Capítulo 16

El ángel gris






Se removió algo inquieto en el asiento. En ese momento, la empleada de la casa le llevó lo que sería el cuarto vaso de agua en lo que iba de la tarde. Con una sonrisa algo forzada, Sakura lo recibió y lo dejó en la mesita de centro. Luego, vio la hora en su reloj y maldijo su lealtad hacia Hyde por vez innumerable.

Tenía mejores cosas que hacer un viernes por la tarde que estar ahí, esperando a la esposa del que, ciertamente, no era su mejor amigo…

“No puedo creer que yo esté haciendo esto. Maldito seas, akuma”

“Y maldita sea mi debilidad por ti”

Estaba por ver de nuevo la hora en su reloj cuando el sonido inconfundible de la puerta principal abriéndose lo puso en alerta. A continuación, un ruido de tacones femeninos se escuchó proveniente del vestíbulo. “Te lo digo, querida, ése es el mejor abogado de toda la prefectura. No podrías haber confiado en mejores manos…” pronunció una voz de mujer en tono alto. Para cuando la empleada salió desde el pasillo a anunciar la visita de Sakura, el baterista sintió como todo se quedaba en un relativo silencio.

Rápidamente se enderezó, obligándose a permanecer serio y con aspecto creíble.

“Tienes que ganarte su confianza, Yachan… debes lograr hacerlo”

El baterista vio aparecer por la entrada de la sala a una mujer adulta, con rictus firme y mirada inquisidora, seguida de Ayana, cargando a la que sin duda era su hija en brazos. La pronta ex esposa de Ogawa le sonrió suavemente, algo desconcertada, en tanto que la otra mujer dejaba su cartera en una percha, sin quitarle los ojos de encima.

- Sakurazawa… no esperaba tu visita- dijo Ayana un poco apenada. Le entregó la niña a la empleada, y cuando la mujer hubo desaparecido hacia la escalera que daba al segundo piso, agregó:- Nos acaban de decir que has estado esperando por mucho tiempo… de veras que lo lamento. Si hubiera sabido que vendrías, no te hubiera hecho esperar tanto.

Sakura se puso de pie y negó con un ademán. “No te preocupes, tampoco fue tanto rato…” mintió con bastante descaro, acercándose hacia Ayana para darle un beso en la mejilla y luego acercándose hacia la otra mujer, con quien sólo estrechó las manos.

Esa señora sí que daba mala espina.

- Tú estabas en la banda de mi hijo hace años, ¿no?- repuso la mujer con algo de rudeza, aún mirándolo de esa forma que Sakura encontraba parecida a la mirada de un sargento de la policía.- Sí, claro… te recuerdo. Tetsuya te alojó en nuestra casa cuando comenzaba con su tonto afán por dedicarse a la música.

La señora Ogawa lo observó de arriba debajo de forma pedante. Fue entonces que Sakura la recordó, y casi sintió ganas de echarse a reír por la manera tan parecida en que la madre de Ogawa y el mismo bajista miraban a la gente: de forma evaluadora, casi con desdén.

¿Cómo había podido olvidarla?... Durante sus primeros días en Osaka, Sakura había tenido el placer de ser hospedado por la familia del entonces líder de su banda. Una familia sacada casi de una vieja película de terror europea, de seguro.

“Aunque el muy maldito de Ogawa no me cae de las mil maravillas… hay que reconocer que es el más cuerdo en esa familia. Pobre”.

- ¿Y qué te trae por aquí, Sakurazawa?- preguntó Ayana entonces, luciendo un poco incómoda por la actitud desdeñosa de su suegra.

- La verdad es que quiero hablar contigo…a solas, si es posible- Sakura le envió una mirada a la madre de Ogawa, quien estaba arrugando el ceño, y luego sonrió.

- Todo lo que tenga que hablar con mi nuera lo puede hacer delante de mí… a menos que sea de talante más… privado…- comentó la mujer con malicia. Lejos de intimidarse, Sakura tuvo el descaro de ampliar la sonrisa.

- Es algo privado, evidentemente… ¿qué dices, Ayana?. ¿Puedes darme unos minutos de tu tiempo?.

Ayana miró incómoda a su suegra, como pidiéndole perdón. Le hizo un gesto a Sakura para que la siguiera y con su característica amabilidad asintió.

-Vamos al estudio, ¿no?. Allí estaremos más cómodos.

Con paso firme, Sakura la siguió hasta la recámara del fondo del pasillo, cerca de las escaleras. Tenía la impresión de que cambiaban de locación no porque Ayana quisiera que estuviesen más a gusto, sino porque rehusaba pedirle a su suegra que se marchase. Antes de entrar al estudio, Sakura le lanzó un breve vistazo a la señora Ogawa. Y al ver su expresión de evidente enfado, casi dio gracias al cielo porque no le había tocado una madre como aquella.

Con razón Tetsuya Ogawa tenía esa forma tan maniática, seria y pedante de ser.

“Tampoco es que lo esté excusando… Ni más faltaba...”

- ¿Quieres que te pida algo para beber? ¿Un café o un jugo?- le preguntó Ayana con amabilidad mientras cerraba la puerta. El baterista se encogió de hombros.

- No te molestes. Tú empleada me dio más de dos litros de agua mientras te esperaba, te lo aseguro.

La mujer sonrió. Se sentó del otro lado del escritorio, mientras Sakura se ubicaba en el asiento frente a ella. El baterista acomodó su chaqueta en un gesto casi mecánico, y esperó a que Ayana hablase.

- La última vez que nos vimos fue en el bautizo de mi hija, ¿cierto?. Tú llegaste junto a Ken y Yukihiro- repuso ella. Sakura asintió con un poco de humor al recordar el momento. Por supuesto, Ayana lo había invitado por cordialidad, al saber que Sakura había sido compañero de trabajo de su marido.

- De eso ha pasado mucho tiempo.- comentó Sakura, cruzándose de brazos.- Te preguntaría cómo estás… pero me imagino bien la respuesta.

La sonrisa de Ayana se mitigó un poco.

- Todo el mundo parece estar al consciente de cómo estoy. Te confesaré que es un poco incómodo salir, sabiendo que gracias a la prensa, incluso las profesoras del jardín infantil de Rei saben que me estoy divorciando.

Se quedaron en silencio. Sakura la observó fijamente y se dio cuenta que Ayana hablaba en serio. “Si pudieras verla ahora, de seguro que te sentirías orgulloso, Hyde” pensó con algo de malicia. Y aunque sabía que ella era en gran parte responsable de la amargura del vocalista, no podía dejar de compadecerla.

Para Sakura, el único responsable de toda la situación era Ogawa. Y por lo que se veía a simple vista, Ayana no era más que una pobre niña-mujer que había tenido la mala suerte de enamorarse del bajista, sobre todo, mientras Ogawa era la pareja de Hyde.

Graso error.

- Así son estas cosas. Es lamentable, pero cuando decides mantener un oficio mediático, tienes que preveer la exposición que tendrá tu vida, sobre todo cuando suceden situaciones… desafortunadas- repuso Sakura con seriedad.- Te lo digo yo, que… bueno, ya sabes. Le reporté muchos dividendos a los malditos periodistas hace años… supongo que al final, terminamos aprendiendo de esas situaciones. Aunque creo que mis conflictos con la prensa fueron muy diferentes a la que tú estás pasando ahora, Ayana.

- Quizás… pero aún así puedo entender cómo te sentiste, aunque fuera un poco- la mujer amplió su sonrisa con cierta pena.- Yo era conocida antes de mi matrimonio con Tetsu, pero aún así nunca me tocó pasar por todas estas cosas… siempre había hecho noticia por mi trabajo como actriz y diseñadora. Jamás quise que otros pormenores fueran a dar a las páginas de los diarios, jamás...

- Así es el negocio. A los periodistas les importa un comino si te hacen un mal con su trabajo.

- Ahora ya lo sé…- Ayana bajó la mirada.- y si me obligo a mantenerme firme es por mi hija, nada más.

