Bodas de Sangre
Capítulo 18

“"Sweet home"








- ¿Sabes?... Hace un tiempo escuché que aquello que de verdad disfrutas, termina matándote.

La voz baja del vocalista pareció mezclarse con la quietud propia del amanecer, con la luz que se colaba por las ventanas y que, poco a poco, iba materializando los componentes dentro del cuarto.

Al no obtener una respuesta inmediata, Hyde levantó la vista y le sonrió.

- ¿Acaso no te das cuenta?... el sexo de madrugada debe estar en el tope de la lista… no deberíamos hacerlo tan seguido, ¿no lo crees, Tetsu?.

Las palabras fueron acompañadas por un brillo extraño en sus ojos oscuros. Aún sin comprender del todo aquel razonamiento, Tetsu se encontró respondiendo a la sonrisa. Los dedos largos del bajista recorrieron la longitud de la espalda desnuda de su amante, y con algo de regocijo, Hyde se dio cuenta que Tetsu lo tocaba de la misma forma con que manipulaba su tan preciado bajo.

- Siempre pensé que disfrutar el sexo contigo iba a ser la causa de mi muerte.- Tetsu reconoció entonces, con algo de hilaridad mezclada con una nota suave de pasión.

Hyde se rió.

Deshizo el abrazo y se incorporó en la cama, acomodando las sábanas que alcanzaban a cubrirlo desde las caderas. Su mirada oscura se posó en el techo del cuarto, de forma pensativa, como si viese algo que Tetsu claramente no podía notar.

- No sabes cuánto me alegra que ya se acaben nuestras vacaciones forzadas- reflexionó, de nuevo sonriente.- De otra manera… te aseguro que me las hubiera ingeniado para mantenerte atrapado en esta cama hasta comprobar mi teoría.

- ¿Pretendes matarme, Hyde?.

Hyde volvió a desviar la mirada hacia su amante. La voz de Tetsu simulaba seriedad, sin embargo, Hyde lo conocía lo bastante bien como para saber que el bajista no estaba hablando en serio.

Aunque Hyde sí lo hacía. En parte.

- A veces, sí… Me encantaría matarte, Tetsuya Ogawa...

Ya sea por la afirmación o por el tono de fría seguridad, el bajista no pudo evitar estrechar los ojos con algo de sorpresa. Antes de que pudiera objetar, Hyde amplió su sonrisa y lo detuvo, inclinándose hacia él y dándole un beso furtivo en los labios.

- No tan rápido, bajista… puedes estar tranquilo- le susurró, acariciándolo con su aliento cálido, a pocos centímetros de distancia.

Hyde lo tomó del rostro con suavidad, aunque había un brillo ciertamente malicioso en sus ojos. Un brillo que hizo a Tetsu sentir un poco nervioso.

- Sé que si te mato, mi vida no tendría mayor sentido... Aunque a veces te odie, al menos, eres el único que impide que me convierta en una máquina sin sentimientos. Y eso ya es mucho.

De forma extraña, Tetsu sintió que había en esa respuesta una cuota de sinceridad. El vocalista, por su parte, desvió la mirada y se alejó hasta sentarse en el borde de la cama. Buscó su ropa, sabiendo que los ojos penetrantes de Tetsu seguían atentos todos sus movimientos. Los sentía casi como algo material, acariciando su piel con un movimiento lento y deliberado.

- Si me matas, estoy seguro que tendrás suficiente castigo con tu propio remordimiento.

El vocalista sonrió y ladeó el rostro. Se puso de pie y se cruzó de brazos.

- Soy incapaz de tener remordimientos, Tetsuya.

- Mientes.

“Lo sé”

- Si te mato, me suicidaría al día siguiente… pero no por remordimiento, sino porque extrañaría el sexo contigo.

Ante la desfachatez de las palabras, Tetsu soltó una risa suave. Era increíble como su semblante se veía mucho más joven cada vez que reía... Hyde apartó la mirada y tomó la ropa esparcida por el piso. Se masajeó el cuello y comenzó a tararear una canción de forma descuidada, mientras veía la hora en el reloj.

- ¿Nos bañamos juntos?.- le propuso de pronto, con una sonrisa cómplice.

Sentado en la cama y también incorporándose, Tetsu le dedicó una sonrisa resignada y negó con un gesto.

- Si entro a la ducha contigo, terminarías convenciéndome para que tuviéramos sexo y llegaríamos tarde al estudio.

- ¡Por favor, Ogawa! Me haces parecer un sátiro.

El bajista se puso de pie y lo abrazó por la espalda. Sin darse cuenta, Hyde suavizó la sonrisa al sentir aquel cuerpo desnudo encajar de forma casi perfecta con el suyo.

- Sé muy bien que yo también pongo de mi parte. Y aunque nos matase el día de mañana… sabes que ya no podría renunciar a estar contigo.

Hyde se dio vuelta y lo vio de forma perspicaz. Las manos de Tetsu acarician sus caderas y jugaban con los bordes de su ropa interior, de forma tentativa e insinuante, haciéndolo contener el aliento. Casi por inercia, Hyde lo tomó del rostro y besó su boca lentamente. Los labios delgados de Tetsu le respondieron al instante, y como si leyese sus pensamientos, el bajista lo abrazó con fuerza, profundizando aquel contacto.

  Cuando sus pulmones dolieron por la falta de aire, Hyde rompió el beso y se soltó del agarre, tratando de parecer indiferente. En aquellas dos semanas de estar juntos, cada vez que estaba con Tetsu se obligaba a no bajar la guardia. Presentía cuándo debía apartarse si era necesario.

Tenía dolorosamente presente que aquella farsa de amor era algo pasajero.

- Será mejor que te detengas, Tetsu… Te conozco. Y sé que eres capaz de estrangularme si me atrevo a hacerte llegar tarde a tu sagrado trabajo.

Hyde le imprimió a su voz un dejo inconfundible de reclamo. Haciendo como si lo ignorara, el vocalista fue hasta el armario y sacó unas cuantas toallas. Sabía que Tetsu estaba aún de pie, observándolo en silencio. Sin embargo, si Hyde le devolvía la mirada, probablemente la tentación de sumirse en más y más besos sería casi irresistible.

- Ahora tú me haces parecer un fanático- repuso el bajista luego de unos segundos de silencio. Hyde se rió y caminó hacia la puerta. Ya bajo el umbral, se aventuró a observarlo con burla.

- ¿Y no lo eres?... La vez en que llegues cinco minutos tarde a un ensayo, se abrirá la tierra y el mundo habrá acabado.

- ¿Qué me tratas de decir?

- Nada. Olvídalo.

 El vocalista sonrió de nuevo y se escabulló antes de que Tetsu pudiera detenerlo, como un niño escapándose de su padre. Sin darse cuenta, Tetsu sonrió también, mientras caminaba hacia la puerta y se apoyaba en el umbral de ella, viendo con resignación como la silueta delgada de Hyde desaparecía finalmente de su vista.

De forma extraña, no pudo evitar sentir, también, una cuota de alivio.

Desde hace días que el vocalista no lucía tan relajado. Y todo gracias a las pesadillas que no lo dejaban dormir por las noches, esas pesadillas extrañas que lograban poner a Tetsu en alerta pero que, por más que tratara, Hyde no se atrevía a confiarle.

