era que Ken fuese tan
agresivo al hablar de Sakura, su antaño gran-amigo y-
compañero-de-juergas Sakura, solamente producto de una sospecha.
“Aquí
hay algo más, algo mucho más delicado, mucho más fuerte… ¿También
desconfías de mi, Ken?... No… si así fuera, lo hubiera notado antes,
aquella noche en que te quedaste en mi departamento… pero tú problema es
con Sakura. Y si hay algo más, yo tengo que saber qué es”
- No necesito tener rencillas con ese idiota para refutar tus estúpidas
ideas- respondió Ken tras unos minutos, casi con violencia- Traer a dos
bateristas y un guitarrista, ¿acaso Yuki y yo ya no te parecemos
suficientes?... Dime, Haido, ¡de verdad piensas que vamos a estar
felices ante la idea de ser reemplazados!
El vocalista hizo un gesto de incredulidad
- Por supuesto que no pretendo eso.
-¡Pues bien, es lo que estás dando a entender con toda esta maldita de idea!
- En ningún momento quise ofenderlos de alguna forma. Y lamento mucho si
lo perciben de esa manera- continuó Hyde abarcando también a Yukihiro,
quien aún estaba impasible.
- ¡Anda, díselo, Yuki! ¡Dile que tampoco estás de acuerdo con que vengan otros a meter sus sucias manos en nuestro trabajo!
Los tres observaron al baterista casi al instante. Cruzado de brazos y
apoyado en la pared, Awaji se tomó algo de tiempo antes de responder.
- Lamento desilusionarte, pero te pido que no pongas palabras que yo no
he dicho en mi boca, Ken- pronunció finalmente, con voz seria, pero
tranquila, congelándolo por segunda vez de la impresión.
- No puede ser… no me digas que estás de acuerdo con toda esta… tontería…
Los ojos negros de guitarrista y baterista se encontraron al unísono.
Uno, con desconcierto puro. El otro, con una tranquilidad que rayaba en
la frialdad.
- Digamos que no me parece tan descabellado como a ti. Y de hecho, creo
que podría ser una buena idea si sabemos cómo manejarla, claro.
- Estás bromeando… Tienes que estar bromeando, Yukihiro.
La voz de Ken ahora sonó súplica y exigencia por partes iguales. Sin
embargo, y para su mayor desconcierto, el baterista negó con un ademán y
casi pareció conmovido por su reacción.
- No me mires como si me hubiera salido una tercera cabeza o algo así.
Sólo estoy diciendo que si lo piensas de manera analítica, Hyde tiene
bastante razón…. Si su idea logró sorprendernos a nosotros, también
podría lograr un alto impacto en el público. Y eso es precisamente lo
que buscamos lograr. Sorprender.
-¿Acaso estás escuchando lo que dices?... ¿Aceptarías que Sakura usurpe tu puesto, así, tan tranquilo?
" No puedes querer que él vuelva”
pensó Ken de forma casi suplicante. No le cabía en la cabeza... No
después de todos esos días de vuelta a los ensayos, días en que él y el
baterista habían estado más unidos que nunca... No después de que
Yukihiro le diera esperanzas de algo más que una amistad…
Sencillamente, no podía.
“Por favor, dime que no sigues queriendo a ese idiota... no ahora, que estoy más cerca de ti que nunca”
- Ya escuchaste la petición, es sólo un concierto… Además, hablamos
también de Hiro y de Pero. Y aunque no tengo aún la oportunidad de
trabajar con ellos, no me parece algo imposible de lograr si dejamos
nuestras condiciones en claro.
- Exacto- Hyde le sonrió a Yukihiro de forma radiante, casi agradeciendo
su apoyo- Es un alivio que al menos entre nosotros, una persona piense
de forma razonable.
- No puedo creerlo. Te escucho y no puedo…-Ken miró a Yukihiro de nuevo,
de forma incrédula y el baterista casi sintió como si esa mirada fuera
un golpe certero en su rostro- ¿De verdad quieres trabajar con el idiota
de Sakura al lado? Respóndeme Yukihiro, ¿eso es lo que quieres?
“¿Podrás soportar tenerlo cerca, o esto es sólo una excusa para reencontrarte con él? ¡Dímelo!”
- ¿Y por qué Yukihiro no debería querer trabajar con Sakura, Ken?-
intervino entonces Hyde, en una clara muestra de su perspicacia y su
sexto sentido. Por segunda vez en lo que iba de semana, Yukihiro sintió
que Hyde era muchísimo más inteligente de lo que él creía.
- No te metas en los asuntos que no te conciernen, Takarai. La pregunta se la hice a Yukihiro, no a ti.
- Y yo te la voy a responder, no te preocupes- casi sin pestañear ni
titubear, Yukihiro habló.- No se trata de lo que quiero o no, pero si
deseas una respuesta clara, la respuesta es sí... Sí me gustaría
trabajar con Sakura y con los otros miembros que estuvieron junto a
ustedes mucho antes de que yo llegara. Y me gustaría porque sería un
desafío. Supongo que me conoces lo suficiente como para saber que yo no
huyo de los desafíos, Ken.
“Lo sigues queriendo”
El guitarrista sintió que el corazón se le paralizaba, producto de la
amarga certeza que de pronto se instauraba en su mente. Miró a Tetsu,
callado, como siempre. A Hyde, que observaba el intercambio de palabras
de forma atenta. Y luego, su mirada negra y tormentosa regresó al hombre
que desde hace mucho lo había dejado sin aliento, con la cabeza hecha
un mar de dudas, de preocupaciones, de deseos sin razón ni lógica. El
hombre que
ya había eclipsado a todo el desfile de mujeres que había tenido en su
vida. Porque ninguna de ellas había logrado estremecer su mundo y minar
su confianza como Yukihiro lo había hecho.
Esta vez, su perenne seguridad se destruía de nuevo. Pero no por una buena causa.
“Lo quieres… como quizás nunca me podrás querer a mí”
Bajó la mirada. El sabor de la derrota no era uno de sus preferidos,
pero aún así, le tocaba saborearlo de vez en cuando, sin mayores
reproches y en silencio. Como los hombres. Como un hombre que ama a otro
hombre.
“¿Qué esperabas, Kitamura?... se necesita mucho más que buenas intenciones para conseguir que alguien te quiera. Eres patético”
Guiado por sus impulsos, el guitarrista se puso de pie y con andar firme
se dirigió hacia la puerta de entrada, sin mirar a nadie y sin decir
nada más. Ya había gritado y se había peleado. Pero había sido el
carácter impasible y fríamente tranquilo de Yukihiro quien había logrado
que se quedara sin palabras. Que se tragara su propio vómito verbal.
