:::::::::::: Bodas de Sangre:::::::::::::

Capítulo 3

“Reencuentros”











De alguna forma, Tetsu sabe que está soñando.

No es por el simple hecho de que los colores se ven extraños y él se siente más etéreo. No... Él sabe que es un sueño, porque sólo en uno, Hyde le sonreiría de esa forma tan especial… de nuevo.

Los sueños siempre son mejor que la realidad. Es mejor cerrar los ojos y no ver su linda casa, su linda hija en la cuna, su mujer durmiendo al lado de él, en la cama… su mundo perfecto y feliz. Pero sin Hyde.

El caso es que ese es un sueño, y en el sueño Hyde le sonríe de forma melancólica, lo besa en los labios y luego se aparta con la hilaridad de un niño. Se aleja un par de pasos y luego corre en dirección contraria, hacia el lugar oscuro en que Tetsu ya no lo ve más. Un lugar donde las sombras de la noche parecen devorar su cuerpo por completo.

El bajista, entonces, mira a su alrededor, un poco desorientado. De pronto está solo en el gran apartamento que solían compartir años atrás, con las luces apagadas.

Un ligero haz de luz atrae su atención. Fugazmente, Tetsu vuelve a captar la silueta delgada del otro hombre a contraluz, afuera, en el balcón de la ventana, mirando hacia la luna.

Aquella es noche de luna menguante.

Con pasos ligeros, Tetsu camina hacia él como si jugara a las escondidas. Sabe que Hyde le está invitando a seguirlo, que Hyde está riendo porque quiere que lo alcance, que Hyde está planeando algo… el vocalista se apoya de la baranda del balcón y el viento nocturno juega con su cabello largo. Le está sonriendo con algo de misterio. Observa complacido los movimientos lentos y tentativos de Tetsu, su ligero desconcierto y también, aquel rastro inevitable de miedo que expresan sus facciones.

En un momento determinado, Tetsu abre el ventanal de vidrio encontrándose a sólo pasos de distancia. Va a avanzar un poco más cuando Hyde hace un movimiento inesperado. Con asombrosa tranquilidad, el vocalista se toma de la baranda y coloca los pies en el resquicio minúsculo que queda entre el balcón y el vacío. En la última mirada hacia su dirección, Hyde le sonríe con burla. Sus ojos relucen con un brillo azuloso de desafío.

“No tan fácil, Ogawa. No podrás quitármelo… tú mismo has forjado su destino”

El vocalista abre los brazos como si estuviera dispuesto a volar, cierra los ojos y se deja caer hacia atrás, casi en cámara lenta. Es entonces que la impresión paraliza a Tetsu. Pasa un segundo, quizás dos, en dónde el bajista no se mueve de su sitio…

“Hyde… no me hagas esto…”

“¡No…!”

Tetsu empieza a correr sin darse cuenta, pero es demasiado tarde… Se precipita hacia el balcón para ver una imagen que sueño o no, jamás se borrará de su mente.

Abajo, el cuerpo del vocalista aparenta ser una marioneta rota, con los brazos abiertos en una posición imposible, con la sangre oscura rodeándolo y bañando la acera. Con el cabello sobre el rostro. Y en algún lugar de su mente, entre la niebla de la impresión y la incredulidad, Tetsu es consciente que los ojos sin vida de Hyde lo están observando.

Hyde está sonriéndole a la muerte y a Tetsu.

El bajista grita. Está llorando y sudando y viendo el cadáver con desesperación. “Me voy a casar con ella”… los recuerdos estallan en su cabeza, mientras la sangre sigue bañando el piso, abajo. “Lo nuestro fue un error… espero que un día puedas perdonarme, Hyde…”

El dolor traspasa el umbral del sueño. Y es entonces cuando Tetsu despierta agitado en su cama, con la imagen de una muerte aún en su retina, con un pesar aún en el pecho… Se demora un par de segundos en calmarse y darse cuenta que nada de lo que vio es real, sin embargo… la sensación de angustia no se iba.

Jamás se iría…




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- Estás sintiendo culpa, eso es todo.

A quince minutos para comenzar la reunión, Ken había comenzado a fumar a su lado. Tetsu ni siquiera tenía ganas de recordarle que en ese salón está prohibido hacerlo.

- Es evidente que siento culpa. De seguro que Hyde aún me odia.

- No digas tonterías, Tetsu. Hyde es incapaz de odiarte. Aunque tu idea de casarte fue la peor estupidez que pudiste cometer, eso está claro…- Ken lo miró como un hermano mayor, reprendiéndolo.- Si yo hubiera estado en el lugar del enano, de seguro que te hubiese partido a golpes… pero por suerte, Hyde es diferente a mí. Y aunque aparente ser un tipo duro y frío, es incapaz de odiarte. Créeme.

Aunque las palabras del guitarrista buscaban animarlo, Tetsu no pudo evitar dejar escapar un leve suspiro. En ese momento, algunos productores entraban a la sala donde se celebraría la reunión para planear el regreso de la banda. Una reunión luego de tres años de estar separados.