Ambos se quedaron en silencio. Sakura cambió de postura y se dedicó a observar de nuevo a su interlocutora. “Ayana entra en confianza con increíble facilidad” le había dicho Hyde una vez, mientras planeaba su venganza, mucho antes de reunirse para el aniversario de la banda y reencontrarse nuevamente con Tetsu. Ahora, Sakura podía entender el porqué de sus palabras.

“Tetsu me la presentó cuando estábamos juntos. Como una amiga, claro…y yo el muy idiota le creí... Sin embargo, las veces que compartí con ella antes de que Tetsu y yo termináramos, me sirvieron para saber cómo es Ayana… Te lo aseguro, Sakura, ella es tan ingenua como no he visto en una mujer hace mucho tiempo…”.
“Ella es perfecta para ayudarme en mis planes, aún sin saberlo”.

- Ayana… la verdad es que no vine aquí sólo para manifestarte mi apoyo- dijo Sakura luego de un rato, rompiendo el silencio. La mujer fijó en él su mirada con suma atención.- Sé que no somos amigos ni nada por el estilo, que sólo nos hemos visto un par de veces antes… pero de todas formas, tenía que venir a hablar contigo. Llegaron a mis manos ciertas… fotografías… que andaban circulando por el medio. No me preguntes como las obtuve. Pero aún así las tengo.

Ayana hizo un gesto de extrañeza. Fue entonces que Sakura sacó el sobre azul de un bolsillo interno de su chaqueta y lo dejó sobre la mesa. La mujer lo observó con cierta perspicacia.

- ¿A qué fotografías te refieres?- preguntó tentativamente. Ante su mirada, Sakura abrió el sobre y sacó un manojo de fotos.

- Prefiero que las veas por ti misma.

El baterista le tendió las fotografías. Ayana pareció dudar por un segundo, pero luego las tomó y fue viéndolas lentamente una por una. Sus ojos castaños se abrieron con sorpresa. Al llegar a la última, Ayana siguió con la vista fija en la imagen, casi aguantando las lágrimas. Viendo una y otra vez el rostro en penumbras del que aún era su esposo, besando a una persona que no era ella.

- Hoy en día, los paparazzi venden las fotografías al mejor postor. Creo que fue una suerte, porque me llegó el dato de las fotos antes de que pudieran ser vendidas a algún periódico- repuso Sakura con voz grave. Ayana no le devolvió la mirada, pero asintió comprobando que estaba escuchando.

- ¿Quién es…? ¿Quién es la persona que está con él?- preguntó, en un hilo de voz casi inaudible.

El baterista sonrió con ironía.

- ¿No puedes imaginarlo?.

- Hyde - Ayana sonrió también, pero con evidente amargura.- Está de espaldas, podría ser una mujer… pero no, es Hyde, ¿cierto?. ¿Quién más?… Tetsu se fue por seguirlo a él. Lo conozco, es mi marido todavía… sólo Hyde podría hacerlo cometer un descuido como este…

De pronto, parecía que estaba hablando consigo misma. Sakura esperó paciente y callado, y cuando ella volvió su mirada hacia él, secando con un gesto las lágrimas que no se había atrevido a derramar, notó que ella ahora tenía un gesto de sutil desconfianza impreso en sus facciones femeninas.

- ¿Por qué estás haciendo todo esto?- le cuestionó ella en voz baja.- Por lo que sé, eres el mejor amigo de Hyde… ¿por qué viniste hasta acá para mostrarme esto?.

- Ya te lo dije, vine aquí para apoyarte.- el baterista contestó tranquilamente. Le sostuvo la mirada de forma firme y bajó su voz unos cuantos tonos.

“Sakura… debes lograr que ella te crea”

- A Haido yo lo quiero mucho, eso no es ningún misterio. Él es mi mejor amigo y por eso he estado todo este tiempo a su lado, más aún después de lo que pasó entre él y Ogawa…Aún así, no estoy para nada de acuerdo con lo que ahora Hyde está haciendo…y no sólo porque se metió en tu matrimonio, sino porque tengo la certeza de que Ogawa le va a volver a hacer daño. Y eso es lo último que quiero.

De cierta forma, Sakura se dio cuenta que estaba diciendo parte de la verdad. Ayana bajó la mirada y se quedó pensativa por unos segundos. Parecía agotada.

- Sé bien que lo que Tetsu y yo le hicimos a Hyde fue terrible- reconoció, con voz cancina.- Sé que nunca debí meterme entre ellos, pero… ya le pedí perdón. Ya me arrepentí. Y aunque sé que jamás podré excusar mis acciones… Haido tampoco tenía derecho a hacerme esto. Tetsu y yo estamos casados, tenemos una hija… ya no se trata de sólo nosotros, ¿entiendes?.

- Ayana, no tienes porqué darme explicaciones. No tienes que darle explicaciones a nadie, ni siquiera a Hyde...

“En el fondo, le hiciste un bien. Jamás debió fijarse en Tetsuya Ogawa. Jamás.”

La mujer le sonrió con cierta gratitud. Entonces, por primera vez Sakura sintió pena por ella y lamentó estar inmerso en todo ese cruel juego. “De veras, si no te quisiera tanto, akuma…” pensó nuevamente, sabiendo que la tranquilidad de Hyde, aunque fuera producto de tan malas acciones, era impagable.

Lo sentía un poco por la mujer que tenía en frente... Pero más lo sentía por Hyde, por ese demonio de mirada triste.

“Los ángeles son corruptibles. Tú, Hyde, eres el mejor ejemplo de eso”.

- Cuando supe la existencia de las fotos, me dio temor que salieran a la luz y afectaran a Hyde. Tienes razón, no se nota quién está con Ogawa. Pero aún así, cualquiera podría reconocerlo y arruinar su carrera musical por completo- agregó el bajista con cierta gravedad.- Te voy a hacer sincero. Me importa un carajo lo que a tu marido le pase… pero sí me importa la suerte de Hyde. Mientras esté en mis manos, no dejaré que el nombre de Hyde quede mal parado… por otra parte, pienso en ti y en tu hija. Y lo que menos les conviene ahora es aumentar el escándalo.

Ayana asintió.

- Aún así, no entiendo porqué me las estás mostrando. Si tanto deseas proteger a Hyde, sería mejor que te quedaras con estas…fotos… y nunca nadie las viese, ¿no crees?.

- No. Porque con eso, jamás podré impedir que el muy idiota cometa el error de seguir con Ogawa- por vez primera, Sakura se mostró enfadado.- Tampoco creo que pueda mantener su relación con Ogawa oculta por mucho tiempo. No cuando la banda piensa volver en grande… Por eso, estoy confiando en ti para que me ayudes… si muestras las fotografías en el juicio en contra de tu esposo, quizás Ogawa reflexione y desista de dejarte. Una infidelidad es algo que podría costarle muy caro. Y sabiendo un poco cómo es Tetsuya, me imagino que si tú utilizas ese argumento y lo pruebas con las fotografías, puede que él de su brazo a torcer… o bien, Hyde lo convenza para protegerlo.

- Si muestro las fotos en el juicio, Hyde saldrá mal parado de todas formas… te estás contradiciendo.

Los contornos de la boca del baterista se movieron brevemente. “Tal como lo imaginé, ella no es tan tonta como crees, akuma”, pensó, ligeramente encantado.

- No, si el juicio se mantiene privado. Eso es lo que te conviene, ¿verdad, Ayana?.

Se sostuvieron la mirada por unos segundos. Finalmente, la mujer suspiró y le sonrió con algo de disculpa. En su rictus de tristeza, Sakura se dio cuenta que Ayana sí era una mujer muy bonita.

- No quiero sonar desagradable, Sakura, pero… entiéndeme tú también, en estos momentos no confío en nadie… y aún no entiendo porqué me estás ayudando. No entiendo porqué quieres proteger tanto a Hyde. Son amigos, sí, pero… las fotografías no deben haber sido fáciles de conseguir. Y luego tú llegas aquí y me las das… escuche tus razones, pero aún así, no puedo entender del todo.

Lejos de estar molesto por su reserva, el baterista asintió. Se reclinó en el asiento y la observó con comprensión.