“Te preocupas demasiado. No es la primera vez que las tengo y seguramente tampoco será la última. Ya se pasarán, supongo… quizás, lo que en realidad sucede es que me siento demasiado encerrado aquí adentro…”

“Necesito cantar, Tetsu”

Aquellas dos semanas de reposo habían pasado demasiado lentas y angustiantes. Y aunque a Tetsu le habían dado el alta mucho más pronto, al recuperarse pronto de la lesión en su brazo, en una decisión en conjunto con los productores habían decidido que los ensayos no se reanudarían hasta que Hyde también se recuperara del todo. Decisión que, por supuesto, no había hecho feliz al vocalista.

Luego de una semana confinado en el departamento, Hyde había entrado en irritación y pura claustrofobia.

 “A ti te escucharan, por favor, Tetsuya… sé lo que dijo el médico, pero no lo soporto. No quiero seguir sin hacer nada, ni siquiera puedo componer estando aquí, encerrado… necesito cantar, distraerme un rato… por favor, Tetsu. Déjame cantar…”

El bajista regresó a la cama y tomó sus pantalones de pijama que estaban tirados en el piso. Los había olvidado durante la primera hora de la mañana, en cuanto Hyde lo había despertado con extraña premura a base de caricias y besos, y habían acabado haciendo el amor hasta quedar agotados. A Hyde le encantaba tener sexo cuando amanecía, pensó Tetsu, con una sonrisa ligera. El vocalista decía que aquella era la hora perfecta, la hora exacta donde muere la noche y resurge un nuevo día.

Sus puntos de vista siempre eran tan… poéticos, quizás. Era innegable que Hyde ponía un poco de su alma tanto en la poesía de sus canciones como en sus palabras más cotidianas… todo en él hablaba de una persona aparentemente alegre y controlada, pero que en el fondo, era demasiado compleja. Demasiado impredecible y demasiado insondable.

Había sido ese mismo carácter lo que había enamorado a Tetsu en el pasado. Y que, como arma de doble filo, lo había echo tener miedo en algún punto de su relación. Un miedo que había acabado provocando que el bajista fuera infiel, que se casara con una mujer agradable y tratase de tener una vida tranquila. Todo ello sin buenos resultados.

 Sin sobresaltos. Y también, sin amor.

Sintiendo venir de nuevo el rastro de la culpa, Tetsu suspiró y se obligó a cambiar el rumbo de sus pensamientos. Recordó la angustia de Hyde durante esos días, y no pudo menos que sentir algo de pena por todas las veces que le había tenido que decir que no. Después de todo, el bajista no podía culparlo por querer volver a su elemento: la música. Tetsu también había estado esperando ese día, el día en que finalmente su vida volvería a ser como lo era antes.

Como si aquellos tres años fuesen un mero paréntesis antes de retomar a lo habitual. A lo natural. A lo que nunca debió dejar de ser.

“Tú naciste para cantar, Haido… y yo nací para estar contigo”

Los primeros ruidos del agua le llegaron de forma ahogada, dándole entender que Hyde ya había entrado a la ducha. Era algo inusual en él levantarse a la hora adecuada para los ensayos, pero con una renovada sonrisa, Tetsu entendió que la larga espera lo había llenado con un renovado ánimo.

El bajista esperaba que se ánimo se mantuviese. Deseaba ver a Hyde feliz.

Aunque, por otra parte, su alegría se contaminaba con algo cercano a un mal presentimiento.

Casi por inercia, la mirada de Tetsu vagó hasta la ventana y vio más allá de las cortinas cerradas. Hacia el balcón donde cada noche, casi de forma religiosa, veía a Hyde mirar la luna después de haber tenido una nueva pesadilla.

 El bajista cerró los ojos con cansancio. Ahogó un suspiro y trató de tranquilizarse.

“Quizás Hyde tiene razón. Ambos estamos demasiado tensos… necesitamos volver al trabajo y distraernos un poco…”

“Tal vez… cuando todo esto termine, cuando salga mi divorcio y cuando pueda ver a mi hija con mayor libertad… entonces, ambos podremos al fin descansar tranquilos”

Abrió los ojos y vio la hora en el reloj. Pronto, su vida iba a volver a la de siempre, a la de años… Hyde y él iban a irse juntos al estudio. Iban a entrar de forma diferida para no levantar sospechas. Se iban a encontrar con los asistentes, con los productores, con su representante, con los otros miembros de la banda... Iban a ensayar un rato, iban a comer juntos, iban a discutir ideas… y entre todas esas conversaciones y proyectos, Hyde le lanzaría miradas de soslayo recordándole que aunque estuvieran acompañados de más personas, dentro de ese estudio, ellos dos mantenían un secreto.

Sonrió.

De pronto… Tetsu sentía las mismas ganas que el vocalista por volver…

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 Una hora y media después, un muy entusiasmado manager lo saludó sonriendo de oreja a oreja en cuanto cruzó el umbral de la puerta del estudio. El hombre mayor se levantó de la silla como si fuera movido por un resorte, y con aires cuasi paternales abrió los brazos mientras caminaba hacia el bajista.

- ¡Tetsuya Ogawa! No sabes cuán feliz me hace verte… ¿cómo estás?.

Con algo de desconcierto, Tetsu se encontró respondiendo a un extraño y efusivo abrazo.

- Bien. Gracias.

- ¿Y Hyde?.

- Viene enseguida. Entramos por separado.

- Siempre tan precavido, ¿no, Tetsuya?.- el representante rió.- Me tranquiliza saber que aún conservas la cabeza fría… más que nunca, no deben levantar tantas sospechas. Aunque eso es algo que tú sabes mejor que yo.

A pesar de que sus palabras intentaron sonar despreocupadas, Tetsu reconoció un ligero tono de advertencia en ellas. De todas formas, el bajista no sentía ganas de discutir a esas horas de la mañana. Ya libre del abrazo, Tetsu optó por caminar hacia la mesa de reuniones y sentarse en su puesto de siempre. Asintió con un gesto algo distraído mientras dejaba su maletín a un lado.

- La verdad es que no me gusta demasiado todo este secretismo, pero supongo que es necesario.

- Por cierto, Tetsu, ¿cómo van las cosas entre ustedes?.

Obviamente se refería a su relación sentimental con Hyde. Tetsu levantó la mirada y arrugó el ceño. La pregunta lo había pillado un poco por sorpresa.

- ¿Por qué me preguntas eso?.

- Bueno…- Sakano pareció un poco incómodo.- En la prensa no ha especulado nada más de tu divorcio, ni se han enterado de que Hyde y tú viven juntos. Me estaba preguntando, de pronto, si no habían roto o algo así… no es que sea un pesimista, pero que todo se mantenga en relativa calma me causa algo de mala espina. Ya sabes como son los periodistas, me niego a pensar que se quedaron tranquilos y decidieron dejar de atosigarlos.

- Quizás tienes razón- el bajista comentó, con algo de cansancio y pesar.- Yo también me he preguntado el porqué de toda esta calma…. Aunque no te voy a negar que prefiero que todo se mantenga así, por el momento…

Tetsu perdió su mirada en la distancia, hacia la pizarra donde hacían sus anotaciones y que poco a poco era bañada por la luz del sol que se colaba por la ventana. Se sentía un poco nostálgico al retornar a ese ambiente. Sin embargo, también agradecía volver al trabajo para no pensar demasiado en los problemas que aún lo aguardaban allá afuera.