Tres años. Realmente mucho tiempo… quizás, no tanto…. Insuficiente para olvidar.

Tetsu y Ken compartieron una mirada furtiva. Claro que seguían siendo amigos y se habían visto muchas veces en el transcurso de ese tiempo… el guitarrista había sido el padrino de su boda, del bautizo de su hija… y también, había sido el único que le daba información de cómo estaba Hyde.

- Ya deja la preocupación de lado. Al demonio ya se le pasó el enojo, seguro… ahora, solamente tienes que empezar a hacer las cosas bien.

- Decirlo es tan fácil…- Tetsu suspiró. Iba a agregar algo más, cuando la puerta de la sala se abrió de nuevo y entró Yukihiro, quien sonrió a su dirección.

Y luego, entró Hyde.

El corazón de Tetsu pareció saltarse un par de latidos.

- Buenos días.

Hyde lucía… radiante. Perfectamente normal ataviado en su ropa siempre rockera, sus jeans desgastados y una camiseta ajustada. Con sus múltiples cadenas y su cabello de nuevo negro, un poco más largo que la última vez que se vieron… y su rostro, tan joven, como si el tiempo no pasara y siguiera siendo el chico de veinte años atrás.

Ken le hizo un gesto para que se acercara. Hyde saludó a los presentes con mucho ánimo, y al llegar al bajista, se hizo un silencio incómodo en una parte de la sala.

- Caray, Tetsuya… parece que no hubieras dormido nada.

Ahí estaba: un tono despreocupado y una sonrisa amigable… Tetsu tardó más un segundo en reaccionar. Los músculos de su cara parecieron resentirse cuando intentó esbozar una sonrisa tranquila

- No dormí bien, es todo…- su voz sonó como un murmullo ahogado. Se aclaró la garganta y se obligó a mostrar entereza.- ¿Cómo estás?

- Estupendamente.

Confirmando su respuesta, Hyde amplió la sonrisa.

- ¿Y qué tal estás tú?- preguntó de vuelta, en una escena tan conocida de tiempo atrás.
Cuando solían ser amigos.

- Bien, gracias.

Mentira descarada. Hyde se sentó al lado suyo, sacó de su bolso una carpeta con papeles, le pidió una calada del cigarrillo a Ken, comenzó a hablar con Yuki… y Tetsu no tuvo el valor de decirle la verdad. Que nada estaba bien… que desde que se dejaron de ver pensaba en Hyde todo el tiempo… que tenía pesadillas con él, y quizás todo era producto de su genuina y amarga culpa.

- Muy bien, chicos, ¿podemos comenzar?.

La voz del manager lo sacó de su ensueño. Como buen líder de la banda, Tetsu se obligó a centrarse en la reunión. Aunque la voz de Hyde a su lado, el olor del perfume del vocalista, la proximidad de su cuerpo, hacían que perdiera la concentración ocasionalmente.

La banda cumplía veinte años. Se habían reunido para celebrarlos… a veces eso ya no importaba mucho. Tetsu quería ver a Hyde, conservarlo cerca de nuevo, porque no aguantaba ni un segundo más tenerlo lejos.

- Ey, Tetsu. .. Ken y yo vamos a ir a tomarnos algo. ¿Quieres venir con nosotros?.

Sorprendiéndolo de nuevo, Hyde se acercó otra vez en cuanto la reunión terminó y le habló con total naturalidad. El bajista se sorprendió un poco por el ofrecimiento. Luego, hizo una mueca de indecisión y finalmente de tristeza.

- Lo lamento mucho… tengo unos asuntos pendientes.

Por un segundo, Tetsu maldijo a su agenda repleta de aquel día. El rostro jovial de Hyde hizo una pequeña mueca de decepción, y Tetsu se odió por causar esa reacción cuando, de pronto, sus deseos se estaban cumpliendo. Y Hyde no lo estaba rechazando, como él pensaba y temía que iba a suceder.

- ¡Ogawa, no seas aguafiestas!- La voz fuerte de Ken los interrumpió. El guitarrista se puso al lado de Tetsu y le dio unos golpecitos en la espalda.- ¡Ha pasado mucho tiempo desde que la banda se reunía!. ¿Nos vas a dejar plantados?.

“… ¿de nuevo?”

Tetsuya bajó la mirada. A veces el líder estoico de la banda se volvía un libro abierto. Con satisfacción, Hyde se dio cuenta que aún podía interpretar sus reacciones. Porque mal que mal, ellos habían sido amigos por mucho tiempo antes de ser amantes.

Sonrió.

“Ya una vez disolviste la banda por tu querida esposa… ¿quieres dejarnos de nuevo, Tetsuya?”

El vocalista apenas podía aguantar la risa. Allí estaba su ex amante, tan asombrado de la inusual cortesía… ¿Acaso pensaba que Hyde iba a demostrar remordimiento?... Que iluso.

“No voy a dejar que me veas sufriendo… ahora, yo soy quien comienza el juego, Tetsuya. Prepárate”

- Está bien, déjalo, Ken- comentó Hyde de pronto, imprimiendo en su voz un deje de tristeza.