- No te preocupes tanto. Lo único que te pido es que lo pienses, nada más. Sólo piénsalo.

Lentamente, Ayana asintió. Le dedicó una sonrisa algo más relajada, bajó su mirada hacia las fotos, cerró los ojos con pesar, y luego se las entregó para que Sakura las guardase. Como si quisiera alejarse de la visión de su marido besando a otra persona.

- ¿Sabes?... A pesar de todo lo malo, he recibido el apoyo de mucha gente, incluso las que no me imaginaba que lo hicieran…- reconoció Ayana, de forma reflexiva- Sé que debo estar agradecida por todo… aún así, no puedo dejar de sentirme tan mal…

La mujer se colocó las manos sobre el rostro. Al verla de nuevo tan frágil, el baterista no pudo evitar sentir un nuevo acceso de pena por ella. Colocó sus manos sobre las manos pequeñas y delgadas de Ayana, y con una sonrisa entre lágrimas, ella le agradeció el gesto.

En una ironía del destino, Sakura notó cuan similar eran ahora el rostro triste de Ayana con el rostro triste de Hyde hasta hace unas semanas. Un rostro lleno de rabia y de pena… Y también, lleno de no tan velados deseos de venganza.










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El agua tibia cayendo sobre su cuerpo formaba una especie de niebla alrededor, una sensación tibia y adormecedora que cubría sus sentidos y lo llenaba todo de una súbita tranquilidad.

Para Hyde, los instantes en que podía disfrutar de una ducha, sin los apuros del despertar e irse a tiempo al trabajo, eran momentos verdaderos de reflexión. Instancias perfectas para tararear una canción en voz baja y pensar en los asuntos que comúnmente dejaba rezagados. Algunas veces, porque no había demasiado tiempo como para detenerse en ellos. Otras, porque le hacía mal repasarlos.

Esta vez, su mente rememoró la conversación que había mantenido con Tetsu de camino hacia el departamento. O mejor dicho, su mente viajó hasta la discusión que había provocado que Hyde saliera del auto, regresara en un taxi, y se mantuviera toda la tarde sin hablar con el bajista más allá de lo estrictamente necesario.

“Puedo haber cometido muchos errores en el pasado, pero ya te pedí perdón por ellos… porque te quiero me sigo preocupando tanto por ti…”.

Bajo el agua caliente, Hyde sonrió con algo de ironía. A pesar del tiempo que pudiera transcurrir, nunca iba a terminar de sorprenderse con lo hipócrita que podía ser Tetsuya Ogawa.

“Lo que tú no toleras es tenerme fuera de tu alcance. Como siempre, querido Tetsu… te encanta mantener todo bajo control”

“Eres un egocéntrico”.

Totalmente absorto en sus pensamientos, el vocalista se sobresaltó un poco cuando golpearon tres veces a la puerta del baño. Hyde disminuyó la presión del agua y se quedó quieto, sabiendo de antemano que era el bajista quien estaba del otro lado.

- Están llamando a tu celular. No sé si quieres que lo conteste.

La voz de Tetsu se escuchaba sumamente impasible. Hyde volvió a sonreír con algo de ironía, tomó la toalla que descansaba a un lado de la ducha y la colocó cubriendo sus caderas.

- Deja que suene. Voy en un minuto.

El piso de baldosas del baño se sintió curiosamente frío cuando Hyde salió de la ducha y caminó hacia la puerta, descalzo y estilando un poco de agua. Con un ligero ruido de seguros, el vocalista la abrió y una sutil ráf*ga de viento helado le dio la bienvenida del otro lado, junto con la visión del rostro de Tetsu, serio, apoyado de brazos cruzados en la pared contraria.

El bajista le tendió el aparato casi sin expresión. Con un escueto “gracias” que no sonaba demasiado agradecido, Hyde se lo arrebató prácticamente de las manos y caminó hacia el pasillo, sosteniendo por precaución la toalla alrededor de sus caderas.

- ¿Bueno?... ¿Qué hay, Yachan?. No esperaba tu llamada tan pronto.

Mientras el vocalista hablaba, Tetsu, por su parte, siguió con la vista su silueta enjuta, totalmente en silencio. Por supuesto, él ya había visto en el visor de llamadas quién era el que marcaba a esas horas. Y por supuesto, también, el hecho de que del otro lado se mostrara el nombre de Sakura no le había gustado en lo absoluto.

Con un suspiro resignado, Tetsu tuvo que reconocer que su incomodidad no se debía tanto al saber que Sakura y Hyde mantenían una relación demasiado cercana, sino que sus temores venían desde antes. En el pasado, el bajista había podido mantener sus celos a raya gracias a la seguridad que tenía en el amor de Hyde… Sin embargo, las cosas ahora eran diferentes. Y con todo lo sucedido entre ellos, Tetsu no podía dejar de sentirse en desventaja, sabiendo y culpándose, también, de que mientras él jugaba a tener una familia y simulaba una vida feliz, Sakura era quien había acompañado a Hyde durante todo el tiempo de dolor que él mismo Tetsu había causado.

Había sido un tonto… No le alcanzaría la vida para reprochárselo.

Tal como había sucedido aquella noche, cuando los había visto saliendo juntos de un antro antes del accidente, Tetsu se encontró recordando una y otra vez la advertencia que el baterista le había hecho años atrás.

Y volvió a sentirse intranquilo.

“Te atreves a hacerle daño, Tetsuya Ogawa… y te lo aseguro. Te lo quito”.

Nunca se lo había preguntado a Hyde directamente, pero de pronto, Tetsu se dio cuenta que no sabía a ciencia cierta si Hyde había mantenido una relación con alguien más durante el tiempo que habían estado separados.

¿Acaso, Sakura y Hyde…?

“No, es imposible. Ken me lo hubiese contado… incluso él lo sabe. Hyde quiere a Sakura como a un hermano, jamás tendría algo con él”

Aún así, no podía sacarse aquel mal presentimiento de la boca del estómago.

Mientras el vocalista sonreía a un receptor invisible, Tetsu tuvo que reconocer ante sí mismo que el que ambos estuvieran peleados justo en esos instantes tampoco ayudaba a que se sintiera más seguro. En lo absoluto.

“¿Por qué no te das cuenta que me preocupo por ti?” pensó Tetsu con algo de amargura. Cambió a una posición más cómoda y siguió mirando a Hyde, como si el vocalista pudiera escuchar sus pensamientos.

“Hace días estabas en una clínica por mi culpa… hace años, te vi abatido por un error que yo mismo cometí… ¿no tengo derecho a estar pendiente de ti?... Cuando pasan las horas y te llamo sin que contestes, cuando no sé nada de ti… realmente siento miedo a que te vayas de nuevo, Hyde… y esta vez, para siempre”.

“Tú y Rei son lo único que me mantienen de pie en este momento”.

Sus ojos se quedaron quietos en un lugar fijo, casi hipnotizados por la forma en que las gotitas de agua bajaban por el cabello largo del vocalista y caían sobre sus hombros, algunas, incluso bajando por su pecho. Hyde debía tener algo de frío por seguir mojado. Observar esa piel clara produjo que un ligero cosquilleo se instalara en su pecho.

Por alguna extraña razón, cada vez que se enojaban, Tetsu tenía la extraña manía de convertir todo su enojo en deseo.

Comenzaba a atardecer. La luz del crepúsculo bañaba paulatinamente las paredes del departamento, habían pasado prácticamente todo el día sin hablarse… Hyde solía mantenerse callado y distante cada vez que se peleaban… que atractivo se veía cuando se peleaban…

Tetsu sonrió ante el rumbo que habían tomado sus pensamientos. Su mirada castaña comenzó a viajar a través de la espalda de Hyde, pasando por las alas tatuadas hasta los límites de la única prenda que lo cubría. Cuando ellos se habían conocido, Hyde no era más que un muchacho algo triste, bastante delgado, bastante extraño, pero muy talentoso y entusiasta. Ahora, Hyde era un hombre no tan joven. Pero sí era inmensamente más atractivo.