De todas formas, Tetsu tenía el presentimiento de que su pequeña burbuja estaba destinada a romperse más pronto de lo que deseaba. Los tiempos de paz, después de todo, siempre solían ser demasiado breves. Y peligrosos.

Y eso Tetsu lo sabía por experiencia propia.

- ¿Qué hay de tu divorcio? ¿Ayana te ha hecho demasiados problemas?.

Siguiendo con el implícito interrogatorio, la voz del manager logró sacarlo de sus pensamientos y el bajista volvió la mirada hacia él.

- No he hablado mucho con ella, los asuntos del divorcio se mantienen sólo en manos de nuestros abogados.

- Pero al menos debes verla cuando visitas a tu hija.

- Sí, pero eso es diferente. Cada vez que voy a la casa trato de no hacerme notar demasiado… Sé que Ayana está más que enojada conmigo, y en el fondo, sería anormal que no lo estuviera.

En este punto de la conversación, Tetsu no pudo evitar sonreír con tristeza. Era cierto que el rechazo de Ayana le dolía en parte, aunque el bajista sabía que ella tenía motivos de sobra. Aún así… en honor a aquellos años en que habían vivido juntos, Tetsu tenía la esperanza de que algún día, después de que los tramites del divorcio acabaran y los problemas entre ambos se enfriasen, Ayana y él pudieran llegar a ser amigos.

- De todas formas, Tetsu, trata de irte con cuidado. Es mejor que generemos noticia por sus presentaciones y no sólo por tu divorcio.

En el acto, Tetsu se mantuvo algo tenso.

- Ya sabes que mientras esté en mis manos, mi relación con Hyde no afectará los asuntos de la banda. Sin embargo… te lo dije la última vez que nos vimos. No voy a dejar a que las presiones externas intervengan en mi relación con Hyde.

- Tranquilízate, eso ya me quedó bastante claro – acotó el representante sonriendo con tranquilidad.- En lo que a mí respecta, jamás volveré a entrometerme en sus asuntos privados, pero… lamentablemente, no puedo hablar por los demás, Tetsu. Y eso tú lo sabes.

El bajista sintió con un gesto. Sacó algunos papeles de su portafolio y los hojeó un rato, aunque no podía concentrarse del todo en ellos.

Tetsu no se dio cuenta que el representante se acercaba para sentarse en un puesto cercano al de él. Sí notó, en cambio, cuando el hombre mayor se reclinó hacia él y le habló en voz baja.

 - Tetsuya… sé que pude cometer muchos errores respecto a ti y a Hyde, pero… recuerda que ante todo, nos conocemos desde hace años. Te considero mi amigo… independiente de todo lo que pase aquí, en la compañía, siempre puedes contar conmigo para lo que necesites. Recuérdalo.

El bajista levantó la mirada y trató de sonreír un poco en agradecimiento. Aún así, cuando Sakano-san le sostuvo la mirada antes de ir a checar algunos asuntos con la secretaria, Tetsu sintió que esas palabras de respaldo y esa mirada de confianza habían sido, una vez más, una advertencia velada.

“No sólo retornamos a la rutina, también regresamos al acoso de la prensa y la exposición mediática… regresamos a las apariencias y a la culpa. Esa que nace por querer estar juntos… La culpa de poner en riesgo el trabajo de todos…”

“Tenlo muy presente, Tetsuya. El infierno recién está comenzando”




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Mientras traspasaba las puertas de la disquera, Yukihiro no pudo evitar sentirse un poco extraño, casi nervioso… Como en una reminiscencia mezclada con algo de melancolía, recordó aquellos nervios que lo habían invadido la primera vez en que había entrado a la Ki/oon récords para hacer un reemplazo, ya más de diez años atrás.

Por supuesto, en aquel tiempo Yukihiro no podía imaginar que a la larga, estaba destinado a quedarse de manera fija en esa banda. Y que el baterista que reemplazaría sería, en algún punto de su vida, su pareja y su verdugo por partes iguales

 Pensar en Sakura le dejaba un muy amargo sabor en la boca.

“Tranquilízate… Este es tu trabajo y lo demás importa poco”

Yukihiro saludó con un gesto a las recepcionistas y demás personas que trabajaban en el hall de entrada, quienes le sonreían dándole la bienvenida, como si retornara a su hogar luego de haber pasado una estancia relativamente larga de ausencia.

Así, de pronto, todo volvía a la normalidad… Más o menos.

Aunque aún seguía nervioso, el baterista avanzó hasta el ascensor sonriendo casi por inercia. Al momento de levantarse esa mañana también había sentido un extraño acceso de energía y un renovado ánimo. Yukihiro tenía que reconocer que aquello había dejado de ser un trabajo para ser su diversión, su elemento…. A veces le parecía que lo único que necesitaba para ser feliz era llegar al estudio y comenzar a tocar, en sincronía cuasi perfecta con sus otros compañeros de banda.

En este punto de sus meditaciones, sus nervios se volvieron a alzar con mayor fuerza.

Pensar en los integrantes de L´arc-en-ciel también significaba pensar en Ken. Y en todo lo que eso conllevaba.

“Vencí todas mis reservas y ahora estoy aquí. Y si te digo todo esto es porque necesito que sepas que alguien puede quererte, y mucho… Yukihiro, yo estoy dispuesto a hacerlo…”

 El baterista suspiró de forma inaudible. Si bien esas dos semanas de descanso le habían servido para meditar sobre ciertos aspectos de su vida, Yukihiro aún no se había planteado cómo iba a reaccionar al reencontrarse con el guitarrista… El hombre que de un día para otro, lo había sorprendido al confesarle que le gustaba.

Aquella idea aún le resultaba… imposible.

“Debería felicitarte, Ken Kitamura. Realmente lograste poner mi vida de cabeza”

Estaba por llegar a los ascensores cuando, por obra y gracia de la suerte, su mirada se topó con una figura demasiado conocida y Yukihiro comprobó que su nerviosismo sí podía aumentar más. Mucho más.

No era Ken el hombre que se apoyaba en la pared del pasillo esperando a que las puertas del elevador se abrieran, pero aún así… aún así, cuando los ojos negros intuyeron su presencia y se desviaron en su dirección, Yukihiro sintió como si hubiera perdido el eje de la tierra.

De forma inesperada, el destino lo había vuelto a enfrentar a uno de los protagonistas de sus noches en vela.

- ¡Yuki!… ¿qué tal estás? Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos…

La voz de Hyde, siempre tan agradable, pareció llegar a sus oídos de forma lenta y algo distorsionada. El baterista pestañeó un par de veces luchando con la urgencia de dar media vuelta e irse. Si ni siquiera sabía como iba a reaccionar frente Ken, mucho menos se había planeado como reaccionaría cuando viese de nuevo a Hyde.


Después de todo, el vocalista era la razón por la que Yukihiro y Sakura se habían separado. Y él no podía quedarse tan tranquilo y sonreírle como si nada, aún sabiendo que Hyde no tenía la culpa de sus problemas.

¿O sí la tenía?

Poco a poco y pese a sus pensamientos, Yukihiro se encontró sonriendo de forma hipócrita, esperando no parecer tan incómodo como se sentía.

- Estoy bien, gracias… ¿Qué hay de ti?. ¿Ya te sientes mejor del accidente?.

Incluso ante sus oídos, las palabras le sonaron más que forzadas. Sin embargo, el vocalista asintió con un gesto, sin reparar en el tono de falsa amabilidad que derrochaban aquellos saludos. Quizás, simplemente Hyde no lo había notado, o quizás… Yukihiro tenía más facilidad para fingir de la que imaginaba.