Qué se asqueara en su propia ira.
Antes de que pudiera salir, sintió que alguien lo tomaba del brazo de
forma firme, impidiendo momentáneamente aquel intento de retirada. El
guitarrista levantó la vista. No había sido Yukihiro quien trataba de
detenerlo, como por un segundo había deseado ilusamente… Pero no. Eran
los ojos castaños de Hyde los que lo miraban con algo de desconcierto,
algo de preocupación y algo de advertencia.
Desear que Yukihiro lo detuviera… de verdad, era muy patético.
- ¿A dónde crees que vas? Los productores van a llegar en cualquier
momento. No armemos un escándalo antes del ensayo, ¿quieres?
- Al demonio con el ensayo- pese a sus palabras, Ken sonrió- Si crees
que me voy a quedar acá, soportando un poco más de esta conversación… es
porque realmente eres un ingenuo, Hideto Takarai.
Aquel tono mesurado fue mucho más elocuente que las palabras de
indignación y furia que había lanzado antes. Y Hyde debió preverlo,
porque no hizo otro intento por detener su huida. Ken se deshizo del
agarre y cuando se fue, el sonido de la puerta abriéndose y cerrándose
pareció retumbar en toda la sala. Y pareció también retumbar en los
oídos de Hyde, quien bajó la mirada mientras sentía un extraño desazón
expandiéndose en la base de su estómago.
“Ahí
lo tienes, tal como lo habías planeado. Empiezas a ver los frutos de
todo aquello que estás cosechando. Los frutos del caos”
Sintió movimientos a su espalda. Un segundo después, Yukihiro estaba a su lado, haciendo amago de ir detrás del guitarrista.
- Espera un momento. El problema de Ken es conmigo, soy yo quien tiene
tratar de hacerlo entrar en razón- protestó Hyde de forma inmediata.
Yukihiro le sonrió con cierta cordialidad, aunque su gesto sólo
disfrazaba su descontento.
- Si sales detrás de él ahora, solamente lograrás que te quiera partir
la cara de un golpe. Deja que se tranquilice. Intentaré que vuelva antes
de que Sakano-san se de cuenta.
Yukihiro miró alternadamente a Hyde y Tetsu, quien seguía en silencio y
sumamente serio, casi atemorizante. El bajista asintió dándole la razón,
un gesto que consiguió que Hyde apretara los labios en una línea fina.
No quería darse por vencido tan fácilmente.
- No creo que consigas hacerlo volver. Se comporta como un niño, ni
siquiera puede llevar a cabo un debate de ideas medianamente civilizado
sin estallar en gritos y accesos de furia.
- Está claro que tu “debate de ideas” se te fue de las manos- intervino
ahora Tetsu con tono que rallaba la ironía. Hyde le envió una mirada de
enfado. - Deja que Yuki vaya a hablar con él. Y de paso, sería bueno que
tú también te calmes un poco.
“O sea que sí me vas a llevar la contraria… no eres tan pasivo como lo creía, cariño”
pensó Hyde de inmediato, con emociones encontradas. De todas formas,
regresó a su puesto y se sentó al lado de Tetsu casi sin mirarlo, signo
tácito de aceptación, aunque a regañadientes. Yukihiro y Tetsu
compartieron una mirada rápida antes de que el baterista se fuera.
Seguramente, Tetsu notaba las ansias que sentía Yukihiro por hablar con
Ken a solas. Después de
aquellos días de complicidad mutua, el hecho de que Ken pudiera estar
enfadado con él le dolía casi de forma física.
Una vez afuera, observó los pasillos largos e intrincados de la
compañía, pero no vio a Ken por ninguna parte. Yukihiro avanzó hasta
alcanzar los ascensores. La compañía era enorme y no tenía tiempo para
buscarlo en cada rincón, aunque pensaba hacerlo si es que era necesario.
Casi guiado por un instinto, bajó hasta el primer piso, fue hasta los
jardines. Y con cierta alegría se dio cuenta de que había estado en lo
correcto.
“Resulta que sí te conozco bien, tanto como espero que me conozcas tú a mí. Necesito que entiendas porqué hago todo esto, Ken”
La figura alta y delgada de Kitamura se recortaba en un rincón del
acceso que daba a uno de los estacionamientos, apoyado en una pared con
las manos en los bolsillos, mientras observaba los movimientos del agua
dentro de una pileta sumamente pensativo. Absorto en sus pensamientos,
el guitarrista ni siquiera pareció notar la presencia de Yukihiro hasta
que el baterista estuvo lo suficientemente cerca como para tocarlo.
Acción que, considerando el estado en que el otro estaba, no hizo.
-¿Tetsuya te envió como intermediario?- repuso enseguida el guitarrista
de forma brusca. Yukihiro no pudo evitar sonreír, a pesar de aquel
hostil recibimiento.
- No necesito que nadie me envíe, estoy aquí porque quiero que hablemos.
- ¿Y qué es lo que hemos hecho en este último tiempo? Pero perdona… está
claro que mientras tú me hablabas, yo no te entendía. O te entendía
todo mal… De otra forma, no me explico como pude pensar que te conocía.
En cuanto dejó de hablar, el guitarrista se incorporó e hizo el amago de
alejarse, sin embargo, antes de que pudiera siquiera avanzar unos
centímetros, Yukihiro lo detuvo haciendo halago de su fuerza.
- No seas terco, ¿quieres? Si quieres enfadarte, estás en todo tu
derecho… Pero al menos, primero escucha lo que vine a decirte- le pidió
entonces, en el primer susurro cargado de una emoción distinta a la
tranquilidad. Un susurro que para desgracia de Ken, logró estremecerlo.
Estaban bastante cerca, no demasiado como para que la situación luciera
comprometedora, pero sí para impedirle al otro moverse. Fugazmente,
Yukihiro observó su entorno y se aventuró a conservar la cercanía y el
tono confidente.
- ¿Por qué te comportas así? Hyde tiene razón… ni siquiera estás
considerando la idea en sí misma. Lo que tú haces es negarte a escuchar
argumentos, hacer oídos sordos porque no quieres que Sakura vuelva… Es
evidente que estás permitiendo que los conflictos personales se mezclen
con tu trabajo y el trabajo de todos.
- ¿Y qué hay si lo hago? ¿Acaso pretendes que lo reciba con bombos y
platillos después de todo lo que ha pasado?... ¡Tú, menos que nadie,
debería pedirme eso, Yukihiro! ¡No después de todo lo que ese idiota te
ha hecho!