Ante el cambio de tono, el bajista levantó la mirada.

- ¡Ey, Yukihiro!. ¿Qué tal si vamos al bar que nos recomendaste?.

El baterista en cuestión estaba hablando con uno de los productores de la banda. Observó a Hyde, le sonrió, y le hizo un gesto afirmativo con el pulgar.

- Bien, nos vamos, entonces…- Hyde le sonrió a Tetsu, y mientras Ken iba por su chaqueta, se acercó al bajista y puso una mano en su hombro.- No te preocupes, de veras. De ahora en adelante tenemos miles de oportunidades para salir juntos… los cuatro. Como en los viejos tiempos.

Estaban muy cerca, no tanto como para levantar sospechas, pero sí demasiado como para ser meros compañeros de trabajo. Hyde acentuó la sonrisa y notó como Tetsu se quedaba prendado de sus ojos, y luego bajaba fugazmente la mirada hacia sus labios.

“Me sigues deseando”

Tetsu volvió a mirarlo a los ojos, aunque fue demasiado tarde. El vocalista tuvo que hacer enormes esfuerzos por no soltar una risa de triunfo. En un acto totalmente planeado, se acercó otro poco y le dio un beso en la mejilla a manera de despedida. Simulando ser un amigo… pero sin esas intenciones.

- ¿Nos vamos?.

Casi con indiferencia, Hyde se apartó y caminó hacia Yukihiro. Se despidió de los productores y comenzó a hablar con el baterista sobre algo no muy importante. Por el simple hecho de no prestarle atención a Tetsu, quien seguía de pie, observando una a una sus acciones, sumamente desconcertado.

- Ahí lo tienes…- Ken se acercó a Tetsu y le habló despacio, señalando a Hyde con una mueca de satisfacción.- Te dije que el enano no te ha olvidado… y es claro que tú tampoco.

Tetsu pareció salir de su estupefacción. Carraspeó incómodo por haber sido pillado con la guardia baja y le devolvió la mirada a Ken, siempre muy calmado.

- ¿De qué estás hablando?.

- No te hagas el ingenuo conmigo, Tetsu.- Ken entornó los ojos con sospecha.- Conozco a ambos como la palma de mi mano. Y salta a la vista que ustedes se siguen queriendo, par de idiotas.

- Es claro que lo quiero- Tetsu controló su voz para que sonara casual.- Hyde sigue siendo… importante. Es mi compañero de trabajo y…

- ¡Párale a tu rollo, Tetsuya Ogawa!.- el guitarrista le dio otro golpe en el brazo, ahogó un gruñido de exasperación y lo miró negando con la cabeza.- No tienes remedio… pero ya me vas a dar la razón. Con Haido cerca, tu matrimonio de papel no va a durar mucho. Eso te lo aseguro.

Ken se fue siguiendo a Yukihiro y Hyde, y dejó a un mudo líder pensando en sus palabras… y luego, en la proximidad del vocalista. En su actitud tan amigable, como si no hubiese pasado nada malo entre ellos, como si fueran los amigos de antaño.

¿Qué tal si Ken tenía razón? ¿Qué tal si Hyde seguía sintiendo lo mismo por él?

“No seas idiota, Tetsu”, el bajista se regañó mentalmente, como siempre hacía para sacarse esos malos pensamientos que venían de repente, sobre todo si se trataba de Hyde

“Estás casado, tienes una esposa y una linda hija. Y Hyde ya ni siquiera es tu amigo… aunque aparente normalidad, ten claro que le hiciste demasiado daño. Fuiste un cretino… recuérdalo”.

La nota de remordimiento que aún ardía en su pecho se hizo presente, una vez más. Y para no caer ante ella, Tetsuya se acercó al manager y comenzó a discutir algunos asuntos del evento.

Un poco de trabajo siempre servía para olvidar las cosas indeseables.

Y las que no tenían remedio.

Sin bien Tetsu había intuido desde el primer momento que era un error casarse con Ayana por simple miedo y responsabilidad, ahora sabía de igual forma que era demasiado tarde como para arrepentirse. Y aunque amaba a Hyde con la misma intensidad, ahora, ese amor estaba mezclado con la culpa… una, que no podría disolverse hasta que Hyde lo perdonase.

¿Eso era posible?

En algún punto de la conversación, Tetsuya perdió el hilo y recordó por unos segundos ese beso cálido que Hyde le había dado en la mejilla… de pronto, se sintió como el chico veinteañero del pasado. Como el Tetsu que podía reventar de felicidad con tan sólo una sonrisa de ese caprichoso demonio.

“Tal vez… Ken sí tiene razón…”

Con un poco más de tranquilidad, Tetsuya se marchó de la compañía aquella tarde. Por un momento quiso soñar… En el trayecto hacia los compromisos anotados en su agenda, se permitió caer en la tentación de las esperanzas. De las necesidades. Porque sabía mejor que nunca que no había podido olvidar a Hyde. Y quería pensar, necesitaba pensar que Hyde tampoco lo había olvidado.

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