- Sí, estoy mejor… Aunque el reposo se me hizo eterno, ¿sabes?. Yo no estoy hecho para quedarme encerrado, por más que me obliguen los putos médicos.

- Lo imagino- la sonrisa falsa del baterista se acentuó. Para ganar tiempo su mirada se desvió hacia el entorno. Entonces preguntó, casi sin demasiado interés:- ¿Llegaste solo?. ¿Tetsuya no vino contigo?

Al escuchar el nombre del bajista, Hyde esbozó una mueca irónica.

- Llegamos juntos, pero él se adelantó. Ya te imaginarás… sigue en pie la política de no levantar sospechas dentro de la compañía. 

 Claramente, la idea del secretismo seguía sin agradarle. Casi de forma automática, Yukihiro se encontró observando de manera más atenta el semblante de Hyde. La forma en que sus ojos relucían con algo cercano a la tristeza. Su sonrisa, tan amplia, tan atrayente. Y tan melancólica, a su vez.

¿Era su idea o Hyde tenía algo diferente?

“Con todo lo que ha sucedido en estos días… quizás, soy yo el que te ve de manera diferente, Hyde”

Se quedaron en silencio por unos segundos. Mientras los números en el tablero arriba del ascensor bajaban, Yukihiro se encontró analizando sus sentimientos respecto al hombre que estaba a su lado.

Sabía bien que algunas reacciones eran inevitables, como el amor, la ira o el resentimiento… Por eso, Yukihiro podía comprender que Sakura hubiese mantenido su amor extraño por Hyde, incluso estando en otra relación… y por eso, también, el baterista tenía la impresión de que no le iba a ser tan fácil aplacar el resentimiento que sentía ahora contra Sakura. Contra Hyde. Y contra sí mismo.

Aunque los argumentos para ese resentimiento, ocasionalmente, le parecieran ridículos e infantiles.

“En estricto rigor, Sakura nunca me mintió. Nunca me dijo que me amaba o que no estaba interesado en nadie más… Fui yo quien cometió el error de crear falsa esperanzas”

 En esos días de descanso, Yukihiro había caído en la amarga convicción de que también había sido su culpa la ruptura con Sakura. Y no sólo por enamorarse más de la cuenta, no. El verdadero error había estado en no tener el valor suficiente como para luchar por lo que quería, para seguir adelante… como siempre, Yukihiro se había dado por vencido demasiado pronto.

Ahora era tarde como para remediarlo.

“Cuando se te pase un poco la rabia, quizás… mirarás todo de forma distinta”

Recordó las palabras de Ken como si las estuviera escuchando de nuevo. Sonrió… En el fondo, Yukihiro esperaba que esa rabia se fuese pronto. Lo único que en ese momento deseaba era estar tranquilo.

- ¿Pasa algo, Yukihiro? ¿De verdad estás bien?

Casi de forma brusca, la voz grave de Hyde logró sacarlo de sus pensamientos y lo hizo volver al presente. El vocalista lo observaba de forma tranquila, pero penetrante. Ante su mirada, Yukihiro se obligó a tensar los músculos del rostro para mantenerse impasible.

A veces, el vocalista podía llegar a ser demasiado perceptivo, para su desgracia.

- No te preocupes. Sólo me esta costando acostumbrarme de nuevo al horario de trabajo, nada más.

“Mentira”

- Eso es compresible, pero no me digas que no lo extrañabas … venir acá, encontrarse con la gente de siempre, con los lugares de siempre… uno no sabe cuánto extraña a la familia hasta que regresa, ¿no lo crees?.

Hyde le sonrió con cierta nostalgia. Y por alguna extraña razón, Yukihiro se sintió un traidor por guardarle resentimiento, por decir excusas tontas y, lo que era peor, por ver cómo Hyde parecía confiar en sus palabras. Parecía tratarlo igual que siempre.

Al fin de cuentas y pese a lo que los demás pudieran suponer… Hyde era demasiado honesto, demasiado iluso, demasiado niño. Demasiado afable y demasiado sensible.

Era exactamente contrario a lo que tanto aparentaba.

Había sido Hyde el primero en saludarlo cuando Yukihiro había llegado a la banda. Superando las expectativas de todos, Hyde había dejado de lado el dolor que le producía la salida de Sakura y le había sonreído de forma relajada, mientras se acercaba a recibirlo como si nada, como si hubieran sido amigos de toda la vida.

“Yukihiro es un nombre demasiado largo, no te molesta si te llamo Yuki, ¿verdad?”

“Bien, Yuki… espero que te sientas a gusto en este antro de perdición que lleva por nombre L´arc-en-ciel”

- Nuestro hogar… entiendo perfectamente a lo que te refieres...

Contagiado por el ánimo del recuerdo, Yukihiro le sonrió también, de forma mucho más sincera y relajada. Compartió una mirada de comprensión con el vocalista y así, de pronto, se sintió un poco mejor.

Luego de unos segundos de espera, los numeritos del tablero sobre el ascensor fueron bajando de forma progresiva hasta llegar al número uno. Las puertas de metal se abrieron de par en par, y mientras un par de ejecutivos con cara de no muy buenos amigos salían, Yukihiro y Hyde entraron, siendo detenidos por una tercera voz que se alzó proveniente del pasillo.

- ¡Ustedes dos! ¡Detengan esa puerta!

Reconociendo la voz de inmediato, Hyde apretó el botón que obstruía el cierre y se asomó hacia fuera, riendo un poco.

- La próxima vez nos gritas más fuerte…Y después te quejas porque te dicen que eres escandaloso…

- Haido, no fastidies, ¿quieres?- Kitamura entró al ascensor jadeando y luciendo un poco desordenado. Se apoyó en la pared y entonces, su mirada negra se topó con la del baterista, quien se había mantenido en silencio.

Mientras las puertas del ascensor cerraban, Yukihiro sintió un extraño acceso de claustrofobia.

- De todas formas, hubieras esperado a subir después, en vez de gritarnos a medio pasillo- prosiguió Hyde con voz algo risueña, sin percatarse del ligero ambiente de tensión que se había concentrado dentro de aquel especio cerrado.

- Olvídalo. Si me digno a aparecer un segundo tarde, Sakano-san me va a despellejar vivo.

- Está en tus genes llegar tarde, Ken. A la larga todos ya nos resignamos.

- Enano de mi corazón… no sabes cómo extrañaba tus comentarios mordaces a primera hora de la mañana, en serio.

 Pese a que se estaban tratando con cierta ironía, Hyde y Ken se sonrieron con actitud propia de hermanos. En su lenguaje tan extraño, Yukihiro comprendió que se estaban dando los buenos días. El baterista se cruzó de brazos apoyando la espalda contra una de las paredes del ascensor. Después de los primeros saludos de rigor con el vocalista, Ken volvió a fijar su mirada en Yukihiro y luego bajó la vista, luciendo algo cohibido.

- Ey, Yuki… ¿y tú cómo estás?.

- Bien.- la voz lo traicionó un poco. Yukihiro se aclaró la garganta y se obligó a mantenerse sereno.- Muy bien, gracias. ¿Y tú?.

- Bien.

