BODAS DE SANGRE
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(segunda parte)
El cielo estaba atestado de gente. Cuerpos que bailaban sobre la pista, y que al compás de la música estridente se rozaban los unos a los otros. Había mucha gente, y nadie les prestó mayor atención cuando Hyde y Sakura arribaron al lugar y se fueron riéndose hacia una mesa algo más alejada de todo el barullo.
Aquel era el lugar que solían visitar tantas veces en el pasado. Cuando el trabajo los asfixiaba y querían escapar de todo, Hyde buscaba a Sakura o viceversa, y se escapaban una noche a beber y bailar un rato, a veces acompañados de Ken… juergas que siempre terminaban en Ken y Sakura llevándose a un par de chicas a la cama, o en el peor de los casos, concluían en los tres tirados como muertos en la sala de estar del departamento de Hyde. Quien no aceptaba mujerzuelas en su casa.
Había pasado tanto tiempo de ello… Hyde se sentó en frente del alto baterista, y esbozó una sonrisa un poco melancólica mientras miraba la pista de baile un piso más abajo. Hacia las figuras que como espectros, se movían enfocadas por las luces, como una masa uniforme de cuerpos calientes.
Había sido su idea ir a ese lugar. Lo necesitaba… además, Tetsuya sabía la dirección. Y bien podía localizarlos, si Hyde estaba de suerte…
- No superan los veinte- Sakura alzó la voz entre medio del ruido, mirando también al piso de abajo, a la pista de baila y a la multitud que coreaba una canción de moda. El batero se sacó la chaqueta le hizo seña a uno de los meseros para que se acercara.- Creo que viniendo aquí, me siento realmente viejo…
- No me recuerdes que tengo cuarenta, gracias.- Hyde le devolvió una mirada irónica. Le pidió al chico vestido de blanco un tequila doble, y rió mucho cuando Sakura levantó una ceja en señal inquisitiva.- ¿Qué?... Pareces sorprendido por mi elección.
- Akuma, tú no tomas tragos tan fuertes…
- Déjale las cosas suaves a las chicas, ¿no?. Tú me lo decías todo el tiempo.
Sakura no dejó de verlo asombrado, pero luego se volvió al mesero y pidió lo mismo. Y cuando el chico se hubo marchado, le devolvió la sonrisa a un Hyde brillante por las luces de neon.
No había podido quitar la vista de Hyde, desde que se subieron al taxi y Hyde le propuso un ambiente más animado para distraerse un rato. A Sakura no le gustaban ya los bullicios, sino los lugares agradables con chicas lindas alrededor y una buena compañía para emborracharse… pero Hyde era distinto. E incluso fuera de las cámaras y bajo el escenario, Hyde sentía una atracción casi magnética hacia el ruido y el esplendor y las luces, que iluminaban su rostro y lo hacían ver como un ser andrógeno…
Hyde era música. Era sexo. Era sensualidad... era un millón de cosas juntas, y a veces, Sakura se sentía abrumado por ellas…
Al final, no pudo decirle que no. Y dejó que Hyde le diera la dirección al taxista de ese antro que tantos recuerdos felices le traían… el lugar donde Sakura solía buscar chicas en su juventud, y se las llevaba a la cama pensando en Hyde… un Hyde que jamás sería suyo.
¿Jamás?...
Esa es una palabra muy definitiva.
- Aunque cumplas cuarenta, tú siempre te verás más pequeño. Ni modo, Haido… resígnate a tu suerte. Eres el Peter Pan de la banda…
- ¡Ey!- Hyde le sacó la lengua como un niño, reafirmando sin querer sus palabras.- Prefiero verme joven que ser un proyecto de cincuentón… como otros.
Sakura se hizo el ofendido, aunque sabía que Hyde no hablaba en serio. Su reacción le sacó una risa de puro deleite a Hyde, y sin poder evitarlo, Sakura sonrió, un poco embobado de aquel sonido agradable y esa sonrisa que iluminaba las facciones del vocalista.