- Ese es mí asunto, agradezco toda tu preocupación, pero, por favor,
deja que sea yo quien solucione mis problemas con Sakura, ¿está claro? –
el baterista trató de no sonar demasiado desagradable, pero sí bastante
tajante. Disminuyó el agarre sobre su brazo. Para su suerte, Ken no
hizo otro amago de escapar, aunque seguía reticente a escucharlo.
- Quizás tienes razón… y quizás el idiota de Hyde también tiene razón,
porque es cierto, no puedo ser objetivo cuando se trata de Sakura....
Anda, despotrica todo lo que quieras, pero jamás podré aceptar que él
venga a mi lugar de trabajo, respire de mi aire. A que esté cerca de mis amigos. Y por sobre todo, cerca de ti, Yukihiro.
“¿Por qué tienes que ser tan directo?”
El corazón del baterista pareció saltarse unos cuantos latidos. Maldita
sea… estaban en un sitio público, cualquiera podría verlos. Pero aún
así, de pronto sentía unas ganas incontrolables de eliminar la distancia
que los separaba, mientras seguía hipnotizado por esos ojos que
irradiaban tanta fuerza, tanto coraje y tanto dominio.
- Dime algo. Estás apoyando las estúpidas ideas de Hyde porque aún
sientes algo por Sakura, ¿no es cierto?- prosiguió de pronto el
guitarrista sin darse cuenta de lo que sus palabras estaban produciendo.
Seguía tenso en su postura de terquedad, y aún así, Yukihiro creyó
reconocer en aquella voz un ligero tinte de miedo.
- No lo sé… de verdad que no lo sé…
Ni siquiera se planteó si debía o no ser sincero, simplemente lo había
dicho así, sin más. No podía mentirle a la persona que había estado a su
lado en esos días tan difíciles…. Aunque su sinceridad causara que Ken
luciera más desilusionado que nunca.
- Claro que lo quieres. No sé para qué te lo pregunto- le susurró el
guitarrista con voz contenida, causándole puntadas sucesivas en el pecho
de puro arrepentimiento.
“¿Con qué moral critico a Sakura, si poseo la misma capacidad para dañar a los demás?”
- Qué tonto. Después de lo que hablamos hace unos días, realmente llegué
a pensar que tenías todo más claro. Pero ahora… ahora, simplemente no
puedo creer que estés dispuesto a recibirlo como si nada… No después de
todo lo que ese idiota te ha hecho.
- Hablas bastante de todo lo que Sakura me ha hecho. Pero no seas
egocéntrico, soy yo el más afectado con todo lo que ha pasado entre él y
yo. Y perdona que te lo diga, Ken, pero tú no tienes ni idea cómo es
que ahora me siento.
La emoción se le desbordó antes de que pudiera drenarla, y ante la vista
ahora sorprendida del guitarrista, Yukihiro arrugó el ceño, negó con un
ademán amargo, se cruzó de brazos… y ahora fue él quien pareció del
todo iracundo con esa estúpida discusión.
- ¿Qué quieres que haga? ¿Que me niegue a trabajar con Sakura solamente
porque se enamoró de Hyde y no de mí?… ¡por favor, pensé que me conocías
lo suficiente como para saber que esas actitudes no van conmigo!-
constató, ahora con expresión fría, casi dolida. Proveniente de la
inmensa rabia que aún sentía frente al tema. - Ya te lo dije, agradezco
enormemente tu preocupación… ¡pero ya basta! ¡No quiero que sigas
juzgando o diciéndome cómo es que debería o no actuar!… Por si no te has
dado
cuenta, tengo cuarenta años y una vida sentimental que apesta. Déjame al
menos, hacer alarde de todo lo que he aprendido gracias a mis
innumerables errores y decir cómo es que debo actuar frente a asuntos
que me conciernen sólo a mí, y no a ti.
Hizo un alto y respiró profundo. Su corazón latía rápido mientras
trataba de serenarse, aunque era tan difícil… todo lo que se había
callado respecto al término de su relación con Sakura estaba demandando
una forma de escape, un desangramiento de reproches y desilusiones... A
pesar de que tenía claro que estaba siendo egoísta. Que de todas las
personas, Ken era el que menos merecía estar escuchando todas esas
amarguras.
Fue este pensamiento el que lo hizo arrepentirse de inmediato y querer
dar la media vuelta. Sin embargo, ahora fue el guitarrista quien lo
detuvo con un agarre firme sobre su brazo, el que lo obligó a levantar
la mirada y sostenerla. Y ante la sorpresa del batero, Yukihiro comprobó
que Ken le sonreía. Esta vez, de forma sincera.
- No puedo creerlo… haces todo esto por orgullo, por puto orgullo…-
musitó Kitamura casi con placer. Parecía hablar consigo mismo, en una
reflexión en voz alta que lo tenía maravillado y sorprendido por partes
iguales.
Tal como había sucedido segundos antes, Yukihiro se sintió abrumado ante
sus propias reacciones y se soltó del agarre, buscando alejarse.
Tampoco es que pudiese hacerlo. La mirada de Ken lo abrasaba como una
caricia que abarcaba toda su piel y que lo hacía necesitar más que nunca
aquel contacto.
- El tema con Sakura está solucionado. Se me olvidará, tarde o temprano…
mientras tanto, quiero poder trabajar con él sin doblegarme. Entiéndeme… esa es la mejor forma de demostrar que ya no me afecta y que puedo seguir con mi vida sin tener que amarlo o odiarlo.
- Siempre lo supe: eres un maldito orgulloso, mucho más de lo que imaginaba…
- Lo dices como si fuera un cumplido.
- Es un cumplido, Yukihiro Awaji- precisó el guitarrista de forma
inmediata. Su actitud había dado un giro de ciento ochenta grados. Poco a
poco, el semblante de alegría que lo caracterizaba parecía retornar
paulatinamente a su rostro, retornándole la jovialidad de antaño.
Pareció como si se estuvieran leyendo el pensamiento. Por un segundo, el
baterista estuvo seguro que sin importar el lugar y la situación, Ken
volvería a intentar besarlo, tal como aquella vez en que lo había
acorralado en un baño de una casa de geishas… ¿Yukihiro tendría el valor
de apartarlo de nuevo?
