::::::::::::::::::::::Bodas de Sangre::::::::::::::

Capítulo 4

“ Celos y Tentaciones”









Llegaron al restaurante que quedaba cerca de la compañía en menos de cinco minutos. Se sentaron en una mesa lejana, colocaron a la pequeña en una silla especial, entre ambos, y Hyde se entretuvo haciéndole mimos y caritas mientras venía el camarero a tomarles la orden.

Ayana trató de no mostrar su nerviosismo. Ciertamente, encontrarse con Hyde aquel día había sido algo inesperado… y algo que no había querido del todo. Desde que la banda había retomado sus actividades, Ayana sabía que el encuentro con el vocalista sería algo inminente. Y con todo eso… había sido una verdadera sorpresa cuando Hyde la alcanzó en el lobby de la disquera, mientras la diseñadora esperaba a Tetsu.

Quizás, la sorpresa verdadera para Ayana había sido encontrar a un Hyde sonriente y amable, que la saludaba como si nada y hasta le ofreciera ir a almorzar juntos, en vista de que Tetsu se había puesto en plan trabajólico y pensaba quedarse un rato más hablando con los productores.

“Ya lo conoces”, Hyde le había sonreído con complicidad, después de que Ayana había recibido la llamada de su esposo disculpándose por el retraso. “Tetsu tiene un romance arraigado con su trabajo… uno, que ninguno de nosotros ha podido sabotear”.

Interrumpiendo momentáneamente sus pensamientos, el mesero se acercó para tomarles la orden. Rei, por su parte, sonreía contenta hacia el vocalista y estiraba sus bracitos para que Hyde la tomara.

Ayana no pudo evitar sentirse aún más nerviosa viendo como Hyde jugaba con su hija… la luz del mediodía que se colaba en los ventanales del local e iluminaba a ratos algunos rasgos del vocalista...

“Él sigue siendo muy apuesto”, la mujer bajó la mirada hacia su vaso de agua, como si la visión del rostro de Hyde la dañase. Estaba más que conciente de que aquel era el hombre que Tetsu había amado tanto… y el que todavía no se había podido quitar de la cabeza, aunque Tetsu, por supuesto, no lo reconocería abiertamente.

- ¿Qué pasa?, ¿Te sientes bien?- la voz del propio Hyde la sacó de su mutismo. Ayana levantó la vista como si fuera pillada en falta. Le sonrió.

- Sí, bien… gracias.

- No te molestes con Tetsu, él es así- Hyde se encogió de hombros con simpleza.- Estos días todos hemos estado muy ocupados con el trabajo … aunque, por supuesto, ya estamos acostumbramos a lo invasivo que es el negocio de la música.

Pese a que Hyde trataba de animarla, Ayana ahogó un suspiro, tratando de no manifestar de forma tan abierta su pena. El vocalista tenía en parte razón: desde que la banda había vuelto Tetsu solía quedarse hasta muy tarde trabajando, y por supuesto, cuando llegaba a la casa estaba tan cansado que apenas jugaba con la niña y hablaba un poco con Ayana.

Por supuesto que no la había tocado en semanas.

“Eres tan predecible, preciosa”… Hyde pensó entonces, en el intervalo de silencio que acompañó sus palabras. Le sonrió a la hija de Tetsu, aunque sus pensamientos se derivaron a la certeza de que había dado en el blanco. Su sonrisa se acentuó… De pronto Ayana le parecía tan ilusa, tan inocente, tan frágil… la muñequita con la que Tetsu había jugado un rato y que muy pronto, habría de tirar…

Era momento de desviar el tema.

- Esta lindura ha crecido mucho- Hyde comentó de pronto. Le volvió a hacer un mimo a la niña de casi tres años que le balbuceaba cosas sin sentido.

Rió tomó un dedo de Hyde entre sus manitas y trató de llevárselo a la boca. El vocalista rió, un tanto complacido.

- Eres tan parecida a tu padre, Rei-chan… ¿sabes que Tetsu habla de ti todo el tiempo?.

Hyde se acercó un poco y le dio un apretón en la nariz. Sentada frente a él, Ayana no pudo evitar sonreír ante el cuadro. Poco después le dio un vuelco el estómago al notar que Hyde y la niña se parecían mucho.