- Gracias por todo, Sakura… Espero verte pronto. Cuídate mucho.

Las últimas palabras parecieron flotar descaradamente por la estancia. Hyde apretó el botón para cortar la llamada, alejó el celular de su oído y lo dejó en una de las mesas con adornos de la sala. Se dio la vuelta con el rostro casi altivo, y fue increíble la facilidad con que caminó de nuevo al baño, pasando por lado de Tetsu como si lo ignorara. Como si no existiera nadie más en la estancia. Como si no lo inmutara en lo más mínimo su presencia.

- ¿No me vas a decir quién era?- Tetsu le susurró entonces, tratando de sonar lo más pedante posible, antes de que Hyde pudiera desaparecer del todo de su vista. En un intento más que claro de quebrar aquella careta indiferente que, lejos de amedrentarlo, estaba incrementando más aquel extraño deseo concebido del enojo.

Ya bajo el umbral de la puerta del baño, Hyde se detuvo antes de entrar y lo observó de forma gélida.

- ¿Para qué?... seguro que ya lo sabes. Siempre lo sabes todo.

Se observaron por unos segundos como si estuvieran retándose de forma velada. Antes de que Hyde se perdiera tras el umbral, Tetsu se adelantó y lo tomó del brazo, sin demasiada fuerza. Pero sí con determinación.

- ¿Aún pretendes hacerme sentir culpable por preocuparme por ti?- susurró cerca de su oído, sintiéndose casi satisfecho cuando Hyde se estremeció levemente.

- Nunca te he discutido eso.

- ¿No?... Durante nuestra pelea en el auto no me dejaste entrever lo mismo.

- Estabas escuchando mal, entonces- Hyde sonrió, casi con amargura.- Lo que te trataba de decir es que me choca cuando te pones testarudo y no me dejas moverme, como si debiera estar siempre bajo tu cuidado… pero, por supuesto, decidiste hacer oídos sordos y no escucharme… Siempre haces lo mismo, Tetsuya…

Se vieron fijamente por un segundo. Momentos después, Hyde apartó la mirada, conservando aún la sonrisa.

- ¿Por qué siempre estamos discutiendo?- preguntó, aunque parecía que dirigía la pregunta más hacia sí mismo que hacia el bajista. - Tenemos carácter tan diferentes, Tetsu… ¿te das cuenta?... ¿Te has puesto a pensar si realmente tú y yo podemos estar juntos?.

- ¿Acaso quieres que me vaya?- preguntó el bajista de vuelta. Hyde volvió a desviar la mirada hacia él y su sonrisa se acentuó.

- No, tonto. Claro que no… Aunque no te voy a negar que a veces siento esta necesidad de alejarme de ti. Más ahora que estoy obligado a estar aquí, sin hacer otra cosa más que desesperarme. Sin moverme. Ya ves… ni siquiera he tenido ánimos de componer.

Su mirada vagó por los rincones del departamento. Más que nunca, se sintió como un ave atrapado en una jaula. Hyde quiso reír con ironía… sabía bien que se estaba ahogando producto de su propio veneno.

Vivir las veinticuatro horas con la persona que más odiaba se estaba transformando en un infierno. Y en un paraíso, al mismo tiempo.

- De todas formas… aún si te vas sería algo inútil, ¿no?.- agregó luego de unos minutos, con tono amargo- No me puedo engañar, Tetsu. Sé que aunque no estés aquí, vigilándome día y noche, de todas formas vas a seguir en mi mente. Al igual que todos estos malditos y largos años.

Inmerso en su reflexión, Hyde estrechó los ojos con cierto dolor. Con rabia contra sí mismo. “No debería ser tan sincero”, pensó, ahogando un suspiro. Sabía que era un impulsivo... Las verdades no servían de nada ahora. No convenían ser dichas.

Por otra parte… ¿no era conveniente hacer sentir a Tetsu cada día más culpable?. “Si te atreviste a acostarte con Ayana cuando decías que me amabas… ahora, te voy a obligar a ser fiel gracias a la culpa, Ogawa” pensó Hyde con rabia, y le devolvió la mirada al bajista con expresión insondable.

- ¿Puedes soltarme?... De veras que estoy muriendo de frío…- le pidió tras unos segundos de silencio, cambiando el tono de voz completamente. De forma predeterminada, decidió usar la misma voz grave y oscura que había encantado a Tetsu desde la primera vez que se habían conocido.

Y por supuesto, le funcionó.

Tetsu estrechó los ojos, apretó los labios en una línea fina, pero no lo soltó. Luego, se fijó en la forma en que Hyde lo miraba, con ese brillo oscuro casi hipnótico y algo malicioso… El vocalista estaba temblando un poco. Pero no parecía querer que Tetsu lo soltara, en lo absoluto.

El ambiente seguía tenso. Y toda esta tensión se reflejaba en las ganas incontrolables que sentía de pronto Tetsu por acallar todos los reclamos a base de besos. Se acercó al vocalista despacio, ya sin poder contenerse, y poco a poco lo acorraló contra la pared, manteniendo la mirada desafiante de Hyde en línea directa con la suya.

- No me importa si nuestros carácter no son compatibles…- le susurró, en un murmullo que recorrió la espina dorsal del vocalista.- Tampoco me importa si quieres alejarte. Perdóname, Haido, pero ahora no me importa nada más… Salvo tenerte aquí, conmigo.

Casi en el acto, Tetsu eliminó la distancia que los separaba y lo besó con premura, sus manos viajando hacia la cintura de Hyde y acercándolo aún más a su cuerpo. Para su sorpresa Hyde no opuso resistencia, abrió un poco los labios y dejó que Tetsu recorriera con su lengua cada rincón de su boca de forma demandante, nada propia del siempre correcto y reservado líder de su banda.

- Te amo- Tetsu volvió a susurrar cuando el beso acabó y ocultó su rostro en el hueco del cuello de Hyde, absorbiendo el aroma de esa piel blanca y húmeda que lo hacía estremecer de deseo puro.- De veras que te amo demasiado, Haido.

El vocalista se removió entre sus brazos. Coló sus manos bajo la camisa de Tetsu y comenzó a acariciar de forma lenta y deliberada la piel sedosa de su espalda. Tetsu suspiró casi inaudiblemente, y fue entonces cuando Hyde acercó los labios a su oído y le susurró, tan bajo como el sonido del viento: “Demuéstramelo”… Tetsu, entonces, también se estremeció.

En un movimiento rápido, el vocalista se soltó del agarre, esbozó una sonrisa cargada de malas intenciones y entró al baño dejando la puerta abierta. Sabiendo que trataba de provocarlo, Tetsu lo siguió. Casi hipnotizado por la forma en que el cuerpo de Hyde se movía de forma natural, casi ajeno a su presencia.

El vocalista se quitó la toalla que le cubría de las caderas, la tendió a un lado y se metió a la ducha dándole una última mirada burlona a Tetsu antes de cerrar los ventanales de vidrio que la separaban. Entonces, el bajista supo que no podría quedarse tranquilo observando la silueta desnuda del otro lado del cristal. No cuando el agua comenzó a surgir dentro de la ducha y la estancia comenzó a llenarse de vapores embriagantes, como una neblina cálida de ensueño.

Tetsu se quitó la ropa lentamente. Abrió la puerta de cristal y se encontró con la mirada oscura de Hyde esperándolo, sonriendo de forma indescriptible, su cabello castaño húmedo enmarcando perfectamente sus rastros andrógenos de demonio. Una vez que Tetsu estuvo adentro de la ducha, Hyde lo observó de arriba abajo, se alejó un par de pasos y con alevosía le dio la espalda, haciendo de nuevo como si ignorara su presencia. Tetsu no pudo evitar sonreír, ahora, sintiendo puro y cálido deseo. Siguió con su vista al agua que caía sobre el cabello de Hyde, que bajaba por sus hombros hacia las alas, seguía por su espalda y terminaba en la longitud de sus piernas casi atléticas.