- Volvamos arriba, ¿quieres? Nuestro receso ha durado demasiado y
Sakano-san va a querer nuestras cabezas rodando en su escritorio- trató
de bromear, antes de permitir siquiera poner su voluntad en duda. Casi
adivinando la razón de esa súbita huída, Ken asintió y se alejó otro
poco, aunque no borró la sonrisa de su rostro. Se encogió de hombros y
sin más opciones lo siguió hacia las puertas de la compañía que daban
acceso a la recepción, ya mucho más tranquilo y mucho más alegre a como
estaba
antes.
Y con renovadas fuerzas y esperanzas.
“No te vas a escapar siempre de mí, aunque el maldito de Sakura vuelva a rondar cerca, Awaji”,
pensó, mientras abandonaban los jardines. En un momento dado, los ojos
de Yukihiro se encontraron con los suyos y el baterista le sonrió de
forma instintiva.
En efecto, ambos se estaban leyendo el pensamiento.
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“No puedo creer que esté corriendo
detrás de ti… pero me las vas a pagar, cariño. Juro por lo más sagrado
que me las vas a pagar”
- Y bien, Tetsuya Ogawa. ¿Vas a seguir fingiendo que no existo o tendré que tomar un taxi para regresar a mi casa?
La pregunta lo tomó por sorpresa mientras salían del elevador que
llegaba hasta el segundo subterráneo, los pasos de ambos resonando en
cada rincón conforme avanzaban. A esa hora de la noche, ya no había
tantos automóviles aparcados, razón por la cual no fue tan difícil
encontrar el mercedes gris perteneciente al bajista y caminar juntos por
los pasillos del estacionamiento. Siempre en silencio, sin dar motivos
para ser observados.
Sin observarse siquiera entre ellos.
Tetsu aminoró el paso, conservando la seriedad con que se había
mantenido hermético durante toda la tarde. Después de la discusión entre
Ken y Hyde, el guitarrista había regresado al ensayo algo más
tranquilo, pero firme en su idea de no dirigir palabra alguna al
vocalista. “Que conste que no me acrimino sólo porque no te quiero dejar
viudo, Tetsuya” le había susurrado durante un receso, arrancándole una
leve sonrisa y aliviándolo otro tanto. Aún así, el líder de Larc-en-Ciel
tenía claro que lo
menos que necesitaban en un momento como ése era volver al tema de la
reincorporación de los antiguos miembros de la banda. Un tema que, de
todas formas, se retomaría durante la reunión del día siguiente.
Y así, de manera inminente, los conflictos volverían a aflorar entre ellos.
“Si no te quisiera tanto, Hyde…”
Se detuvo frente al auto y miró el suelo parcialmente iluminado. La
silueta enjuta y oscura del vocalista le dio alcance más rápido de lo
que imaginaba, caminando a pasos rápidos, aunque no forzados. Hasta ese
entonces, Hyde había respetado su silencio sin poner mayores reparos.
Ahora, sin embargo, estaba claro que no pensaba mantener el mutismo por
mucho más tiempo.
Una vez que estuvo cerca, Hyde hizo amago de sacar un cigarrillo. Al
segundo siguiente, se arrepintió… quizás, no era bueno provocar más
Tetsu, sobre todo teniendo en cuenta que el bajista ya estaba bastante
enfadado. Y que tenía motivos para estarlo.
“Al demonio con tu enojo, ¿quién te crees que eres?... disfruta de mi complacencia, que no la tendrás por mucho tiempo”
Finalmente la tentación fue más fuerte, y Hyde terminó jugando con el
cilindro de papel entre sus dedos algo congelados a causa del frío.
Encendió el cigarrillo con parsimonia, y casi estuvo tentado a lanzar
una carcajada de puro gozo y triunfo cuando Tetsu dejó de jugar a que no
existía, y le envió una mirada cargada de restricción y de seriedad
propia de un padre a punto de regañar a su hijo.
- Tira eso, el médico dijo que no podías fumar.
- Sé bien lo que dijo el médico, muchas gracias- Hyde le sonrió mientras
se llevaba la punta humeante a los labios. La primera bocanada de humo
toxico le supo como si saboreara miel. Entrecerró los ojos con placer y
sonrió otro poco- Los médicos siempre dicen muchas tonterías, Tetsuya…
pero es nuestra decisión hacer caso a ellas o no.
Expulsó lenta y deliberadamente el humo entre sus labios, sosteniéndole
la mirada al bajista en una muestra clara de desafío. Por alguna
retorcida razón, la escena en sí le encantaba. No era demasiado tarde,
cualquiera podría verlos… ¿el enojo de Tetsu crecería si Hyde intentaba
acercarse para robarle un beso?
“Claro que lo haría”
pensó de inmediato, y a la segunda bocanada se sintió como todo un
depredador observando ávido, pero tranquilo, los movimientos de su
presa.
“No sabes cómo me pone
verte furioso… y sé que tú también compartes esa predilección conmigo.
Amas el peligro tanto como yo lo hago… es por eso que estamos destinados
a estar juntos y a hacernos daño”
- Haz lo que quieras- recapituló el bajista tras unos segundos de
silencio, de forma lúgubre. Las luces de los automóviles que entraban y
salían del estacionamiento se veían como espectros a la distancia,
enmarcando su figura estilizada, una fría estatua de hielo - De todas
formas, con esta actitud sólo me dejas en claro lo poco que te preocupas
por tu propia salud.
Directo al grano y con la intensión de hacerlo sentir culpable. Las
palabras de Tetsu eran tan calmadas que rayaban la indiferencia, y el
vocalista no pudo menos que sonreír con mucho más vehemencia.
-No estás enfadado porque te importe mi salud. Lo que en realidad te
molesta es que quiera traer a Sakura de vuelta, ¿no es cierto?- repuso,
displicente, cambiando el tema abruptamente. Las cenizas de su cigarro
cayeron lentamente hacia el piso. Tetsu siguió el recorrido y lo vio de
nuevo, de manera reprobatoria.
- Sabes que no me gusta verte fumar, apaga eso.
- Antes, reconoce que te enferma que Sakura vuelva a tocar con nosotros.
Que vuelva a estar cerca de mi y de ti, todos los días que nos quedan
hasta el concierto aniversario.
Hyde entornó los ojos, como si quisiera ver dentro de su alma
atormentada. Por un segundo, Tetsu temió que realmente pudiera hacerlo.
- Tú fuiste el que lo sacó de la banda, ahora no lo quieres dejar
volver, ni siquiera por un par de semanas –prosiguió el vocalista
tranquilo, como un juez dictando cada uno de sus cargos - Te conozco,
Tetsuya Ogawa. Sé que el hecho de que él ponga un pie en esta compañía
desafiaría tus decisiones, todo tu poderío… Y eso, te es mucho más
importante que mi salud. Te lo aseguro.