Así de simple, unas cuantas frases y ya se habían quedado sin palabras. Si las circunstancias fueran otras, Yukihiro estaba seguro que se pondría a reír ante el patético nerviosismo casi evidente en ellos dos. Sin embargo, Yukihiro estaba consciente de que ahí no se encontraban solos, aún seguía Hyde observándolos. Y Hyde era más inteligente de lo que cualquiera podría imaginar.

“¿A qué le temes tanto?. Vamos… no es como si Ken y yo tuviéramos algo que ocultar… bueno, sí, pero… Dios, no sé ni siquiera lo estoy pensando…”

Le parecieron eternos aquellos segundos en que el ascensor demoró en llegar al piso número cinco. Finalmente, las puertas se abrieron con un ruido seco y los tres salieron en silencio.

 Antes de que pudieran avanzar mucho, Yukihiro sintió un agarre familiar en su brazo izquierdo y se topó cara a cara con el rostro indescifrable del guitarrista.

- ¿Podemos hablar un momento?- le pidió Ken en un susurro cauto. Yukihiro arrugó el ceño, un poco extrañado.

- ¿Qué pasa?.

- Nada… es decir… sólo será unos minutos, en serio.

Tanto por su voz ahogada como por su semblante nervioso, Yukihiro se hizo una idea de lo que posiblemente Ken quería hablar. Su corazón, entonces, pareció dar vueltas acrobáticas mientras se sostenían la mirada de forma fija.

- ¿Y bien?, ¿pasamos de una vez o se van a quedar platicando acá afuera?.

Con un poco de sobresalto, Yukihiro y Ken se separaron y desviaron la mirada hacia Hyde. El vocalista los observaba con algo suspicacia, a punto de tomar el pasillo que llevaba al estudio de reuniones. Casi al unísono, Yukihiro respondió “sí”, mientras la voz aún inestable de Ken decía que “no”.

Yukihiro observó a Ken y el guitarrista se encogió de hombros, como pidiéndole perdón.

- Ve tu, enano. Yukihiro y yo te alcanzamos en un rato.

No le estaba diciendo nada claro, sin embargo y haciendo gala de sus modales, Hyde sonrió un tanto y asintió con un gesto.

- Como quieras. Pero recuerda que Sakano-san les va a cortar la cabeza si no llegan a la hora.

 El vocalista les dio la espalda y se adelantó hacia la sala. Conectados por un mismo pensamiento, Ken y Yukihiro se mantuvieron en silencio y sólo supieron que estaban en relativa privacidad cuando escucharon el ruido de la puerta al abrirse y cerrarse.

Kitamura, entonces, tragó saliva. Se refregó las manos casi por inercia y miró el piso alfombrado, tratando de encontrar la mejor forma para iniciar la conversación.

 - Podríamos ir a otra parte, ¿no crees?. Aquí es demasiado… no sé, público…

- Todos los lugares dentro de la compañía son públicos, Ken. A menos que quieras que hablemos en el baño.

- Eso sí que no- el guitarrista sonrió- la última vez que hablamos en un baño… bueno, ya sabes. Casi pensé que ibas a terminar partiéndome la cara a golpes.

Pese a que seguía nervioso, el semblante de Yukihiro se suavizó.

- De todas formas, deberíamos hablar más tarde. Es peligroso tratar ciertos temas cuando estamos trabajando.

Si bien su tono había sido mesurado, también tenía impreso una cierta crítica. El guitarrista sonrió con cierta tristeza, aunque Yukihiro no sabía si aquella tristeza era por su reclamo o por la situación en sí misma.

- ¿Qué te da tanto miedo, Yuki?. ¿Tan horrible te parece que te diga lo que siento?

Ahí estaba, directo como siempre... Que fácil se le daba a Ken decirle esas cosas donde cualquiera podría escucharlo, y que diferente era su actitud impulsiva al secretismo permanente de Sakura.

- Por favor no me malinterpretes, no es eso lo que me preocupa. Es sólo que… no me gusta que mis asuntos privados puedan interferir con mi trabajo. En eso, supongo que soy igual de intransigente que Tetsu.

- Vale- la sonrisa de Ken se amplió.- Entonces, ya pasé a ser parte de tus “asuntos privados”. Algo es algo.

Aunque podría interpretarse de muchas formas, con una mirada rápida Yukihiro se dio cuenta que Ken no estaba siendo sarcástico ni mucho menos gracioso. De verdad parecía aliviado por algún motivo, aún en todo su evidente nerviosismo… mirando al piso, como un niño, Yukihiro se dio cuenta que Ken era demasiado sincero como para tratarse de un tipo de cuarenta años.

Y esa sinceridad era, sin lugar a dudas, un atractivo.

- De todas formas… aunque me golpees por no ser tan discreto como tú, te retuve aquí porque tenía que hablar contigo antes de que entraras. Para que no te sorprendas.

- ¿A qué te refieres?

- Bueno…- Ken levantó la mirada hacia él.- Hace unos días le conté a Tetsu que… bueno, le conté que sentía algo por ti…

Ken lo observó de forma atenta. Los segundos en que Yukihiro pareció asimilar la noticia se hicieron casi eternos… Mudando la expresión seria a la preocupación pura, el guitarrista se adelantó un poco y bajó el tono de voz.

- Mira, Yuki… sé que eres el más reservado de todos nosotros, pero no podía ocultarle una cosa así a Tetsu. Él es como mi familia, ¿entiendes?. Además… el día después de que nos vimos yo estaba hecho un manojo de nervios… te juro que si no hablaba con alguien, iba a terminar tirándome de la torre de Tokyo, te lo juro.

- No te preocupes. No te estoy pidiendo explicaciones.

El baterista optó por intentar sonar de forma amable. Sin embargo, la idea de que Tetsu supiera lo que estaba pasando entre Ken y él no le hacía gracia. En lo absoluto.

- Estás molesto, ¿verdad?

- No…- Yukihiro se cruzó de brazos y también observó el suelo, un poco ido.- Es decir… si quieres confiarle a Tetsu tus problemas, yo no tengo porqué enfadarme.

- Ya veo, consideras que quererte es un problema.

- Claro que no…. lo que quise decir es que…- ahogó un suspiro y regresó la mirada hacia Ken, eligiendo las palabras de manera rápida.- Bueno, supongo que darte cuenta de la noche a la mañana que te gusta alguien inusual debe ser bastante… confuso…

A pesar de su postura razonable, el baterista de pronto se sintió bastante inseguro.

- ¡Claro que fue confuso!, todavía lo sigue siendo – reconoció Ken entonces. Se encogió de hombros como un niño- Pero supongo que ya me acostumbré a la idea.

- ¿Qué idea?.

Kitamura sonrió.

- La idea de tener que pasarme al otro bando a los cuarenta años… y sólo porque quiero estar contigo.

Nuevamente, el guitarrista había hablado sin mayores miramientos. Yukihiro abrió los ojos con cierta sorpresa, pero después tuvo ganas de echar a reír por el nerviosismo…. ¿Por qué Kitamura tenía que ser tan malditamente sincero?. Y todavía más urgente… ¿por qué esa franqueza no le estaba molestando?.

- Aún así, Yuki, sigues sin darme una respuesta … Dijiste que lo pensarías, ¿te acuerdas?… entonces dime, ¿llegaste a alguna conclusión?. ¿Me vas a dar una oportunidad para demostrarte que hablo en serio?.

Nuevamente directo al grano. Yukihiro sintió las preguntas como si fueran ataques directos y certeros, y aún con la guardia un poco baja, no pudo más que sentirse aún más nervioso.

