:::::::::::: Bodas de Sangre:::::::::::::

:::::::::::::::: Capítulo 7:::::::::::::::::::::







Tardó un par de segundos en reaccionar. La sonrisa de Ayana vaciló un poco ante su sorpresa, pero ella esperó paciente, con las manos entrelazadas, único signo visible de que estaba nerviosa.

¿Había escuchado bien?. ¿Irse unos días con ella y con Tetsu?... Hyde sintió un mal presentimiento, tanta simpatía por parte de la esposa de su ahora amante le parecía extraña…

Aquel día, en el restorán donde comieron juntos, Hyde juraba que Ayana alcanzó a verlos besándose, antes de que Hyde se fuera… entonces, ¿porqué actuaba así?...

“¿Qué estás planeando?”.

- Tu rostro… cualquiera pensaría que te acabo de decir una ofensa- quiso bromear Ayana para alivianar un poco el ambiente, sin embargo, Hyde no sonrió.

- ¿Por qué?.

En eso se resumía todo. La visita, las flores, la propuesta… y el engaño.

“¿Porqué te atreviste a interponerte entre Tetsu y yo?”.

La sonrisa de Ayana se tornó triste, y algo había en sus ojos, un rastro de lágrimas no derramadas, que le dio a entender a Hyde que Ayana había comprendido la naturaleza de su pregunta.

- Porque lo quiero, Haido… por eso…- Ayana bajó la mirada hacia sus zapatos, más que nunca parecía una niña en vez de una madre.- Yo quiero a Tetsu, Hyde… y sé que él quiere estar contigo, pero… nosotras somos su familia. Tenemos una hija y…

- Sabes lo nuestro.

La voz de Hyde fue fría, diciendo todo con un par de palabras. “Sabes que me ama aún. Sabes que lo quiero sólo para mí… y sabes que no puedes hacer nada para evitarlo….”

Ayana volvió a levantar la mirada, de frente.

- Sí.- respondió, casi en un susurro. Sus ojos se llenaron de lágrimas.- Yo… no te imaginas cuánto lamento aún el daño que te hicimos… que yo te hice, pero entiéndeme, Hyde… ahora nosotros somos padres… no se trata de él ni de ti solamente…

- Nunca he pretendido que Tetsu se distancie de su hija. Mi ex esposa no me deja ver a mi hijo, ¿lo recuerdas?. Sé como se siente. - Hyde dijo, con enojo al recordar a Megumi. Ayana lo miró casi con pena.

- No quería recordarte eso, perdona… pero esto es diferente…

- Nada es diferente.- Hyde levantó un poco la voz, estrechó los ojos.- Ustedes las mujeres, siempre ponen el tema de los hijos por delante y se aprovechan de su posición de madres… ¿y qué hay de nosotros?... ¿Pretendes chantajear a Tetsu con tu hija, como Megumi lo hizo conmigo?.

- ¡No!- Ayana pareció ofendida.- ¡Claro que no!. ¡Jamás lo haría!.

- ¿Entonces?... si sabes que él me ama, dale el divorcio. ¡Déjalo que se vaya conmigo!.

Ahí estaba, lo había dicho a sangre fría. Ayana abrió sus ojos brillantes de lágrimas, y éstas cayeron desde sus ojos y viajaron por sus mejillas.

- Yo… no puedo…- dijo, en un susurro de lástima, y se limpió las lágrimas con el dorso de su mano.- No lo haré, Hyde… nunca.

- Vienes aquí, me dices que quieres que me vaya a tu casa, pero que sabes que Tetsu me ama… ¿qué debo entender por eso?. ¿Pretendes tener al amante de tu esposo en tu casa, para que Tetsu no se vaya de tu lado?... No sé si eres demasiado ingenua, o demasiado maquiavélica…

- Tienes todo el derecho de pensar mal de mi…Yo… me metí entre ustedes, lo sé … pero no lo hago por maldad, Hyde, ni por egoísmo… aquel día, en el restorán, vi que lo apartabas y te ibas… tú eres mucho mejor persona que nosotros dos, y sé que no accederás a ser su amante tan fácil como lo hice yo.

Recordar el pasado llenaba a Hyde de rabia … el dolor de cabeza súbitamente lo estaba matando, era la ira por la situación, por ver aquella mujer hacerse la víctima y defender su matrimonio… el matrimonio que le había hecho tanto daño a Hyde.

Pero otra parte de la mente de Hyde la entendía. Pensaba en la hija de ambos… y el Hyde impasible, vengativo, ahora estaba luchando con el Hyde que era en realidad. El que tenía un corazón, y sabía que por sus ansias de venganza, estaba pasando a llevar a mucha gente…

“No soy una buena persona… ilusa, soy una persona terrible…”.

“No sabes lo que estás diciendo”.


- Si te vas a mi casa unos días, ustedes pueden estar juntos… yo no voy a reclamarles nada, no me voy a interponer, pero… por favor, Hyde, deja que Tetsu esté un poco más con Rei, te lo suplico… no por mí, por ella… la bebé lo necesita…

- ¿Me dejarás acostarme también con Tetsu todas las noches?- preguntó Hyde con ironía.- ¿Harás oídos sordos cuando tu marido se vaya a mi cuarto y comiences a escuchar nuestros gemidos?.

Ayana se ruborizó un tanto.

- No… conozco a Tetsu… Ni él ni tú harían eso, no en mi casa… no cerca de Rei…

- Entonces, lo haremos a escondidas. A media noche, cuando tú no nos escuches- prosiguió Hyde con malicia. Apretando un poco los dientes. Sentía tanto dolor…- No me pongas a prueba, Ayana.

Sus últimas palabras sonaron a amenaza, sin embargo, la mujer volvió a negar con un gesto.

- Tus ojos no mienten, Hyde… no eres una mala persona, y yo sé que quieres a mi hija… tú nunca le harías una cosa así.