A veces… eran contadas las ocasiones en que Hyde reía.
Muy pocas, en especial después de su ruptura con Ogawa…
“Esta noche, no vas a pensar en él”… Sakura prometió veladamente, y lo observó penetrante mientras el mesero traía los tragos y los dejaba en la mesa, y Hyde le agradecía con un gesto afable.
“Esta noche… aunque no intente nada más contigo, quiero crearme la ilusión de que eres mío”.
- Bueno, a la de tres, ¿no?- Sakura levantó su vaso y mirando aún los ojos castaños de Hyde, le sonrió casi flirteando… casi…- Uno, dos…
- ¡Espera!.
Hyde lo detuvo con premura, y ante el gesto de confusión del baterista, lo tomó del brazo libre y lo extendió en su dirección.
- Que aburrido eres, Yachan… yo te enseñaré cómo se hace.
Sakura se abandonó a un Hyde entusiasta, que como un niño, tomó el paquetito de sal que el mesero había dejado al lado de su trago, lo abrió, y luego levantó el brazo de Sakura y se inclinó para lamer un poco su antebrazo.
Sakura sintió un estremecimiento que lo recorrió en la espina dorsal. Y un poco alucinado, vio como Hyde le sonreía travieso, esparcía la sal sobre la zona húmeda, se inclinaba nuevamente para lamerla y luego tomaba un sorbo del tequila, y terminaba el proceso con una probada del limón.
Hyde lo soltó. Se tapó la boca y entornó un poco los ojos con puro deleite. Y no parecía darse cuenta de lo que sus acciones habían causado en su ex compañero de banda.
- ¡Dios bendiga a los buenos tragos!- dijo Hyde con humor, un poco afectado por el sabor ácido del limón. – Vamos, Yachan. Inténtalo, es divertido… muéstrame si ya aprendiste.
Ese era un desafío, pero ya mitigada la sorpresa, Sakura le dio un rumbo diferente…
- Aprendo realmente rápido… - aseguró, y tomó el sobre de sal al lado de su trago con una mano, mientras que con la otra tomaba a Hyde del brazo y lo atraía hacía él.
Ahora Hyde pareció un poco confundido. Pero le devolvió la sonrisa cómplice a Sakura, y no protestó cuando el baterista se acercó mucho a su rostro, le apartó el cabello de su hombro derecho, y dejó la zona de su cuello expuesta. Como si fuera un vampiro que busca beber su sangre…
Hyde sintió escalofríos cuando Sakura bajó hacia él y lamió su cuello. Y se repitió que eso era un juego mientras Sakura derramaba la sal, la lamía, tomaba un trago del tequila y demoraba un par de segundos aún inclinado sobre su cuello… alarmantemente cerca de sus labios…
Pero Sakura se separó. Lamió el limón y luego soltó un sonido que podía ser un gruñido. “¡Que ácido!”. Exclamó entre dientes, y Hyde se rió ya más relajado. Aunque sentía un escozor en la parte del cuello donde la lengua de Sakura había trazado su recorrido.
- ¡Claro que es ácido!. No pensaba que fueras tan delicado, Yachan…
- Prefiero el sake, gracias- Sakura apuntó, mientras bebía nuevamente del tequila saltándose la ceremonia de la sal y el limón. – Aquí tú eres el único con una debilidad extraña por las cosas extranjeras.
- Si hubiera sabido que me ibas a salir así de remendón, llamo a Ken para que me acompañe…
- Infiel.
- Delicado…
- Ya… mira quien habla. Al menos, yo no parezco una niña con el cabello largo.
- ¡Sakura… voy a poner veneno para ratas en tu tequila!, ¿me oíste?. Cuando menos te lo esperes…- Hyde lo miró con cara de malvado, y Sakura ya no soportó más. Se lanzó a reír.