Porque Rei tenía muchas similitudes con Tetsu, pero sus ojitos almendrados no eran como los de él o los de Ayana, eran más como los de Hyde.

Que broma tan macabra del destino.

- ¿Te gustan los niños, verdad?- Ayana preguntó entonces, tratando de desviar el curso de sus pensamientos.

- Mucho. Pero cuando era joven no me gustaban en absoluto. – Hyde le sonrió una última vez a la pequeña y luego volvió a ponerse recto en el asiento. Y también, un poco melancólico- Supongo que cuando uno tiene hijos es imposible no encariñarse con todos los demás niños.

- Por cierto… ¿tu hijo está bien?.

- Sí…- el vocalista suspiró- La verdad, sólo lo he visto por fotografías. No he podido visitarlo en meses…

Hyde hizo un alto pareciendo un poco triste. Fue entonces cuándo Ayana se regañó mentalmente: era por todos conocido que Hyde y Megumi no conservaban buenas relaciones. Pero por sobre todo, la ex modelo se había ido lejos con el hijo de ambos y apenas dejaba a Hyde visitarlo, en muda venganza por el mediático divorcio.

Ayana creía que también era una venganza porque Hyde, posteriormente, había iniciado una relación con Tetsu.

“Por favor, no recuerdes eso…” Ayana se removió incómoda en el asiento. Y casi agradeció la llegada de la comida, una intromisión que ayudó a disolver el ambiente y el curso de sus pensamientos tortuosos. Porque ahí estaba de nuevo… la culpa y la inseguridad que no podía evitar.

“¿Cómo es que no me detesta?” se preguntó de pronto mientras enviaba sendas miradas de soslayo hacia el vocalista, quien estaba sirviendo el vino para ambos.

Realmente Ayana no podía entenderlo… había pasado mucho tiempo, pero lo que ella y Tetsu le habían hecho a Hyde había sido algo muy bajo… técnicamente, Tetsu le había sido infiel con ella. Y había roto con Hyde porque ella estaba embarazada.

Sabía que de haber estado en la situación de Hyde, Ayana no podría perdonar tan fácilmente un engaño semejante.

“¿Acaso Tetsu no era tan importante para ti, Hyde?”... se preguntó de nuevo la esposa de Tetsu, mientras Hyde probaba el vino. Con un gesto, el vocalista animó a Ayana a hacer lo mismo. La mujer accedió, y cuando el sabor amargo y dulce llenó su boca, no pudo evitar sonreír con tristeza.

“No, no es eso… lo que pasa es que tú eres mejor persona que cualquiera de nosotros, ¿cierto, Hyde?”.

La culpa se deslizó por su garganta como un líquido. Sintió un nudo en la garganta.

“Lo lamento tanto… pero de verdad estaba y sigo estando enamorada de él. No fue algo planeado… simplemente, debía suceder. Tetsu necesitaba formar una familia… y eso, Hyde, era algo que tú no podías darle…”

Interrumpiendo abrupta y nuevamente el momento, el móvil de Ayana comenzó a sonar de forma estridente, casi sobresaltándola. La esposa de Tetsuya lo buscó en su cartera, y cuando habló, una ligera sonrisa cruzó su rostro.

Parecía una niña enamorada… Hyde no tuvo que hacer verdaderos esfuerzos por adivinar quién era. Mientras ella se concentraba en hablar con su esposo, Hyde dejó que la máscara de gentileza cayese por unos cuantos segundos. Se permitió sentir plenamente los celos y el rechazo que le daba estar con aquella mujer cerca.

- Tetsuya llega en unos minutos- Ayana le informó complacida. Hyde se esforzó por devolverle la sonrisa.

- Tetchan está mejorando con los años. Se desocupó antes de lo que esperaba… eso es bueno.

Su voz pretendió ser despreocupada, aunque por dentro se sentía intranquilo. Con total alevosía, Hyde decidió usar el apelativo con que lo trataba de años… sobre todo, en la época en que ellos dos estaban juntos.

Ayana asintió, luciendo un poco incómoda. Justamente la reacción que Hyde pretendía causar.