- ¡Ya deja de hablarme así, quieres!... vete…- Hyde se tapó la cabeza con las manos, su cabeza iba a estallar de un momento a otro. Ayana se acercó alarmada.

- ¿Te sientes bien?... espera, voy a llamar al doctor…

- ¡No!... – Hyde la detuvo antes de que ella se atreviera a irse, la tomó del brazo con fuerza que casi la lastimó.- sólo sal de mi vista, ahora… vete…

Hyde comenzó a respirar agitado. Le estaba doliendo ahora el pecho, mucho… un poco más alarmada, Ayana se soltó del agarre y se fue casi corriendo hacia la puerta, y lo miró por última vez.

- Perdóname, yo no quería que te pusieras mal por mi culpa…

- Ya vete… ¡vete!.

- Hyde… piensa en mi oferta, ¿sí?... voy por una enfermera…

Hyde la vio por última vez entre sus mechones de cabello largo. Vio como ella salía, escuchó como sus pasos se perdían por el pasillo, y luego todo comenzó a dar más y más vueltas…

Iba a vomitar.

Se levantó como pudo y fue a tropezones al baño del cuarto. Se inclinó sobre el lavamanos, pero pese a las náuseas, solamente abrió el grifo y se refrescó la cara. Se miró en el reflejo del espejo frente a sí, demacrado, pálido, y su cabeza dolía tanto…

Se vio como un hombre atractivo, pero no feliz. Un hombre que tras esa mirada que a tantos les gustaba, guardaba tanto rencor…

“Soy horrible… ¿cuándo me transformé en esto?”.

Claro que había pensado en la hija de Tetsu, pero… que Ayana se lo reprochara era diferente…

Rei se parecía a su hijo… al que no veía desde hace meses…

Se estaba quedando sin aire…

“Pero… ya no puedes dar marcha atrás, tengo que hacerlo, sino… moriré por el odio, y no quiero, tengo que sacármelo y hacerte pagar… hacerlos pagar…”.


Levantó la mano hacia el vidrio y acarició las mejillas del otro Hyde, el que le sonreía con algo de tristeza.

- Tú y yo… somos tan iguales…

En un nuevo acceso de dolor, se dejó caer hacia el piso del baño. Era como si un puño invisible apretara su pecho mientras su cabeza casi explotaba... cerró los ojos con fuerza y puso una mano sobre su rostro.

“¿Qué me está pasando?”.

Tras la oscuridad de sus ojos, vio la luna llena brillar en el cielo, en una fría noche, con la ciudad a sus pies… a muchos metros… y él se arrojaba a ella, y caía… caía…









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La enfermera llamó a un médico. Ayana los veía entrar y salir del cuarto de Hyde, y luego no escuchó nada más.

Comenzó a llorar sin poder evitarlo.

Una mujer se acercó a ella y le preguntó si se sentía bien. Ayana trató de sonreírle, asintió con un gesto y tomó agradecida el pañuelo que ella le tendió. Era una mujer mayor, con aspecto de bondadosa, que se sentó a su lado en los asientos de la sala de espera.

- Tener a un ser querido enfermo es horrible, pero linda, ya verás que todo se soluciona. No te pongas triste…

Ayana volvió a sonreír entre lágrimas. Seguramente, aquella mujer no conocía quien era, y por eso le hablaba tan amistosamente. Por lo general, la gente solía ponerse nerviosa cuando la reconocían en la calle, o en algún lugar público. Ayana agradeció mentalmente no estar llorando frente a un admirador o admiradora, o alguien que la reconociera y después contara por ahí lo triste que ella era.

- ¿Qué tal si vas a tomar algo a la cafetería?. Bebe algo rico, sal a respirar, y ya verás que cuando regreses te tendrán buenas noticias.

- Sí… gracias…- Ayana dijo suavemente, se terminó de secar las lágrimas y le sonrió de forma más amplia.- Muchas gracias por su amabilidad.

- No tienes que agradecérmelo, hija.

Ante el apodo, Ayana sintió que la tristeza renacía en su pecho. Deseaba tanto hablar con su madre ahora… pedirle consejo, porque a veces sentía que estaba haciendo todo mal, y que era un error eso de tratar de mantener su matrimonio.

Porque Tetsu ya no la quería.

Y eso ella lo sabía antes de que Hyde apareciera de nuevo. Lo sabía desde el comienzo.

Pero Rei… ahora no solamente eran ellos, y si Ayana estaba actuando de esa forma, si le había pedido algo tan extraño a Hyde como que se fuera a su casa por unos días, era porque Tetsu ya no estaba siempre en casa, y porque Rei comenzaba a extrañarlo.

Y Hyde… Ayana comprendía su situación, su enojo… cuánto se había culpado por Hyde en el pasado… y ahora que lo veía mal de salud, la culpa se sumaba a una gran preocupación.

¿Y si Hyde ahora necesitaba a Tetsu, más que nunca?...

Se sentía dividida, angustiada… temerosa…

Distinguió una figura alta que se había detenido frente a ella. Ayana levantó la mirada, y vio a Sakura observando sus lágrimas con sospecha.

De nuevo se sintió un poco intimidada por la fuerza y la determinación que parecía provenir del baterista. Ayana trató de serenarse otro tanto.

- Hyde… se puso un poco mal, el doctor está con él… lo siento…- musitó de forma apenada. El rostro de Sakura se tiñó de preocupación.

- Discutieron.- había sido más una pregunta que una afirmación. Ayana negó con un gesto.

- No… no quería discutir con él, yo sólo…

- No sé que pretenden tú y tu esposo, pero ya déjenlo en paz- le dijo Sakura con voz fría, y sin esperar respuesta, se fue rápido hacia el pasillo que daba a los dormitorios de los pacientes.

Las palabras de Sakura le cayeron como un balde de agua fría. Ayana se puso de pie y tomó fuertemente su bolso, reprimiendo de nuevo las lágrimas.