Y ahora fue Hyde quien se quedó prendado de esa risa. Porque cuando Sakura reía, parecía el tipo joven y despreocupado de años atrás… Cuando ni el escándalo ni las drogas había tocado su vida. Cuando se dedicaba a molestar a Hyde como un hermano… más que eso.
- Oye, Sakura…- Hyde lo tomó de la mano, su tono de voz ahora totalmente sincero. Sakura dejó de reír y aún sonriendo, lo observó atento.- Te va a parecer extraño que lo diga de nuevo, pero… de veras, gracias por estar conmigo. Siempre.
"Eres el único... por eso te quiero tanto..."
Sakura pareció captar un poco de las palabras no dichas. Y aunque no hizo gran cosa, sus ojos negros le decían a Hyde que había un afecto grande escondido en ellos.
Sin embargo… Hyde no imaginaba la clase de afecto que Sakura le profesaba.
- Definitivo. Con los años estás perdiendo malignidad- Sakura dijo para alivianar el ambiente, quebrando un momento peligroso… porque era el momento idóneo para decirle a Hyde que lo amaba. Que odiaba verlo sufriendo por otro. Que él era mejor que Ogawa, y que nunca lo traicionaría…
Hubiera sido un momento perfecto para robarle un beso. Pero no… Sakura, definitivamente, no se sentía como para ir más lejos. Y Hyde tampoco lo necesitaba… y siendo sinceros, el recuerdo de Yukihiro también se interpuso y fue un torniquete a sus deseos.
- Cállate, Sakurazawa. Y vamos a bailar, que me aburro escuchando tus burradas.
- ¿Cómo que a bailar?... Hyde, ni sueñes que voy a bailar contigo, entre tanta gente…
- No seas aguafiestas, ¡vamos!- Hyde se levantó contento, lo tomó de un brazo y tiró de él. Y mientras le hacía un gesto al mesero para que cuidase sus cosas, lo arrastró con energía hacia la pista de baile, riéndose de buena gana por los comentarios de un furioso baterista.
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El público aplaudió enérgico mientras los músicos subían a escena. Hyde y Sakura intercambiaron comentarios mordaces sobre el look de los recién llegados. Una banda amateur que fue presentada como la “revelación del momento”, y “el legado de las antiguas bandas de rock”. Seguramente, pertenecían al circuito indie y a penas comenzaban… De todas formas, Hyde encontraba delicioso escuchar a las bandas más jóvenes y recordar sus propios años de amateur.
- ¡Mira al vocalista!- Sakura le susurró a su lado, e hizo un gesto hacia uno de los chicos que entraban casi tropezándose con su túnica negra.- ¡Parece sacado de una película de terror!. ¿Eso que tiene en su cabeza es un plumero o qué?. Caray… me recuerda tanto a Ken…
Hyde lanzó una carcajada. Y aplaudieron eufóricos cuando los chicos hicieron una prueba de sonido y el vocalista se ubicó tras el micrófono, cubriendo con una actitud arrogante su posible nerviosismo.
- ¿Cómo está el cielo está noche?- dijo, y la multitud respondió con chillidos que podían interpretarse de cualquier forma- Cuanto ánimo… somos Da Arc. ¡Y traeremos un poco de rock a sus venas!.
Hyde y Sakura se miraron con las cejas levantadas y la risa aún en los labios. Y cuando las notas intempestivas de “Dune” comenzaron a sonar, ambos adoptaron una expresión de puro asombro.
- ¡Nos están imitando!- Hyde dijo, totalmente absorto en el guitarrista que comenzaba con los acordes… muy mal hechos, por cierto.
La gente alrededor comenzó a moverse. Sakura se destornilló de risa cuando el vocalista comenzó la primera estrofa con un tono claramente desafinado. Y más rió, cuando notó el gesto atónito de Hyde a su lado.