Sumergiéndose bajo el agua tibia de la ducha, el bajista se acercó, lo tomó de la cintura, lo atrajo de forma casi violenta hacia su cuerpo y se deleitó de la forma en que Hyde se acopló al abrazo, echando el rostro hacia atrás, apretando los labios de puro placer al sentir la dureza de su amante en contacto directo con su cuerpo.

- Me estás volviendo loco…- le susurró el bajista con voz baja. Lo tomó del mentón suavemente y posó sus labios sobre los de Hyde, húmedos y cálidos.

- Tú ya me volviste loco, bajista- le susurró Hyde de vuelta, deslizando sus manos por sobre los brazos de Tetsu, cerrando los ojos y entregándose de forma completa a un nuevo beso profundo con sabor a deseo, a premura y a sexo.

Con una mano, Tetsu recorrió el torso de Hyde hasta llegar a su vientre y acariciar sus muslos, mientras la otra mano lo mantenía firme tomándolo de la cadera. Hyde ahogó un suspiro grave dentro de su boca. Abrazándolo firmemente, Tetsu comenzó a masturbarlo de manera lenta y tortuosa. Los labios del bajista acariciaron desde el mentón hacia su cuello, bajaron hasta el hueco de sus hombros, donde Tetsu volvió a embriagarse del olor de la piel de Hyde. Sin poder contenerse, le dio un mordisco que hizo a Hyde gemir, y luego recorrió con su lengua la marca roja que sus dientes habían dejado sobre la piel pálida del vocalista.

- Eres mío.

Cuando Hyde comenzó a mover sus caderas al ritmo que le marcaban las manos de su amante, el bajista supo que no iba a soportar la posición por mucho tiempo. Lo obligó a darse la vuelta. Tomó el rostro de Hyde para darle otro beso asfixiante, lo hizo chocar contra la pared de baldosas, y mientras Hyde arqueaba la espalda ante el contacto de la superficie fría, Tetsu lo tomó de las caderas, se arrodilló para trazar con la lengua el mismo recorrido que habían hecho sus manos por el torso del vocalista, y al llegar hasta su sexo se detuvo para levantar la mirada.

- ¿Qué quieres ahora, akuma?- le susurró con un hilo de voz grave. Hyde bajó la vista y deslizó sus manos por sobre los hombros de Tetsu, haciendo que algunas hebras del cabello largo se le viniese sobre el rostro.

- Te quiero a ti… siempre te he querido sólo a ti, Ogawa.

El vocalista cerró los ojos. Una oleada de calor recorrió su cuerpo con el primer rose sedoso de la lengua de Tetsu sobre su intimidad. “Te amo”, le repitió con la voz rota, mientras su razón se esfumaba y solo podía pensar en que de veras lo quería… con esa misma fuerza peligrosa con que lo odiaba.

Los gemidos brotaron de su garganta mientras Tetsu lo hacía llegar al éxtasis, en una velocidad vertiginosa que estaba acabando con todos sus sentidos. No obstante, Tetsu eligió el momento preciso para detenerse. Lo saboreó una última vez, y luego se puso de pie para dejar caer un beso en sus labios, haciendo a Hyde su propio sabor mezclado con el de su amante.

Cuando Hyde abrió los ojos, se encontró con la mirada castaña y profunda de su amante observándolo atentamente, casi poniéndolo nervioso. “Si pudieras verte ahora…”, le susurró Tetsu, casi absorto, como si observara una obra de arte. Hyde le sonrió. Y mientras el agua seguía cayendo entre sus cuerpos abrazados, aferró con sus manos la espalda delgada del bajista e introdujo una pierna entre las de su pareja.

“Si pudiera verme ahora… vería lo mismo que tengo ante mis ojos, Tetsuya” le contestó, rozando sus labios con los del bajista. Tetsu los mordisqueó y gimió cuando Hyde deslizó una mano entre sus cuerpos para masajear su erección.

“Me estás haciendo esperar mucho” repuso Hyde en un gemido bajo, mientras ambos cerraban los ojos y se besaban a ciegas. “Te esperé por tres años… no vuelvas a hacerme esperar de nuevo, Ogawa…”

Sus palabras sonaban a una petición, a una orden y a una advertencia. Tetsu detuvo bruscamente los movimientos de la mano de Hyde sobre su ingle, abrió los ojos y lo tomó del mentón, obligándolo a mirarlo de forma directa.

“Cállate” le dijo con firmeza, sin llegar a ser violento, pero sí demandante. Leyó en los ojos de Hyde una tácita aceptación, y fue entonces cuando lo hizo dar la vuelta y lo arrinconó contra la pared de cerámica fría.

“Cállate, Hyde… los ángeles como tú no hablan”, agregó, mientras le separaba las piernas y usaba sus dedos largos para prepararlo. Hyde gimió de forma profunda y se sintió desfallecer entre la maraña de sensaciones, entre el contraste perfecto de la frialdad en la cerámica tocando su pecho, y el torso tibio y húmedo de Tetsu chocando contra su espalda.

El bajista recorrió con sus labios los contornos del tatuaje de alas, y cuando sintió que Hyde estaba lo suficientemente listo, retiró sus dedos para asirlo de las caderas y penetrarlo con un movimiento profundo y lento.

Hyde contuvo el aliento. Apoyó una mano sobre uno de los brazos de Tetsu y con la otra se sostuvo mejor de la gélida superficie de la pared. Tetsu salió de él lentamente, sin dejarlo por completo, y mientras volvía a embestir Hyde cerró los ojos y le sonrió.

- No me trates… con delicadeza, ¿quieres?…- gimió, su voz perdiéndose en algún lugar indescifrable de su garganta y luego vuelta a encontrar.- No soy… una puta muñeca de porcelana, Ogawa…

Tetsu apretó la quijada. Lo tomó con una mano del mentón, lo obligó a ladear el rostro para darle un beso en los labios y aumentó el ritmo de las embestidas, tal como Hyde se lo había pedido. Sus lenguas jugaron la una con la otra hasta que sus pulmones lucharon por aire. Hyde apartó el rostro y apoyó la frente sobre sus manos en la pared, sintiendo como Tetsu comenzaba a acariciarlo en el bajo vientre de nuevo, como lo penetraba hasta el punto de tocar lo más hondo de su cuerpo, hasta acariciar casi su alma, hasta hacerlo olvidar el pasado, hasta mantenerlo atado a un presente intoxicado con el sonido del agua que viajaba entre sus cuerpos, con el vapor y los aromas del baño, con los movimientos lacerantes y placenteros de Tetsu introduciéndose profundamente dentro de sus entrañas... Una y otra vez… Más hondo y más fuerte, tomando todo lo que nunca había dejado de ser suyo.

Escuchó a Tetsu susurrar su nombre en un jadeo grave antes de que la niebla propia del éxtasis lo dejara casi sin sentido, lo hiciera estremecer y detuviera su corazón como si estuviera muerto por un segundo. Hyde cerró los ojos y sintió a Tetsu derramándose en su interior. Se mordió con fuerza los labios, y ahogó un último gemido de puro placer cuando el orgasmo lo sacudió por completo, y su cuerpo pareció calcinarse y volver a nacer en un mismo momento.

Sin poder contenerse, el vocalista se deslizó hasta el piso, jadeando con los ojos cerrados como si de pronto se hubieran drenado todas las fuerzas. Los brazos fuertes de Tetsu lo sostuvieron y el cuerpo del bajista se ubicó detrás de él, abrazándolo cariñosa y estrechamente.

- Te adoro… No sé cómo he sobrevivido tanto tiempo sin ti…- le susurró Tetsu con voz cargada de pasión. Hyde se estremeció y se recargó contra su pecho. Ladeó un poco la cabeza y sonrió.

- No vuelvas a dejarme… Te mataré si lo haces, Tetsuya Ogawa.

Probablemente, Tetsu había tomado sus palabras como una broma, porque pronto Hyde sintió que su amante lo besaba en las mejillas curvando sus labios en una ligera sonrisa. No obstante, Hyde sabía que sí hablaba en serio… La promesa le había salido casi del alma. Amarga en su veracidad. El vocalista sabía de antemano que no iba a poder soportar un dolor así dos veces… Lo odiaba… y los resquicios de amor que sentía aún por Tetsu terminarían desapareciendo definitivamente si él volvía a irse.