- ¿Quién se cree que es ese tipo para hablarte así?- comentó la señora a su lado. Ayana le sonrió por última vez y le devolvió el pañuelo.

- No se preocupe… muchas gracias por sus palabras.

- De nada, linda, y ya no llores, que eres muy joven para mostrarte tan triste - la señora le dijo afectuosamente. Y luego tomó su mano un segundo.- Yo tengo a uno de mis nietos aquí, sé como te sientes… pero las enfermedades siempre pasan, ya verás, y todo será un mal recuerdo.

- Sí… eso espero…- Ayana se soltó del agarre. Le dijo adiós de nuevo, y caminó tranquila hacia el ascensor que bajaba hacia el primer piso.

De cierta forma, era su relación con Tetsu la que estaba enferma. De gravedad… estaba empeorando, y Ayana tenía la sospecha de que no volvería a sanar, porque había nacido así, enferma… llena de culpa y de daños a otros… y a sí mismos.

Lo único que rogaba, mientras salía del recinto a un día rutilante de verano, era que Hyde se pusiera mejor. Y que no la detestara, porque ella, aunque había cometido mil errores y hecho todo en nombre del amor que sentía por Tetsu… en realidad, ella jamás había querido hacerle daño.

Mientras tomaba el taxi hacia su casa, Ayana recibió la llamada de Tetsu, quién le comunicó que había salido ya de la disquera e iba también camino a la casa. “¿Espérame ahí, vale?", le dijo Tetsu con el mismo tono que había utilizado esa mañana antes de salir, y con un pesar en el pecho, Ayana asintió.

Era horrible la sensación de ver aproximarse el fin. Y no poder evitarlo.







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Lo primero que escuchó al llegar, fueron los gorgojeos alegres de su hija. Dejó su bolso y sus zapatos en el recibidor, fue hasta el salón, y vio a la joven niñera que Ayana había contratado de tiempo parcial haciéndole mimos y caritas a la pequeña, quien reía dichosa desde el corral.

Contagiándose de la risa de su hija y dejando sus problemas momentáneamente de lado, Tetsu fue hasta la niña y la tomó en brazos, y le dio sonoros besos en la mejilla. La niña comenzó a balbucear palabras.

- ¿Cómo estás preciosa?- Tetsu le dijo, y luego miró a la niñera que observaba el cuadro desde el sillón.- Buenas tardes, Aoi, ¿cómo estás?.

- Bien, gracias… La señora Ayana está en la cocina, aún no se va a su trabajo.

- Perfecto.

Tetsu dejó a su hija de nuevo en el corral que le habían armado sobre la alfombra. Y luego fue hacia la cocina, de donde provenían unos muy buenos olores. Ayana era excelente cocinando.

La vio de espaldas, con un delantal protegiendo el vestido caro de cualquier mancha culinaria. Ayana picaba unos vegetales y revolvía una olla, todo con mucha eficiencia. Y por unos segundos, Tetsu se recargó en el marco de la puerta y se dedicó a ver a su esposa trabajar con esmero.

Aquella era la mujer con quien había compartido tres largos años. Con quien había vivido cosas tan importantes como el nacimiento de su hija, la enfermedad de su padre, el éxito profesional y, de cierta manera, la derrota en el plano personal.

Pero todo tiene un fin. Y la relación entre ambos, quizás, siempre había estado destinada al final prematuro.

- ¿Te puedo molestar un momento?.

Su voz fue algo baja, lo suficiente como para que ella lo escuchara sin sobresaltarse y rebanarse un dedo. Ayana se dio la vuelta y luego de su sorpresa, le sonrió un poco.

- Sí, espera que apague esto.

Tetsu entró más en la cocina. Vio como ella apagaba los fogones y dejaba de lado las verduras y los utensilios, y se lavaba las manos.

Ayana hacía todo con una increíble delicadeza. Era una mujer muy bonita, muy afable… y más que nunca, Tetsu sintió pesar por la situación. Porque Ayana realmente merecía a alguien que la quisiera por completo. Y que estuviera con ella sin pensar en otra persona.

- ¿Cómo te fue en la compañía?.

Ayana se puso de frente a él, algo tímida, luchando con la urgencia de acercarse a darle un beso a su esposo. No sabía cómo Tetsu iba a reaccionar, así que esperaba que él mismo tuviera la iniciativa de hacerlo… pero esperó en vano.

Lo suponía.

- Fue un desastre… pero no vengo a hablarte de ello.- directo al grano, Tetsu también se estaba poniendo nervioso, y sólo quería terminar con este calvario ya.

Era difícil mirarla a la cara y saber que le haría daño.

-Fui a ver a Hyde al hospital- dijo Ayana de pronto, y Tetsu entornó los ojos, asombrado.

- ¿Qué?.

- Le pedí que viniera unos días a la casa… mientras se recupera. Solamente quería ayudarlo.

- ¿Por qué?.

Como si esperara esa reacción, Ayana sonrió.

- Eso mismo me preguntó él, ¿sabes?. Y te diré lo mismo que le respondí. Yo sé que si no está él aquí, tú irías hasta su casa para verlo, a todas horas… no te lo estoy reprochando Tetsu, pero no quiero que te alejes más de nosotras, somos tu familia.

- Ayana…

“¿Sabes acaso lo que siento por Hyde?”...

Los ojos de Ayana estaban muy tristes. Y para Tetsu, eso también fue una respuesta.

- Tetsuya… lamento mucho el accidente de Hyde. Después irás a verlo, ¿no?. Pero antes quédate a almorzar con nosotras, preparé algo que te gusta y…

- Ya no sigas.

Con el corazón casi en la garganta, Tetsu miró a su esposa, ahora a manera de disculpa, de súplica, porque que Ayana siguiera comportándose tan linda hacía las cosas muy difíciles.

Sin embargo… esta era la plática que debieron tener hace mucho tiempo.


- Ayana… sabes que nuestra relación no ha estado bien estos días. Sé que las he dejado solas, a ti y a Rei. Perdóname por eso.