Quizás, ya no era sólo Ken el que se comportaba como un niño. Yukihiro se sentía casi como un niño torpe de quince años.

Lo extraño de todo eso era que la idea del nerviosismo infantil ya no le parecía tan mala, después de todo.

- Dije que lo pensaría. Pero no dije que te daría una respuesta tan pronto.

- ¡Por Dios, Yukihiro! ¡Me has mantenido en ascuas todos estos días!.

 - Bueno, entiende que para mí tampoco ha sido fácil. Ahora sólo quiero tener la mente puesta en el trabajo. Nada más.

- Entonces, ¿debo tomarlo como un “no”?

- Debes tomarlo como un “necesito pensarlo más adelante, pero no ahora”- corrigió el baterista con algo de suavidad. Miró de soslayo los parajes del pasillo en que se encontraban, y comprobando que no había nadie cerca, se aventuró a agregar:- Dejemos que el tiempo pase, ¿vale? No forcemos las cosas… no te estoy dando una negativa, Ken. Sólo necesito otra prologa.

“¿Pero qué estás diciendo, Awaji?”, pensó al instante, de forma reprobatoria. Sin embargo, Yukihiro optó por apartar la voz de su inconciente que lo regañaba y sostuvo la mirada firme, dándole a entender a Ken que estaba siendo totalmente sincero.

El guitarrista pareció comprender aquella sinceridad. Y aunque no estaba feliz por la respuesta poco precisa, sí parecía un poco más tranquilo que antes. Y animado.

“Sólo le das falsas esperanzas… ¿qué pretendes con todo esto, Yukihiro?”

Era quizás una tontería, un acto sin pensar, pero de todas formas… Yukihiro sonrió y por una vez, se decidió a dejar las preocupaciones de lado.

Estaba harto de pensar demasiado en lo que era correcto y lo que no.

Había cometido demasiados errores con Sakura. Pero esos errores habían sucedido por guiarse por su parte racional y no tanto por la sentimental… Había ganado la voz de su cerebro que le demandaba retirarse, dejarlo libre, no luchar por alguien que no lo quería… ¿Y qué? Al carajo con todo. Si se le presentaba la oportunidad con Ken y si podía llegar a creer en el afecto de alguien más, de nuevo… entonces, era hora de que Yukihiro cambiara de postura frente a la vida y se dejara de estupideces y amarguras.

Si lo hacía con cautela, entonces… podría dejarle, de vez en cuando, las riendas de sus actos a su instinto. Y a su corazón.

Ahora, su instinto y su corazón le estaban pidiendo a gritos que no diera una negativa sin antes intentarlo.

“Quizás, puedo llegar a enamorarme de ti… o quizás no, ¿quién sabe?... lo único que ahora sé, Ken, es que me gustas. Y creo que me gustas mucho”

Sonrió de forma amplia, casi sin darse cuenta.

- ¿Qué pasa? ¿Qué dije ahora?… maldita sea, tengo el pésimo talento de provocar que la gente se ría de mí…

- No me estoy riendo de ti, Ken - aclaró el baterista al instante, de forma sencilla. Aunque sí estaba sintiendo muchas ganas de reír.

- ¿Entonces?.

- Entonces… no lo sé. Supongo que sólo me siento bien y… que extrañaba volver a casa.

 Curiosamente, se dio cuenta que sus palabras sonaban parecidas a las que Hyde le había dicho antes. Ahora fue Yukihiro quien se encogió de hombros. Decidiendo que ya era la hora de regresar al trabajo, el baterista le hizo una seña indicando el pasillo hacia el estudio, seña a la que Ken asintió todavía luciendo un poco extrañado.

Yukihiro se adelantó hacia la puerta blanca. Sin embargo, en un deja-vu curioso, antes de que pudiera abrir sintió el agarre firme y cálido del guitarrista en su brazo.

Aquello ya estaba siendo algo común entre ellos.


- ¿Sabes algo, Yukihiro?... yo también extrañé todo esto, pero… lo que más extrañé fue verte alegre, de nuevo… Con todo y lo cursi que la maldita frase suena. Es en serio.

Ahora fue Ken el que lo dejó sin palabras. El guitarrista lo soltó del agarre y se adelantó para abrir la puerta del estudio, y así, demasiado rápido como para procesarlo del todo, Yukihiro se vio de vuelta en el trabajo, con sus otros compañeros de banda esperándolos y algunos productores ya sentados entorno a la gran mesa cuadrada que los albergaba durante las reuniones. Con su vida normal. O casi normal.

- ¡Hasta que aparecen ustedes dos!. ¿Por qué se tardaron tanto?.

- El tráfico a esta hora es horrible, pero no te preocupes, ya se inventarán los autos voladores para que podamos llegar a tiempo y tu no nos regañes- contestó Ken en broma. Y pese a que seguía tan rebelde como siempre, el manager no pudo evitar sonreír un poco.

 - Bueno, como iba diciendo antes de que ustedes dos llegaran, más tarde esperamos la visita adicional del staff del Tokyo Dome para saber la fecha en que podemos comenzar los ensayos allí…. Sé que es algo precipitado, pero me gustaría que viéramos la locación en directo antes de planear la escenografía…

La voz de Sakano llenó la estancia entonces, mientras desplegaban un gran plano del recinto sobre la mesa. Tetsu comenzó a decir en voz alta su propuesta del tracklist para el concierto aniversario, y fue entonces cuando Yukihiro sintió la mirada de Hyde desviada hacia él. Como si quisiera averiguar algo.

“Tal y como lo imaginaba… eres demasiado quisquilloso, ¿cierto, Hyde?"

El baterista se obligó a mostrarse impasible, aunque la sonrisa se mantenía entre sus labios. Y no era sólo el trabajo lo que lo hacía sentir tan contento.

Entre lapsus y lapsus, Ken también le dedicaba ciertas miradas furtivas. Dejándole en claro que en esa sala, no eran sólo Hyde y Tetsu los que mantenían una relación más allá de lo laboral en secreto.




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 - ¿Tú sabes qué se traen esos dos?

Un poco desprevenido, Tetsu levantó la mirada hacia él mientras hacían un receso.

- ¿A qué te refieres?

- Ken y Yukihiro… no sé, se traen algo raro…

Hyde observó de manera profunda a sus otros dos compañeros de banda. Era claro a qué se refería: Tetsu también había notado las sendas miradas rápidas que tanto Ken como Yukihiro se enviaban durante la reunión. Aun así, por respeto a la amistad del guitarrista, Tetsu sabía que no podía hablar más de lo necesario.

Aunque no estaba en sus planes mentirle a Hyde.

- ¿Qué es lo que estás pensando?- le pregunto entonces, en un tono bajo que trataba de sonar indiferente. Hyde negó con un gesto.

- Nada en concreto, es sólo que… siento que algo anda mal. Pero no sé porqué.

- ¿Mal?

- Sí, es decir… fuera de lo común. En la entrada me topé con Yukihiro y luego nos alcanzó Ken. Entonces… quizás estoy divagando, pero me atrevería a asegurar que hay cierta tensión entre ambos y a la vez, cierta conexión extraña… es como cuando tú y yo éramos amigos y…

El vocalista se detuvo, de pronto. Desvió la mirada hacia Tetsu y pareció ligeramente sorprendido.