- No… ¡ Es que…los demando!- Hyde balbuceó, ahora indignado, y siguió balbuceando mitad con risa y mitad herido mientras el otro vocalista imitaba muy mal sus movimientos.- ¿Cómo se atreve a arruinar MI canción?.
- Por dios, akuma… ¿acaso nunca has visto una banda tributo?.
- Sí, pero nunca una tan mala como esta…
- Bueno, siempre hay cosas nuevas en el mundo.
- No. Esto es demasiado…-Hyde se tapó los oídos al llegar el coro. Los chillidos del vocalista parecían taladrarle.- ¡No puedo aguantar más!. ¡Me voy!.
- ¿Cómo que te vas?.
- Bueno, sí, me regreso a la mesa… Espera, mejor me encierro en el baño- Hyde aún parecía asombrado y mitad alegre y mitad herido.- No puedo quedarme aquí y escuchar como matan mi trabajo… es demasiado, incluso para mí.
- Bueno, ¡tú te lo pierdes!- Sakura le gritó riéndose, mientras Hyde se apartaba por entre la multitud.
El vocalista se puso la mano en los oídos, y ya soltando la risa regresó a la mesa. Le dio las gracias al mesero por cuidar su lugar y sacó un cigarrillo, aún riéndose de los gritos alucinadamente altos con los que el otro cantante quería imitar sus tonos.
“Dios… lo que tengo que oír…”.
Luego de un rato, distinguió una figura alta y oscura que se colocaba delante de él, en el asiento que había ocupado Sakura. Hyde tenía el cigarro el la boca y la vista en el aparato móvil, revisando las llamadas que pudiera haber tendido sin contestar. Ninguna de Tetsu… Hyde suspiró, y no prestó mucha atención al hombre en frente, quien debía ser el baterista que lo había alcanzado.
- Oye, Yachan… ¿que opinas si pedimos otra ronda de copas?… aún es muy temprano.
Al no obtener respuesta, levantó la mirada y se encontró con unos ojos penetrantes, pero que no pertenecían a Sakura.
Y algo en su pecho se removió…
Fue la impresión, quizás. Porque al no verlo llegar en todo ese rato, Hyde había perdido ya las esperanzas…
El vocalista trató de parecer no tan complacido, cuando su mirada y la mirada de Tetsu se sostuvieron entre toda la gente y el bullicio.
- Por hoy, Hyde… me temo que la diversión se terminó.
Había algo extraño en el tono del bajista. Hyde arrugó un poco el ceño, se acomodó en el asiento, le dio un par de caladas profundas al cigarro. Y después de un rato, lo reafirmó… Tetsu tenía algo raro.
-¿Qué haces aquí?... ¿Estás con Ayana?.
Se estaba haciendo el desentendido a propósito. Y Tetsuya pareció intuirlo, porque apretó sus labios en una línea fina.
- Sabes bien que no vine con ella- respondió escueto. Y luego se acercó un poco más y le extendió una mano, más en una orden que en un gesto solícito.- Este lugar me asfixia… salgamos de aquí.
- ¿Qué quieres decir?.
- Nos vamos.
- ¿Qué?- Hyde trató de mostrarse algo ofendido. Tetsuya se alzaba como una estatua de hielo, fuerte, y esa fuerza que parecía irradiar lo estaba poniendo nervioso.
Y en el fondo… también le gustaba.
Hyde se dio cuenta que el bajista estaba celoso. Y aunque esto lo alegraba, trató de mantener el teatro de la incertidumbre y la ofensa. Y se cruzó de brazos en su asiento, retándolo con una mirada igualmente autoritaria.
- ¿Quién se supone que eres tú, para darme órdenes?.
- Soy el líder de tu banda, eso soy…- Tetsu masticó las palabras. A penas suprimiendo la verdadera respuesta.
“Soy el hombre que te ama… y que no soporta verte con otro”.
- Ya… ¿y eso qué?. Lo que yo haga fuera del trabajo es asunto mío, Tetsuya.