- Ya te dije que no busco reclamarte nada…

- Lo sé, pero quiero que lo hagas, porque yo… yo aún amo a Hyde.

Sus palabras se oyeron suaves, pero certeras. Y fueron como un golpe para ella, porque si bien lo sabía desde siempre… escucharlo de labios de Tetsu era mil veces más doloroso que la sospecha.

Se quedaron en silencio por unos momentos. Luego, Ayana acentuó su sonrisa triste.

- Lo sé.- respondió en un susurro.- Lo he sabido desde siempre.

- Ayana, nosotros ya no podemos seguir juntos…

- Tetsu, te lo ruego…- Ayana cerró los ojos por un momento, con fuerza.- Te lo suplico… ya no hablemos más, ¿sí?... la comida estará en unos segundos, ve a jugar con Rei un rato y…

- ¿No escuchas lo que te digo?. Nada podrá volver a ser normal entre nosotros. No hagas de cuenta como que no te he dicho nada. No te comportes así, como si no te importara.

- No sabes cuánto me importa…- ahora las lágrimas de Ayana caían sobre su rostro blanco, y esa visión partió el corazón de Tetsu.- Pero no puedo luchar contra tu amor por él. Jamás pude…

En un impulso, Tetsu se acercó y la abrazó con fuerza, y dejó que ella comenzara a sollozar sobre su hombro. Tetsu también sentía una pena enorme, pero… ya todo estaba hecho.

- Lo lamento… perdóname, te quiero mucho, y amo a Rei… pero no puedo seguir mintiéndoles…

- No…- Ayana levantó la mirada entre sus brazos, como una niña-. Tetsu, ya no sigas… yo sé que lo quieres, jamás voy a reprochártelo, pero ya no…

- Oye… no te haré lo mismo que le hice a Hyde. No voy a lastimarte como a él.

- ¿Qué me estás tratando de decir?.

- Voy a comenzar los papeles del divorcio… quizás hoy… no podemos seguir con esto…- Ayana dejó de llorar y lo miró incrédula.- Es mejor para todos.

- ¡Piensa en Rei!- ella exclamó, y se soltó de su agarre, ahora con rabia.- ¡Piensa en ella!. ¿Nos vas a dejar ahora?... ¿La dejarás sola?.

- ¡Jamás haré eso!. Vendré a verla y estaré con ella, es mi hija también.

- ¡Tetsuya, no le hagas eso!... no a nuestra hija, ella no tiene la culpa…

- Si seguimos juntos, Rei terminará notando que ya no nos queremos, y será peor.

- ¡Yo te quiero!. Te amo, Tetsu…

- Pero… yo no, Ayana.

Las palabras de Tetsu murieron en sus labios. Y Ayana se sintió el rechazo con un dolor en el pecho, que congeló sus lágrimas y la dejó fría.

Otra certeza materializada. Él no la amaba… ¿nunca lo había hecho?.

- Vete a ver a Hyde…- masculló, y se dio vuelta, para que él no la viera llorar más.- Vete con él… está aún delicado, te necesita.

- Ayana, perdóname…

- No pidas perdón de nuevo. ¿Cuántas veces lo has hecho?- Ayana sonrió entre las lágrimas, aunque esa sonrisa Tetsu no la veía.- Yo debí darme cuenta… vete Tetsu.

- Hablaremos en otro momento.

Ayana asintió. Y escuchó los pasos de Tetsu marcharse, escuchó que él le decía algo a la niñera y luego se despedía de Rei, y luego se iba. El ruido de la puerta cerrándose pareció retumbar en toda la casa.

Sus lágrimas seguían cayendo por su rostro, por el precipicio de su cuello y terminaban en su delantal blanco que había comprado con Tetsu, antes de la boda…

- Señora… ¿se encuentra bien?.

La voz tímida de la niñera se escuchó tras su espalda. Ayana se secó las lágrimas con un gesto disimulado, y volvió a prender el fuego de la cocina.

- Sí… pon dos puestos en la mesa, esto ya está casi listo.

- ¿El señor no va a almorzar con nosotras?.

Ayana volvió a sonreír con tristeza. Y su mirada perdió nitidez, se hizo borrosa de nuevo.

- No, Aoi… él no comerá con nosotras.


“Nunca más”.





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Durmió un par de horas. Soñó de nuevo con aquella noche de luna llena, y él cayendo y finalmente sintiendo el impacto contra su cuerpo. En un dolor que solamente duró unos segundos, y que procedió al estado de no respirar, no sentir nada más. Ser nada. Su alma y su vida evaporada por completo.

Después, despertó.

La habitación estaba a oscuras. No había ruido… de nuevo estaba conectado al suero, en la cama blanca que comenzaba a fastidiarlo. Se quedó un rato pensativo, y luego recordó que se había desmayado en el baño.

Si bien el accidente había ayudado mucho a sus planes con relación a Tetsu, aquello de sentir tanto dolor lo molestaba. Sin embargo, y de cierta manera, Hyde se dio cuenta que aquellos dolores de cabeza extremadamente fuertes ya los había sentido antes. Ocasionalmente venían y luego pasaban… y siempre terminaba soñando lo mismo.

Algo estaba mal en él. Lo sabía, pero no tenía tiempo de detenerse y preocuparse por su salud. De pronto, tenía la extraña sensación de que su tiempo se estaba acabando, y que si no se sacaba la rabia que tenía adentro ahora… ya después no podría hacerlo.

Sentía que iba a morir en cualquier momento.

Era el mismo sentimiento que siempre lo perseguía cuando él era joven, quizás más callado y más triste que los demás a su alrededor. Cuando se sentía diferente. Antes de conocer a Tetsu, enamorarse de él, y encontrar una motivación lo suficientemente grande como para dejar de pensar en la muerte a su alrededor, y vivir en pos de un sueño.

Por muchos años su vida había sido Tetsu. Y cuando el bajista lo engañó… por un tiempo, Hyde sintió que no podría vivir sin él. Que no tenía sentido vivir sin él.