Entonces, tan rápido como había cambiado su anterior estado de ánimo, sonrió con ironía y negó en un gesto dirigido casi exclusivamente hacia sí mismo.

- Estoy pensando tonterías, eso es seguro. Deben ser los efectos secundarios por volver al trabajo. O por comenzar el día haciendo tú-sabes-qué en mi cama.

“Tú no puedes ser discreto, ¿verdad?” le comentó Tetsu en un susurro extremadamente bajo, ganándose una risa por parte de su amante.

- Salgamos un poco, ¿quieres? Aquí sólo están tratando asuntos técnicos y en eso no podemos ayudar mucho… ¿Qué te parece si nos vamos a tomar un café o algo por el estilo?

- Hyde, los ensayos comienzan en menos de quince minutos. No podemos irnos.

- No exageres tanto- sin esperar respuesta, el vocalista se puse de pie y lo observó de forma adusta.- Como van las cosas, la reunión se extenderá por más de media hora, eso es seguro. Y si lo prefieres, podemos volver en menos de diez minutos… vamos, Tetsuya. Sólo será un momento. Tú sabes que necesito una bebida caliente para no dormirme cuando Sakano-san comienza a hablar de forma interminable.

Con toda la alevosía del mundo, el vocalista esbozó una expresión que esperaba ser suplicante, expresión que pudo minar la aparente firmeza del líder de la banda y consiguió que Tetsu sonriera un poco. El bajista miró su entorno de forma rápida: para su buena suerte, nadie más parecía haber escuchado el comentario demasiado sincero por parte Hyde.

Y aunque se suponía que como el líder de la banda tenía que estar atento a todo lo que se desarrollaba durante la reunión, Tetsu decidió que era hora de relajarse un poco y aceptar la propuesta.

- Pero sólo serán cinco minutos, ¿está claro?

- Sí, ya entendí el mensaje, augusto líder... Eres el hombre más trabajólico que conozco y no lo digo como un cumplido.

Hyde le dedicó una última mirada y se encaminó hacia la salida, siendo seguido algo a regañadientes. Antes de que alcanzaran la puerta, Ken les dedicó una mirada quisquillosa y los señaló de forma reprobatoria. Chasqueó la lengua y negó con un ademán, con aires de madre a punto de regañar a sus hijos pequeños.

Como siempre, no se podía movía una hoja sin que los ojos felinos de Ken lo notasen.

Salieron con el máximo sigilo posible, aunque de todas formas, algunos ojos se fijaron en ellos con cierta perspicacia. Una vez en el pasillo, Hyde se volvió hacia el bajista y su sonrisa traviesa se acentuó.

- Ya lo notaste, ¿cierto?... Aunque hagas lo imposible por aparentar que todo sigue igual que antes, la mayoría de la gente en esa sala debe saber que no te estás divorciando, precisamente, porque a Ayana extrañe su apellido de soltera…

La voz de Hyde tenía un claro tinte de broma, pero Tetsu no rió, ni mucho menos. El bajista sintió que los músculos de la cara se le tensaban. Por primera vez en días, se cuestionó si estaban siendo demasiado obvios… si su relación amorosa era un secreto a voces dentro de la compañía… Si más tarde que temprano podría llegar la noticia a oídos de los medios de prensa.

- ¿A dónde vas?- preguntó Tetsu de pronto, al ver que Hyde cambiaba de dirección y se internaba por uno de los pasillos intrincados hacia la izquierda.

Por supuesto, el vocalista no le respondió.

Las personas que por ese momento se encontraban transitando por los corredores del quinto piso los observaron con algo de curiosidad. Hyde caminó hacia la última puerta con el letrero de “escape”, la abrió y se internó escaleras abajo.

- Necesitamos hablar en privado, pero no aquí…, tú también lo has notado: dentro de la compañía, incluso las paredes tienen oídos.

Hyde le envió una mirada rápida y elocuente y siguió su camino. Casi por inercia, Tetsu lo siguió. Bajaron un piso por las escaleras y de pronto, el bajista se hizo una idea de cuál podía ser el lugar de destino.

Entraron por la salida de emergencia del piso número cuatro. Allí, por un pasillo poco concurrido, se encontraba una de las típicas salas de ensayos en desuso, prácticamente utilizada ya como bodega. Hyde abrió la puerta sin mayores dificultades, sabía por experiencia que ese lugar nunca estaba con llave. Entró y esperó a que Tetsu también pasara. Entonces, el olor a humedad y encierro y la oscuridad de las ventanas y cortinas cerradas, le dieron la bienvenida casi de forma gentil. Como si hubiera regresado a casa después de mucho tiempo.

Sonrió.

Con cierta reverencia, caminó un par de pasos y observó a su alrededor, evocándose con detenimiento en los múltiples instrumentos musicales apilados en el fondo. Esos que ya nadie tocaba, los que sólo acumulaban capas y capas de polvo y que a Hyde, extrañamente, le parecían bellísimos.

Aquel era el refugio al que se escapaba cuando quería estar solo. Y también, cuando quería estar a solas con Tetsu.

Luego de unos segundos de abstracción, sus ojos se posaron en los ojos de un bajista taciturno, apoyado de brazos cruzados en la puerta cerrada y observándolo en silencio.

 - No me creas tan insensible como parezco. Sé que toda esta situación comienza a incomodarte, tampoco es que no lo hubiera esperado. A final de cuentas, sigues siendo el responsable de llevar las riendas de la banda, Tetsuya… Y esa responsabilidad terminará por afectarnos de nuevo, de eso estoy seguro.

Sus palabras eran casi lapidarias, pero aún así Hyde seguía conservando la sonrisa tranquila, como si estuviera resignado a un hecho que, sencillamente, no tenía solución posible.

O bien, él ya estaba cansado de buscarla.

- Hablas como si fuera una molestia estar contigo, pero sabes que eres lo más importante que tengo ahora… te lo he repetido hasta el cansancio: tú y Rei son lo único que necesito para ser feliz, Hyde…

- Todo eso suena muy lindo- el vocalista hizo una mueca de ironía.- No me mientas, ¿vale? Si también notas lo que en verdad ocurre, no finjas sólo porque quieres que esté tranquilo o porque sientas algún tipo de culpa… Da igual lo que pudiera haber pasado entre nosotros en el pasado, si en algún momento te arrepientes de volver conmigo y divorciarte de Ayana, sólo dímelo. Yo no te reprocharé nada… lo único que no podría perdonarte, después de todo lo que hemos vivido, es eso: que me mientas… no soporto cuando lo haces…

El vocalista hizo un alto y se arregló el cabello que se le venía a la cara. De nuevo estaba taciturno, triste… volvía a ser el Hyde de días de atrás, ese que lograba partir el corazón de su amante. Y remecer, por completo, todos los cimientos de su mundo.

¿Acaso era eso? ¿Ese era el motivo por el que Hyde parecía no confiar en él?... Tetsu sintió, de pronto, como si impactara a una pared de cristal frío. Más que nunca, pensó en la posibilidad de que las pesadillas de Hyde y aquel mal presentimiento que él sentía en la boca del estómago tuvieran un mismo denominador común: el miedo.

- Sé que tienes motivos de sobra para no confiar en mí, pero al menos puedes hacer un esfuerzo para comenzar a hacerlo.

Golpe certero. Hyde pareció un tanto sorprendido por el contraataque de su amante y se cruzó de brazos, de forma contemplativa.