- Nada es más importante que tu salud- repuso el bajista de inmediato,
casi de forma brusca- Ya prometí que apoyaría tus ideas, independiente
de si me gustan o no. No veo el motivo por el que tengamos que seguir
con este tema.
“Sí, claro” Hyde tuvo ganas de lanzarse a reír. “Te pasas la tarde sin siquiera mirarme y dices que el tema no te importa… que cínico eres”
- Todo este enfado es porque estás celoso de Sakura, tal y como pensé que lo estarías. Acéptalo.
- Tómalo como quieras.
El bajista se dio la vuelta, de nuevo rehuyendo hacer contacto directo
con sus ojos. Sacó las llaves del auto y lanzó un vistazo alrededor:
resultaba obvio que estaba rumiando todo los celos que Hyde sabía que
estaba sintiendo. El vocalista sonrió aún más profundamente, soltó la
última bocanada de humo entre sus labios y dejó caer la colilla al piso
para apagarla con la punta del zapato.
Hora de quebrar la fría careta de su amante.
- Entendí el mensaje: tomaré un taxi y trataré de dar un par de vueltas,
para llegar más tarde… Espero que entonces se te haya pasado todo el
enojo, lo suficiente como para que podamos hablar sin que intentes
ignorarme - agregó, un poco complacido cuando Tetsu se dio vuelta y lo
vio con sorpresa.
- Espera un momento, jamás he pedido que te vayas.
- Pero es eso lo que quieres, tonto. Te conozco. Y sé que cuando te
pones en plan de no querer verme, me toca esperar a que se te pase el
enojo estando lejos de tu alcance.
Hyde ahogó un suspiro con falso pesar, como si estuviera resignado a una
situación que ya no tenía remedio. Para su fortuna, el semblante de
Tetsu se suavizó un poco y casi pareció que iba a sonreír. Al fin de
cuentas, el vocalista tenía razón… Porque aunque no se lo había
expresado abiertamente, estaba claro que aquella idea tan extraña con
que Hyde lo había sorprendido dos días atrás, lo mantenían en medio de
una batalla campal entre su razón y sus deseos.
Hasta ahora, los deseos estaban ganando…
Y esos deseos se traducían en genuinos, inoportunos y desagradables celos.
- Si no estás de acuerdo con lo que estoy proponiendo, perfecto. Dímelo y
díselo a los productores. Pero no te calles, no te hagas el
indiferente... Recuerda que cuando estas conmigo, no tienes porqué
fingir que eres perfecto ni el líder comprensivo. Te conozco mejor que
nadie, Tetsu… Y prefiero que te enfades y me critiques de frente, antes
de que no quieras ni siquiera hablarme… ahora soy yo el que te dice que
no quiere que los conflictos en el trabajo se entrometan en nuestra vida
privada.
No repitamos los errores del pasado.
- Lo sé…- el bajista sonrió. De cierta forma, que Hyde fuera tan
comprensivo no ayudaba a hacerlo sentir mejor – Aún así, independiente
de lo que quiera o no… te hice una promesa, Hyde. Y la pienso cumplir.
“¿Hablas de promesas? No creo ya en tus malditas promesas” Hyde negó con un gesto agridulce, pareciendo casi desilusionado.
- Aún no lo entiendes. Éste es tu gran problema: tienes demasiado
arraigado que debes cumplir tus promesas, al punto en que éstas terminan
por asfixiarte… Sin querer, terminas por odiar aquello que prometes.
Eso fue lo que pasó con nosotros hace tres años, lo que pasó contigo…
también llegaste a odiarme, conforme me jurabas que seguirías amándome.
Las palabras lo dejaron lívido de asombro. Abrió la boca para refutar,
pero sencillamente no pudo erigir argumento alguno. El bajista recordó,
de pronto, las innumerables veces en que había prometido que estarían
siempre juntos, independiente de lo que dijeran los otros.
Sus promesas se habían multiplicado entonces, en las fechas exactas en que más había deseado estar lejos de Hyde…
- Yo…- carraspeó. Su garganta súbitamente seca. La imagen del rompimiento de hace tres años, demasiado fresca en su mente.
“No puedo estar contigo. Lo siento, Hyde… Es mejor que no sigamos con esto”
- No trates de disculparte, no te estoy reprochando nada… Sólo estoy constatando un hecho. No quiero que me prometas nada…
Hyde le sonrió con cordialidad, tan atractivo y de pronto, tan triste…
“No te merezco” pensó Tetsu de forma amarga. Sus recriminaciones
haciéndose presentes, aunque había jurado que ya no se sentiría
culpable. Era imposible… y resultaba mucho más difícil y más doloroso
sentir que Hyde podía ver todos sus errores y aún así, aceptarlo de
nuevo…
“Te he prometido tanto desde que volvimos a vernos… ¿terminaré rompiendo todas aquellas promesas de nuevo?”
, se preguntó de pronto, con un nudo en la garganta que rayaba la línea
del miedo. Desde hace mucho tiempo que no se sentía tan desorientado,
ni tan temeroso.
Preocupado por sus propios actos.
- Quizás tienes razón- aceptó finalmente, con voz críptica, pero firme.
Una firmeza que nacía más del alma que de la razón- Aún así… esto no
cambia el hecho de que quiero estar contigo, de que te amo... Tú sabes
que te amo, Hyde. Independiente de lo que pudo pasar, nunca dejé de
hacerlo, jamás dejaré de hacerlo… Y no lo digo como una promesa, también
lo digo como un hecho.
- Tranquilo, no intentes explicar nada- Hyde le volvió a sonreír, con la
paciencia de quien lidia con los temores de un niño- Si te digo todo
esto es porque aceptas mis ideas sólo por compromiso, nada más... Pero
yo no quiero que te sientas comprometido, al igual que años atrás…
dejando las promesas de lado, Tetsuya. Si realmente te quieres
retractar, este es el momento de hacerlo.
Por su semblante de tranquilidad, Tetsu supo que Hyde estaba hablando en
serio. ¿Ese era el momento? ¿Pero el momento de qué?... ¿Qué razones
tenía para denegar una idea que, dejando las rencillas de lado, era lo
suficientemente atractiva como para transformar su concierto en todo un
éxito?
“No me mientas... sé distinguir perfectamente cuándo estás celoso y cuándo no”
Recordó fugazmente las palabras que Hyde había pronunciado a manera de preludio de su propuesta, dos días atrás. Celos...