Fue una fortuna que tuviera algunas personas cerca. Sakura no lo dejaba ni de día ni de noche, Yukihiro y Ken siempre llamaban… y también estaba su hijo. Aunque Hyde no podía verlo seguido, el saber que Hisashi existía y que de cierta forma dependía de él, provocaba en su interior el deseo de seguir adelante, pese a su tristeza.

Ahora, sin embargo… se volvía a sentir como al principio de su ruptura con Tetsu. Como antes de descubrir que él lo engañaba, solo, sin saber qué hacer, increíblemente desanimado.

Por aquel entonces, los dolores de cabeza también habían sido muy fuertes. Pero Tetsu tampoco pasaba tiempo con él, siempre trataba de rehuirlo, por eso nunca se había dado cuenta.

“Claro… él estaba ocupado acostándose con Ayana”.

Aún lo odiaba mucho.

Y al mismo tiempo, quería tenerlo cerca. Que Tetsu lo abrazara, quizás así el dolor se iría… que estúpido.

Por muy mal que se comportara, por mucho mal que le hiciera a Tetsu, seguía en el fondo siendo el Hyde iluso, el estúpido chiquillo triste que necesitaba a Tetsu cerca, para contagiarse con su alegría, y ser cobijado por sus brazos.

Tenía cuarenta y algo… y aún no había aprendido a valerse por si mismo.

Realmente era muy estúpido.

Se levantó de la cama y fue hacia la ventana, un poco mareado. Abrió las cortinas, y tal como la noche anterior, se quedó un rato viendo la oscuridad de la noche tragándose todo en el firmamento.

Sería fantástico que esa noche también acabara con su amor. No quería sentir nada más. Nunca más amor.

Por eso tenía que vengarse de una vez. Quizás… era mejor convertirse en una persona mala, sin sentimientos. Esas personas suelen no sufrir demasiado.

Unos golpes en su puerta lo sacaron de su pensamiento. Hyde dijo un ligero “pase”, y luego una enfermera nueva entró, y lo regañó al verlo de pie, al lado de la ventana.

A regañadientes, Hyde se fue de nuevo a la cama. Ella sonrió ante su rostro de fastidio.

- Sus amigos están afuera, y quieren verlo. ¿Desea que pasen?.

- Sí…- Hyde dudó un segundo.- que pasen.

Ella asintió. Se fue y en un par de minutos, Hyde vio aparecer el rostro de Yukihiro, Ken y Sakura tras la puerta.

- ¡Enano, estás vivo!.

Sin poderlo evitar, Hyde sonrió. Ken le dio un abrazo rompe huesos marca Kitamura, y luego Sakura lo regañó por ser tan efusivo.

- ¿No ves que está delicado, bruto?.

- Ya… conozco al enano, sé que no se rompe tan fácilmente. Y créeme que lo he intentado hacer con mis propias manos un par de veces.

- Para tu desgracia, tengo más vidas que tu gata, Kitamura- Hyde le sonrió de forma amplia, un poco más animado, y luego sus ojos se conectaron con Yuki.

Él le sonreía de la forma calmada con que siempre solía hacerlo. Sin embargo, estaba menos efusivo que los demás.

- ¿Cómo te sientes?.- le preguntó él preocupado. Hyde también le sonrió.

- Bien… mejor, por suerte.

- Nos dijeron que te desmayaste esta tarde.

- No me lo recuerdes, odio estar tan débil- Hyde hizo un chasquido de molestia.- Por cierto… ¿dónde está Tetsu?.

Ante la mención del líder, Yukihiro y Ken se miraron. Sakura, por su parte, apretó los labios en una línea fina.

- Es obvio que no aquí- dijo, de mal talante. Ken lo apartó con un empujón.

- No escuches a este tipo, Hyde. Tetsu… pues tuvo que arreglar asuntos en la compañía. Ya sabes que con todo esto, esos viejos estirados se pusieron como lo que son: unos ogros.

- Lo lamento…- Hyde bajó un poco la mirada.- No quiero que tengan problemas por mi culpa…

- No es tu culpa. No es culpa de nadie. Y si a esos tipos no les gusta que estés enfermo, se la bancan, para algo les hacemos ganar tantos millones.

Hyde sonrió un poco. Ken siempre le lograba levantar un poco el ánimo, y le agradecía internamente por eso.

- De cualquier forma, ese tipo solamente te está trayendo molestias. Hoy su esposa estuvo aquí antes de que te sintieras mal, ¿te dijo algo, verdad?. – dijo Sakura de nuevo, y Hyde se puso serio.

- No. No me dijo nada.

- No te creo.

- Sakura, agradezco que te preocupes por mí, pero ya no hables mal de Tetsu.

Sakura estrechó los ojos con sospecha, y Haido trató de no mostrar nerviosismo. Sakura lo conocía tan bien… y seguro que era el único que se daba cuenta que aunque mostrara lo contrario, si había alguien que odiaba realmente a Tetsu, era el propio Hyde.

Sin embargo, Hyde tenía que fingir estar enamorado a pesar de todo. Con Ken y Yukihiro presentes, tenía que seguir la farsa del amor incondicional. Si quería que este fuera creíble, lo suficiente como para que todos se confiaran.

- El médico dice que tus exámenes están bien- prosiguió Yuki cambiando de tema totalmente, como si no hubiera escuchado los comentarios de Sakura.- Tus malestares no tienen una explicación clara, por eso seguirán investigando.

- No. Quiero que me saquen de aquí. Me fastidia estar aquí.

- Pero Hyde…

- Me quiero ir. Lo que me enferma es estar aquí como un inútil. Si los exámenes dicen que no tengo nada malo, entonces me puedo ir, ¿no?.

- ¿Y si te sientes mal de nuevo?.