- ¿Y qué pasa si alguien te reconoce?. ¿Si te toman fotos casi abrazado a ese tipo?.... ¿Quieres que salgamos en los titulares mañana?.
- Deja de hablarme con ese tono, ¿quieres?- Hyde aplastó el cigarro en el cenicero, y dando una cátedra de serenidad, lo miró apoyando el rostro en una mano.- Ese tipo, como lo llamas, es Sakura, mi amigo. Y me importa un bledo si inventan cosas sobre nosotros… no será la primera vez…
- Perdona, no lo recordaba… la banda siempre te importa poco…
Hyde esbozó una sonrisa de pura ironía.
- No. Yo soy el que debo pedir disculpas… No recordaba cuánto te importa a ti la maldita banda.
“Tanto, como para vender tu vida por ella. Como para casarte con una mujer y serme infiel… pero claro, todo en pos de la banda.”
Hyde parecía un poco dolido… y Tetsuya se dio cuenta de todo lo que esa frase significaba. Y que era un reproche velado, el primero que le hacía en años, pero que tenía muy bien merecido…
“Eres un hipócrita, Tetsuya…”.
- Ya me jodiste la vida una vez. Ahora, no quieras joderme mis noches.- Hyde siguió con tono cortante, y se puso de pie y lo encaró. Sus ojos estrechos como los de una serpiente a punto de saltar.- Me importa un carajo si te molesta que me vea con Sakura… tú, Ogawa, ya no tienes poder sobre mí.
Era otra verdad. Pero Tetsu no quería reconocerla, y apretó los puños, no porque quisiera golpear a ese hombre atractivo que lo estaba encarando… era más bien que sentía unos deseos irrefrenables por tomarlo y besarlo y marcarlo como suyo, frente a todos…
- Te estás acostando con él, ¿cierto?- el tono del bajista fue contenido. Una duda que no podía aguantar más, que lo estaba carcomiendo por dentro.
Hyde volvió a sonreír cínicamente, como el muñeco mordaz que Tetsu quería estrechar entre sus brazos.
- ¿Y qué si lo hago?... Dime, Tetsuya… ¿qué harías al respecto?...
Hyde se acercó con la sensualidad de un gato. Sólo unos milímetros… lo tomó de la chaqueta y lo empujó hacia él. Y acercó su rostro al de Tetsu en un desafío demasiado peligroso…
Los ojos de Hyde lo tenían atrapado. Y mientras la música y la gente seguían alrededor, Tetsu olvidó sus propios sermones. Y trató de acortar la distancia para al fin obtener un desfachatado beso…
El vocalista fue más rápido. Se alejó en el acto. Su cabello largo le tapó el rostro con el movimiento.
El bajista se sintió súbitamente ridículo por armar esa escena impensada. Impropia de alguien sereno y afable como siempre trataba de ser él.
Los celos latían sobre su carne. Y eran algo que no podía evitar cuando se trataba de Hyde.
- Claro... Es por él que me rechazas.
- Te rechazo porque estás casado, Ogawa- Hyde apuntó. Una nueva puñalada en su pecho.- Estás casado y tienes una hija… una familia en la que no entro yo.
- ¡Hyde, entiende!- Tetsuya se volvió a acercar, lo arrinconó contra la mesa a sus espaldas y contra su cuerpo en frente, y levantó el rostro de su vocalista con una mano, de nuevo cerca…- ¡Entiéndeme, Hyde…!.... ¿no ves cuan arrepentido estoy?... ¡Cuánto me matan los celos por saber que cualquiera puede estar más cerca de ti que yo!.
- ¡Tú lo quisiste así!. ¡Tú me engañaste!.
- ¡Lo sé!- Tetsu bajó la mirada, dolido… un dolor que Hyde sintió casi en carne propia. Pero que no era comparado con el que él había sufrido antes…
Por eso no le importaba.