-Yo no voy a dejarte, si es eso lo que te preocupa- prosiguió Tetsu luego de unos segundos.- No me voy a sentir mal por estar contigo, porque eres lo más verdadero que siempre he tenido… si eres tú el que quiere alejarse, si no puedes confiar en mis sentimientos, entonces… deberías ser tú quien te sinceraras, Hyde. No eres el único que no soporta las mentiras. Recuérdalo.

 Ahora fue Tetsu quien se quedó con la última palabra, el que lo vio con determinación y con cierto desafío. Por un momento, Hyde sintió que su corazón se le apretaba dentro del pecho. Si tan sólo Tetsu supiera que en ese preciso momento todo lo que había a su alrededor era una pura y sórdida mentira…

En este punto de sus pensamientos, Hyde no pudo evitar hacer un gesto de ironía.

“Todo esto es tan ridículo… la divina comedia desplegada entre las cuatro paredes de este cuarto”

- Tú nunca vas a cambiar, Tetsuya… - sonrió- Sigues volteando las situaciones de acuerdo a tu conveniencia. Y no sé si golpearte o felicitarte por eso… o ambos.

Se observaron fijamente por un rato. Momentos después, Tetsu apartó la mirada y sus ojos abarcaron aquella estancia en penumbras.

- Una vez te dije que me quería casar contigo, ¿lo recuerdas?... Te lo dije hace un par de semanas, poco después de nuestro accidente de tránsito.

- ¿Qué hay con eso?

Con cierto sigilo, Tetsu se adelantó un par de pasos hasta quedar relativamente cerca, tanto que podría abrazarlo.

- La oferta seguirá estando en pie, Hyde… Aún si mi divorcio tarda años, me quiero casar contigo. ¿Y sabes por qué?... lo haré porque me di cuenta que debo tomar las riendas de mi vida. Porque no me importa si hablan a mis espaldas o si la banda tiene problemas con la compañía. Sé que Yukihiro y Ken entenderán cuando les diga que prefiero mandar todo al carajo con tal de estar contigo.

 Su voz se escuchó sumamente rotunda, logró que Hyde parpadeara un par de veces, sorprendido por la sinceridad. Por un segundo, el vocalista estuvo tentado a creerle… Por supuesto, al final no lo hizo.

- De nuevo, todo suena demasiado perfecto como para ser real. ¿Cuál es la traba, Tetsu? Si estás tan decidido como dices… ¿por qué no luces en lo absoluto tranquilo?

- Es simple, me preocupa que no me entiendas. Hyde… yo no puedo dejar de desatender al resto de la banda. Lo único que te pido es que esperemos a que todo se calme, es todo. Cuando Larc-en-Ciel vuelva a sus presentaciones y cuando mi divorcio esté listo, entonces… retomaremos el tema del matrimonio y nuestra relación no será un secreto, te lo juro.

- Estás loco de remate, ¿lo sabías?- Hyde hizo un gesto de negación. Parecía querer echarse a reír en cualquier momento- Para un matrimonio se necesitan dos personas y por supuesto, yo no estoy pensando en casarme de nuevo. Mucho menos con un hombre.

- Te haré cambiar de opinión, entonces.

- Tan sólo inténtalo.

Claro desafío. Tetsu sonrió también y no pudo refrenar sus deseos por más tiempo: eliminó la distancia que los separaba, lo tomó de la cintura y lo atrajo de forma casi violenta para darle un beso demandante en los labios.

Casi por inercia, Hyde cerró los ojos y le devolvió el abrazo. Abrió su boca y con un estremecimiento, dejó que la lengua sedosa del bajista acariciara cada rincón hasta dejarlo casi sin aliento. Hasta acariciar su alma… hasta vaciarla de dudas, de prejuicios y de venganzas.

El mundo parecía detenerse en el inicio y el fin de un simple beso.

- Haría todo por ti, Hyde. Todo… Por favor, nunca olvides eso...

Tetsu se apartó un tanto y susurró sobre sus labios. Su aliento fresco y su voz baja adormecían a Hyde como una canción de cuna. El vocalista esbozó una sonrisa algo triste, ocultó el rostro en el hueco de su cuello y, con un suspiro ahogado, relajó su cuerpo entregándose por entero a aquél abrazo.

Le parecía una broma cruel del destino que sólo ahora, después de que habían pasado tantas cosas y que el amor que Hyde sentía por el bajista estaba tan contaminado, Tetsu adoptara aquella postura decidida frente a su relación. La que Hyde había estado deseando y esperando por años.

Ahora, quizás… ya era demasiado tarde.

“Nunca podré confiar en ti”

- Dices que harías todo por mí. Pero Tetsuya… será mejor cuides tus palabras, no tienes ni idea de lo que quiero en estos instantes, de todo lo que podría pedirte… ¿realmente harías por mí lo que fuera, incluso si no te agrada?

Guiado por su sutil cambio en el tono de voz, Tetsu se separó un tanto y lo observó con cierta incertidumbre.

- ¿A qué te refieres? ¿Hay algo que desees pedirme?

 - Sí.

- ¿Se trata de nosotros?

- No. Es sobre la banda… o mejor dicho, sobre el concierto aniversario.

El semblante de duda en el bajista se hizo aún más evidente.

- ¿Vamos a hablar de trabajo ahora?

- Pensaba que el trabajo era tu vida, Tetsuya.

- Lo es... pero cuando estoy contigo, prefiero centrarme sólo en nosotros.

Hyde sonrió. Se inclinó hacia él y volvió a abrazarlo, ocultando el rostro en el hueco de su cuello y deslizando su boca cálida hacia su oído.

- Planeaba decírtelo durante la reunión, pero ya que estamos aquí… será mejor que te lo comunique ahora, para que no te sorprendas...- le susurró con tono confidente. Por la forma cálida en que lo hacía, Tetsu sintió un ligero mal presentimiento.

- ¿Por qué debería sorprenderme?

El vocalista se separó un tanto y lo observó a los ojos.

- Te comenté hace días que tenía un par de ideas en mente, ¿lo recuerdas? Pues bien… para que los productores las tomen en cuenta, necesito en gran parte tu aprobación.

- Sabes que suelo apoyar la mayoría de tus ideas.

- ¿Estás seguro?... Yo creo que cuando escuches ésta, no te va a hacer la mayor gracia. En lo absoluto.

Con un gesto travieso, Hyde deshizo el abrazo y se cruzó de brazos, observando el entorno, casi meditando.

- Realmente, sé que no te va a gustar… pero si lo piensas con detenimiento, es lo mejor que podemos hacer ahora.

- No te vayas con rodeos. ¿Qué es lo que tienes en mente?

 - Dime, Tetsu: ¿quién es la persona que más te choca ver por estos días? No me mientas... sé distinguir perfectamente cuándo estás celoso y cuándo no.

El bajista arrugó el ceño. ¿Celos?... en seguida, un nombre vino a su mente.

Y de pronto, vio venir la respuesta mucho antes de que Hyde hablara.

- Vamos a jugar un poco. Vamos a remontarnos al pasado, a hacer escándalo... ¿qué te parece si invitamos a algunas personas para que toquen junto a nosotros? Hablo de los miembros originales de la banda... vamos a contactar a Hiro y a Pero. Y a Sakura, principalmente a Sakura.



Si me quieres tanto como dices, Tetsu, entonces... cúmpleme ese deseo. Quiero volver a conformar la banda original. Y también, quiero volver a tocar con Sakura de nuevo

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