“No te va a servir de nada ser su esposa legalmente… hay algo que no estás teniendo en cuenta, y eso es la tentación que represento mientras me mantenga cerca de él, Ayana”

“Eres tan ilusa…”

Aunque sus pensamientos eran del todo analíticos, Hyde sí estaba sintiendo celos. Y esos celos fueron pocos comparados con aquellos que lo removieron en el momento exacto en que Tetsuya arribó al restorán y dirigió su mirada hacia ellos.

El bajista ubicó la mesa, claramente sorprendido de verlos juntos. Cuando estuvo cerca trató de disimular aquella impresión para mostrarse alegre, y también, un poco cansado.

- La invité a almorzar mientras tú te desocupabas- le dijo Hyde a manera de excusa. El vocalista se encogió de hombros y dejó los servicios en la mesa.- Te conozco, Tetsu… y sé cuánto te demoras una vez que te obsesionas con el trabajo.

El bajista les sonrió con algo de culpa. Le dio un beso en la frente a la pequeña, uno en la mejilla a Ayana, y con Hyde dudó un poco.

Al final, se contentó con un apretón en el hombro. Un gesto de amigos… un gesto que Ayana siguió atentamente.

Más que nunca, Hyde trató de no reír.

“¿Estás asustada?”

El bajista se sentó en el puesto libre. Llamó al camarero con un gesto, pidió algo del menú, y rehusó amablemente la copa de vino que Ayana le había servido.

- Debiste avisarme con anticipación para hoy no saturarme con trabajo.- el tono de Tetsu fue gentil, sin embargo, su esposa bajó un poco la mirada.

“Apenas nos vemos… ¿cómo quieres que te avise?”, pensó ella, aunque optó por callar sus réplicas. Sin embargo, apenas pudo fingir su inseguridad cuando vio que Tetsu se volvía hacia Hyde y le sonreía de forma cálida.

- Gracias por traerla aquí. Ya sabes que la disquera no es el mejor lugar para hacer esperar a alguien…

- No tienes porqué agradecer - el vocalista le hizo un gesto como restándole importancia al asunto.- No porque su padre sea un trabajólico y desconsiderado, tu hija tiene que estar pasando hambre, ¿cierto?.

Hyde le envió una mirada burlona. Casi cayendo en el juego de inmediato, Tetsu se sintió más animado y se volvió hacia la pequeña, para hablarle con voz de padre sabio.

- No escuches a este hombre, Rei chan. Tu papi trabaja duro para que siempre tengas lo mejor y para que te sientas orgullosa… y no se va antes de los ensayos como lo hacen otros compañeros de su banda…

- ¿Qué estás insinuando, Ogawa?. Que yo sepa, no está en mi contrato quedarme trabajando durante el almuerzo… esas cosas sólo las haces tú. Y bueno, para algo eres el líder y te pagan más que a nosotros…

- Si fuera por ti o por Ken, la banda sería un desorden total. Ustedes no cambian, la verdad… parecen niños.

- Pero nos quieres de todas formas.

La sonrisa de Tetsu pareció vacilar un poco. Desde el otro extremo de la mesa, Ayana lo miró expectante. El camarero llegó con la comida de Tetsu, quien le dio las gracias amablemente.

Luego de un rato, Tetsu bajó la mirada, se puso a cortar en trozos iguales su carne y esbozó una actitud algo más seria.

- Es evidente que los quiero…- susurró, dando fin al asunto.

Casi al instante, Hyde sonrió con un leve matiz de triunfo. Tetsuya y él compartieron una mirada de puro entendimiento, y por un momento se quedaron absortos el uno en el otro… en una conexión tan evidente, que Ayana sintió unas enormes ganas de apartarse.

En esa escena, ella parecía estar de sobra… Ella siempre estaba de sobra cuando se encontraba Hyde.

- Ayana, ¿seguro que te sientes bien?.

La voz del propio Hyde volvió a sacarla de sus pensamientos. Era increíble que Hyde estuviera más conciente de su ánimo que su propio esposo.