“No te hagas la victima ahora… tus súplicas no podrán ablandarme, Ogawa… cuánto te detesto…”.
- ¿Qué demonios está pasando aquí?.
Ambos se alejaron un tanto, como si una descarga eléctrica los recorriese. La voz de Sakura se oyó inconfundible a un lado. El baterista estaba de pie mirando la escena, insondable, con los brazos cruzados como una señal de desacuerdo.
Tetsu recuperó el aura de seriedad. Miró a Hyde y luego a su ex baterista, sin un ápice de gusto por verlo.
- ¿Todo bien, Haido?- Sakura preguntó al vocalista, ignorando casi olímpicamente a Tetsu.
Hyde le sonrió en respuesta.
- Sí. No pasa absolutamente nada, ¿cierto?…
Miró a Tetsuya como retándolo a corregir sus palabras frente a otro. Pero Tetsu no cayó en la provocación. El líder se arregló la chaqueta y respondió mirando a Hyde en todo momento.
- Absolutamente nada… no tienes que preocuparte.
Se sostuvieron la mirada por un instante. Y Sakura se sintió fúrico, porque era una mentira descarada del que él estaba enterado… porque había regresado a la mesa y se había encontrado con una de las personas que no quería toparse. Y mucho menos, cerca de Hyde…
Ellos… parecían que iban a besarse. Justo cuando Sakura llegó a la mesa, los vio tan juntos… compartiendo un momento más íntimo que cualquiera de los que él podía compartir con Hyde. Y Sakura lo intuyó… querían besarse. Iban a besarse… un beso que entre él y Hyde estaba negado.
“¿Por qué?”.
- ¿Quieres sentarte con nosotros, Techan?- Hyde dijo rompiendo el silencio- Podemos pedir una ronda de cervezas…
- No, gracias. No quiero interrumpirles.
Esta vez, Tetsu miró a Sakura de frente, con una amenaza velada.
“Sé que te traes algo…”.
Sakura le devolvió el gesto amenazante.
- Me voy. Mañana debo levantarme temprano para el ensayo… y tú también, Haido. Te lo recuerdo.
Su tono de profesional pareció enfurecer más a Sakura. Quien apretó la quijada con puro enojo.
- Es tarde para ti, Ogawa. No deberías salir a estos lugares, con una esposa y una hija esperándote.
Por un momento, Hyde temió que Tetsu y Sakura se fueran a los golpes, por la mirada de desprecio puro que intercambiaron…pero eso no pasó. Porque no por nada Tetsuya era el líder de Larc-en-ciel, el hombre centrado y sereno y que siempre mediaba entre ellos. Arreglaba sus problemas. Y resguardaba celosamente el buen nombre de la banda.
Por eso, Tetsu no se iba a arriesgar a hacer alguna escena comprometedora, en un lugar atestado de gente… Tetsu sonrió. Los celos ahora retenidos y la razón interponiéndose.
Hyde no quería eso.
- Te veo mañana en el ensayo, Hyde- Tetsuya masticó cada palabra con deleite. Con un autocontrol que enfureció más a Sakura, y puso nervioso a Hyde.- Y por favor… no te quedes hasta tarde. Y cuídate.
“… de él”…
Tetsu intercambió con Hyde una mirada aún de amante, y se fue caminando tranquilo entre las personas que no sabían quienes eran. Inconcientes de la escena que se había desarrollado minutos antes…
“No lo permitiré… ¡No te irás así!”.
- ¡Espera, Haido…!- Sakura lo tomó del brazo cuando Hyde pretendió irse detrás del bajista. Y lo miró incrédulo. Casi ofendido…- ¿Qué pretendes?... ¡deja que ese idiota se vaya! ¡que te deje en paz por una vez!.