“Que bajo has caído, Haido… de todas formas él se irá, cuando se dé cuenta que eres un demonio. Un ángel contaminado, de alas grises y sucias… dispuesto a tomarse la justicia por sus propias manos”.

- ¿Qué pasa?. Te quedaste muy quieto…- le susurró Tetsu en su oído. Hyde negó con un ademán y trató de parecer indiferente.

- Tengo un poco de frío. No te preocupes tanto.

- Será mejor que salgamos de aquí. Tampoco quiero que contraigas una pulmonía- repuso el bajista con voz seria. Lo soltó de pronto y se puso de pie.

Hyde se dio vuelta en su sitio, mirándolo con algo cercano al reproche.

- ¿Ya te quieres ir, Tetsuya?, ¿qué te pasa?... no quiero pensar que tienes menor aguante porque te estás poniendo viejo…

El bajista lo vio primero con sorpresa y luego lanzó una risa. En un movimiento cargado de malicia, Hyde lo tomó de las caderas y deslizó sus labios bajando por su vientre.

Al instante, la risa de Tetsu murió.

- Dime algo… ¿soy capaz de excitarte de nuevo?- le preguntó Hyde con voz ronca. Su lengua acarició el ombligo de Tetsu y en una reacción inmediata el bajista lo tomó del rostro y lo hizo levantar la mirada.

- Detente… sabes que no puedo resistir cuando haces eso…

- ¿Hacer qué?- Hyde preguntó con falsa ingenuidad. Acarició con sus manos la cara interna de los muslos de Tetsu, y se sintió complacido cuando su amante entornó los ojos con placer.- Adoro ponerte caliente, ¿sabes?... Adoro hacerte perder la entereza y ver cómo te estremeces de placer, bajista… adoro saber que quieres joderme, tanto que te duele… te adoro, Tetsu…

“Y te detesto”

Aún tomándolo de las caderas firmemente, Hyde se puso de pie y se acercó para darle un beso profundo y apasionado. Sintió como los brazos de Tetsu lo abrazaban ampliando el contacto de piel húmeda y cálida. Supo, entonces, que ya había ganado.

- Por favor, Hyde… vamos a la cama…- le pidió Tetsu en un susurro. Hyde asintió y dejó que el bajista apagara el flujo del agua en la tina, que tomara la toalla para cubrir sus caderas y lo condujera hasta la habitación, dejando una estela de pequeñas gotas de agua en el camino.

Las luces del atardecer se colaban por la ventana del cuarto. Tetsu cerró la puerta con firmeza y luego vio a Hyde sentarse sobre la cama, bañado por la luz roja que más que nunca lo hacía parecer un ser andrógeno. Imposible… tentación echa carne y hueso.

De pronto, recordó la noche anterior. La primera vez que Hyde había accedido a tener sexo con él, de nuevo…. Y sonrió.

“No tendrás que matarme, Hyde… Jamás te dejaría otra vez”.

Como si leyese su pensamiento, Hyde respondió a su sonrisa. Se apartó el cabello húmedo de la cara de la forma en que sabía que a Tetsu le gustaba, con movimientos casi torpes que lo hacían parecer sumamente masculino. “Ven acá”, le dijo en voz baja y grave, en un deja vu que se remitía a la noche anterior. Incluso sus ojos negros bañados por la luz del sol muriendo parecían demandar que se acercase.

Y tal como la noche pasada, Tetsu no pudo negarse... Hyde lo conocía demasiado bien. Jamás le negaría nada.

El bajista se acercó hacia la cama sintiendo su corazón latiendo fuerte dentro de su pecho. Hyde abrió las piernas y le hizo un hueco entre ellas, y luego Tetsu se arrodilló ante él y atrapó con los dientes los piercing en su pecho y su ombligo. El vocalista se arqueó hacia atrás, apoyándose en los codos, y después de un rato se dejó caer sobre la superficie de sábanas negras. El satén parecía adherirse a su piel húmeda como una caricia de fuego, venida del mismo infierno.

“Déjame rasgarte. Déjame romperte… déjame amarte, mi tan odiado Tetsu...”

Sintió una oleada de deseo recorriéndolo cuando el bajista se tendió sobre él, su piel también húmeda después del baño. Los besos de Tetsu sobre sus mejillas y a lo largo de su cuello se sentían como ligeras cosquillas, mandando descargas de placer a través de su espina dorsal y agolpándose en su vientre. Las manos del bajista acariciaron la longitud de sus brazos. En un gesto de complicidad, Hyde y Tetsu entrelazaron sus manos y se vieron fijamente, ambos jadeantes, ambos inmersos en la vorágine de un renovado y muy profundo deseo.

Hyde pensó que Tetsu le iba a decir algo, quizás otras palabras cargadas de cariño como solía hacer cada vez que hacían el amor. Sin embargo, el bajista se limitó a sonreírle y bajó hacia sus labios, trazó un recorrido húmedo de besos a través de su garganta, bajó a la clavícula, recorrió su pecho y su vientre, y justo cuando Hyde se sentía desfallecer, lo hizo dar la vuelta y su lengua cálida dejó una estela a lo largo de su espina dorsal, haciéndolo gemir ronca y audiblemente. El vocalista se apoyó sobre sus codos y ladeó el rostro para darle un beso. Para su sorpresa, Tetsu se apartó de un momento a otro, negó con una sonrisa y lo tomó de la cintura con el pecho subiendo y bajando de excitación pura.

- No quiero hacerte daño… esta vez, vamos a ir más despacio.

Con algo de incredulidad, Hyde se dio la vuelta y se recostó en contra de la almohada. Estaba tan excitado como su amante... Con un gesto totalmente deliberado, le acarició el abdomen y también sonrió.

- Eres un testarudo, ¿sabes?- le susurró apreciativamente, con la voz ronca producto del deseo. – Hemos estado en la cama tantas veces… ¿por qué decides ser cuidadoso ahora?.

Ante la falta de respuesta, Hyde lo tomó del rostro y se incorporó para darle un beso. Saboreó con su lengua la calidez de la boca de Tetsu, a ciegas buscó sus manos y volvió a entrelazar los dedos. Se sentó sobre sus caderas, y entonces Tetsu lo aferró con fuerza casi por inercia. Le acarició la espalda, le besó los hombros, se vieron una última vez antes de que Hyde lo derribara sobre la cama y casi con violencia lo inmovilizara bajo su cuerpo.

“Vamos a jugar un rato”, le propuso con malicia, y ya víctima de la trampa, Tetsu le sonrió luciendo un poco resignado.

- Sí que te gusta hacerme perder la cabeza, ¿cierto?.

Hyde rió. Bajó hasta su rostro y a sólo centímetros de sus labios le susurró.

- No sólo me gusta, tonto… Me encanta.

Antes de que pudieran besarse, Tetsu lo tomó de las caderas e intercambió sus posiciones. Sin miramientos, lo vio fijamente dándole a entender que él también podía ser parte del juego. A manera de respuesta, Hyde le sonrió con cierta travesura, y entonces el vocalista echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos, sintiendo como Tetsu se acomodaba entre sus piernas y se introducía con movimientos precisos, quitándole el aliento y uniendo de nuevo sus cuerpos de forma estrecha y dolorosa.

Tan dolorosa. Y a la vez… tan necesaria…

El vocalista dejó escapar un gemido ronco y se arqueó sobre las sábanas. Tetsu besó su garganta y se movió despacio, en un vaivén que lo desarmó por completo. “Te tengo…” le susurró casi victorioso, y Hyde sonrió, queriendo comérselo a besos.