“Él es tan perfecto”. Ayana asintió con un gesto sobrio, y fingió estar dedicada en darle de comer a la pequeña para no mirar a Hyde de frente. Porque era tan cierto... lo había sabido desde el primer día en que se conocieron. Desde que Tetsu le había presentado al vocalista de su banda que por entonces, también era su pareja… Cuando Hyde la había saludado aquella primera vez, Ayana se había sentido tan pequeña al lado de ese hombre tan reconocido…

Hyde era perfecto. Pero no porque no tuviera errores, sino porque su personalidad parecía encajar de manera exacta con la de Tetsu. Y eso era una verdad que ni Ayana ni un matrimonio legal podrían borrar.

La mujer bajó la mirada hacia sus manos, un recurso desesperado para que ni Tetsu ni Hyde notaran su semblante…. Aunque legalmente Tetsu y él estaban casados, sabía muy bien que su matrimonio era algo que había comenzado mal y que seguía siendo muy frágil… Sin embargo, Ayana no podía culpar solo a Tetsu. Quizás, ella había sido la responsable al aceptar de forma tácita aquel rol de ser la segunda… la esposa ante todos, pero la tercera en la cama. Porque todas las noches, Tetsuya buscaba en sus besos la esencia de Hyde… y Ayana sabía lo triste que era para Tetsu cuando el éxtasis pasaba y ambos se daban cuenta de la realidad…

Hyde era inteligente, era agradable, era un artista excelente y con prestigio… Él estaba las veinticuatro horas en el trabajo con Tetsu, compartiendo una pasión por la música que Ayana desconocía… e incluso ahora, Hyde le demostraba ser una excelente persona, al estar ahí, compartiendo mesa con el hombre que lo había traicionado y con la mujer que se había metido en la cama de la que por entonces, era su pareja.

- Rei, ya te ensuciaste…- Ayana tomó a la niña en sus brazos y mirando lo menos posible a su esposo, se levantó de la mesa. – Creo que… voy a ir a limpiarla un poco…

Tetsuya asintió con un algo de preocupación, la siguió con la vista mientras ella se daba vuelta y caminaba por entre las mesas hacia el baño.

Y si bien el bajista no notó como su esposa escondía el rostro entre las ropas de su hija, para ahogar apenas las lágrimas, Hyde sí pudo darse cuenta. Y sonrió sintiendo alegría negra.

- ¿Sabes, Tetsu?...tienes una familia preciosa.

“Que hipócrita”… Hyde bajó la vista tratando de parecer un poco triste, aunque en realidad, estaba casi riendo de orgullo.

- No te lo he dicho, pero…realmente estoy feliz de que tú lo seas.

El bajista se volvió hacia él con clara sorpresa. Luego, con una nota de incomodidad… Y finalmente, con genuina culpa.

- Gracias…- Tetsu se aclaró la garganta. Sentía que ese era un buen momento para decir tantas cosas…una en especial.

“¿Lo presientes, Doiha?... No soy feliz…. Nunca he dejado de amarte”

Observó a su vocalista como lo venía observando hace semanas, en silencio, con culpa y tristeza de saber que aquel hombre tan atractivo había sido suyo, y que Tetsu lo había dejado escapar por cobarde, porque era más fácil fingir ser un tipo correcto y casarse y tener hijos.

Pero no era tan fácil olvidar a Hyde.

- Tú hija es una lindura. Me alegra que una mujer tan buena como Ayana te haya dado ese regalo.

“Uno que yo jamás hubiese podido darte”

Sin poder evitarlo, Tetsu tomó las de Hyde entre las suyas y el vocalista tiñó su melancolía con algo de nerviosismo y sorpresa.

- Hyde, yo…- Tetsu carraspeó de nuevo, de pronto, las palabras atoradas totalmente en su garganta. Su corazón latía rápido… Las manos de Hyde se sentían muy cálidas entre las suyas.

La escena pareció detenerse en el tiempo. Se observaron con la luz de la tarde cubriéndolos… Sin embargo, inevitablemente el momento se quebró. Hyde se deshizo del toque antes de que Tetsu pudiera reunir valentía suficiente como para decir aquello que Hyde intuía, y que ahora estaba más claro que nunca.

“Todavía me quieres”… Hyde fingió estar dolido, cuando por primera vez en tres años estaba realmente feliz. Más que nunca… Y esa era la única felicidad que podía sentir ahora.

La que era producto de la venganza.