Qué estupidez, qué poco profesional. Al final, tomaría la misma postura
obcecada de Ken, aunque la terquedad que Tetsu demostraba era mucho más
fría y más calculadora.
Observó de nuevo su entorno. Eran cerca de las ocho de la noche y allí
estaban ellos, discutiendo en pleno estacionamiento de la compañía… no,
discutiendo no. Porque mientras Tetsu se tragaba todos sus celos y
jugaba a esquivarlo, Hyde trataba de mediar con él de forma tranquila,
cuidadosa. Sumamente comprensiva.
Estaba dicho. Ken y él eran iguales. Pero la diferencia radicaba en que
Ken sí podía gritar su oposición, mientras que Tetsu no se sentía en el
derecho de hacerlo.
“Después de
todo lo que ha pasado, después de todo lo que te he hecho y todo lo que
has soportado… incluso, todo este asunto de mi divorcio… ¿cómo podría
darte una negativa?”
“Realmente, no te merezco”
Tomó aire. Los músculos de la cara le dolieron cuando hizo enormes esfuerzos por dibujar una sonrisa.
- No voy a cambiar mi respuesta, te apoyaré en todo lo que desees.
“No puede ser de otra manera”
- ¿Estás seguro?- el vocalista estrechó los ojos. Tetsuya asintió.
- Estoy… completamente seguro, Hyde.
Le dolió el pecho mientras lo decía. Pero al notar la forma en que el
rostro de Hyde se alegraba, en seguida Tetsu supo que había hecho lo
correcto.
Porque esa incertidumbre, esos malditos celos que sentía por anticipado…
no eran nada comparado con todo lo que Hyde había tenido que aguantar
al ver que él se casaba con otra mujer y formaba una familia,
desconociendo todo el amor que se habían tenido… el que se seguían
teniendo, el que se tendrían siempre.
- Eres un maldito orgulloso, Tetsuya Ogawa. Pero te quiero más de lo que
te imaginas- Hyde le dijo mientras lo rodeaba en un abrazo cálido.
Abrazo que Tetsu aceptó de buena gana, aunque estaban en un lugar tan
abierto, tan público, tan expuesto.
Cerró los ojos mientras sus manos recorrían la espalda de su pareja,
mientras sentía su aroma fresco a menta y mientras su cuerpo casi se
estremecía al contacto con el cuerpo de Hyde. Ahora que observaba todo
con cierta lejanía, le parecía imposible, siquiera, haber pensado que
estando lejos del vocalista encontraría la calma que necesitaba. Que eso
era lo correcto: tomar a una mujer por esposa y tener algunos hijos,
acallando ilusamente todo el amor que sentía por un hombre. El único
hombre
que podía devolver el sentido a su vida.
- Gracias por todo… por apoyarme, por confiar en mí… muchas gracias- le
susurró de nuevo el vocalista con voz grave en su oído. Lo tomó del
mentón y presionó de forma suave sus labios contra los de Tetsu,
haciéndolo sentir, más que nunca, que había tomado la decisión correcta.
Limadas ya las asperezas, Hyde accedió a que regresaran juntos al
departamento en el auto de Tetsu. Su ánimo claramente estaba más
animado, y contagiado con aquella sonrisa que por tiempos era escasa,
Tetsuya no pudo menos que obligarse a dejar los miedos atrás y atraerlo
de tanto en tanto para besarlo.
- Si te vas a poner así cada vez que nos reconciliemos, supongo que
deberíamos discutir más a menudo- propuso Hyde con una risita, ya en el
auto, mientras se detenían en un semáforo en rojo.
Siempre atento en el camino, Tetsu se permitió sonreír un poco.
- No me gusta discutir contigo, eso te lo dije antes… pero tienes razón, las reconciliaciones suelen ser memorables.
- Ahora que hablamos de reconciliaciones- comento esta vez Hyde,
acompañando sus palabras con una caricia lenta y deliberada por la cara
interna de sus muslos- Tengo el presentimiento de que tú y yo vamos a
pasar una muy buena noche, bajista… eso te lo aseguro.
Tetsu le envió una mirada algo restrictiva, aunque no menos entusiasta.
El tacto cálido de los dedos de Hyde parecía traspasar las barreras de
su ropa, provocándole un estremecimiento y que contuviese el aliento.
Cuando las caricias amenazaron con tornarse más íntimas, el bajista tomó
la mano de Hyde y la llevó hasta sus labios, besándole la punta de los
dedos con gentileza.
- Por favor, Doiha. No necesitamos tener otro accidente de tránsito.
- Como quieras- el vocalista apartó su mano de forma brusca y se cruzó
de brazos, mirando el paisaje a través de la ventana con clara
indiferencia –Después de todo, tú te lo pierdes.
Tetsu se rió, lo vio a través del espejo retrovisor y reanudó el camino
cuando la luz cambió a verde. Después de una media hora de trayecto,
llegaron al departamento de Hyde, con las primeras luces nocturnas
resplandeciendo como estrellas artificiales suspendidas sobre la acera.
El lugar quedaba en una zona exclusiva de Tokio, sin embargo y para más
seguridad, Hyde le propuso que aparcaran frente a la entrada del
edificio y entraran por separado, tal y como hacían al llegar cada
mañana a la
compañía.
A pesar de esos días en relativa calma, no podían descartar que los
periodistas siguieran rondando como animales al acecho de una buena
noticia y algo de escándalo.
- Me niego a creer que se cansaron de ganar dinero con tu vida privada-
agregó Hyde con algo de ironía antes de bajarse del auto. Tetsu suspiró,
un poco hastiado.
- Lamento que esta situación se extienda por tanto tiempo… Pero al
menos, me queda el consuelo de que pronto saldrá el divorcio, y entonces
toda esta persecución dejará de tener sentido.
- Eso espero.
Con una última sonrisa, Hyde se aprestó a abrir la puerta del auto para
caminar hacia la entrada. Sin embargo, Tetsu lo detuvo de pronto,
aferrándolo del brazo.
- ¿Qué pasa?- preguntó el vocalista, extrañado.
Tetsu le sonrió despejando sus temores. Más que nunca, se sintió un
cretino por enfadarse con Hyde, mientras que el vocalista aceptaba su
difícil situación legal quizás no con agrado, pero sí con bastante
comprensión.
- Nada… es sólo que ahora, soy yo quien debería darte las gracias.
Hyde le devolvió la sonrisa, miró fugazmente hacia delante y al no ver a
nadie, se acercó hasta que el cabello largo se le vino al rostro, como
seda enmarcando sus ojos castaños. Entendiendo el gesto, Tetsu lo atrajo
con fuerza. La mano que antes detenía sus caricias, subió hasta rozar
su pecho, se posó en su cuello… con las yemas de los dedos, sintió el
pulso irregular del vocalista y tomó su rostro con cierta gentileza.