Con el rostro perlado del sudor, Hyde bajó sus defensas y dejó que Tetsu lo tomara de forma firme y demandante. Se mordió los labios con fuerza y saboreó el placer que venía con cada envestida tortuosa y certera. Los movimientos erráticos le hacían sentir un vértigo extraño… Se aferró del dosel de la cama, casi sintiendo que caería dentro de todo ese placer de un momento a otro. Seguro que caería mientras su cuerpo alcanzaba el éxtasis, caería si Tetsu dejaba de abrazarlo…

La mente de Hyde pareció quedarse en blanco, sintiendo a pleno el sabor de la boca de su amante, su aroma, su tacto suave. Su aliento erizándole la piel. A través de sus párpados cerrados, el mundo pareció detenerse mientras él ya no podía aferrarse más, y se sentía desfallecer en la oscuridad de todo ese deseo. Estaba cayendo desde muchos pies de altura… Todo se había quedado en silencio dentro de una noche negra. Estaba llegando al clímax mientras veía la luna llena coronando el cielo estrellado… Tetsu seguía invistiéndolo, susurrándole al oído palabras dulces, gimiendo igual que él... En un segundo que le supo a gloria, el placer del sexo se sumaba a la bendita sensación ingrávida de la caída, precedida de una muerte cálida y fulminante, una muerte que se expandía desde sus entrañas y hacía pedazos su cuerpo, quebraba sus huesos, le llenaba la boca de sangre, el más puro sabor del alivio… Al fin él era libre…


“¡Adam!”

Hyde abrió los ojos con un sobresalto. Jadeante, miró a Tetsu sobre su cuerpo. Se dio cuenta que el bajista se había quedado quieto. Los gritos de alguien seguían sonando dentro de sus oídos.

- ¿Qué pasa?.

Algo desorientado, tomó el rostro de su pareja sintiendo un extraño temor. Jadeando y con el cabello tapándole los ojos, Tetsu miraba hacia la puerta del cuarto, atento, como un gato. Hyde iba a preguntar de nuevo qué era lo que pasaba, hasta que sintió el sonido agudo e inconfundible del timbre sonando por todo el departamento.

Maldijo entre dientes.

- Por favor… no hagas caso…- le pidió al bajista tomando sus labios en un beso. Su cabeza daba vueltas. Sentía tanta angustia… si Tetsu lo dejaba ahora, terminaría por romper su alma en la caída.

¿Qué estaba pasando?.

Desviando la mirada de nuevo hacia él, Tetsu se acomodó mejor en su posición, haciendo a Hyde gemir. El sexo del bajista dentro de él lo estaba matando y llenando de vida al mismo tiempo. Era una sensación exquisita de tortura y de enorme placer, y mordiéndose los labios, Hyde respondió con una embestida hasta el fondo, provocando que ambos gimieran al unísono.

Para su desgracia, el timbre sonó de nuevo.

- ¡Maldita sea…!- esta vez, fue Tetsu quien gruñó. El bajista esbozó una expresión tensa, perdiendo la concentración por completo. Hyde se tapó los ojos con el dorso de la mano y ahogó un suspiro de hastío.

- Ya se irá, quien quiera que sea… no puedes dejarme ahora… por favor, Tetsu…

Con toda la predeterminación posible, el vocalista imprimió un tono bajo y casi suplicante a su voz. Tetsu desvió la mirada hacia él, aún demasiado excitado. Le sonrió un poco con algo de disculpa y se inclinó para darle un nuevo beso. Fue entonces cuando el reiterado sonido del timbre quebró la magia del momento. Bastante harto, Tetsu se incorporó y antes de que el vocalista pudiera detenerlo, salió de Hyde de forma cuidadosa.

Aún así, Hyde sintió como si hubiera sido un latigazo dentro de su cuerpo.

- Mataré a quien sea, ¡te lo juro!- masculló el vocalista entre dientes incorporándose también sobre la cama. Tetsu fue hasta el armario y sacó una bata. Jadeaba… Hyde lo observó con cierto enojo mientras el bajista se vestía.

- Puede que sea algo importante…- musitó, aunque no parecía muy convencido ni mucho menos feliz.

Tetsu se vio en el espejo que Hyde tenía al lado de la cómoda y luego observó el rictus furioso de su amante. Suspiró con cansancio.

- Por favor, Hyde. Sabes bien que no voy a estar tranquilo mientras sigan tocando la puerta de esa forma… trataré de volver pronto.

Igualmente jadeante, Hyde chasqueó la lengua y se cruzó de brazos. Desvió la mirada y se revolvió el cabello, en un gesto característico en él cuando estaba enfadado.

Un gesto demasiado sexy para el gusto y la desgracia de Tetsu.

- Ya vete, ¿no?... ese timbre me está poniendo los nervios de punta… lárgate, antes de que yo decida abrir la maldita puerta para ahorcar al mal nacido que se atrevió a arruinarnos el momento.

Aunque seguía sin parecer contento con la situación, Tetsu le sonrió un poco. Se acercó hacia su furioso amante y se inclinó para darle un beso en la mejilla, beso que Hyde recibió con indiferencia. “Regreso enseguida” le dijo, tratando de sonar conciliador. En el fondo, Hyde sabía que Tetsuya estaba tan excitado como él. Pero que por su manía por hacer las cosas bien, no iba a retornar a la cama hasta que fuera a ver quién demonios molestaba a esa hora.

Cuando salió de la recamara, el bajista se preocupó de cerrar bien la puerta. Se tomó un tiempo de respiro, y mientras el timbre seguía sonando incesante en cada rincón del departamento, se acercó descalzo, asegurando la bata sobre su cuerpo y rogando que no se notara demasiado que seguía bastante excitado. “¡Ya voy!”, dijo alzando la voz, una vez que estuvo cerca de la entrada. Los timbrazos cesaron y Tetsu finalmente abrió, recibiendo el rostro cansado y angustiado de su amigo Kitamura.

Un ojeroso y muy despeinado Ken Kitamura.

- Ken… ¿estás bien?. Luces terrible…

Sin esperar a que lo invitaran a pasar, el guitarrista entró al departamento con paso rápido y casi se desplomó sobre el sillón de cuero negro en la sala. Ni siquiera parecía haberse percatado de que Tetsu lo había recibido con el cabello mojado y en bata. En realidad, Kitamura lucía totalmente ajeno a nada más que no fuera dar caladas casi compulsivas a un cigarrillo, tomarse la cabeza entre las manos y mover su pierna derecha en un tic de puro nerviosismo.

- Lamento venir así… pero no sabía a quién más recurrir, Tetsuya- repuso Ken con voz algo temblorosa. Tetsu se acercó con cautela y su rostro se tiñó de preocupación al notar que el guitarrista estaba pálido.

- ¿Qué fue lo que te pasó?. ¿Porqué luces tan mal?- le preguntó Tetsu imaginando lo peor. Un accidente. Una mala noticia. Un problema, o quizás… los periodistas habían descubierto su relación con Hyde…

“No. Eso es lo peor que podría pasarme en estos momentos”

- ¿Y cómo quieres que esté?. ¡Te juro que desearía que me tragara la tierra!... Hermano, por favor, si me quieres aunque sea un poco, saca un arma y dame un tiro, ¿vale?. Y mejor aún… esparce mis cenizas bien, bien lejos, para que nunca puedan juntarse de nuevo...

- A ver, Ken. Respira un poco y dime qué fue lo que pasó... ¿qué hiciste?- Kitamura levantó la mirada en el acto, y entonces Tetsu sonrió. A medias.- Así que es eso, algo hiciste… No me sigas manteniendo en ascuas y por favor habla. En serio que me estás preocupando.

El guitarrista apretó los labios en un rictus de tensión. Apagó la punta humeante de su cigarro en el cenicero de la mesita de centro, y luego se refregó las manos, meditando de qué forma comenzar con su relato.

Antes de que Tetsu se impacientara y le volviese a formular la pregunta, Ken elevó la voz y respondió.

- Se lo dije- tragó saliva.- Se lo dije, Tetsuya… no sé cómo ni porqué me atreví a hacerlo, pero… se lo dije…

- Ok. Se lo dijiste- Tetsu repitió algo más tranquilo. Las palabras de Ken no habían sido nada claras, pero al menos descartaban un accidente, un problema o una mala noticia.- ¿Qué fue lo que dijiste, Ken?. ¿Podrías ser un poco más… em… explícito?.