- Yukihiro, ya déjalo, quizás el enano tiene razón y sólo fue algo pasajero- Ken intervino entonces, y Hyde volvió a agradecérselo.- Mira, Haido, si sigues mejor me comprometo a mañana chantajear a tu doctor si es necesario para que te deje salir. Pero ahora trata de ser un chico bueno y no les des más problemas a los médicos, ¿vale?.

- Bueno... Lo estás prometiendo Kitamura, si no cumples te ahorco.

- ¡Wow! Recuperaste tu lado maligno, definitivamente estás mejor.

- Para tu desgracia.

- Después que salgas, quiero que te vengas unos días a mi casa- intervino Sakura con voz ronca. Yukihiro lo miró de inmediato.- Estoy libre todos estos días, podría ayudarte en caso de cualquier cosa.

Hyde también se asombró. ¿por qué todos de pronto querían jugar a ser sus enfermeros?.

- Yachan, gracias pero… no quiero ser una molestia para nadie.

- ¡Dios, Hyde, claro que no eres una molestia!.

- ¿Y qué pasará si quieres meter a alguien a la casa?. Ya sabes para qué… yo no me voy a quedar ahí sabiendo que tú estás en plena faena con alguien. No… te arruinaría las conquistas.

Yukihiro lanzó una tos ahogada. Ken rió. Sakura se mantuvo serio.

- No hay conquistas ni la habrán mientras tú estés ahí. Déjate de ser orgulloso y vente conmigo.

- Eso casi suena a declaración, Sakura- dijo Ken con una risita, sin percatarse en el rostro incómodo de Yukihiro- Ten cuidado, ya sabes que Hyde es de Tetsu…

Aunque pretendía ser una broma, Sakura se mostró claramente enojado, y le devolvió una mirada furibunda.

- Quizás… él tiene un poco de razón, Hyde- intervino entonces Yukihiro, ante el asombro de todos.- Al menos en eso de que necesitas a alguien que esté contigo. Tú vives sólo, y si te sientes mal y nadie está cerca…

- ¡Ya les dije que no soy un maldito inválido!.

- Nadie está tratando de insinuar eso, pero…. al menos piensa en la idea.

- Dile a Tetsu que se vaya al departamento contigo- acotó entonces Ken, con una sonrisa.- Está mal de un brazo, pero de todas formas puede hacerla de enfermero postizo.

- No… Ayana no creo que esté contenta con la idea…

- Por ella no te preocupes.

Hyde hizo un gesto de sospecha.

- ¿A qué te refieres?.

- Será mejor que él llegue y te diga.

- No Kitamura… dime ahora, ¿qué pasa con ella y con Tetsu?.

- Vamos, Hyde… ¿acaso no te haces una idea?.

- No…

- Pues mira, en estos mismos momentos nuestro augusto líder está entrando, ¿qué tal si le preguntas a él mismo?.

Todos desviaron la mirada hacia la puerta. Efectivamente, Tetsu acababa de entrar, y con una sonrisa caminó hasta el ángulo de visión de Hyde, y lo miró de forma afectuosa.

Hyde en seguida se hizo una idea de lo que probablemente había pasado. Los ojos de Tetsu tenían una cuota de tristeza, aunque le sonreía. Parecía cansado… como si hubiera tenido que librar distintas batallas durante el día.

- Te tardaste mucho, hermano.

- Lo sé, lo siento…- Tetsu desvió la mirada de Ken a Hyde, y le sonrió más profundamente.- ¿Cómo te sientes?. Me acaba de decir tu enfermera que estuviste algo delicado por la tarde, ¿estás mejor?.

- Sí.

Sus miradas se conectaron por un rato. Ken lanzó una tos ahogada que también parecía una risita, mientras Yukihiro miraba a Sakura, quien estaba abiertamente furioso con la llegada del bajista.

De nuevo… la inconfundible marca de celos en la mirada del baterista de pelo largo.

- Chicos, ¿qué les parece si dejamos a estos dos solos, eh?.- propuso Ken entonces, pero Sakura no parecía contento con la idea.

- La última vez que dejé a Hyde solo, fue con tu esposa, Ogawa, y después él se puso mal. Por supuesto que no pienso dejarlo solo contigo- aunque el de la propuesta había sido Ken, Sakura le respondió a Tetsu, quien hizo un gesto de extrañeza.

Ayana le había dicho que había estado ahí, sin embargo… ¿ella había sido la responsable del estado de Hyde?.

No lo creía.

- Ya te dije que ella no tuvo la culpa- respondió Hyde con voz firme desde la cama, mirando a Sakura con reproche.- Ya deja de recriminarle cosas a Tetsu.

- ¡Demonios Hyde!. ¿Se te olvida como te trató la noche del accidente?.

- Eso es asunto de él y mío.

- ¿Quieres que me quede viendo como te hace más y más daño?.

- Sakura, no discutamos, ¿si?... no quiero que me duela la cabeza de nuevo…

- Ya basta. Cualquier reclamo que me quieras hacer, me lo haces afuera, pero sin Hyde presente. Él no necesita escucharlos- intervino Tetsu serio. También estaba furioso, pero no pensaba armar una escena frente a Hyde, él no lo necesitaba.

Sakura pareció pensar en sus palabras. Miró a Hyde por una última vez, y luego se dio vuelta para irse. Aun fúrico.

Sin embargo, antes de que saliera, la voz de Hyde lo detuvo mientras tomaba la manilla de la puerta.

- Ven a verme mañana, ¿si?... Yachan, necesito hablar contigo.

Tetsu arrugó el ceño ante el tono de indudable cariño que había empleado Hyde. Sakura miró al vocalista, su expresión de indignación suavizándose también. Era increíble como ese demonio a veces podía manejarlo a su antojo.

Sonrió.

Bien, que Ogawa se quedara a solas con él… pero en la sonrisa que Hyde esbozó como respuesta a la suya, pudo comprobar que ahí habían un montón de cosas no dichas. Y como siempre, Hyde guardaba una confianza ciega solo con él.

- Será mejor que nos vayamos también.