- Sakura… tú no lo entiendes…
- Entonces explícame. Porque es cierto… no puedo entender cómo sigues enamorado de ese imbécil, con todo lo que te hizo…
Se sostuvieron la mirada. “Perdóname…”. Hyde rompió el contacto sin poder evitarlo, avergonzado en parte, y en parte decidido. Porque aunque estuviera todo mal y aunque se hiciera daño y aunque dañara a otros… eso era lo que debía hacer. Y no es que amara a Tetsu, es que… no podía olvidarlo ni perdonarlo…
“Mentira… tú lo quieres. Eres un hipócrita, Haido… un iluso, después de todo…”.
Sakura deshizo el agarre, desilusionado, leyendo en su silencio la respuesta. Y derrotado, dejó que Hyde le diese un beso en la mejilla y le susurrar una disculpa, y que lo dejara miserablemente solo entre tanto bullicio. Tanta gente… tanta alegría…
Se sentía tan miserable… Tan idiota. Y tan preocupado al ver partir a su demonio caprichoso, en pos del tipo que sólo le traía desgracias... Y que al final, era quien producía esa mirada siempre triste en Hyde.
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- ¡Tetsu!.
Hyde le dio alcance cuando entraba al estacionamiento. Pero Tetsu no se quiso voltear. Se estaba llamando estúpido en múltiples idiomas, por haber cometido la tontería de armarle semejante escena de celos a Hyde…
Hyde y él no eran nada.
Y aunque le doliese, tenía que reconocerlo… todo era por su culpa. Y Hyde bien podía enamorarse de Sakura…
“¡No!”. La parte no tan centrada de su mente estalló con furia. Aquellos eran sus deseos y sentimientos hablando.
“Nunca lo voy a tolerar, Haido… no puedo verte con otro. Soy egoísta… pero no puedo…”.
- ¡Tetsuya!. ¿Acaso no me oyes?. ¡Detente!.
Hyde lo alcanzó casi llegando a su auto. Lo tomó del brazo con mucha fuerza, y lo obligó a voltearse y encararse de frente. Hyde estaba furioso, un demonio hecho hombre y que resultaba tan encantador… Tetsu trató de desviar la mirada porque sus sentidos estaban a flor de piel. Y porque haría algo de lo que se podría arrepentir… estaba seguro.
- ¿Porqué demonios me vienes a hacer estas escenas?. ¿Quién te crees que eres?... ¡No tienes derechos sobre mí, entiendes!.
- Eso ya me quedó claro…- Tetsu habló entre dientes, pero sin perder la calma. El agarre de Hyde en su brazo dolía. Pero más dolía saberlo tan lejos…- Vete con tu amiguito. Pásatelo en grande… perdona por haber sido iluso y venir detrás de ti…
- No. No puedo perdonarte.
La voz de Hyde se llenó de un tinte de melancolía. Y Tetsu levantó la mirada en el acto, de pronto asombrado por aquel dolor desprendido que casi parecía tocarlo.
- ¿Porqué me haces esto?... ¿Porqué te empeñas en confundirme?... ¿Acaso no te basta con todo lo que ya hiciste?.
Los ojos de Hyde brillaban. Esas eran las recriminaciones que no le había dado en el pasado, y que ahora llegaban, pero no demasiado tarde… Y Tetsu supo que era verdad. Y se odió por egoísta, por estúpido, porque aún hacerle daño a Hyde…
- Te quiero, doiha… por eso te hago esto.
¿Valía la pena decirlo ahora?...
“Perdóname…”
- Vamos… te llevaré a tu casa…- Tetsu también calmó su tono de voz. Y cuando Hyde soltó su brazo, por un momento, quiso abrazarlo y besarlo… Pero ya no podía…
¿No podía?.
Se subieron al automóvil gris perlado. Hyde en el asiento del copiloto y el bajista al volante. Mientras encendía el motor, Tetsu no pudo dejar de sentir que ese era un dejavu. Una escena de tiempos pasados y mejores, cuando salían todas las noches luego de las grabaciones, y Tetsu siempre manejaba de regreso, porque Hyde disfrutaba colocar música y quedarse descansando en el asiento del copiloto, y confiar su seguridad en las manos siempre expertas del bajista.