Hyde cerró los ojos. Dejó que Tetsu posara sus labios sobre las
comisuras
de su boca y, tal como en sus sueños, sintió que caía de muchos metros
de altura…
- Juro que si pudiera, te haría el amor ahora mismo- le susurró el
bajista con voz ronca. Hyde sonrió y a tientas, se movió hasta acariciar
sus labios.
- Fuiste tú el que me detuvo antes…
- Lo sé…- Tetsu aumentó el agarre en su rostro y lo rozó con la punta de
la lengua, exigiéndole entrar a su boca. Hyde aceptó de inmediato, y
casi gimió de placer al notar la fuerza con que Tetsu parecía devorarlo.
A punto de claudicar ante sus deseos, el bajista se apartó, con un gesto amargo
- Este no es el momento de arriesgarnos… Ya vete, antes de que me atreva a retenerte.
La sonrisa de Hyde se amplió. Poco a poco, el vocalista abrió los ojos,
se enderezó en el asiento, arregló su ropa y su cabello, y le hizo un
gesto de despedida antes de bajarse del vehículo de forma enérgica.
Cerró la puerta. Compartieron una última mirada a través de los vidrios
del auto, antes de que Tetsu desviara la vista hacia delante y condujera
al estacionamiento.
Una vez que el Mercedes gris hubo desaparecido de su vista, Hyde se tocó
los labios y su sonrisa fue reemplazada por una mueca de malicia pura.
- No me des las gracias, Tetsuya… créeme. No hay nada que debas agradecer.
Sacó su móvil, caminando hacia el hall de entrada. Saludó a la chica que
atendía la recepción cuando el conserje estaba de día libre, y al
llegar a los ascensores, se apoyó en la pared blanca y escribió un
mensaje para Sakura, en tanto los números del tablero bajaban hasta el
piso número uno.
Todo está listo. Hasta ahora, sólo Ken se opone, pero eso lo solucionaremos mañana. Te veo pronto. Cuídate mucho.
Las puertas del ascensor se abrieron en el momento en que enviaba el
mensaje. Ampliando la sonrisa, Hyde guardó el aparato en su bolsillo y
se prestó a subir al departamento para esperar a su amante. Había hecho
bien en proponerle a Tetsu que subieran por separado, de otra forma,
quizás no hubiese encontrado el momento idóneo para comunicarse con
Sakura. “Con lo celoso que estás últimamente, Techan…”
pensó falsamente tierno, mientras veía su reflejo a
través de los cristales que tapizaban el cubículo. Por lo general, le
era muy difícil contactar a Sakura teniendo a Tetsu casi las
veinticuatro horas del día cerca, vigilando cada uno de sus pasos.
Remendando sus culpas, como si quisiera reparar con atención desmedida
aquellos tres años en que Hyde se había tenido que aguantar el
resentimiento por una infidelidad que no merecía.
“Quizás te necesitaba en aquel entonces. Pero ahora… ahora, me asquea tenerte cerca. No sé cómo no lo notas”
El rictus del vocalista ahora fue de fastidio y rabia pura. Detestaba
tener que comportarse de manera gentil y comprensiva, cuando en el fondo
lo único que deseaba era mandar todo al diablo e irse lejos, donde
nadie lo conociera, donde nadie lo admirara, donde el recuerdo del amor
que le había tenido a Tetsu tampoco pudiera perseguirlo… aquel lugar que
había estado buscando por años, sin todavía tener una pista de dónde se
encontraba.
“Hasta que no te vea sangrando y odiándome tanto como yo te odio, no voy a poder alejarme de ti ni vivir tranquilo”
Qué irónico. Tetsu sentía celos de Sakura, pero no se daba cuenta que no
había razones por temer la influencia del baterista. Porque nadie ni
nada había logrado desgarrar el amor que Hyde le tenía, el que todavía
sentía por él… pese a que el mismo Hyde odiaba y renegaba de aquel
sentimiento.
“Estoy hecho un mar de inconsecuencias y todo por tu culpa… maldito seas, Tetsuya Ogawa”
Con el ruido de las puertas de metal abriéndose, llegó al piso número
trece y caminó hacia la puerta de su departamento, sin demasiados
ánimos. Súbitamente, una extraña claustrofobia lo llenaba y más que
nunca, deseaba que Tetsu no volviera, que lo dejara solo. Totalmente en
paz.
Aunque la paz, en su caso, sería una utopía. Casi un milagro.
“Y los milagros no existen, acéptalo”
Ya frente al departamento, se revisó los bolsillos. Típico,
no traía las llaves... Maldijo entre dientes y luego se rió a causa de
su propia estupidez, al tiempo en que hacía memoria y llegaba a la
conclusión de que seguro se habían caído en el estacionamiento de la
compañía, o dentro del automóvil de Tetsu. Estaba seguro que las llevaba
al momento de abandonar la sala de ensayos.
“Él tiene una copia… al final, sí me va a servir de algo que ahora estemos viviendo juntos” pensó irónico mientras volvía sobre sus pasos, tomaba el ascensor y se disponía a darle alcance en el hall de entrada.
- ¿Pero qué demonios…?
Se detuvo abruptamente. Salía del ascensor ya en el piso número uno.
Allí, visible en la recepción, una imagen pareció congelar su corazón y sus cinco sentidos como hacía años…
Tres largos y angustiosos años.
La había encontrado poco después de entrar a la recepción. Sentada en
los sillones blancos que alojaban a las visitas, Ayana se puso
inmediatamente de pie en cuanto lo vio aparecer por entre las puertas
giratorias para subir al departamento de Hyde. No venía con Rei, tampoco
sonría. Ambos se observaron como si el tiempo se hubiese detenido en un
segundo. Del otro lado del mostrador, la reemplazante del conserje
miraba disimuladamente aquella escena con cierta curiosidad.
Ya sea por los días transcurridos desde la última vez que se habían
visto o porque no esperaba encontrarla justo allí, en ese momento, Tetsu
demoró un poco en tomar la iniciativa de acercarse, sintiendo que la
impresión lo dejaba casi sin palabras. Hasta ese entonces, todos los
asuntos del divorcio los había tratado con el abogado, y las veces en
que había ido a ver a Rei a la que antaño era su casa, Ayana no se había
aparecido por los alrededores, como si tan solo la presencia del que
aún era
su esposo le resultara insoportable.