-¡Por favor, Tetsuya Ogawa, que más explícito quieres que sea, a ver!- estallando en angustia, Ken alzó la voz y se tomó la cabeza entre las manos, como si quisiera agarrarse de los cabellos. Fue entonces cuando Tetsu se dio cuenta que despedía un ligero olor a alcohol. Suprimiendo una sonrisa, el bajista se sentó al frente y se cruzó de brazos, con actitud de padre regañando pacientemente a su hijo.

- Estuviste tomando.

- ¡Claro!. ¡Todo pasó por culpa del maldito alcohol!.

- Ya… entonces, estabas tomando con alguien y te fuiste de lengua, ¿no?- conjeturó el bajista pacientemente. Ken asintió de forma enérgica y sus manos temblorosas lucharon por sacar otro cigarro de su chaqueta.

- Siempre me pasa lo mismo cuando bebo, y tú siempre me lo advertiste… ¡Por qué carajo no escucho tus concejos, Tetsuya!- con manos temblorosas, Ken trató de prender el filtro. Tetsu se le acercó y lo ayudó a hacerlo, temiendo que en su estado de nerviosismo el guitarrista terminara por quemarse hasta la barba.

Antes de que se separara, Ken lo tomó de las manos y le dio un sonoro beso en la mejilla, mudando su expresión rápidamente de la rabia al agradecimiento.

- Hermano, eres un santo…. Con razón el enano está tan enamorado de ti...

Tetsu se apartó casi riendo. Cuando Ken se ponía en ese plan tomado-nervioso-culposo, siempre lo santificaba. Estaba por agregar algo más cuando una voz grave vino desde el principio de la sala y los hizo apartar la mirada, atrayendo la atención de ambos.

- No vuelvas a besar a mi bajista, Kitamura. Te lo advierto.... Si no quieres que te saque a patadas de mi casa por escandaloso y atrevido.

Ken se sobresaltó visiblemente. Apoyado en la muralla, con un par de jeans desabrochados que se le pegaban al cuerpo y el cabello largo aún húmedo, Hyde presenciaba la situación cruzado de brazos. Aún parecía enfadado por haber sido interrumpido durante el sexo, sin embargo, Tetsu se dio cuenta que aunque sus palabras sonaban amenazantes, también iban cargadas de cierta broma. Y que, al igual que él, miraba el semblante lívido de Ken con un poco de preocupación.

- Enano del demonio… no tenía ni idea que andabas por aquí, casi me matas de un infarto…- el guitarrista masculló entre dientes, colocando una mano en su pecho y respirando agitado. Hyde le sonrió con descaro, e intercambió una mirada inquisitiva con Tetsu cuando acercó hacia ellos, para sentarse en el respaldo del sofá al lado de su pareja.

- Te recuerdo que este es mi departamento, Kitamura. Y como estoy enclaustrado de momento gracias a la convalecencia, es obvio que voy a andar por aquí… hay personas que me vigilan día y noche, créeme.

Le lanzó una mirada de soslayo a Tetsu, en una indirecta bien directa. El bajista, sin embargo, adoptó una expresión mucho más seria y decidió fingir que ignoraba aquel comentario.

- Ken, no nos desviemos del tema, ¿quieres?... Estábamos en que fuiste a tomar y dijiste algo que no querías… Por favor, no me vengas con que te metiste en una pelea de nuevo. Sabes que los periodistas andan por todas partes y no nos conviene ese tipo de publicidad por ahora.

A pesar de que las palabras de Tetsu sonaron como un regaño, el guitarrista chasqueó la lengua y se rió con algo de amargura. “Ojala y hubiera sido eso… fue una pelea, pero no a golpes”, repuso sombríamente. Tetsu se cruzó de brazos y esperó, suponiendo que ahora sí le iba a contar lo sucedido. Sin embargo, antes de abrir la boca para hablar, Ken le dio una mirada compungida a Hyde y luego la bajó hacia sus zapatos. Parecía apenado.

- Vale, si no quieres hablar conmigo presente sólo tienes que decirlo.- comentó entonces Hyde con algo de hastío. Tetsu lo vio de forma reprobatoria y Hyde suspiró.- ¿Por qué me miras así?. No seas injusto, Tetsuya… ¿acaso quieres que le hable con tono dulce después de que interrumpió… bueno, lo que tú ya sabes?.

Si bien no lo había expuesto de forma clara, el guitarrista levantó la mirada en el acto, observó el aspecto de ambos y simplemente sumó dos más dos.

- ¡No!... ¡Por favor, no me digas que vine justo cuando ustedes dos estaban tirand…!

- Ken, no interrumpiste nada, de veras- Tetsu mintió rápidamente. Para el deleite de Hyde, el bajista parecía un poco cohibido.- Será mejor que tomes algo para estar más sobrio. ¿Puedes hacernos un poco de café, Hyde?. En estos momentos Ken te lo agradecería mucho.

Tetsu le lanzó una mirada elocuente. Con bastante desgana, Hyde se puso en pie y le sonrió claramente irónico. “Hace un rato me estabas haciendo temblar de deseo sobre la cama y ahora te avergüenzas… quién te entiende, Ogawa”, pensó, y se cruzó de brazos sintiendo algo de frío, ya que iba con el torso desnudo.

- Si quieres café, prepáratelo tú. Yo no soy la secretaria de nadie- repuso de mal talante. Frente a su sorpresa, aunque seguía nervioso, Ken lanzó una muy audible risotada.

- ¡Siempre supuse que te ponías furioso cuando te cortaban el rollo, enano!...¿Te das cuenta?. ¡Nosotros dos somos tan parecidos!... Por eso eres como mi hermano pequeño… mi hermano muy pero muy, muy pequeño…

- ¡Ya cállate!- con buena puntería, Hyde le lanzó un cojín en la cabeza.- ¡Debería partirte la cara por arruinarme el momento!... demonios… si no lucieras tan mal, te juro que lo haría…

Ahogó un suspiro. Hyde miró al bajista y se acercó para hablarle en voz baja. “Trata de que no se tire de los cabellos ni me destroce la sala, ¿vale?”, le pidió, mientras le daba un golpe en el hombro y se dirigía hacia la cocina. Tetsu asintió con algo de humor y siguió con la vista su silueta enjuta. Dijese lo que dijese, sabía que en el fondo Hyde quería mucho a Ken y se preocupaba bastante por él.

Después de todo, el guitarrista sí era como su hermano mayor.

Un muy pero muy molestoso hermano mayor.

- Bueno, ya estamos solos… ¿me vas a decir qué te tiene tan preocupado?- demandó Tetsu por vez incontable. Los ojos nerviosos de Ken se dirigieron hacia el pasillo que llevaba a la cocina con algo de desconfianza, y se mantuvo en alerta, casi esperando a que pasara algo.

Algo que evidentemente no pasó.

- ¡Por favor, Ken!... incluso tú sabes que Hyde es incapaz de ponerse a escuchar por la puerta. Es lo suficientemente orgulloso como para no hacerlo.- repuso Tetsu ya un poco harto. Ken volvió a mover la pierna en un tic nervioso y tragó algo de saliva, como si estuviera a portas de un interrogatorio criminal.

El guitarrista se miró las manos, buscando las palabras perdidas en algún punto indescifrable de su garganta. Le dio una nueva calada al cigarro en un gesto casi mecánico. Ligeramente molesto, Tetsu tosió un poco y apartó el humo con un ademán. Ni siquiera Hyde fumaba en su presencia porque sabía que eso le irritaba. Sin embargo, viendo su nerviosismo, tampoco se atrevía a pedirle a Ken que no lo hiciera.

Se estaba casi resignando a que el guitarrista no dijera una palabra más, hasta que vio a Ken tomar aire, lo suficiente como para soplar un globo, cerrar los ojos y hablar con expresión cuasi de resignación.

- Lo que pasa es que…. Bueno, que… ¡ag, por un carajo!. ¡Ledijeayukiquemegustabaycasilediunbeso, eso pasa!.

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