Salieron del lugar atestado de gente. Tomaron una calle lateral y Tetsu se permitió mirar de soslayo a Hyde. Siempre lo hacía antes, y le encantaba verlo casi dormido… pero ahora Hyde no dormía. Ahora Hyde miraba la ventana con aspecto distraído, aún triste, quizás, rememorando esos mismos momentos felices…
- Quiero que hables con Ayana.
La petición lo sorprendió. Tetsu frunció el ceño y se quedó en silencio, esperando lo próximo que vendría.
- Si me quieres como dices, quiero que hables con Ayana y te separes de ella.
Tetsu apretó el volante con fuerza. Se quedaron en silencio de nuevo… Las luces de Tokyo avanzaban a su alrededor. Tomaron una calle más transitada. Hyde no se movía.
- No puedo.
El vocalista sonrió a su reflejo en la ventana y apoyó la mejilla en el vidrio.
Esa era la respuesta que esperaba. Y que aún dolía.
“No te negarás por mucho tiempo”.
- Mentira. Si puedes… pero eres muy cobarde como para hacerlo.
Se detuvieron en un semáforo en rojo. Tetsu aún no quiso mirar a su acompañante y perdió la vista en un punto lejano…
Podía recordar la voz de Ayana, exigiéndole lo mismo años atrás… “Debes hablar con Hyde. Es lo correcto…”.
Y él, respondiendo con la misma expresión. “No puedo…”.
Claro que podía…
Pero siempre estaba el maldito miedo de hacerle daño a los demás.
- Hyde… ella es mi esposa. La niña está pequeña… No puedo dejarlas ahora.
Algunos jóvenes cruzaron riéndose el paso frente a los autos. Día de juerga… Tetsu detestaba ver tanta alegría en las calles y él sintiéndose tan miserable…
- Entonces, no me quieres lo suficiente.
- No, Hyde… yo te amo.
- Eso no me sirve.
El semáforo se puso en verde y volvieron a estar en marcha. Las luces pasaban como una vorágine alrededor. Era ahora o nunca.
- Yo no le voy a hacer a Ayana lo mismo que ustedes me hicieron a mí… Detente. Me quiero bajar.
“Quiero olvidarme de ti…”.Tetsu sintió lo dicho y lo no dicho como una bofetada en el rostro. Y su pecho se retorció dolido, porque esa era la verdad. Dicha de la persona afectada. Su demonio querido y tan lastimado.
- Hyde… hablaremos de esto en otro momento…
- Detén el auto, Tetsu.
- No. Es tarde. Dije que te llevaría a tu casa…
- No lo hagas. Tu mujer y tu hija están esperando, ¿no?.
- Por favor… no lo hagas todo más difícil.
- Tú me hiciste una escena de celos frente a Sakura… ¡Detén el auto ahora, Tetsuya!.
- ¡Haido!- Tetsu lo miró con los labios apretados. Amenazante.- Hablaremos de esto mañana, ¿entiendes?.
- No habrá mañana. Jódete, Ogawa… eres un cobarde… ¡detén el maldito auto!.
Hyde volvió a aferrarlo del brazo que se inclinaba hacia el freno. Y fue tanta la fuerza, que Tetsuya se volvió hacia él por un segundo. El suficiente como para no advertir el auto que se metió en un cruce, cuando él tenía el pase libre.
La mano de Hyde causándole tal dolor entorpeció la maniobra que hizo para evitar al auto, y con un ruido seco ambos vehículos se estrellaron por un lado, y derraparon unos metros en el asfalto húmedo. En un ruido que perforó los tímpanos de Hyde, antes de que el inminente choque contra la ventana del automóvil produjera un dolor agudo en su cabeza. Y luego, todo quedara en silencio…
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