Dijo Yukihiro de forma calmada después de que Sakura salió. Ocultando lo que el pequeño intercambio entre Sakura, Tetsu y Hyde había provocado.

Porque si bien habían pasado la noche anterior juntos… más que nunca Yukihiro lo intuía.

Entre Sakura y Hyde había algo. Quizás no en lo romántico, o no por parte de ambos… pero había algo. Y en ese algo… él quedaba excluido.

De pronto se sintió increíblemente triste.

- Sí, nos vamos… bueno enano, cuídate. Y recuerda que si mañana estás mejor, yo me ofrezco para ayudarte a salir de aquí.

- Vale. Es una promesa.

Ken le sonrió de forma amplia y le hizo un gesto con la mano. Yukihiro, en tanto, le sonrió de una forma más suave, y luego miró a Tetsu como deseándole suerte, antes de salir.

- Ey, Yuki… ¿qué tal si nos vamos a tomar algo?.

Yukihiro miró a Ken con sorpresa al escuchar la propuesta. Iban caminando por el pasillo fuera de los cuartos de los pacientes. Ken le devolvió la mirada un poco menos efusivo que momentos antes, en el cuarto de Hyde, pero igualmente amigable.

- ¿Ahora?... Bueno, yo…

- ¿Tienes otros planes?.

- No.

- Entonces, está hecho- Ken le pasó un brazo por los hombros, atrayéndolo hacia sí.- Con todo esto del enano y de Tetsu… necesito urgente unos cuantos tragos. ¿Tú no?.

- La verdad es que sí- Yukihiro sonrió ahora de forma más abierta. Y aunque en un principio esos gestos efusivos de Ken le incomodaban, ya estaba acostumbrado a ellos. Ken era una persona muy amiga de sus amigos, y gustaba de demostrarlo.

Iban saliendo a la sala de espera aún medio abrazados, cuando Yukihiro desvió la mirada casi por instinto, y vio los ojos negros de Sakura mirando en su dirección.

Sakura estaba serio.

- ¡Hermano!- Ken dijo alegremente en cuanto llegaron a su lado, y soltó a Yukihiro por inercia, gesto que el baterista a su lado agradeció mentalmente.- ¿Aún sigues enojado con Tetsu?... ya, relájate, con Yuki vamos a tomarnos algo. ¿Te unes?.

- No.- la respuesta de Sakura fue un poco fría.- No… no quiero entrometerme en sus planes.

- ¿Entrometerte?.

- Ken, déjalo, quizás él está cansado- intervino Yuki entonces, con voz bastante calmada, que no reflejaba nada de su incomodidad ante la postura apática de Sakura, quien ahora evitaba mirarlo.

- ¿Estas con esa cara de malas pulgas por tu encuentro con Tetsu, Yasunori, o te pasa algo más?.- preguntó entonces Ken fingiendo inocencia. Sakura lo miró con más enojo.

- Estoy con esta cara porque me preocupa Hyde, nada ni nadie más.

Su respuesta fue como un golpe. Yukihiro se sintió algo dolido, ya sea por la furia de Sakura como su postura de indiferencia.

Sakura evitó mirarlo de nuevo. Si que estaba enfadado…

- Estamos todos preocupados por Hyde – apuntó Yukihiro, ahora un poco tajante. Sakura sonrió sin una gota de humor.

- Claro… todos…

“¿Pero ninguno más que tú?”.

- Bueno, si no quieres no voy a obligarte. Pero evita complicarle las cosas más a Tetsu, ¿quieres?. El asunto es entre él y Haido, sé que defiendes al enano como si fuera tu hermano, pero ya te pasas…

- Kitamura, ¿quieres callarte?. Me fastidia que siempre defiendas a Ogawa.

- Te lo juro. Si no estuviéramos aquí, te daría un buen golpe por estúpido.

Ken bajó el tono de voz, signo inequívoco de que su buen humor estaba tambaleando. Sakura y él se miraron unos segundos más de forma retadora, y luego el guitarrista desvió la mirada y le hizo un gesto a Yukihiro, mucho más amigable.

- ¿Nos vamos?.

- Sí…- al pasar al lado de Sakura, éste ni siquiera lo miró. Seguía enojado, y Yukihiro no pudo adivinar si ese enojo provenía de sus diferencias con Tetsu, o de su enfrentamiento con Ken.

O quizás…

No, Yukihiro no se quiso hacer esperanzas. La mirada de Sakura al verlo con Ken había sido similar a la que adoptaba cuando Tetsu estaba cerca de Hyde, sin embargo… no. Una parte de él ya se estaba desilusionando. Abriendo al fin los ojos y acatando las cláusulas de su relación informal y sin un claro compromiso.

Mientras iban al estacionamiento donde Ken había aparcado el auto, el guitarrista volvió a esbozar una sonrisa a su dirección y Yukihiro se esforzó porque él no notara lo triste que súbitamente se había puesto.







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- Hablé con ella.

Dos palabras que resumían todo. Hyde entornó los ojos, el brillo de la luna que se colaba por la ventana hacia la habitación le daba a su rostro una claridad única. El vocalista se mantuvo en silencio, y esperó a que el otro continuase.

- Ayana sabe que me quiero separar de ella.

- Me lo imaginaba.

Con una muda aceptación, Hyde dejó que Tetsu se sentara en la orilla de su cama, que se ubicara tras su espalda y lo abrazara.

Tetsu besó su cabello. Se impregnó de su aroma… la conversación con su esposa había sido un infierno. Muy dolorosa, pero… ahora que estaba con Hyde, se sentía mucho mejor. Sentía que todo ese dolor estaba recompensado.

Hyde recargó su cuerpo contra la espalda del bajista. Cerró los ojos.

- ¿Estás arrepentido?- dijo casi en un susurro, sintiendo las caricias del bajista en pleno.

- No lo estoy…- la voz de Tetsu también era baja. Hyde ladeó el rostro un poco y sus labios se encontraron en un beso suave, bajo el brillo de la luna.