Ahora Ayana estaba ahí, justo en frente suyo, un poco nerviosa pero
también bastante decidida, con el mismo rictus de tensión que Tetsu
había visto la noche en que habían discutido por última vez. Su aún
esposa apretaba contra su pecho una pequeña cartera negra, casi de
manera excesiva. Luego del primer contacto visual, bajó la vista hacia
la costosa alfombra que tapizaba la recepción, respiró un par de veces y
la levantó.
- Te estaba esperando- aclaró escuetamente antes de que el bajista
pudiera adelantarse. Tetsuya entornó los ojos, aguantando lo más
estoicamente las marejadas de culpa, de incertidumbre y de nerviosismo
que sentía al tenerla enfrente, de forma tan sorpresiva.
- ¿Pasó algo?... ¿le pasó algo a Rei?- preguntó entonces, más por
instinto que por razonamiento. Su esposa sonrió de forma triste y negó
con un gesto.
- No. Ella está bien… todo lo bien que puede estar una niña pequeña con
un padre ausente- rectificó amargamente- Tu hija tiene problemas para
dormir y llora mucho… pero eso no es algo que creo, te importe
demasiado.
- Claro que me importa. Soy su padre, por supuesto que me preocupo por todo lo que le sucede.
- ¿Lo haces?- Ayana levantó una ceja con escepticismo- Pues no lo
parece. Si te preocuparas tanto, irías a verla más seguido. Pero está
claro que la relación con tu amante te tiene demasiado ocupado como para
que recuerdes, siquiera, que tienes una hija y que ella te extraña.
Ataque directo. Tetsu miró mecánicamente a la chica de la recepción,
casi rogando porque no los hubiese escuchado. Luego, su mirada retornó a
la visión gélida del rostro de su esposa, aún sintiéndose aturdido por
el golpe que no había visto venir, pero que ahí estaba. Palabras
cargadas de dolor y resentimientos, cargadas de rabia, tan agresivas
como las había escuchado hace semanas, la última vez en que Ayana y él
habían hablado estando Hyde y su madre presentes.
En un segundo vistazo mucho más frío, Tetsu cayó en cuenta de los
indicios que no había notado antes: las marcas oscuras bajo sus ojos, el
tono lívido de su piel, la vestimenta no tan pulcra y el maquillaje
algo descuidado… era seguro que en esas largas semanas de trámites de
divorcio y acoso de la prensa, Ayana no lo estaba pasando nada bien.
Quizás, mucho peor que el mismo Tetsu, porque ella era la que se llevaba
la peor parte.
“¿Qué fue lo que te hice?”
- Si no se trata de Rei, ¿por qué viniste?- preguntó con cautela. Ayana
se arregló el cabello con una mano y jugó con una hebra castaña entre su
dedo índice, signo evidente de que estaba algo nerviosa.
- No te alarmes tanto, te aseguro que no planeo armar un escándalo.
Mucho menos en un lugar como éste… no pretendo dejar mal parado el
nombre de Hyde en su propia casa, si lo que te preocupa es eso-
pronunció las últimas palabras con toda la ironía que pudo reunir -
Quería que habláramos sobre el divorcio. A fin de cuentas, ese es uno de
los últimos asuntos que quedan pendientes entre nosotros.
Las palabras de su esposa cobraban fuerza a medida de que alternaba sus
descargos. Tetsu ahogó un suspiro, por un segundo, había esperado que
ella se comportara como la chica algo tímida que había conocido hace
años. Lamentablemente, esa chica había sido reemplazada por la mujer
herida y llena de rencores que ahora tenía en frente.
Eran evidentes las razones de su cambio.
- Me puedes avisar antes si quieres que nos veamos en persona- apuntó,
bajando el tono de su voz y tratando de sonar amable. Ayana negó con una
cuota de desdén.
- Nada de eso. Prefiero venir yo misma a buscarte antes de correr el riesgo de que no atiendas mis llamadas.
- Tú sabes que yo no haría eso.
- ¿Lo sé?... no, no lo sé, Tetsu… es más, siento que no sé nada con
certeza. Te desconozco…- Ayana también bajó la voz y se atrevió a
mirarlo de frente. Sus ojos relucían de pura tristeza y rabia, de una
desilusión tan avasalladora que hizo a Tetsu sentir nuevamente
miserable.
El bajista se aclaró la garganta.
- Está bien, vamos a hablar. Pero no aquí, es lo único que te pido.
- Como quieras- sonrió.- es más, puedes ir y avisar a Hyde. De seguro te
exige que le des cuenta de todos y cada uno de tus actos.
Nuevo comentario irónico. Tetsu optó por dejarlo pasar, aunque esas
palabras sólo provocaban que creciera su desconcierto. ¿Qué pasaba con
Ayana?... Ni siquiera el día en que Tetsu le había comunicado que se
iría de la casa, ella había reaccionado con violencia, sino todo lo
contrario. Le había pedido hasta el final que no lo hiciera, que aún
podían arreglar su matrimonio, aunque probablemente sabía la respuesta
de antemano.
Sin tiempo de subir para avisarle, Tetsu trató de llamar al móvil de
Hyde, pero no obtuvo respuesta. A la tercera vez que escuchó el buzón de
voz del otro lado de la línea, el bajista optó por rendirse y le dejó
un mensaje con la chica que atendía la recepción. Conservando la
esperanza de que Hyde bajara y hablara con ella al ver que Tetsu no
llegaba.
- ¿Y bien?
- Nada… vámonos- Tetsu miró a su esposa y ella asintió. La mujer se
adelantó hacia las puertas giratorias de cristal, y Tetsu la siguió
sintiendo un extraño mal presentimiento en la boca del estómago.
Del otro lado de la recepción, en el pasillo que conectaba con los
asesores, los ojos impasibles del vocalista siguieron el recorrido de
ambos hasta que se perdieron de vista.
Poco a poco, un oleaje de puro odio pareció inundar su pecho, mientras
negaba con un gesto amargo y apretaba el teléfono apagado entre sus
manos. No había querido contestar, no quería hablar con Tetsu… No hasta
saber que hacía con ella. De nuevo. Juntos.
Hyde entornó los ojos y sintió que retornaba a una noche fría de mes de
Enero. Regresaba a aquella fatídica velada en que había visto a Tetsu y
Ayana besándose, en la época en que el bajista le juraba que lo quería,
que jamás lo dejaría... Puras mentiras.
Tal como ahora.
“Malditos, malditos sean ambos… mil veces malditos…”
Publicado por
Dolly
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