“El cariño no te servirá de nada… voy a hacer que sufras, porque tú me enseñaste que el amor es así… te destruye”

- Por favor, no quiero oír tus disculpas…- Hyde le imprimió a su voz una suavidad extrema, casi quebrándola. - Para mí fue muy difícil, pero… ya lo olvidé. En serio. Y a pesar de todo eres mi amigo, y estás con una mujer maravillosa y tienes una hija y yo…

- Cállate.

Se observaron una última vez. Como hipnotizados, los ojos de Tetsu se desviaron de los ojos castaños de Hyde y se posaron en su boca.

Y Hyde hizo esfuerzos enormes para que su corazón no se escuchase tan desbocado como se sentía.

- Haido, por favor… sólo cállate.

Otra escena detenida en el tiempo. Sin tomar conciencia de que estaban en un lugar público y de que Ayana podía volver en cualquier momento, Tetsu se inclinó lentamente hacia él, lo tomó de la barbilla, le levantó el rostro… y finalmente acarició con sus labios los labios de Hyde, tan conocidos y tan nuevos, a la vez...

El tacto fue suave, sus labios encontrándose… y fue fugaz, porque Hyde se separó tras unos segundos y lo miró con incredulidad mezclada con una nota de dolor.

Y con un repudio que sí fue real. Y que traspasó las barreras de la actuación.

- No vuelvas a hacerlo, ¿me oíste?- musitó masticando casi las palabras. El vocalista se levantó raudamente, tomó su chaqueta y se dio media vuelta siendo detenido por Tetsu, quien lo aferró del brazo con firmeza.

- Espera… Haido, yo…

- Detente. Ahora eres tú el que debe callarse, Tetsuya Ogawa…- Hyde entornó los ojos y trató de controlar su respiración y su enojo.- ¿Qué mierda pretendes?... Tu esposa y tu hija pueden llegar en cualquier momento, ten un poco de respeto por ellas, ¿quieres?.

Las últimas palabras las dijo con un tono frío de demanda. Derrotado y dándose cuenta de que tenía razón, Tetsuya optó por soltarlo y bajó la mirada, mientras Hyde se daba la media vuelta y salía con pasos firmes.

“¿Quién te crees que eres?... Las cosas serán como yo quiero que sean, Ogawa…”

Hyde respiró profundo, trató de serenarse, y ya afuera del local se permitió relajar un poco su expresión.

Después de todo, el arrebato de Tetsu había traído consecuencias favorables.

Antes de salir, Hyde había divisado la mirada incrédula de Ayana de camino hacia la mesa. Algo que seguramente Tetsu no había visto. Algo que seguramente, iba a acelerar sus planes.

“Creo que ahora es cuando yo comienzo a divertirme…”

Un poco más tranquilo, el vocalista caminó hacia su auto, sacó las llaves y el teléfono móvil y marcó un número anotado en su agenda.

Cuando se sentó en el lugar del conductor, sintió que algo se retorcía con placer en la boca de su estómago.

- ¿Cómo estás, Sakura? Soy yo…

El vocalista sonrió aún más profundamente con el teléfono en su oído; una sonrisa que ni el baterista del otro lado de la línea, ni el bajista aún en el restorán podrían presenciar.

- Necesito que me hagas un favor. ¿Puedes ir esta noche a mi casa?.

- Vale. Aunque no creo que sólo quieras verme porque me extrañas.

La voz de Sakura parecía asombrada de oírlo de tan buen ánimo. Pero Hyde no quería entrar en detalles… aquella sería una victoria que iba a saborear, de forma lenta y callada.

- No digas tonterías. Te espero entonces a las siete, y por favor… no puedes faltar.

- Sí, sí… ya me quedó claro…

Sonriendo un poco, Hyde colgó la comunicación. Se miró por el espejo retrovisor, arregló su cabello y su ropa, observó sus labios… aún podía sentir el contacto suave de los labios de Tetsu sobre ellos.

“Vas a pagar caro este beso”. Hyde entornó la mirada con satisfacción. Los ojos repentinamente azules parecían felices. “Este, y todos los que un día me diste”.


“Vamos a ver, señor Ogawa… si puedes dejar todo por mí. Absolutamente todo”

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