Era verdad… y ya no sentía culpa. Porque aunque le dolía el panorama de estar lejos de su hija, y todo lo que conllevaría el divorcio… Tetsu también sabía que era lo correcto. Y el otro peso, el de su amor inconcluso con Hyde comenzaba a aliviarse.

- ¿Es cierto que te sentiste mal por la visita de Ayana?.

- No… bueno, ¿te contó acaso lo que me propuso?.

- Algo.

- ¿Qué hubiese pasado si yo acepto?.

La pregunta lo tomó por sorpresa. Tetsu escondió el rostro en el hueco de su cuello y dejó otro beso sobre su piel.

- Era una idea descabellada.

- No me has respondido.

- No lo sé…- ahogó un suspiro.- Me hubiera sido difícil estar contigo y con ella cerca, en el mismo lugar… no quiero lastimarla más, ni tampoco a ti… por eso fui a iniciar los trámites hoy. Los abogados ya están en ello… ahora sólo me preocupa que te cuides. Tus exámenes salieron bien, pero me preocupas mucho…

- El malestar ya pasó… oye…- Hyde se dio vuelta en sus brazos y lo miró a pocos centímetros de su rostro..- Tú sabes que yo no quiero separarte de tu hija, ¿lo sabes, no?.

Los ojos de Hyde parecían tristes. Tetsu le acarició las mejillas con la yema de sus dedos.

- Claro que lo sé- respondió seguro. Hyde sonrió de forma suave.

- Yo a ella la quiero mucho… ella me recuerda a Hisashi…

- Ella será como tu hija ahora- Tetsu presionó un beso en su frente y volvió a mirarlo a los ojos.- Ella será nuestra hija. Dejaré que la malcríes, que le enseñes a dibujar y a cantar…

- Suena todo muy lindo. Pero Ayana no va a dejar acercarme.

- ¿Te dijo algo malo?.

Hyde suspiró y bajó la mirada. Y ese gesto causó algo de sospecha en Tetsu.

- Hyde, respóndeme, ¿te dijo algo malo?.

- Ella… creo que sólo estaba ejerciendo su derecho de ser tu esposa, nada más.- Hyde trató de sonreír.- ya olvidemos eso.

- Pero te pusiste mal entonces por su visita…

- Tetsu, por favor…

- Perdóname… Sakura tiene razón, te he causado tantos problemas…- sin poderlo evitar, Tetsu lo abrazó con delicadeza.- Yo te amo mucho… muchísimo…

- Demuéstralo. Sácame de aquí pronto, y vente a vivir conmigo, ¿si?.

Se volvieron a mirar a los ojos. Tetsu le sonrió y asintió, y luego se acercaron y se fundieron en un beso lento, que ambos disfrutaron.

Apenas se estaban separando cuando alguien tocó la puerta y luego una enfermera entró al cuarto. Ellos se alejaron con rapidez. Pero no la suficiente, porque ella posiblemente había visto algo de la escena y parecía avergonzada.

- Lo lamento… tiene que retirarse…

- Sí, lo sé.- Tetsu miró alternadamente a ella y a Hyde, y ante el rostro de tristeza de Hyde, agregó.- Hablé con tu doctor. Si tu condición no empeora de nuevo, saldrás en tres días. Sólo tres y nos iremos juntos.

Le valía si estaba la otra mujer presente. Hyde asintió con una sonrisa, y luego Tetsu se puso de pie y miró a Hyde por unos segundos, con mucho afecto. Hyde se veía lindo y muy niño entre las sábanas blancas.

- Que tengas una buena noche, Hyde.

- Tetsuya…- Hyde lo llamó antes de que se fuera. Tetsu se dio vuelta casi en la puerta.-… no te arrepientas de nuevo por todo esto, ¿si?.

“De nuevo…”. Tetsu sabía a qué se refería. Sus errores pasados, el acceder al matrimonio con Ayana por la presión, y por arrepentirse de estar con el vocalista de su banda… le sonrió en respuesta y se fue dejando a la enfermera con Hyde.

- Sus amigos estuvieron toda la tarde preocupados por usted- comentó ella distraídamente, mientras cerraba las cortinas de la ventana. El cuarto quedó en una oscuridad casi total, por lo que ella encendió las luces.- Ellos lo quieren mucho, debe sentirse muy afortunado…

-Sí, lo sé.

Hyde sonrió un poco. Y esperó a que ella hiciera toda la revisión de rutina y luego finalmente le deseara las buenas noches también y se fuera, para soltar la pequeña risa que había estado conteniendo hace tiempo.

- Que obediente eres, Techan…

¿Cuándo se había sentido así de feliz?... podía imaginar las lágrimas de Ayana ahora sola en su casa, sabiendo ya que su esposo prefería estar con él que con ella.

Porque al final Ayana había sido la amante, la tipa que se metió en su cama para atraparlo dándole un hijo… pero no había podido con Hyde.

“Eso te pasa por ser estúpida y desafiarme…”.

Hyde se recostó pesadamente en las almohadas. Miró el techo de la habitación, pensativo, y se tocó los labios que habían sido besados segundos antes por los labios de Tetsu.

Y aunque antes de la visita de todos había estado triste y lleno de dudas… así era él, cambiante, y ahora se sentía muy feliz, y con todo bastante claro.

Mañana tendría que hacer algunas llamadas. Sería interesante ver cómo Tetsu iba a reaccionar cuando los medios se enteraran que había dejado a su esposa por él. Tetsu siempre había sentido tanto miedo por la opinión pública… eso a Hyde le daba igual. Pero a Tetsu no.

Y aprovecharía esa debilidad a su favor.

Por ahora… dejaría que Tetsu durmiese aquella última noche en relativa calma. Y que mañana comenzara a afrontar las consecuencias de estar con él. O mejor dicho… por haber transformado el amor de Hyde en odio. Y en deseos de venganza.

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